ENFERMIZO
Enfermizo. Esa era la palabra que definía la relación con su vecino, Phineas Flinn. Porque ¿de que otra forma se le podía llamar a esa relación tan incoherente? Y lo peor de todo era que ella le amaba. Lo amaba desde el primer momento que llego a su nuevo hogar. Le amaba con cada fibra de su ser, con su cuerpo y alma y con una increíble y completa devoción. Su sonrisa, su alegría y todo su ser la hechizaron, permitiéndole el eterno sufrimiento que se suponía debería ser una bendición. Y se suponía porque !Oh¡, !Como dolía amar sin ser correspondida¡
Oyó abrir la ventana, ya era hora de empezar la farsa
-He llegado- Dijo el chico, a lo que ella solo asintió -Pues- dijo comenzando a quitar e el cinturón -Que comience esto... "amor"-
Toda esa maraña de estupideces comenzó cuando debido a unos exámenes estuvo obligado a quedarse en su casa mientras su familia y la madre de ella iban a un viaje vacacional de ultimo minuto
-Descuida mama- le intentaba tranquilizar -Nos divertiremos mucho de todas formas
-Tranquila señora Garcia-Shapiro, cuidare de Isabella, nada nos pasara-
Después de eso entraron a la casa y se sentaron en el sofá.
-Y bien Phineas- Corto el incomodo silencio tras unos minutos -¿Que te gustaría hace...?- Y no pudo terminar, porque el pelirrojo se habia abalanzado sobre ella, besándola salvajemente y metiendo su lengua al fondo de la garganta de Isabella, quien únicamente se dejaba hacer en shock. El beso fue largo y excitante, posesivo y agresivo. Phineas pellizco el labio de Isabella un poco y tras unos segundos mordió con furia, provocando el inicio de un sangrado en el labio inferior. Isabella se separo asustada
-¿Que...que no es... lo que querías?- Le pregunto sin vergüenza alguna, jadeando y tratando de recuperar el aire. Ella solo asintió apenada, provocando una maliciosa sonrisa en el chico
-Entonces... debes considerar esto un honor -Dijo susurrando sensualmente en su oído para luego morder el lóbulo
-!Aah¡-Soltó, excitando al joven que acto seguido comenzó a quitarle la camisa, dejándola con el sujetador como cobertura superior. Beso su cuello, obteniendo jadeos y gemidos por su parte. Lentamente comenzó a bajar lamiendo y mordiendo el cuerpo de Isabella hasta sus senos. -!Aahh¡- Obtuvo un gemido sonoro por parte de ella cuando su lengua alcanzo la parte superior del pecho de la chica. Se igualo en condiciones, quitándose la camisa y prácticamente rasgando el sujetador de Isabella. La beso salvaje y posesivo ahogando así los gemidos que soltaba mientras su mano jugueteaba con sus pechos. Pronto comenzó a sentir innecesaria la presencia de sus pantalones y la falda de Isabella fue arrancada de un solo tajo, la tomo en brazos y subió a la habitación de la chica, prácticamente arrojándola a la cama al llegar. Mientras Isabella se incorporaba un poco dolorida por la brusquedad Phineas se quito ágilmente el pantalón y bóxer dejando ver su miembro preparándose para corromper a Isabella.
Ella se asusto y giro la cara, a lo que Phineas la tomo sin delicadeza por la barbilla y le obligo a mirarlo.
Sonrío depravado. Esa escena lo excitaba de sobremanera, Isabella asustada, con los ojos rojos acuosos y sonrojada, resaltando aun mas su piel blanca y ojos azules.
La recostó a la fuerza y quito sus pantaletas, colocándose entre las piernas de la niña. Comenzó a besarla, esta vez desde el abdomen deteniéndose para darle la debida atención a cada uno de sus pechos, continuo subiendo, excitándoce mas cada que oía un gemido. Al llegar a la boca de Isabella la mordió, abriendo nuevamente la herida que apenas había cerrado. De nuevo bajo a su cuello y lo mordió fuertemente, arrancando un alarido de dolor dejando claras marcas de sus dientes y colmillos. Le obligo a mirarle, sus ojos ya llorosos cansados de reprimir las lagrimas de dolor. Otra sonrisa se formo en su rostro. Le dejo y fu hasta su pantalón, sacando algo de el, Isabella no tubo tiempo de averiguar que era porque rápidamente volvió y se poso sobre ella
-No te preocupes- dijo en tono burlón -Casi no te dolerá- Y acto seguido entro en ella sin la menor intención de evitar lastimarla.
Isabella grito de puro dolor, y sin evitarlo mas comenzó a llorar
-!Basta¡- Le grito Phineas -!Deja de llorar¡- Isabella se tranquilizo un poco
-Phineas... tu... ¿Me amas?- pregunto entre sollozos a lo que el chico solo respondió frío y cortante -No- Sintió que el mundo se le vino encima, ya nada le importaba, dolía, dolía demasiado, pero ya nada le importaba, así que ¿que mas daba pedirle un favor? -Miénteme...-
-¿Que?- -Dije que me mientas... dime... dime que me amas- Soltó ya con la voz quebrada, el chico la miro burlón, pero aun así no se negó, y valla que se esforzó en sonar convincente -!Te amo¡- Dijo al momento de darle una envestida a Isabella -!Aaahah¡- Soltó la chica -!Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo¡- Gritaba al ritmo de sus envestidas, y lo hacia tan bien, que en algún momento Isabella lo comenzó a creer. Paso un rato e Isabella llego a su máximo. No podía seguir y sin embargo Phineas seguía con su repulsiva necesidad, lastimando a Isabella que de placer paso a gemir de dolor. Pasaron unos minutos y se corrió con un gemido ronco, mas sin embargo la chica no sintió nada húmedo en su interior
-Me puse un condón- le dijo tranquilo
-No estoy dispuesto a casarme contigo- Y se agacho a susurrarle algo al oído -Porque no te amo-Isabella estaba triste, devastada, sofocada, pero el pelirrojo llamo nuevamente su atención
-Deja la ventana abierta todas las noches. Puede que quiera volver algún día-
Y por eso ahora dejaba la ventana abierta, porque cada noche, ese chico venia y retomaban su enferma relación. El complacía sus deseos de hombre, y le complacía su deseo a Isabella... LE MENTIA
