¡HOLA! Jo, lo primero de todo es gracias por los Favs, los reviews y lo demás, en serio, me alegra saber que hay alguien que me lee. Gracias en especial a 'Ron', por interesarse por este fic desde que lo idee en Twitter y por el review y gracias a Rupert Grint por ser tan añlwihdwfhug, porque gracias a él tengo inspiración! Un beso enorme, y disfrutad leyendo!
–Flashback–
Solté los colmillos de basilisco tras oír a Ron decir 'Deberíamos sugerirles que abandonen el castillo; no queremos que corran la misma suerte que Dobby, ¿verdad? No podemos obligarlos a morir por nosotros' se refería a los elfos domésticos, llevaba años luchando por ellos, hasta creé la P.E.D.D.O: Plataforma Elfica de Defensa de los Derechos Obreros; y después de todas las rabietas que me había llevado porque mis mejores amigos no me apoyaban, ahí estaba el chico que me traía de cabeza, aquel pelirrojo que ya no era en absoluto el que tenía la nariz manchada en el vagón del Expreso de Hogwarts el primer año; ahora era el chico del que estaba enamorada diciendo que debíamos salvarles.
Los colmillos al caer hicieron un estrepitoso ruido, pero no me importó, corrí y me abalancé sobre Ron, le besé como jamás antes lo había hecho, oí de nuevo un ruido, él también había soltado los colmillos y posó sus manos en mi cintura mientras yo le revolvía el pelo. Seguro que esa escena era de película y el grandioso Harry Potter no la estaba grabando.
–FIN–
- ¿Qué vamos a hacer? –le pregunté.
- Le has odio, tenemos que vivir juntos.
- Ya, pero no siempre hay que hacerle caso.
- ¿Tú, Hermione, me estás diciendo que no hay que obedecer a un superior? –dijo levantando una ceja.
- Las personas cambian, Ron. Y yo, he cambiado –me levanté y me acomodé la camiseta que llevaba puesta– me tengo que ir, adiós.
Salí casi corriendo de la habitación, la puerta no estaba bloqueada, Lewis solo había necesitado ver como nos acorrucábamos un poco para pensar que todo volvería a ser como antes, por desgracia yo también me había hecho ciertas ilusiones, pero siendo una chica fácil había caído rendida a sus pies, para después dejarle por unos supuesto cuernos que jamás fueron confirmados y ahora ¿qué?, ¿volver a enamorarme de él? No, le demostraría que soy la misma chica dura que le demostré los primeros años en el colegio.
Conduje hasta mi casa, y vi que tenía un vociferador en el salón, esperándome. Normalmente si no se abren en el momento, estallan, pero aquel aún estaba intacto y tuve cierto miedo a abrirlo. '¡HERMIONE JEAN GRANGER! ¿CÓMO QUE VAS A SALTARTE LAS NORMAS? HE DICHO QUE TENÉIS QUE VIVIR JUNTOS, Y ES UNA ORDEN POR PARTE DEL MINISTERIO. ¿ESTÁS DISPUESTA A PERDER TU EMPLEO? RON VA DE CAMINO A TU CASA, Y NI SE TE OCURRA IMPEDISERLO'. Jamás en su vida había recibido un vociferador, bueno al menos no de parte de un jefe y mucho menos de Lewis, al que consideraba un amigo.
Recogí un poco la casa, y llamé por teléfono muggle a Ginny. Está bien, no es muy 'ético' por decirlo de alguna manera que la pequeña de los Weasley sea mi mejor amiga, con la cual me desahogo cada vez que lo necesito y sobre todo no es justo que sea ella la única amiga que tenga la cual ha vivido toda mi historia con Ron, su hermano. Pero la vida, en concreto mi vida no es muy ética ni muy normal, por lo que creo que el hecho de que mi única y mejor amiga sea Ginevra Weasley me trae sin cuidado. Ella sabía diferenciar a su hermano de mi, cuando le hablaba de mis problemas con él o cuando le decía la de babas que soltaba por él no me decía un '¡uy qué asco!', simplemente se alegraba de verme feliz; le colgué el teléfono en cuanto oí el timbre.
- Hola, ¿Hermione? –había muchísimas chicas guapas en el mundo, después, en un nivel mayor estaba aquella chica. Podría decir que era una veela, pero su cabello marrón, ojos castaños, cara algo redondeada, y mi misma estatura le delataba. Aquella chica era curiosa y extrañamente muy parecida a mi.
- Si, soy yo, ¿quién eres?
- Oh –dijo ¿sorprendida? – Soy Kate, amiga de Ron.
- Ah, encantada –sonreí– Ron aún no ha llegado –le dije fingiendo una cara de tristeza.
- Lo sé, tonta –me dio un pequeño empujón en el hombro– vengo a ayudarle a colocar sus cosas.
- Ah, pasa entonces –abrí de par en par la puerta para dejarle entrar.
No me lo podía creer, había dicho amiga, pero quien sabe si era algo más de ese pelirrojo, no pensaba hacerle una escena de celos, iba a ser la compañera de piso más indiferente que se pudiese echar a la cara.
Saludé a Ron cuando llegó a casa, después me encerré a leer en mi dormitorio, escuché como la chica gritaba un 'Adiós Hermione' y la puerta principal se cerraba, no le contesté. También escuché algunos utensilios de cocina caer al suelo, ese hombre jamás cambiaría, iba a ser torpe hasta su último día. Normalmente hubiese ido a ayudarle pero hoy no, estaba enfadada conmigo misma, había sido una estúpida pensando que aquel abrazo, que aquel momento de sinceridad; podría haber encendido de nuevo nuestra llama, pero no era así.
