Ya no flotaba en el aire, ni era mecido en la brisa.

Sentía el peso de un mundo físico sofocando su cuerpo. Para inhalar debía realizar un esfuerzo, y aún así, el aire obtenido no era suficiente para saciar la necesidad de sus pulmones.

Su cuerpo dolía tanto que lo llevó a creer que se encontraba gravemente herido, su cabeza y columna se percibían más rígidas a comparación del resto de su cuerpo.

-¡Clint!- analizó aquella voz. Femenina y vagamente familiar. Algunos nombres sin rostro perteneciente aparecieron en su mente, solo eran letras flotando en una negra inmensidad, no existían lazos o pequeñas pistas para relacionarlo a él con aquellos nombres. Palabras al azar que una fuerza dentro de él clamaba por darles la debida importancia.

¿Quién era Natasha?. Y ¿Porque el nombre de Laura provocaba una dolorosa sensación en su pecho? como si este golpease ferozmente un muro inexistente con tal de ser libremente expresado por su labios.

—¿Laura?— no fue capaz de permitir que aquella voz siguiera expresando tanta preocupación, le creaba un pesar. No estuvo seguro si la persona que le hablaba poseía ese nombre, si no era así, al menos le haría saber que él ya se encontraba consiente de su entorno.

Escuchó un leve suspiro, y animado por saber más abrió su ojos.

Hace unos minutos, habían nombres sin rostro en su mente, actualmente la situacion llegó en viceversa, habían un rostro sin nombre observándolo profundamente.

—No, soy Natasha— intentó incorporarse, recibiendo ayuda de la mujer recién mencionada.

—¿Natasha?— descubrió que observar el rostro de ella conociendo su nombre no ayudó en nada con el resto de su memoria, el intenso vacío seguía en igual estado.

—Si...— ella le dirigió una intensa mirada comprensiva — ¿En tu mente no hay nada más que palabras y nombres sin sentido, verdad?—.

Clint sin debatir demasiado una respuesta solo asintió.

— Después de unas horas todo comenzará a ir mejor, el dolor se reduce y los recuerdos comienzan a fluir con normalidad— concluyó, se alzó y camino hacía la salida de la habitación.

—¿Cuánto tiempo debo esperar para saber finalmente quién es Laura?— Natasha detuvo su andar, volvió su rostro hacia él y meditó su respuesta —Ese nombre parece querer destrozarme el pecho—.

— Quién le destrozaria el pecho serías tú, si ella supiese lo que sucedió. Cómo dije, unas cuantas horas bastarán, no sabrás todo de golpe pero las piezas sueltas comenzarán a reacomodarse—.

Ella no esperó por más preguntas, se retiró dejándole angustiado y con una pregunta rondando su mente "¿Que fue lo que sucedió?".

Clint recién había despertado. Natasha sabía que él estaría en el mismo estado que Wanda y ella cuando regresaron de la inconciencia.

Procuro ser prudente con sus palabras y solo mencionar lo estrictamente necesario para sembrar la incógnita que forzaria a Clint el recordar. Decir directamente "Estuviste muerto por cuatro días" no era algo que se entendiese muy bien al primer intento.

—No. ¿Que es puré?— Matt no salía de su ensoñación, no necesitaba de ingerir alimentos regularmente, por ello ciertos platillos como el puré llegaban a convertirse en una grata novedad para él.

— Papas desechas mezcladas con ciertos ingredientes. Todo se mezcla, convirtiéndose en lo que observas — Wanda tomó el bol acercándolo al chico para que mirase el contenido.

El buen aroma proporcionado por la cena en preparación, mantenía en una inconciente cercanía de la cocina a Natasha. Leía un viejo periódico sin demasiado interés, pasaba las páginas sin arrugarlas y en ciertos momentos volvía su vista hacía la habitación donde Clint aún permanecía. Esperaba que él, en algún momento saliera de ahí con o sin sus recuerdos devueltos.

—No creó... Todo eso es demasiado difícil. Además Steve me ha negado el acceso a utilizar la cocina— Matt se encogió de hombros, mientras tomaba asiento al lado de Natasha.

—Steve...¿Te prohibió el acceso... A la cocina?, ¿Porque?— Wanda dejo de saltear unas zanahorias, se giró hacia ambos en busca de respuestas.

—Ella puede explicarlo mejor. El punto de vista de un testigo siempre suele ser más divertido por lo que creyeron o no ver. Si lo narrará yo estaría plagado de débiles intentos por excusarme—. Matt tomó una rebanada de pan y se dirigió a la sala de estar, que... Por el reducido tamaño de la casa no quedaba más allá de unos tres metros de la cocina.

Los pasos de Steve se escucharon dirigiéndose hacia ellos. Detrás de él, Clint caminaba observando su alrededor, detuvo su mirada unos segundos en Matt y luego la dirigió hacia las mujeres en la cocina.

—¿Todo en orden?— pregunto Wanda mientras señala su cabeza con el dedo índice.

—Si un poco, aún no puedo recordar algunas cosas como el nombre de mi último hijo— respondió Clint con disgusto.

Natasha tomó el periódico y se lo dio al arquero, quién lo recibió con un poco de confusión.

—Ponte al día— Ella se levantó dirigiéndose al refrigerador —Tu hijo se llama Nataniel... Iba a ser Natasha pero el pequeño traidor se pasó al otro bando en último momento— refunfuño lo último en un murmullo. Sacó del refrigerador un juego envasado y se sirvió un vaso.

—¿Nataniel es gay?— Matt alzado sobre el sofá, apoyando sus brazos sobre el respaldo les miraba con intriga.

Una carcajada pequeña escapó de Steve y Natasha al observar la cara de confusión de Clint.

— Al parecer no recuerdo la cosas tan bien como creía— murmuró desorientado —¿Cuántos años tiene Nathaniel?—.

—No vuelvas a entrometerte Matt o le terminarás revolviendo aún más el cerebro al pobre de Clint— advirtió Natasha aún sonriendo.

— Aún le teme a las tormentas Clint, no sabe leer bien y cree en el hada de los dientes. El Natasha surgió en los primeros meses de embarazo, todo apuntaba a que el bebé era una chica— respondió pasándole la botella de jugo aún sediento Steve.

—Gracias Nat, ya estaba comenzando a digerir el hecho que nunca tendría una nuera—.

—Steve...— el mencionado volvió su vista hacía Matt, que le observaba suplicante —Quiero jugo, no te lo acabes—.

—No me lo voy a acabar, acércate te serviré un poco— respondió unos momentos después, sus mejillas habían enrojecido levemente, no por sentirse avergonzado, más bien por el esfuerzo realizado al intentar no atragantarse con el juego luego de escuchar la súplica de Matt. Sí, los primeros instantes en que el paladar de Steve saboreó el jugo olvidó que los demás también debían beberlo.

—¿Y el quién es? No lo recuerdo aún— Clint observaba al chico acercarse a la cocina y sentarse aún lado de Steve —¿También eres hijo mío?— pregunto dirigiéndose específicamente a Matt.

—Nop, pero si gustas adoptarlo habría ningún problema, es una pobre alma en desgracia. Él y sus poderes podrían serte de ayuda en la granja— respondió Wanda riéndose — Sólo no lo dejes entrar a la cocina—.

—¿Que traes contra el pobre chico? ¿Eh, Wanda?— cuestionó Clint, intentado leer el periódico

—Ya desearías verme arreando vacas— Matt fingió tener su orgullo herido y agregó — Disculpa el comportamiento de Wanda, Clint, retornar le desconfiguró el cerebro—.

—Rgresando a tú primera pregunta. Es lógico. No, nos hemos conocido antes por ello no me recuerdas. La primera vez que yo te ví, eras un cadáver sobre la nieve— la naturalidad de Matt al responder le dejó confundido.

—Nieve...— sin esclarecer aún la causa de su muerte, Clint recordó el último lugar donde estuvo — Acá no hace frío... ¿En donde estamos?—.

— México— respondió el chico. El arquero alzó sus cejas mientras procesaba el dato, no comprendía como pudieron llegar de un lugar a otro sin complicaciones.

Wanda se acercó a la mesa y notificó sobre la comida recién hecha. Tomó asiento y su silencio se unió al de los otros.

— Entonces... Ahora deberíamos encontrar al opuesto/igual que reside acá, ¿Verdad?—.

Natasha, Steve y Wanda dirigieron su mirada a Matt, concordando en que él debía aclarar la duda no solamente a Clint.

— Así es — respondió sin dirigir la mirada a ninguno — La primera parte no es complicada. Se deben guiar por su intuición, la lógica puede que les sirva pero no será de gran ayuda. Busquen el rostro de sus amigos en las demás personas o estén atentos a las corazonadas que sientan hacía desconocidos—.

—Si la primera parte es fácil... ¿La segunda?— pregunto Wanda.

—Esa es más complicada. Deben convencer o hacerlos recordar quiénes son—.

Natasha mordió levemente el interior de su mejilla, antes de levantarse a tomar un plato y servirse la cena. Los demás permanecieron en silencio.

¡Hola! 😀

Acá concluye el segundo capítulo. Había planeado realizar parte del tercero en este capítulo, pero quedaría demasiado largo y un poco confuso.

¿Pueden adivinar quién será el primer opuesto/igual con el cual se encontrarán?

¡Una pista! Descarten al pasante... 😉😝