Hola a todos! Me disculpo con ustedes por el hecho de dejar de lado este fandom, no crean que es porque quiero, es porque me puse un reto que quiero cumplir! Sin embargo, este shot lo pensé desde que empezó la saga de Black y no había podido escribirlo hasta hoy...

Espero les guste y lo disfruten tanto como yo!

Si esto siguiera en el reto de las siete estrellas, esta sería la cuatro: Egoísmo.


¿Qué fue de ella?

El frío causaba estragos en su cuerpo, sus manos se encontraban tiesas y el dolor muscular avanzaba sobre su espalda, no sabía cuánto tiempo llevaba en el aire, aunque estaba seguro era más de lo que imaginaba; sus pensamientos paseaban distraídos por aquellos escondidos rincones de su ser que sólo en ocasiones, como la vivida horas atrás, salían a la luz haciéndole sentir ser alguien que por muy idiota que fuera, podía filosofar, perderse dentro de sus miedos, abrigarse en los buenos recuerdos… Ser más humano de lo que su raza le pudiera permitir. Estaba consiente que cualquier persona que escuchara lo que rondaba en su cabeza, reiría y cuestionaría la realidad de la misma, por eso había preferido huir de la gente, ocultándose dentro de los escombros, tomando el vuelo cuando ya nadie le observara.

Aún estaba en una dimensión en la que era ajeno, en la que no debía estar ya que causaría problemas a su presente, pero en la que estaba por ayuda hacía un viejo amigo; él y Vegeta decidieron desafiar las leyes del tiempo, su amigo, quizás por el amor que sentía a su familia, y que sólo demostraba a base de lo que llamaba venganza, y él, tal vez, por el reto que supondría pelear contra ese ser que se miraba igual a él… O posiblemente por el terror que sintió al saber que existía un mundo así, en el que la destrucción reinaba y la gente sufría las más grandes de las penurias… El que pudo ser si él no hubiera caído por aquel barranco… O si en su momento no hubiera detenido a quienes informaron su pasado… A esos sayayines que causaron estragos y desesperación… Y de los cuales, uno se encontraba protegiendo lo que en un principio juro destruir.

La batalla contra Black y Zamasu realmente fue una prueba que no había enfrentado, una situación que lo llevó al borde del abismo, avisándole que de no dar lo mejor de sí moriría y no sé permitiría volver a dejar la tierra… No por una absurda batalla que inconscientemente provocó. No supo cómo, pero al caer la noche, se vio inmerso en un espectáculo de luces, que se asemejaba al festejo de año nuevo… Colores que iban y venían, dirigidos para matar, defender y por supuesto, ganar… Una lucha de poderes, que al verse finalizada, trajo la paz a aquellos que pensaron jamás recuperarla, que dio termino a la más sorprendente de sus batallas… Que lo colocó como el hombre más fuerte de una época alterna… Como el salvador del futuro que tiempo atrás no pudo proteger.

Una semilla del ermitaño fue suficiente para recuperar la energía gastada y aliviar los golpes que su cuerpo recibió, para darle fuerza a su espíritu y a su mente que seguía encasillada en cómo había actuado para obtener la victoria… Una vez que visualizó lo que pasaba a su alrededor, algo dentro de él se rompió… Docenas de rostros lo veían con curiosidad, mientras docenas más observaban a su altivo compañero. Todos le agradecían con rápidas palabras, que morían cuando a lo lejos miraban reconocidas siluetas, que los impulsaban a correr a través de las destruidas calles hasta acercarse a sus compañeros, amigos o familiares que creían muertos, abrazándoles como si su vida dependiera de ello, como si el alma les regresara al cuerpo.

Era una extraña sensación que rara vez sentía y que se intensificó al descubrir a Mai y Trunks hacer lo mismo, dejándose llevar por actos que él sólo realizaba en la oscuridad de su alcoba, en la privacidad que la montaña Paoz albergaba… Mai había corrido a los brazos del joven peliazul, quien gustoso la recibió, alzándola en los aires, sonriendo a pesar de mantener un ligero rubor en las mejillas, debido a la discreta pero orgullosa mirada de su padre… Un gesto que sacó a flote una imagen del pasado, de la que Roshi fue el único testigo y que en su momento quedo enterrada, bajo la gravedad que en aquel instante estaba sucediendo. Un escalofrío recorrió su columna vertebral, sobre todo al darse cuenta que en esas caras que reencontraban con sus familias, sólo conocía la de Yajirobe… No había otra familiar.

Con lentitud se levantó de aquel pequeño sitio donde estuvo descansando desde que todo terminó, Vegeta seguía inmerso en la conversación que tenía con su hijo y con su, probablemente, futura nuera; caminaba entre la gente quienes seguían alabándolo, sin prestar atención a esas muestras de gratitud que ya llegaban a molestarle… Aún seguía emergiendo gente de ese mundo que formaron bajó el subterráneo, y sin que nadie lo notara, observaba con discreción y un deje de esperanza, ver a esa mujer en la que pensaba cada vez que su mente le informaba tenía un hogar… Sin embargo, en ninguna de esas puertas secretas, que transportaba a una tierra en la que por unos segundos se podía sonreír, se asomaba el rostro que más anhelaba ver.

Soltó un suspiro decepcionado, sintiendo aquel corazón hecho pedazos romperse aún más, si es que era posible… Habían pasado muchos años desde que conoció al Trunks que salvó su vida, quien le contó lo que sucedió en un futuro alterno… Cuento que la aparición de Cell le hizo olvidar y en el cual nunca pensó hasta ese momento en el que de nuevo escuchó una trágica historia, que ahora le tocaba vislumbrar… Él no entendía cuando lo gente le recalcaba lo estúpido que era, él siempre creyó que lo decían porque no comprendían la forma en la que veía el correr de los días… Mas, en ese instante se dio cuenta que lo decían, porque así lo demostraba… Porque en su intento de ser humano, caía en los vicios de la genética en su sangre…

La fría brisa de las montañas se adherían con rapidez a sus prendas, anunciándole no estaba lejos de ese lugar que se había instalado en sus pensamientos… En su trayecto no prestó atención a lo que había bajo su cuerpo, volaba a ese sitio que con los ojos cerrados llegaría, al cual no había necesidad de pedir indicaciones, al que llegaba con tal facilidad que nadie dudaría de su sentido de la orientación… A un lugar en el que su desarrollo para sentir el ki le decía que no había nada que valiera la pena para utilizar su teletransportación. Había pensado usarla segundos después de tocar el cielo, pero el terror que sentía le hizo decidir volar y perderse en esos paisajes que lo recibían cada vez que se acercaba a su hogar.

La nieve ocultaba las pequeñas plantas que pudieran seguir vivas gracias a la escarcha, dando una hermosa visión de aquel paraje tan calmado, los frondosos árboles se erguían con esplendor, mostrando los cristales que emanaban de sus ramas y el cielo, nublado de igual manera que en la ciudad, completaba el recuerdo de muchos inviernos que vivió ahí… Descendió con lentitud hasta sentir la nieve cubriendo parte de sus piernas, que temblaron ante el frio; su corazón palpitaba fuertemente contra su pecho y su respiración se agitaba más y más con cada paso que daba… Imaginaba lo que iba a encontrar, sin embargo, no espero que adentrarse a la realidad generara un dolor peor de lo que la muerte llegaba a causar.

Sólo había cimientos en donde alguna vez hubo una hermosa construcción, mismos que el deterioro causó la hiedra le cubriera… No había habitaciones o un segundo piso, no quedaba nada más que el suelo en el que sus pies reposaban… En sus ojos, miles de lágrimas se anidaron, que no salían por la fortaleza que trataba de enseñar… No a alguien más, simplemente a él mismo. Recorría con miedo esas imaginarias paredes que en otro tiempo le abrigaron, descubriéndose adornando su camino con lo que en su dimensión decoraba esa misma instancia… Mas, algo crujió bajo sus pies, haciéndolo detenerse… Logrando que aquel llanto que contenía surgiera sin reparo alguno… Una foto tomada más de veinte años atrás.

Con un brazo cargaba a un pequeño de aproximadamente de tres años, mientras con el otro agarraba el frágil cuerpo de la mujer que decidió compartir su vida con él… Vida que juro proteger, fallando por completo… El aire no llegaba a sus pulmones, pues su llanto impedía el fluido del viento a través de su cuerpo… Cuando conoció a Trunks, le platicó que había muerto debido a una extraña enfermedad del corazón, dejando la tierra en mano de sus aliados y mejores amigos, quienes también murieron… Quedando Trunks y Gohan, su hijo, como responsables de la protección de los seres inocentes. Ellos lucharon contra esos androides con fervor, tratando de recuperar una felicidad que le arrebataron las creaciones de un loco doctor.

Escuchó eso y se admiró de la voluntad que mostraban los más pequeños de los guerreros Z, alabando su esfuerzo y determinación, mas, nunca se puso a analizar el final de tan trágica historia… Gohan había muerto por proteger al pequeño que consideraba un hermano, había sacrificado su vida y su futuro para que ese niño disfrutara de una vida llena de risas, a lado de una familia que jamás conoció, aunque Gohan tampoco lo haya conocido… Todo por su culpa… Porque nunca le dio a Gohan la calidad que un padre le debía dar a un hijo… Porque jamás se detuvo a pensar en su familia, como ahora, que la sabía perdida… Aunque, en sí, esa familia podrían ser los mismos, pero no los que él conocía.

El corazón se le estrujaba hasta hacerlo creer que estallaría por la presión ejercida en él; miles de imágenes rodearon su entorno, las que creía estaba sucediendo en su hogar, en el presente… Un niño estaría corriendo en dirección al baño para lavar esas sucias manos que le impedían disfrutar la comida que su madre preparaba… Al mismo tiempo, en otro lado un adulto estaría embelesado con alguna película en la televisión, abrazando a una pequeña niña que plácidamente dormida… Y mientras eso ocurría, la cocina de la montaña Paoz estaría escuchando las pequeñas riñas que una mujer de sedoso y negro cabello, estaría exhalando por las travesuras de su hijo… Eso, le hizo llorar con más ganas, motivado por los sentimientos que siempre acalló.

En esa dimensión Goten no existía, nunca lo había hecho, cosa obvia porque él murió antes de… Antes de procrearlo… Sin embargo, tampoco Gohan existía, el mundo no gozaba más de él… De su inteligencia, de su humor, del noble corazón que encantaba a cualquiera que lo conociera, demostrando que no todos los sayayines eran iguales… Lo peor, en que ella tampoco existía ahí… Milk había muerto, y ni siquiera tenía idea cómo, cuándo o porqué… Porque Gohan, el Gohan que perdió un brazo se había alejado de su lado para que no sufriera demasiado si llegaba a morir… Mas, la conocían tanto él como su hijo, y sabía que el haberlo perdido la había destrozado más que el verlo morir… Porque se quedaba sola moralmente… Destruyendo por completo su espíritu, algo que no había sucedido en su mundo, porque Goten le dio la esperanza para seguir viviendo.

Y fue cuando lo entendió, ahí tirado en el piso, ahogándose en sus lágrimas… Estaba en un mundo donde había muerto, único motivo por el que se alejó de su familia, muy al contrario de lo que pasaba en su realidad, donde huía cada vez podía, perdiéndose de los momentos que estaba imaginando… Una buena comida, una gran platica, una excelente compañía… Ese futuro, era desalentador porque no había ya nadie a quien conociera, nadie que con un plato de comida caliente lo recibiera para reñirle primero y después acogerlo entre sus brazos… Mientras el presente se convertía en tormento, porque ahora era consciente que fue a luchar a un mundo donde hasta el final pensó en ella…

Horas, días atrás no se puso a pensar que había sido de ella, qué paso con ella después de la muerte de Gohan, después de la victoria de Trunks, antes de la llegada de Black, antes de que él lo derrotara… Y por supuesto no era difícil imaginarlo… Murió, seguramente sumida en la tristeza, en la soledad, en un abismo que le gritaba a los cuatro vientos lo sola que se encontraba y que ese amor desmesurado que sentía por quienes conformaban su familia, la arrastraban al infierno, a tener que guardarlo a tal grado de morir por no poder expresarlo. Si la conocía como creía hacerlo, supo que Gohan murió gracias al sexto sentido que poseía, comenzando a llorar, siendo abrazada por Ox Satán… Los días para ella debieron pasar como si la noche jamás llegara, el insomnio la asechaba a tal grado de no acomodarse en su cama, la comida no era preparada y cualquier cosa que su padre le ofreciera para saciar su apetito sería rechazada…

Así, quizás duraría por unos meses, tal vez un par de años, los cuales dejarían en el pasado aquella bella sonrisa que adornaba su rostro al amanecer, sus ojos no volvieron a brillar como lo hacían cada vez que lo veía y por supuesto, su voz jamás emitió los gritos que en un principio le asustaban y que después provocaba para su deleite; algún día, Ox Satán abrió su cuarto para anunciarle la cena, sin obtener respuesta, encontrándola fría… O, algún día Black llegó, quitándole la oportunidad de salir adelante. Eran opciones espantosas, y las más probables también… Y el sólo hecho de considerarlas, aumentan sus ganas de regresar a esa tierra, donde ella se alegraría, a pesar de su fingido enojo, de verle regresar.

Con cuidado, sacó la foto de ese marco roto, apretándola en su pecho, no podía hacer nada ya, en ese futuro la familia Son terminó con la muerte de la persona más fuerte del mundo… Con ella… Gracias a su egoísmo, más peligroso que el orgullo de su amigo… Porque así lo entendía, eso había pasado por su maldito egoísmo, por pensar sólo en él y en lo que su sangre con rabia le exigía le diera… Era egoísta, mucho más que tantas personas… Y el que no pensara en el amor de su vida, era la única prueba que necesitaba para reconocerlo… Pero, ¿Cómo era posible que fuera egoísta si todo lo que hacía era para proteger el lugar donde vivía la gente que amaba? Era una respuesta fácil… En su afán de protegerlos, los estaba dejando en el olvido…

Guardó esa foto en las bolsas internas de su gi, y respiró con profundidad, llevaba tanto tiempo ahí, que la noche lo había alcanzado y para esos momentos, era seguro que el enojo de Vegeta iba en aumento… Era momento de volver… De regresar a su época, en donde aún podía acunar en sus brazos al niño que lo espero por siete años y a la mujer que por las noches lo resguardaba en su cuerpo… Quizás, después de eso volvería a ser el maldito egoísta que era… Sin embargo, ahí en la destrucción, prometió que eso que sentía… Sería su mayor impulso para siempre regresar.


Este reto seguirá en pie, lo juro! Lo malo es que no seré muy activa hasta que acabe un fic del otro fandom al que pertenezco, pero prometo que una vez que acabe ese reto personal que me impuse, regresare a este y tratare de darle fin a dimensiones expiradas!

¡Muchas Gracias!

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(Sí, espero sus reviews)

Fanotaku.- Gracias, espero este también te guste!

Marisela.- Muchas gracias! Hago mi mejor esfuerzo n.n

Al Chan.- Gracias! Lamento hacerte esperar!

Deidydbz.- Gracias! La idea del helado me gusta!

DMMR.- Muchas gracias!

Son Pau.- Son demasiado difíciles u.u Pero hago mi mejor esfuerzo porque al menos se capte la esencia de sus actos! Gracias por leer!