Advertencia: mpreg (yes, leyeron bien), gayness (but that shit is obvious) y angst (porque me gusta el sufrimiento)
Parejas: Viktuuri (por ahora)
Publicado también en AO3
Yuri! on Ice no me pertenece, sólo me gusta tomar los personajes y ponerlos en historias para hacerlos sufrir : )
Yu-chan (enviado a las 3:22 a.m)
Cuando regresaras a casa Yuuri? …
Todos te extrañamos y /sabemos/ que no estás bien
Minako-sensei (enviado a las 4:50 a.m)
Yuuri, sé que no estás bien. Por favor, responde nuestras llamadas.
Mari-neesan (enviado a las 5:07 a.m)
Regresa a casa, por favor.
Había pasado un mes desde el Grand Prix.
Había pasado un mes desde que vivía en la habitación de un hotel.
Había pasado un mes sin moverse de Detroit.
Había pasado un mes sin ver a Viktor Nikiforov.
"Sinceramente, ¿Qué esperabas?" le recordó el duendecillo de sus pensamientos. "Era de esperarse lo que pasó."
Un papel, una hoja tamaño carta con el membrete del hotel, descansaba en el velador del costado izquierdo de la cama matrimonial. Una carta que se mantuvo intacta en su lugar desde hace 30 días, como si se tratará de una especie de altar. Un papel tamaño carta con membrete del hotel, que contenía un mensaje, el cual Yuuri estaba 100% seguro que fue escrita por una pluma estilográfica con cristales swarovski, escrita con una caligrafía cursiva y redonda pero tan elegante, tan él.
El mensaje de aquella carta de 10 líneas, una despedida y una postdata, era el último recuerdo que le quedaba de Viktor Nikiforov. Diez líneas de una mezcla de japonés, inglés y ruso, que lo único que logro hacer fue colocarlo en una depresión peor a comparación cuando perdió su primer Grand Prix quedando en 6to lugar. En esas diez líneas, que solía releer unas diez veces al día, podía aún oír su voz, podía imaginar su rostro, podía imaginar que trasmitirían aquellos ojos claros suyos.
Y maldita sea, pero aún le dolía el corazón de tan sólo pensar en él. Y maldita sea, porque aún lo ama, lo ama con cada fibra de su corazón, con cada célula de su cuerpo, con cada último aliento, total e incondicionalmente entregado para él. Porque a pesar del mensaje que contenía aquella carta, lo ama tanto que duele, que quema, que no lo deja pensar y le ha quitado hasta la juicio. Lo ama tanto que si lo volviera ver… sólo se colgaría de su cuello, porque lo necesita. Su piel gime por su tacto, sus caricias, sus manos. Se siente vacio, porque sabe que le falta algo.
Falta Viktor Nikiforov, que se encontraba ahora mismo en San Petersburgo, a 7.168.4 kilómetros, en un vuelo de 9 horas y 15 minutos de distancia de él.
(No ha prendido la televisión en un mes, como tampoco ha entrado sus redes sociales, pero no hacía falta para saber que él se encontraba en Rusia: en su carta, en esa ancla de 10 líneas, una despedida y una postdata decía que estaría allá)
Phichit Chulanont (enviado hoy a las 12:02 p.m)
Yuuri, sé que sigues aquí en Detroit…
Por favor, deja que te vaya a ver, estoy preocupado;;
Sólo… da una señal. Lo que sea.
Cuídate
"Wow, bien hecho Yuuri Katsuki. Los tienes a todos preocupados."
Perdón.
"Increíble. Estás en el ojo del huracán, siendo el centro de la atención"
Yo no quería que fuera así.
"¿Y reaccionar de esa manera? ¿Cómo si fueras una adolescente pasada a hormonas de 14 años que el crush no le aceptó sus sentimientos?"
Mis sentimientos por ti son como la nieve, es hermosa, me encanta pero estar en ella por un tiempo prolongado me entumece, me adormece los sentidos…
"Y no es sano. Estás al borde de la demencia o algo así. Das miedo"
Pero es lo mejor. Para los dos.
"De alguna manera u otra, terminarías alejándolo de ti."
До свида́ния.
El celular se volvió a iluminar, recordándole el reciente mensaje llegado de Phichit. Sus dedos tocaron suavemente la pantalla, el teclado apareciendo al más mínimo contacto aguardando a que tecleará una respuesta, aunque fuera un escueto "no". Mientras que se envolvía en las sabanas y abrigadores mantas de aquella cama que prácticamente se volvió su nido en el último tiempo, pensó bien que haría.
Porque a decir verdad, una parte dentro de él, se estaba aburriendo de toda esta situación. No quería hundirse más en su miseria, no quería seguir derramando lágrimas ni llorar por alguien que no regresaría. Esa parte de él; la orgullosa, altiva, estaba más que exasperado de esta fiesta de auto-desprecio, de mirarse en menos, de sentirse vacio y sin sentido como si el otro fuera la llave que daba vida a su cajita musical.
"He dicho basta ya. Él ya se fue y sigue perfectamente con su vida, ahora tú sigue con la tuya. Él no puede ser el motor de tu vida ni tu felicidad, nadie salvo tú mismo. BASTA YA"
Yo (enviado a las 12: 25 p.m)
Sigo en Detroit.
Por favor… ven.
Habitación 3B del Garden Holly Inn.
[Tiene 4 mensajes nuevos de Phichit Chulanont]
(Enviados hoy a las 12: 26 p.m)
Phichit llegó exactamente 10 minutos después de que mandó su último mensaje.
(Já, ¿con qué diez, eh?)
Apenas abrió la puerta, el moreno se lanzó para rodearlo con sus brazos en un fuerte abrazo. Lo apretó contra sí, fuertemente como una madre osa toma a sus cachorros, y no lo soltó. El japonés sólo atino rodearlo torpemente con sus brazos, sus dedos agarrándose con fuerza de la chaqueta del otro. No hicieron falta las palabras puesto el mensaje quedo claro para ambos: Yuuri necesitaba del amor del otro y Phichit estaba ahí para entregárselo.
Después que una eternidad –aunque fueron tan sólo un par de minutos- se movieron del marco de la puerta para irse a sentar en el suave sillón que se encontraba en la antesala que tenía aquella habitación.
"Traje katsudon." Le dijo el tailandés, mientras le mostraba la bolsa que tenía fuertemente sujetada con su mano izquierda. "Encontré un buen restaurante japonés en el camino y pensé- ¡Hey! Le llevaré a Yuuri su platillo favorito."
"Gracias." Musito el japonés, mientras se acomoda sus lentes. Escuchar su propia voz dirigida a otro ser humano, después de tanto tiempo, lo incomodo un poco. "Gracias… por venir."
"No fue nada, en serio…" le respondió mirándole directo sus ojos, buscando con su mano derecha la mano del otro, para darle un suave apretón. "Ahora comamos antes que se enfríen."
Se acomodaron en aquel sillón, que se convirtió en mesa de cocina ese día, para poder saborear aquel platillo que se olía tan rico aún guardado dentro de la bolsa. El estómago de Yuuri rugió en anticipación, puesto que no recibía comida tan contundente y sabrosa hace mucho pero mucho tiempo.
Pero de un momento a otro ese rugido, el cual ambos jóvenes se rieron pensando que era hambre, se transformó en un retorcijón que causó nauseas en el japonés. Nauseas que se transformó en el peor resultado esperable en esta situación, cuando sintió la bilis subir por su garganta—
Y no le quedó otra que correr al baño antes que el tapete, el sillón y su ropa se transformara en basurero de desechos corporales.
"Ya, ya…" lo reconforto Phichit mientras le hacía cariño en la espalda en círculos. "Todo está bien, déjalo salir todo."
Un quejido escapo de la garganta de Yuuri.
"Sinceramente que te esperabas."
Otro quejido, que sonó más bien a irritación se escapo.
"De verdad creo que tu pobre estomago se sobre emocionó al pensar que recibiría comida real después de tanto tiempo."
Yuuri se levanto lentamente, limpiando toscamente su boca con el dorso de la mano antes de responder, "No creo que fuera eso… simplemente… no sé, el aroma a katsudon se me hizo… repugnante."
Phichit encarnó una ceja incrédulo, "¿Tú? ¿Encontrando el aroma a katsudon repugnante?"
"Eh… ¿sí?"
"Cielos, que estás mal Yuuri."
"Lo sé, no hacía falta recordármelo."
El tailandés tomó a su amigo por el codo, ayudándolo acercarse al lavamanos. Se veía el otro muy débil, pálido y una fina capa de sudor cubría su frente. En definitiva, estaba mal y gracias al cielo que una cuota de cordura entró en su amigo para que pudiera venir a verlo, y ahora, cuidarlo.
"Ven, te irás a recostar un momento y pediré una sopa de pollo por el servicio de habitación." Le dijo al japonés, mientras lo guiaba suavemente a la cama. Una voz en su cabeza se rió y se preocupo al ver que tenía aspecto de un nido de pájaros, en el cual un pajarito llevaba mucho tiempo en él.
"¿Pero si no me siento… tan… mal?" trató de protestar en vano.
"Sí, se nota," Respondió sarcásticamente. "Se nota que estabas okie-dokie."
Yo (enviado a las 23:40 p.m)
Gracias otra vez por venir.
No sé cuantas veces serán necesarias para decirlo.
Phichit Chulanont (enviado a las 23:40 p.m)
No fue nada uwu
Y deja de agradecerlo, maldita sea :c
¿Para qué están los amigos?
Yo (enviado a las 23:42 p.m)
Graciaaaaas 3
Phichit Chulanont (enviado a las 23:42 p.m)
Deja de agradecerme y mándale un mensaje a tu familia, maldita sea:c
Yo (enviado a las 23:43 p.m)
…
Está bien, maldito gruñón :3c
Traducciones y datos extras:
1. До свида́ния: Hasta luego.
2. Hay cerca de 14 horas de diferencia entre Detroit (USA) y Japón.
Oh my god, no se como reaccionar? muchas gracias a todos que comentaron, pusieron en sus favoritos y siguen este fic:') sinceramente no creí que alguien leería esta basura, lmao. Me han callado la boca y me han dejado más que sorprendida (╥﹏╥) muchísimas gracias ;u;
Ahora sobre el fic... ay, después del cap 7, me duele el corazón la maldad que le haré al Viktuuri. PORQUE ES TAN JODIDAMENTE OBVIO QUE SE AMAN. Entonces me dolerá hasta el alma, pero bueno... otra parte dentro de mí le gusta el dolor:'v Quería incluir a Phichit, necesitaba hacerlo, por gods que ame a este niño cuando lo presentaron en el anime uwu. Aún estoy tratando de manejarme con los personajes, ir arreglando el fic sobre la marcha con la nueva información canon que sale en los capítulos y haciendo investigación paralela para los datos que salen en este fic (como por ejemplo, en que fecha se realiza el Grand Prix entre otras cosas)
Muchas gracias por su apoyo, espero que este capítulo sea de su agrado y los leo en la próxima actualización!.
-Minka(^▽^)
