Aquí viene la segunda parte. ^^ Siento que os pueda parecer un tanto empalagosa, pero no sé cómo darle 'vidilla' al asunto xD Además dada las circumstancias en las que me imaginaba esta teoría, sería raro estar pensando en cosas wankys xD

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Los siguientes días fueron un torbellino de emociones para Lea. Tuvo que sincerarse con Theo acerca de sus sentimientos. Claro, no le iba a decir que estaba enamorada de su compañero de reparto, pero sí que, pese al cariño que le tenía, lo suyo ya no tenía futuro. El actor lo entendió y admitió que, últimamente, más que novios, solo parecían buenos amigos. El final de su relación había llegado, pero, ¿qué significaba todo eso? No estaba segura.

Después del momento incómodo producido por el rechazo de Cory, para Dianna le era difícil encontrar un momento a solas con el canadiense. No es que no lo conseguía, sino que no recogía la valentía necesaria para volver a acercarse al actor. Lo que ninguno de los actores se imaginaba era que, a partir del rodaje de "I Am a Unicorn", algo pasaría.

Lea estaba muy confusa, no sabía que hacer. Tras su ruptura con Theo y una charla con Jon, la actriz no estaba muy segura acerca de qué movimiento debería hacer. ¿Debería hablar con Dianna y sincerarse acerca de sus sentimientos? ¿Debería hablar con Cory, aún si el dolor estaba asegurado? Todas estas dudas rondaban por su cabeza, pero ella hacía todo lo posible para intentar no mostrar su tristeza interna. Lo cual era agotador porque suponía tener que seguir interpretando un personaje a pesar de no tener cámaras delante. Lo bueno es que nadie se había dado cuenta, por lo que no había habido preguntas. O al menos eso creía.

¡Lea! ¡Lea! ―La morena oyó cómo gritaban su nombre por detrás y, cuando se giró, tuvo que buscar fuerzas de donde sea para no lanzarse a sus brazos y llorar como una niña pequeña. ―¡Eh! ¿No me oías? Llevo un rato llamándote ―La carrera que había hecho para acercarse a ella, lo había dejado sin aire. ―¡Mira! ¡Me has hecho correr!

Ambos se rieron por la broma del chico. Mientras este recuperaba el aliento, ella se quedó mirándole hasta que se dio cuenta de lo obvia que estaba siendo. ―Lo siento mucho. Es que... estaba tan absorta en mis pensamientos que... bueno no te he oído― Intentó sacar una sonrisa para intentar disimular lo confusión interna.

¿Va todo bien? ¿Te ha pasado algo? ―Aquella pregunta la había pillado por sorpresa. Nadie salvo él le había preguntado eso en todo el día y eso que había actuado del mismo modo con todos.

Sí. Todo bien. ¿Por qué preguntas?

Bueno, es que te veo un poco apagada. Sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea, ¿verdad? No lo digo por decir.

Cosas como estas hacían que su corazón diera un vuelco en su pecho. ―Claro que lo sé, Cory. Me lo dices siempre que me ves de bajón― Y era cierto. Siempre que estaba algo decaída, él siempre iba a verla para animarla y apoyarla. Pero, en esta ocasión, por muchas ganas que tuviera, no podía decirle nada. ―Pero no entiendo a que viene esto. Estoy bien, solo un poco cansada. ¿Qué te hace creer que estoy mal?

Te conozco. La Lea animada siempre va por ahí con una sonrisa de oreja a oreja, sin importar que esté cansada. La Lea animada sale corriendo al comedor nada más oír que hay descanso para servirse otra vaso de café. La Lea de hoy tenía una sonrisa algo fingida y ha dejado a medias su segundo vaso.

Le sorprendía lo mucho que la conocía. Momentos como esos le hacían ver que Cory era un gran chico y un gran amigo. Tenía miedo de perderlo. No quería que Dianna tuviera esa cita que tanto buscaba y tampoco quería que esa misteriosa chica se entere que esta maravillosa persona estaba enamorado de ella porque entonces, estaba más que segura que le correspondería. ¿Y quién no?

Lo digo totalmente en serio―. Cory se acercó a la chica y la observó a los ojos. ―Siempre estaré ahí para ti. Cuando necesites un hombro en el que llorar y no tengas a Jon cerca, puedes llamarme. O si tienes que coger algo de tu casa que esté muy alto y no llegues, también. Sin importar que sea a las 3 de la mañana.

Gracias, Cory―. En esta ocasión su sonrisa sí le llegaba a cubrir la cara. Esa era la sonrisa por la que el actor daría lo que sea solo por verla. Lea, por su parte, comprendió que debía ser honesta con él, no importa si se arriesgaba a perderlo, debía hablar con él de lo que sentía.―Esto... Tienes algo de razón. No he estado en mi mejor momento... Yo-

¿Te parece que vayamos a algún sitio para hablar? ―La interrumpió antes de que ella pudiera decir nada. ―No creo que el aparcamiento sea el lugar indicado para entablar esta conversación.

¿Vamos a mi casa? ―No quería parecer que buscaba motivos ocultos, pero la pregunta salió de su boca antes de poder detenerla.

Claro, ¿vamos en mi coche?

¿Qué pasa con el mío?

Entonces mejor vamos cada uno en el suyo y nos vemos ahí, ¿de acuerdo? ―Ella asintió y, antes de dirigirse a su coche, Cory la cogió del brazo y depositó un beso en su mejilla. ―Me alegra de que quieras hablar conmigo de esto, Lee. No sabes lo que significa para mí poder ayudarte.

Aquella noche Lea decidió no decirle nada acerca de lo que sentía. Lo único que pudo decirle fue que había roto con Theo, pero no le dijo el motivo de ello. Cory tampoco preguntó. Ni se le pasaba por la cabeza ser algo responsable del estado de su amiga. Él solo dejó que la morena dejara ir toda su frustración gracias al llanto. Se pasaron horas en la misma posición: ambos sobre el sofá, ella entre sus brazos y derramando lágrimas en su hombro, y él rodeándola cómo si fuera el objeto más valioso que jamás había visto. Cuando Lea dejó de llorar y Cory tuvo que marcharse, fue ella quien lo abrazó y susurró un "gracias" al separarse.

Estos acontecimientos hicieron que los actores estuvieran más unidos que nunca. Los chicos del elenco comenzaron a sospechar que algo había pasado entre ellos, pero ninguno se animaba a hacer la pregunta. Las suposiciones de sus compañeros no pasaron desapercibidos por Dianna quien decidió ignorar porque confiaba en la palabra de su amiga: solo eran amigos, jamás pasaría nada más. Con nuevo optimismo encontrado, la rubia decidió volver a intentar hablar con Cory, pero antes quiso hablar con Lea.

Por fin voy a volver a preguntárselo.

¿De qué hablas, Di?

Hoy, nada acabemos de rodar "Fix You", voy a hablar con Cory.

Lea dejó de respirar. No sabía que decirle. ―Creía... creía que después de estas semanas en que no has dicho nada, ibas a dejar esa idea a un lado.

Para nada. Sé lo que siento y sé lo que quiero. No hay nada que pueda detenerme.

Lea no sabía que decir. Se había quedado sin palabras y, al igual que su personaje, eso era algo complicado. Quería detenerla, decirle que también estaba enamorada de Cory y que quería estar con él. Pero decidió callar. No quería decirle eso. Dianna no se merecía aquello.

Esto... Entiendo. Ánimo.

¿Solo vas a decirme eso? Sabes que de aquí puedo conseguir un nuevo novio, ¿verdad? No quiero adelantarme mucho, pero, aunque me haya rechazado, tengo bastantes esperanzas. ―Dianna se acercó a su amiga y la abrazó. ―Bueno, tengo que irme. Te llamo luego y te cuento, ¿vale?

Vale.

Todo aquello la había descolocado un poco. Su estado había decaído otra vez, cosa que venía bien para Rachel, quien no estaba muy contenta en la canción, pero era malo para su corazón. Cory, ¿su nuevo novio? ¿Su corazón sería capaz de aguantar aquello? No era poco probable.

Dianna estaba muy segura de si misma. No es quería darse aires de grandeza ni nada, pero haría lo que sea para que Cory aceptara estar con ella. Sí, podía estar enamorado, pero si estaba con nadie, no tiene porque rechazar alguna cita. Si aceptaba y salían, ella haría estaba dispuesta a insistir todo lo posible para quedar otra vez. Entonces, quizás Cory estaría dispuesto a ser su novio. Lo que ella no sabía era que los sentimientos del canadiense hacia la intérprete de Rachel eran muy fuertes.

¡Cory, espera!

¿Eh? ¡Ah! Oh, Dianna, hey. ¿Qué pasa?

Esto... ¿tienes tiempo ahora?

¿Para qué?

Tengo que hablar contigo.

Eh... Claro, ¿de qué se trata?

Verás... ¿recuerdas lo que te pedí hace unas semanas?―Cory se movió incómodo. Sí, se acordaba. ―Me dijiste que-

Una llamada los interrumpió. ―Lo siento―dijo Cory. Vio quien era y rápidamente se dirigió a Dianna. ―Tengo que cogerlo.

¿Es importante? ¿No puede esperar un poco?

Sí, lo es―Dianna nunca había visto a Cory reaccionar de ese modo. Su respuesta fue seria, segura, sin tono alegre de por medio, cómo si el misero hecho de dudar de la importancia de la llamada lo hubiera enfadado. ―Ahora vuelvo.

Cory se alejó hacía los tráilers y contestó a la llamada. Poco sabía de que Dianna estaba detrás de él oyendo lo que decía.

Hey, ¿qué pasa?―El dulce tono y la sonrisa con los que contestó, dio a entender a la rubia de que estaba hablando con la chica de la que estaba enamorado. Qué oportuna era, ¿no?

...

Eh, eh, tranquilízate, respira―. Vaya... si que se preocupaba por ella.

...

Aguanta, en seguida voy para allá―¿Pero no estaban hablando? La chica sí que era oportuna.

...

No importa lo que digas, ¿vale? Voy para allá de todos modos.

...

Para, no me molestas en absoluto. Ya te he dicho que me llames siempre que me necesites―. Envidiaba a la chica. Dianna se cuestionaba si era normal sentir aquella animadversión por alguien a quien no conoce en persona.

...

No es nada mujer. ¿Quieres que lleve algo?

...

Bueno, voy para allá. Nos vemos en un rato.

...

Hasta ahora.

Cuando Cory se dio la vuelta, vio a Dianna justo detrás de él. Otro momento incómodo. Iba a tener que marcharse y, al parecer, ella lo había oído. Fue la chica quien abrió la boca.

¿Te vas a ir? ¿Así, sin más?

Dianna... Mira...

Era ella, ¿verdad? ―decir lo siguiente le dolía. ―La chica de la que estás enamorado. Era ella, ¿no?

Después de coger aire, Cory contestó. ―Sí.

¿Tanto te importa?

No tienes ni idea―. Cory estaba siendo sincero. Lo había sido la primera vez que la había rechazado y lo estaba haciendo ahora. Este gran acto, no hacía más que herir a Dianna. Eso significaba que, por mucho que lo intentara, jamás podría competir con aquella chica. ―Sé lo que querías pedirme antes, ¿sabes? ―Ella no dijo nada, por lo que decidió continuar. ―Sé que me ibas a pedir tener al menos una cita contigo, ya que no tengo novia. ―¿Tan evidente podía ser? ―Pero... todo acabaría mal. No porque no piense que seas fantástica. No porque quizás no llegue a sentir algo por ti. Sino porque pase lo que pase o salga con quien salga, siempre estaré pensando en ella. ―La estaba hiriendo otra vez. Lo sabe. Pero era necesario. ―Eso no sería justo ni para ti ni para mí. Si saliéramos me estaría engañando a mi mismo y a ti. Valoro mucho tu amistad y no quiero que, de salir juntos, todo eso se estropee.

¿Y si no lo estropea? ¿Y si, al final, eso que puedas llegar a sentir por mí supera lo que sientes por ella y la olvidas?

Para mi, ella es la persona más fantástica y maravillosa que jamás he conocido. Con ella tuve esa "conexión" que solo tienes con ese alguien especial. Llevo años sintiendo esto por ella y no creo que este sentimiento vaya a desaparecer― Cory se acercó a ella y apoyó sus manos sobre sus hombros intentando darle algo de confort. ―Lo siento mucho, Dianna. Lo siento, de verdad. Pero no puedo mentirte. No es justo para ti ―Alejó las manos y sacó las llaves de su coche. ―Tengo que irme. Nos vemos mañana.

Dianna no se movió de su sitio durante un par de minutos. La habían rechazado antes, a pesar de la opinión popular, pero eso no significaba que no le doliera. No podía hacer nada al respecto, Cory lo había dejado más que claro. También sabe que pese a lo que había dicho el joven, su amistad ya estaba tocada, jamás volvería a ser igual por mucho que intentaran recuperarla. La actriz no sabía que hacer.

En aquel momento, la portadora de Quinn solo podía pensar en lo afortunada que era la chica. Tenía a un gran chico detrás de ella, sería tonta si no lo valorara. Lo que menos se podía imaginar era que tal chica era ajena a los sentimientos del chico. No porque quisiera ignorarlos, sino porque estaba tan absorta intentando luchar contra sus emociones, que no se daba cuenta.

Había sido algo egoísta, ella era consciente de ello, pero no pudo evitarlo. Sabía que si Dianna se enterara de lo que había hecho jamás se lo perdonaría, podía considerarse una falta grave como amiga. Lo había llamado, no para evitar que su compañera se lo quitara, sino porque verdaderamente necesitaba oír su voz antes de ser el "novio" de Dianna.

Los últimos días habían sido algo duros. Además de lidiar con su vida privada, tenía que tratar con varias cosas, ya sean las entrevistas de su película o el rodaje de Glee, pero todo ya la estaba sobrellevando y necesitaba hablar con alguien. Normalmente habría llamado a Jon, pero los últimos proyectos de su amigo hacían que sus antiguas llamadas de horas de duración se redujeran a solo diez minutos. Por eso llamó a Cory. Por eso y porque necesitaba oírle. Toda la presión sobre sus hombros comenzó a desaparecer al oír el timbre de su apartamento anunciando la llegada de Cory. Cuando lo llamó la había oído llorar, pero intentó limpiarse las lágrimas lo mejor posible, antes de acercarse a a puerta.

Hey.

Hey. Sé que has dicho que no trajera nada, pero de todos modos he traído un par de cafés. Tranquila, recuerdo cómo te gusta.

Gracias―Estos gestos hacían que Lea se enamorara cada vez más de él. Aunque esa sonrisa también ayudaba. ―Adelante, pasa.

Ambos se dirigieron al salón. La morena cogió a Lea entre sus brazos y la llevo a su habitación. Al salir, cerró la puerta y volvió a donde se encontraba su amigo, quien sacaba los cafés de sus soportes. Cuando ambos se fueron hacia el sofá, Lea no sabía que decir, pero no tuvo que preocuparse mucho ya que fue él quien rompió el silencio.

Lea, tu llamada me ha preocupado. ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué llorabas?

Cory... es que... ―La joven no aguantó más. Se acercó a él y dejó que las lágrimas cayeran por sus mejillas―Es que... no sé cómo...

Shhh, tranquila. Estoy aquí―Cory la cogió entre sus brazos y la abrazó fuertemente. ―No tienes que hablar de ello si no quieres.

Siento haberte llamado... Es que necesitaba hablar con alguien y-

Shh, no seas tonta. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir para que te quede claro? Puedes llamarme siempre que quieras, que jamás me molestaría―Se detuvo para limpiarle un poco las lágrimas y se embobó un instante. Lea siempre estaba preciosa, incluso cuando tenía rastros de llanto en su cara. ―¿Vas a decirme lo que te ha pasado? ¿Estás molesta por la ruptura? ¿Es otra cosa? Sabes que no te voy a atosigar para que me lo cuentes, pero quizás pueda ayudarte.

Ya me ayudas... En serio...―Le dijo entre sus brazos. Le gustaba estar ahí. Tenía la sensación que la protegería de todo. Con toda la fuerza de voluntad que tenía, se separó de él. ―Aún... aún no lo sé exactamente... Creo... que es una mezcla de cosas... ―Con la intención de calmarse un poco, respiró profundamente y continuó. ―Muchas gracias por venir y por estar conmigo. No sabes lo que significa para mí.

Para eso estoy. Me gusta ayudarte y animarte siempre que puedo. Me hace sentir útil―bromeó buscando una sonrisa de ella. Cuando lo consiguió, no pudo evitar imitarla. A veces le dolía ser tan cercano a ella, no porque no quisiera estar a su lado, sino porque le costaba horrores no acercarse y besar sobre esos suaves labios que tanto lo tientan.

Estuvieron hablando de todo un poco. Lea le habló de todo lo que pasaba por su mente, menos del hecho que él también ocupaba un lugar en sus pensamientos. Cuando tuvo que marcharse, la actriz tuvo que aguantarse la ganas de pedirle que se quedara. Que durmiera con ella y la abrazara hasta que cogiera el sueño, pero sabía que eso no era una petición apropiada entre amigos. Por lo que decidió callar y despedirse de él en la puerta.

Desde aquella tarde, el que Cory fuera a casa de Lea por las tardes se había vuelto una pequeña tradición. Cada tarde, el joven canadiense traía un par de cafés y hablaban de cosas triviales. Había ocasiones en las que escogían un DVD y se sentaban a mirarlo, pero nunca pasaba nada más. Lea tenía claros sus sentimientos pero no quería actuar respecto a ellos. Su miedo a no ser correspondida aún era presente.

Lo sucedido con Cory afectó bastante a Dianna. Tenía la necesidad de hablar con alguien pero cada vez que intentaba quedar con Lea después del trabajo, esta siempre parecía estar ocupada. Tenía la sensación que la estaba evitando, pero, ¿por qué haría algo así? Por este motivo, Dianna decidió visitarla por sorpresa. Necesitaba decir lo ocurrido con Cory. Necesitaba desahogarse.

Como no esperaba visita, a Lea le extrañó volver a oír el timbre de su apartamento. ¿Se habrá olvidado algo Cory? Lo que la sorprendió más fue que quien se encontraba tras la puerta no era él, sino Dianna. La neoyorquina sabía a que venía: quería contarle lo ocurrido con Cory, pero, aún así, decidió actuar de manera indiferente.

¿Di? ¿Qué haces aquí?

Bueno, tenía que hablar contigo y no me cogías el móvil. ¿Sigues ocupada? ―Ella negó con la cabeza y la rubia añadió―: Tengo que hablar contigo respecto a lo ocurrido con Cory... ¿Puedo pasar?

Esto... claro... pasa.

Ambas chicas se dirigieron al sofá. Dianna no sabía cómo empezar. Tenía muchas cosas que contarle: no solo el rechazo, sino también acerca de la llamada, pero aún así siguió sin decir nada. Cuando llevaron una rato sentadas, Lea abrió la boca para decir algo pero fue interrumpida por su amiga.

Cory me ha vuelto a rechazar.

Por un lado, Lea se esperaba que dijera eso. Sabía que nada nuevo había pasado entre ellos ya que, ahora mismo, sus interacciones fuera de cámara eran prácticamente nulas. Además de que, de estar juntos, Cory no estaría pasando tanto tiempo con ella. Por otro lado, la noticia la cogió de improvisto. Sí, los había interrumpido, pero no sabía que la había rechazado. Lea creyó que le pediría si podían hablar otro día pero, al parecer no se dio el caso.

¿No vas a decirme nada? ―preguntó la actriz. ―Me refiero a algo tipo: ya te lo advertí. ¿No vas a decir nada?

No sé que decir ―Aquello era cierto. Pero, ¿qué podía decirle? ―Pero, ¿qué te dijo exactamente?

La rubia se quedó callada un momento. Revivir aquello no era algo fácil. ―Me dijo que no estaría bien que estuviéramos juntos. Que de salir, me estaría engañando a mí y a si mismo. Al parecer quiere mucho a esa chica y haría lo que fuera por ella.

Ninguna de las chicas conocían la identidad de la misteriosa chica, pero ambas, deseaban poder cambiarse el puesto con ella.

¿Estás bien? ―le preguntó Lea al notar las marcas de ojeras que había bajo sus ojos.

Sí, estoy bien. Es solo que... no sé... todo esto me afecta un poco. Supongo que creí que entre nosotros podría haber algo especial, ¿sabes? ―Hizo una pausa y la morena notó que quería aguantarse las lágrimas. ―No sé... supongo que me engañé a mi misma con todo esto.

No digas eso, Di... ―dijo intentando calmar a su amiga. ―Eres una chica estupenda y cualquier chico querría estar contigo, pero quizás has llegado tarde.

¡Es que ni siquiera sé quien es! ―gritó dejando caer por fin sus lágrimas. ―¡Me gustaría al menos saber quien es ella para saber qué tiene de especial! ¿Porqué ella es la que ocupa sus pensamientos y no yo?

Lea se acercó para abrazar a su amiga, pero no dijo nada. Entendía lo que sentía. Ella, a pesar de no haberle declarado sus sentimientos a Cory, también tenía el corazón roto. La misteriosa chica no tiene ni idea de la suerte que tenía por tener a alguien tan maravilloso como él. Ambas deseaban con todas sus fuerzas ser la persona que ocupara la mente del canadiense.

Pasado un par de minutos por llanto por parte de ambas (cosa que Dianna no entendió pero no cuestionó), la rubia decidió irse a casa.

Supongo que deberé aceptar todo esto y rendirme. Aunque espere, sé que no tendré ninguna oportunidad ―esta afirmación confundió a Lea.

¿Qué quieres decir?

Cory me dejo bien claro que lo mucho que la quiere y todo lo que haría por ella. Por su cara y por cómo hablaba, también parecía estar sufriendo por no estar con ella. Me dijo que lleva a un tiempo su lado y que sus sentimientos por ella no tienen intención de cambiar.

Entonces... supongo que la quiere de verdad...

Sí ―Fue su única respuesta. ―Lo mejor que puedo hacer es pasar página e intentar al menos recuperar algo de la amistad que solíamos tener ―detuvo un momento su charla antes de seguir. Parece que lo hizo para aplicarse la idea. ―Siento haberte venido a tu casa sin avisar. Sé que dijiste que estabas algo liada, pero necesitaba hablar de esto con alguien y... será mejor que me vaya.

No te preocupes, lo entiendo. No tienes que disculparte en absoluto ―dijo mientras la acompañaba hacia la puerta. ―Anímate, ¿vale? Que esto no es el fin del mundo, seguro que en cuanto superes todo esto encontrarás a alguien maravilloso.

Espero que así sea ―contestó mientras la abrazaba. ―Nos vemos mañana.

Hasta mañana.

Después de aquello, cuando entró en el ascensor, Dianna sentía que todo iba a salir bien. Lo decía en serio, iba a pasar página. Era evidente que sus sentimientos no se iban a marchar de la noche a la mañana, pero haría todo lo posible por conseguir volver a donde estaba antes con Cory. La verdad es que no podía echarle en cara nada de lo ocurrido, nadie decide de quien se enamora, y es por eso que quería recuperar su amistad. De ahora en adelante, trataría de encontrar a alguien que sea capaz de quererla del mismo modo en que el casi trentañero quería a la misteriosa chica. Sí, mañana sería un nuevo día.

Lea por su parte no lo tenía tan fácil. Intentó seguir el mismo consejo de su amiga y olvidarse de Cory, pero este siempre era tan atento con ella que no pudo evitar que sus sentimientos por él crecieran cada vez más. Sin darse cuenta, las semanas pasaron y llegó el rodaje de "The First Time". Este capítulo no tendría que ser diferente a los demás, pero tenía algo que los demás no: escenas íntimas con Cory. Lea tenía más que claro que lo amaba y lo deseaba pero, ¿cómo sería capaz de rodar eso con él?

Había llegado el día. Hoy tendría que grabar LAS escenas. Muchos pensamientos pasaban por su cabeza: ¿sobreviviría aquel día? ¿podría controlarse y ceñirse al papel? ¿estará el también nervioso?... De repente, oyó el ruido de alguien llamando a su puerta. Sus nerviosos aumentaron cuando vio que quien golpeaba era Cory.

Hey.

Hey. Quería ver si estabas lista.

Estoy lista ―dijo Lea observando la expresión facial de Cory e intentando descifrar lo que pasaba por su mente. Parece... ¿nervioso? ―Llevo media hora lista.

Guay ―contestó con una sonrisa. Lea se la devolvió intentando ocultar su estado de ánimo―¿Va todo bien? ―Pero no lo consiguió.

Sí, todo va bien ―Cory arqueó las cejas en señal de no creerse lo que decía. ―Vale. Estoy algo nerviosa, jamás he rodado algo así y, no sé, no quiero que salga mal.

Todo saldrá bien, no te preocupes ―dijo el chico cogiéndole de las manos y acercándose un poco a ella. Era increíble lo cercanos que se habían vuelto tras las últimas semanas. El canadiense la observó a lo ojos y añadió―: Saldrás estupenda ―Luego, sacó su sonrisa burlona que significaba que iba a intentar hacerla reír. ―Además la estás haciendo conmigo. No hay forma en que salga mal.

Lea soltó una pequeña carcajada por su comentario. Vaya... ¡este chico sí que sabe cómo hacer que sus preocupaciones desaparezcan! Cuando dejó de reír, vio que Cory seguía observándola a los ojos.

¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara?

No ―respondió. ―Es solo que eres preciosa.

Gra- gracias ―No era la primera vez que la halagaba, pero, en este momento dado, parecía que había algo tras sus palabras.

Lea, esto... Hay... algo... ―Cogió aire y siguió. ―Hay algo de lo que quiero hablar contigo.

La joven no se esperaba aquello. ¿Qué quería decirle? La espera aumentó cuando Cory volvió a abrir la boca los móviles de ambos sonaron informándoles que debían presentarse para rodar.

Ya te lo diré otro día.

Los días siguientes a aquel, Cory y Lea había estado muy ocupados con el rodaje. Mágicamente, Lea se sintió muy cómoda grabando cada una de las escenas y estaba segura de conocer el porque. Cory era, en gran parte, la razón principal de su tranquilidad en el set. Él la animó y la ayudó siempre que lo necesitó. La parte más dura fue la del momento especial, aquel en que tenía que grabar ligeros de ropa, pero incluso esa fue sencilla y sin complicaciones porque todo lo que hacía con él parecía muy natural y automático. Cada beso, cada caricia, parecía tan normal, tan correcto. Tras esa semana de rodaje, ninguno comentó nada acerca de lo que Cory quería decirle, pero Lea lo seguía teniendo en mente.

Lea estaba tan concentrada viendo el capítulo de Juego de Tronos que se grabado que apenas oyó el golpe en la puerta.

¡Adelante!

Cuando la puerta se abrió y Cory entró dentro, la muchacha le dio al pausa.

¡Cory! ¿Qué haces aquí? ―preguntó un tanto sorprendida por la aparición de su compañero. ―¿Quieres ver Juego de Tronos conmigo?

El canadiense sonrió, pero negó con la cabeza. ―La verdad es que quería hablar contigo.

Sabes que puedes decirme todos lo que quieras ―dijo Lea repitiendo la frase que él le decía siempre. ―¿Va todo bien?

Es acerca de lo que quería decirte la otra vez.

Ah ―La verdad es que había pensado mucho acerca de lo que Cory quería decirle, pero no tenía ninguna teoría consistente. ―Claro, siéntate.

Buuf... A ver... no sé cómo empezar ―aclaró la voz antes de continuar. ―Lea, sabes que nos hemos llevado bien casi nada más conocernos el primer día, ¿verdad? ―Ella asintió. ―Siempre hemos estado ahí para el otro y podríamos decir que ahora somos muy buenos amigos, ¿no? ―La chica volvió a asentir. ―Es por eso que jamás haría algo a propósito que pudiera estropear lo que tenemos.

Cory, ¿de que va-

¿Puedo acabar, por favor? ―Sin saber porqué, Lea estaba nerviosa, ¿a qué venía todo aquello? ―Siento que siempre hemos tenido una especie de relación, diferente, a la que tenemos con los demás. Y no lo digo porque interpretamos a Finn y Rachel, sino porque, no sé, creo que tenemos algo especial ―Cory hizo otra pausa antes de seguir, cómo si cogiera valentía cada vez que entraba aire en su organismo. ―Lea, últimamente nos hemos acercado más, hemos estado más tiempo junto al otro y, bueno, no sé si te has dado cuenta, pero creo que ha nacido algo especial entre nosotros.

La cabeza de la actriz le daba vueltas. ¿Estaba diciendo lo que cree que estaba diciendo? ¿Lo estaba soñando? Muchas otras preguntas pasaron por su cabeza, pero antes que pudiera verlo venir, Cory se acercó a ella, la cogió de las manos y la obligó a mirarlo a los ojos. Había algo en su mirada que la hipnotizaba, algo que le hacía olvidarse de todo lo que la rodeaba, algo que la enmudeció, dando permiso a que siguiera hablando.

Significas mucho para mí y quiero que sepas que pase lo que pase, siempre tendrás un amigo en mí.

¿Puedo preguntar a qué viene todo esto? ―preguntó Lea, nerviosa. ―No me entiendas mal. Ese discurso ha sido precioso y estoy de acuerdo en todo... es solo que-

La interrumpió. Pero no de cualquier modo, no. La interrumpió con un tierno beso en la boca que la descolocó. Cory la estaba besando. ¡Cory la estaba besando! Esto no era un sueño, estaba pasando, pero antes de que pudiera reaccionar, el portador de Finn se separó para mirarla a los ojos; esperaba una reacción por su parte. Sin pensárselo dos veces, Lea se acercó y le devolvió el beso. Ambos llevaban tiempo soñando con hacer aquello, pero la realidad superaba con creces la imaginación. El beso fue tierno y suave, pero también mostraba la pasión que ambos sentían por el otro. Aquel beso había sido maravilloso.