Disclaimer: Junjō Romantica no me pertenece, si no a Shungiku Nakamura. Solo tomo prestado sus personajes para satisfacción mía y de mis lectores, obviamente, todo sin fines de lucro.

The Horror of Our Love

Second Shot


"Lamento que el plan no haya salido como planeado, Tempa-san," escuchaba un voz que reconocía pero que estaba algo lejos, como si no estuviera en la misma habitación.

"Descuida muchacho," escuchó otra voz que no conocía, pero pudo fijarse que provenía desde el altavoz de un teléfono "No pensamos que atacarían enfrente de la vivienda de Kamijō."

"¿Por qué ese tipo conoce mi nombre?" se preguntaba mientras intentaba abrir los ojos ya que la luz que entraba por la ventana le cegaba la vista "¿Y de que plan están hablando?"

El profesor de literatura se incorporó lentamente ya que sentía un terrible dolor en su nuca, quedando sentado sobre una cama de tamaño individual. Después de haberse acostumbrado a la luz miró a su alrededor, la habitación era algo pequeña y los únicos muebles que había era la cama con una mesita de noche a un lado, ambos bastantes viejos y descuidados. Las paredes estaban blancas y sin ningún cuadro u adorno en estas; había una ventana que estaba cubierta por una delgada cortina de color blanco. El castaño se levantó, causando que la cama rechinara un poco, y caminó hacia la ventana para después recorrer un poco la cortina para al menos saber en donde se encontraba.

Su asombro fue ver el mar frente a sus ojos e inmediatamente cubrió la ventana con la tela. Ahora estaba más que confundido, ¿por qué estaba en una casa cerca del mar? Entonces cuando recordó lo de anoche en pequeñas partes, pero fue suficiente para conectarlas con los que estaba pasando. El hombre que lo seguía, el supuesto estudiante de su superior y su 'casual' encuentro en la tienda, el disparo y un hombre muerto. ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Acaso ese hombre era parte de la pandilla que le amenazaba? ¿Quién era ese joven de ojos azules y por qué le había salvado la vida?

"Veo que ya despertó, Kamijō-sensei," no había escuchado la puerta abrirse por lo que se sorprendió al ver que el pelinegro había entrado a la habitación "Vaya que necesitaba una buena noche de sueño, ya que es más de medio día."

Pero eso era lo que menos le importaba a Hiroki en ese momento. "¿Por qué estoy aquí?" preguntó directamente esperando por una respuesta rápida pero al parecer el joven no traía prisa en contestarle.

"Usted sabe porqué, ¿o será que lo golpee muy fuerte que ya no se acuerda de lo de anoche?" respondió después de unos segundos y aunque hablaba seriamente, Hiroki pensaba que el joven se estaba burlando de él. Colocó una mano debajo de su barbilla y se puso pensativo "Eso puede llegar a ser un problema…"

"¡No te burles, idiota!" gritó molesto "¡Me acuerdo perfectamente de lo de anoche! ¡Lo que no entiendo es porque tengo que estar aquí!"

Suspiró cansadamente, lo que menos quería era alguien que le estuviera gritando. "Tuve que traerlo aquí porque su departamento ya no es un lugar seguro, si se hubiera quedado ahí lo más seguro es que volverían atacarlo ahí mismo," le explicó "Este es un escondite que pocos conocen y se quedará aquí hasta que nos aseguremos que usted pueda regresar a salvo a su hogar."

"¿Por cuánto tiempo?"

"El que sea necesario," respondió y se giró para salir del cuarto "No se preocupe por su trabajo, su supervisor se encargara de eso."

"¿Miyagi sabe que estoy aquí?" le preguntó mientras seguía al joven hasta una pequeña sala.

"Se le informó que fue trasladado pero no se reveló su localización. Y antes que me lo pregunte, él y otra persona me contrataron para protegerlo y todo debió ser a discreción suya, pero si usted hubiera sido un poco más precavido—"

"¿Me estas culpando de que su plan no funcionó?" le interrumpió mientras se cruzaba de brazos.

"No completamente," contestó sinceramente, lo que hizo que el castaño se enojara más "Pero en algo usted tiene la culpa."

"¡Ja! ¡Ahora resulta! Pues no pienso quedarme aquí mientras un mocoso me sermonea," estaba a puno de caminar hacia la puerta cuando una mano grande le sostenía una de sus muñecas firmemente.

"Lamento decirle que no puedo dejarlo ir."

"¿Acaso estas tonto?" comentó el profesor mientras miraba enojado al de ojos azules "Seguramente ya tienes tu dinero y yo no pedí que alguien me protegiera, así que no debería importante si me largo o no."

Nowaki soltó una pequeña risa que distrajo por un momento al confundido castaño y cuando se dio cuenta ya había sido lanzado hacia el sofá, quedando sentado sobre este. Hiroki quiso levantarse pero el pelinegro ya se había colocado enfrente y con su rostro muy cerca de él, haciendo que el profesor se sintiera algo incómodo.

"Tengo órdenes de mantenerlo a salvo," dijo con una sonrisa en el rostro "Y me gusta que mis misiones salgan bien así que, Kamijō-sensei, tendrá que cooperar conmigo le guste o no."

Después de esas palabras el profesor pareció reaccionar y empujó a su ahora guardián, quién solo se incorporó sin dejar de sonreír.

"Tenemos comida para una semana," cambió el tema repentinamente mientras caminaba hacia la pequeña cocina "¿Desea comer algo?"

El castaño no respondió, ni siquiera le siguió con la miraba al joven, simplemente se quedó sentado mientras maldecía su suerte. Primero llegan a sus manos unos documentos pertenecientes a una clase de mafia, después es amenazado a pesar de haber entregado los estúpidos papeles y ahora que casi es asesinado tiene que esconderse junto con muchacho quien es un asesino. Ya no sabía si estaba más seguro afuera o adentro de esas cuatro paredes.

oOOo

"¿Cómo pretende este idiota qué haga yo para pasar el tiempo?"

Era el tercer día y Hiroki sentía que había pasado más de una semana. No había ni una televisión o un radio, ni mucho menos una computadora que el profesor universitario pudiera utilizar… ¡ni siquiera un simple libro! El único aparato electrónico que había en esa pequeña casa, además del microondas y un mini refrigerador, era una pequeña computadora portátil que el pelinegro utilizaba para asuntos que al castaño le importaban un bledo.

El profesor no era muy fanático de la tecnología, solo la usaba para asuntos de su trabajo, por lo que no le interesaba si no tenía uso de una computadora. Lo que no perdonaba era que no tenían ni siquiera un libro. Después de estarlo vigilando antes, probablemente, Hiroki supuso que el pelinegro tenía suficiente información sobre él; si lo iba a mantener encerrado, ¡al menos le hubiera conseguido algo que leer!

"El nuevo libro de Akihiko debió haber salido ya," suspiró al recordar a su mejor amigo "Si es que cumplió con la fecha límite."

"¿Seguirá aplicando la ley del hielo, Kamijō-sensei," preguntó el joven desde la cocina y Hiroki solo lo miró de reojo "Y seguir muriendo de aburrimiento?"

No le contestó y regresó su mirada hacia enfrente, simplemente escuchó unos pasos que iban hacia él y después sintió un peso más en el extremo del sofá, pero aun así no volteó a ver al pelinegro. Desde que despertó en esa casa en la playa y tuvo la discusión con su 'guardián,' no le había dirigido la palabra a este. Comían a diferentes horas y Hiroki evitaba estar en la misma habitación que el joven, pero lo segundo le dejó importar ya que no había muchos rincones en donde estar.

"Creo que hemos empezado con el pie izquierdo," habló de nuevo el joven de alta estatura, con la mirada hacia enfrente sin mirar al profesor "Si quiere podemos comenzar con las presentaciones."

"¿Qué pretendes con todo esto?"

"No pretendo nada," contestó sinceramente "Solo dejar las formalidades y conocernos."

"¿Conocernos? Vaya broma," comentó sarcásticamente el castaño "Esto solo es un trabajo más para ti, somos unos extraños que solo coinciden convivir bajo el mismo techo."

"¿Extraños?" preguntó divertido "Tengo la suficiente información sobre usted como para decir que ya no es un extraño para mi, Kamijō-sensei. Solo quiero quedar a mano y darle información sobre mí."

Volteó hacia Hiroki, quien también había mirando hacia él pero no directamente, estrechó la mano y comenzó a presentarse, "Soy Kusama Nowaki, veinticuatro años y soy asesino a sueldo."

"Espera—¿qué? ¿Veinticuatro años?" preguntó verdaderamente sorprendido el profesor y después se puso serio "¿Cómo se qué no me estás dando datos falsos?"

"Mi edad y mi oficio son reales," respondió bajando su mano "Mi nombre posiblemente sea falso. He cambiado de nombre por los últimos diez años que he olvidado el real, mi jefe me llama por este nombre por lo que optaré por ese."

"¿Cómo es que alguien puede olvidar su nombre?" Hiroki preguntó con escepticismo.

"Tal vez para su trabajo es importante que le reconozcan," respondió "Pero en el mío, el nombre deja de ser importante cuando solo tienes que cumplir con el objetivo y salir con vida."

Hubo un pequeño silencio el que Nowaki aprovechó para nuevamente levantar su mano, esperando por la del profesor. Hiroki miró al de ojos azules por unos segundos y después a la mano de este, con cuerpo algo tembloroso estrechó manos con él, manteniendo la mirada baja y escuchó al joven dar una pequeña risa.

"¿Qué es tan gracioso?" preguntó sin soltar su mano.

"Vous êtes très mignon," le sonrió y Hiroki no puso evitar sonrojarse. No había entendido ni una sola palabra de lo que Nowaki había dicho, pero por la pronunciación dedujo que era francés y por lo que haya dicho hizo que los colores se le subieran a sus mejillas.

"Lo que hayas dicho, no fue gracioso," intentó soltar su mano pero el pelinegro la sujetó aún más "Suéltame."

"¿Por qué tendría que hacerlo?" antes de que pudiera el profesor pudiera gritarle el timbre de un celular se escuchó cerca. Nowaki soltó la mano del profesor y sacó su teléfono de uno de sus bolsillos de su pantalón, contestando inmediatamente "Diga."

El castaño aprovechó para alejarse de ahí e irse a su habitación, cerrando la puerta detrás de sí. No tenía intención de quedarse ahí para que el pelinegro se siguiera burlando de él, o al menos eso era lo que pensaba el profesor.

"Solo te esta fastidiando," se decía "¿Qué otra cosa puedes esperar de alguien que ha vivido en una mentira toda su vida?"

oOOo

Hiroki no se sentía cómodo con el hecho de que el pelinegro siempre cargaba con una pistola consigo, la cual raramente la dejaba en uno de los sillones o en la cocina, temiendo que en algún momento el joven pudiera dispararle accidentalmente… o no.

En una ocasión el profesor encontró el arma en la mesa de centro de la sala y el dueño no se encontraba cerca en ese momento. La tomó con cuidado después de asegurarse de que unos ojos azules no lo estuvieran observando y se dedicó a examinar el objeto. Cromado brillante y un diseño de lo que parecían unas olas de mar en el mango de cuero del arma. Podría saber mucho de literatura y de muchas otras cosas, pero sabía que las armas eran un tema totalmente desconocido. Sabiendo únicamente como sostenerla con ambas manos, solo porque lo había visto en algunas películas.

"Calibre de nueve milímetros," la voz del asesino lo hizo resaltar y volteó para encontrarlo recargado en la barra de la cocina con una sonrisa que Hiroki sabía que no era de felicidad "Semiautomática. Clásica, pero cómoda."

El profesor no entendía porque le estaba diciendo todo eso y antes de que pudiera preguntar, el pelinegro ya se encontraba frente suyo, observándole con una mirada que no pudo descifrar pero el escalofrió en su espalda le indicó que si no se alejaba algo iba a pasar.

Colocó una mano sobre las del castaño y habló quedamente, "Será mejor que la suelte, Kamijō-sensei. No queremos un accidente, ¿o sí? Claro, pueden pasar muchos otros accidentes que no tienen nada que ver con la pistola."

El profesor sintió como la sangre se le subía a la cabeza mientras seguía mirando a Nowaki, los escalofríos y su cabeza diciéndole que se alejara pero su cuerpo no estaba haciendo caso. El arma fue quitada de sus manos y regresó a la parte trasera de los pantalones del pelinegro.

"Bien sûr," murmuró el de ojos azules, nuevamente en el idioma que el otro no podía entender "Vous êtes très mignon."

Nowaki se alejó después de unos segundos, dejando a Hiroki maldiciendo de que se había dejado burlar por un mocoso nuevamente.

oOOo

"A usted si que le gusta aplicar la ley de hielo," comentó sonriente el más joven al sentarse en el extremo opuesto del sillón donde estaba sentado el profesor. Había pasado un día desde que el menor lo encontró observando su arma.

"Déjame tranquilo."

"Pensé que habíamos dejado la frivolidad atrás," tomó un paquete que se encontraba en la mesa de centro, Hiroki lo había visto desde hace unos momentos pero no se atrevió a preguntar del contenido. El pelinegro se le extendió, "Pedí que lo trajeran para usted."

El castaño se le quedó mirando al paquete, dudoso se debía aceptarlo o no, al final decidió arriesgarse y lo abrió con cuidado. Se sorprendió cuando descubrió cuando tenía en sus manos el último trabajo literario de uno de sus autores favoritos, nada menos que su mejor amigo.

"¿Cómo—?" quiso atreverse a preguntar pero volteó a ver al asesino quien sonreía, pero pudo notar que no era la misma sonrisa de otras ocasiones ya que la que mostraba en ese momento parecía real "Es tonto preguntar, ya que tienes información sobre mí."

"Tiene buen gusto," comentó sin dejar de sonreír "Y no me refiero solo a las novelas de Usami-san."

Un sonrojo se mostró en el rostro del profesor y frunció el ceño, "¿…C-Cómo te enteraste de eso?"

Usami Akihiko, además de ser el amigo de la infancia del profesor, era un reconocido escritor de novelas y acreedor de varios premios literarios. Hiroki había estado enamorado de él desde que eran unos niños pero jamás se había atrevido a declararle sus sentimientos y mucho menos cuando se enteró que su amor platónico estaba enamorado de otra persona, el cual también no era correspondido. Cierta ocasión, el castaño se aprovechó de eso y en espera que de que, al estar en íntimo con Akihiko, este cambiaría sus sentimientos. Lamentablemente, Hiroki pronto se da cuenta de que nunca podría estar con Akihiko siempre y cuando él está enamorado de otro hombre.

"Su lista de amantes no venían en su expediente, por si eso le preocupaba," contestó "Lo escuché decir su nombre mientras dormía."

"No sé porqué tengo la sospecha de que me estabas observando," la sonrisa del joven lo delató y eso molestó al profesor universitario "¿Se puede saber por qué?"

"Ya lo he dicho, vous êtes très mignon," repitió las palabras en francés y ser acercó más a Hiroki "Surtout quand vous dormez."

"Lamento informarte que no estamos en Francia," dijo molesto.

"Entonces entiende lo que le estoy diciendo," se recorrió un poco más hacia el castaño.

"Soy profesor de Literatura no de Idiomas, por supuesto que no te entiendo."

"Lástima," ya se encontraba muy cerca del castaño, quien intentó alejarse al ponerse de pie pero Nowaki fue más rápido y lo aprisionó entre sus fuertes brazos "Tendré que traducírselo de otra manera."

Ambos hombres se quedaron viendo por unos segundos con los rostros a pocos centímetros de distancia. Después la expresión del joven de ojos azules se volvió seria y volteó a mirar sobre su hombro mientras que Hiroki aprovechaba eso para intentar escapar de esa posición, sus esfuerzos en vano ya que no pudo moverse mucho.

"Me pareció escuchar algo, así que tendré que salir a revisar los alrededores," regresó su mirada hacia el hombre debajo suyo "Quédese aquí y no intente nada."

Se levantó para sacar su arma que se encontraba en la parte trasera de sus pantalones y caminó hacia la puerta; Hiroki lo observó desde su lugar con miedo en sus ojos, si el ruido que había escuchado el asesino… ¿se trataba de los hombres que iban detrás de él? Cuando el pelinegro salió por la puerta, el profesor pudo respirar tranquilo al sentirse completamente solo.

"Tengo que salir de aquí," pensó el profesor mientras se ponía de pie e iba hacia la ventana que estaba cerca de la puerta para revisar que tan lejos se encontraba el pelinegro.

No podía quedarse más tiempo con aquel hombre, seguía temiendo por su vida al tenerlo cerca aunque su trabajo era protegerlo, no lo conocía y ni confiaba plenamente que era alguien de fiar. Escaparía, iría directamente con Akihiko y lo convencería que le prestara dinero para escapar de la cuidad; odiaba ser tan cobarde pero no encontraba otra solución.

Al asegurarse que Nowaki no se encontraba cerca, salió silenciosamente de la pequeña casa. Ya afuera, se limitó a observar el paisaje para ver por donde sería la mejor ruta de escape. El lugar parecía una isla desierta ya que al parecer en varios kilómetros no había ningún signo de civilización o población. Solamente era la vivienda, arena y un campo detrás de esta que tenía una maleza que era más alta que el castaño. Al no haber un camino que tomar, Hiroki se aventuró entre la maleza esperando no encontrarse al enemigo o al joven de ojos azules, llegar posiblemente a una carretera y pedir un aventón a la cuidad. Ese era el único plan que tenía.

Se detuvo al escuchar un ruido y se mantuvo quieto hasta que pensó que todo estaba seguro. Siguió caminando unos cuantos metros más y escuchó el sonido de los carros a lo lejos, todo parecía marchar a la perfección. Hasta que el sonido de un arma cargarse se oyó detrás suyo…

Continuara…


Bien sûr: ciertamente (tiene otros significados).

Vous êtes très mignon: eres muy lindo.

Surtout quand vous dormez: sobre todo cuando duerme.


Mi energía regresó cuando vi la buena aceptación que tuvo este fic, ¡muchas gracias! Quería subir el segundo capítulo antes pero mi horario de este semestre es horrible, apenas llego con energías para hacer tareas y casi no prendo la computadora.

Me gusta contestar reviews pero a veces no me da tiempo así que puedo ser algo monótona en mis respuestas, así que no se enojen o sorprendan cuando vean las mismas palabras en cada respuesta. Contesto para que sepan que sus opiniones son leídas y que se los agradezco de todo corazón.

Dejen un review con sus comentarios, espero no haber decepcionado a nadie.

Mata ne~