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Ella no sabía que eran él y la mujer que había llegado hace unos momentos, pero lo que sí pudo notar fue la rabia que había en sus ojos, pero cómo no si aquél hombre era tan caballeroso y porque negar que era muy apuesto, pero lo que no terminó de entender fue la forma en la que sacó a el hombre que llegó después, al parecer estaba molesto pero ella no entendía la razon.

-¿estas molesto?- a Mac la pregunta de aquella mujer lo desconcertó, claro que no estaba molesto, solo eran ¿celos? No, era imposible que apenas la conociera y ya le daban celos el hecho de que otro hombre la mirara descaradamente.

-no, solo es que...- Stella pensó que se había molestado con ella por haber abierto la puerta y con esa acción interrumpido su sueño, pero al parecer esa no era la razón.

-es que escuché la puerta y bueno yo pensé que esperabas a alguien pero veo que no es así, disculpame si te molesté o mejor dicho si te molesto...- Mac notó que ella no se refería solamente a lo que había pasado hace unos momentos.

-No estoy molesto contigo en ningún sentido- ella asintió y le dedico una sonrisa.

-ok Mac- al escuchar su nombre salir de su boca le había provocado una sensación extraña.

-¿como sabes mi nombre? Yo no recuerdo haberte dicho- ella se sonrojó, el efecto que le provocaba ese hombre era muy extraño pero le gustaba y no podía negarlo.

-es que cuando vinieron a buscarte escuche que mencionaron tu nombre- Mac miró su rostro, esa mujer lo estaba volviendo loco, Stella se acercó y lo abrazó, -gracias por todo y por cierto me llamo Stella- él no quería dejarla ir y no entendía por qué pero era simplemente lo que sentía.

-¿te vas?- ella se separó y lo miró a los ojos, notó la preocupación en los ojos de este hombre, no entendía por qué, esto le hacia encoger el corazón, no quería irse pero tenia que hacerlo, él tendría que irse y ella debía seguir con su vida.

-si, y creo que debo devolverte esto- dijo tocando su suéter, él se limito a negar con su cabeza.

-no te preocupes por esa camiseta, lo que no quiero es que vuelvas a estar vagando por este lugar, es muy peligroso para ti- Stella no entendía nada.

-pero yo he vivido aquí mucho tiempo y no me ha pasado nada, así que no te preocupes por mí- pero como no preocuparse si era completamente inevitable, eso era lo que no lograba entender, y que tal si no la volvía a ver más, era algo que lo inquietaba demasiado, aquella belleza definitivamente lo había cautivado, y cómo no si era perfecta en todos los sentidos.

Cada vez que la miraba se sentía desnudo, esos ojos verdes que ahora mimo los miraban expectantes le hacían ponerse nervioso, quería que se quedara con él, no entendía de sonde salia ese sentimiento pero era así. -creo que es mejor que me vaya para que puedas hablar con aquella mujer y le expliques bien que fue lo que pasó, estaba molesta- dijo cuando empezó a recoger sus cosas, no quería seguir causándole mas problemas y mucho menos molestias. -¿no quieres comer algo primero?- no iba a negar que tenia hambre pero lo mejor era irse pronto.

-no, creo que ya haz hecho suficiente- dijo dándole un beso en la mejilla. Mac vio como salio dejandolo solo.

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Mac estaba desayunando con todo su equipo, se habían puesto de acuerdo para realizar estas pequeñas vacaciones, aquella mujer lo había dejado encantado, no dejaba de pensar en ella y el beso que le había dado, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio a un hombre acosando a una chica, se levantó y lo apartó.

Stella se lo quedó mirando fijamente, le sonrió, él la atrajo hacia sí y puso una mano posesiva alrededor de su cintura, aquel hombre que hace unos momentos la estaba molestando se fue, -gracias- él asintió y se separó de mala gana.

-¿quien era?- preguntó colérico.

-no lo sé- le dijo en un tono bajo apenas audible.

-¿te encuentras bien?- la miro de los pies a la cabeza, no pudo evitar admirar aquella hermosura, Stella estaba en un pequeño vestido que dejaba admirar esas esbeltas piernas, ya se imaginaba exactamente que quería aquel extraño con ella y solo el hecho de pensarlo lo hizo enojar mas.

-si, y gracias de nuevo- ella estaba a punto de irse pero él la tomó de la mano, sus ojos se encontraron.

-¿quieres comer algo?- ella negó.

-no quiero molestar a tus amigos ni a tú novia- Mac miró hacia donde estaba su equipo, - ella no es mi novia- ella arqueó la ceja pero lo que la dejó sin palabras fue lo que aquel hombre hizo, la tomó entre sus brazos y presionó sus labios contra los suyos.

Mac no entendió por qué lo había hecho, lo único que sabia era que le encantaba tanto su cercania, Stella respondía gustosamente al beso, segundos después se separaron por falta de aire, notó como ella se sonrojó, -lo siento yo...- esta vez fue Stella quien lo sorprendió, colocó sus manos alrededor de su cuello y lo besó, sintió como sus suaves labios inexpertos se movían encima de los suyos, no creía en lo que estaba pasando; Stella se separó y le dio una cálida sonrisa.

-Tus amigos nos están viendo- a Mac se le había olvidado completamente el hecho de que hace unos momentos estaba desayunando, lo único que hizo fue quitarse su chaqueta y ponerla alrededor de ella.

-¿te molesta como me visto?- A el no le molestaba su forma de vestir, por lo contrario, la hacia ver hermosa y le daba un toque salvaje, era un deleite admirarla, pero la forma tan descarada como la miraban algunos hombres le enfurecía.

-no, me molesta como te miran- ella solo asintió.

-¿entonces a ti no te gusta atisbar?- ella le preguntó con malicia.

-pues yo...- Stella le sonrió, -tranquilo no te pongas nervioso, creo que al paso que vamos te vas a quedar sin ropa-

-eso veo- se limitó a decir.

-¿no te esperan?- le preguntó mirando hacia los que estaban en la mesa.

-si, pero aquí estoy en mejor compañia-

Que le dijera eso la hizo estremecer, Stella empezó a caminar, él la siguió, no sabía a donde se dirigía, ella se detuvo en frente de una pequeña cabaña, entraron, Mac miró lentamente el pequeño lugar, quedó impresionado al entrar, no era muy lujoso pero sí muy acogedor y muy bien organizado, la zona del cuarto tenia una pequeña cama, un nochero y un pequeño tocador, la sala tenia una pequeña mesa y sus sillas, en realidad tenia todo lo que una casa normal podía tener, -pensé que...- Stella lo miró, -que vivía entre los animales y no me bañaba-

-Lo de bañarte no, hueles muy bien- para cuando Mac se dio cuenta las palabras ya se le habían salido de la boca.

-gracias- se acercó a él y lo besó, Mac colocó las manos en su cintura y la atrajo hacia sí, no la conocía bien pero el efecto que ella provocaba en él lo hacia caer, Stella era una completa belleza, cada vez que la veía quería abrazarla y nunca soltarla, no pensó que volvería a sentir una atracción así de fuerte por una mujer después de Claire, pero los hechos hablaban por sí solos.

Stella se separó y se miraron a los ojos, se abrazaron quedando en un cómodo y agradable silencio.

-me gusta tú compañía- Mac sonrió, le dio un beso en a sien.

-¿Desde cuando estas aquí?-

-bueno desde que tengo memoria-

-pero, cuando eras pequeña bueno...-

-Me cuidaban en un lugar de acogida- lo dijo con un poco de nostalgia; a Mac le rompió el corazón. -perdoname en realidad no era mi intención...-

-no te preocupes- le dijo para darle un toque de calma.

Aquel ameno momento fue interrumpido por el estómago de Mac pidiendo ser alimentado, -¿no desayunaste?- le preguntó preocupada.

-no- ella abrió los ojos sorprendida.

-bueno si quieres puedo prepararte algo- Mac negó.

-tranquila comeré algo cuando llegue, ¿quieres venir conmigo?- a Stella le extrañó la propuesta.

-¿No te molesta mi aspecto?-

-no me molesta tu aspecto, es solo que te ves muy provocativa-

-¿Te parezco provocativa?- se acercó, a Mac la pregunta lo incomodó, él solo pensar en ella lo calentaba y le endurecia los lugarea correctos, definitivamente de esa mujer brotaba sensualidad.

-Yo... Bueno...-

-¿siempre eres así de adorable?-

-no lo sé- le sonrío, era un agasajo para ella verlo, se le iluminaba la cara y lo hacia ver aún mas atractivo.

-Entonces me quedaré con tu abrigo-

-no hay problema, no me molesta verte con mi ropa-

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Veo a Stella frente a mi, no me canso de mirarla o mejor dicho de admirarla, -¿vamos?- ella asiente y me sonríe.

Al llegar pido unos huevos con revueltos con tostada, avena y un vaso de leche para mi y un jugo para ella, me dijo que no quería mas nada, que ya habia desayunando, cuando terminamos pagué la cuenta y nos retiramos, Stella corría por la arena de la playa, yo solo me limitaba a mirar lo que hacia, ella me miró y me hizo un gesto para que me acercara a ella y no dude en hacerlo, me tomó del brazo y nos dispusimos a caminar, todo era maravilloso, no podía creer que estuviera pasando, Stella se sentó en la arena y yo hice lo mismo, ella coloco su cabeza en mi hombro, su cabello tenia un olor a coco que me encantaba, le coloqué mi brazo a su alrededor y la atraje mas hacia mí, en este momento no me importaba la arena en mi ropa y mis zapatos, solo me importaba la mujer que tenia a mi lado y su agradable compañía.

No se si fueron cuatro minutos o cuarenta, no me importaba en absoluto, ella solo miraba el oleaje con deleite, era inevitable mirarla.

-¿Mac?- ella me llama en un tono suave.

-¿Que pasa?-

-solo pensé que te habías dormido-

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Después del tiempo que pasamos juntos decidimos que ya era tiempo de volver, me ayudó a levantar y me tomo de la mano, de regreso el camino fue silencioso pero agradable, me invitó a pasar y accedí, me dijo que me sentara a su lado, jamas me había pasado algo así, estas sensaciones eran muy nuevas para mí, sentía un cosquilleo en mi estomago.

-¿no tienes calor?- me preguntó y me quite su abrigo.

-¿Trabajas?- le pregunto queriendo saber un poco de él.

-si, soy criminalista-

-¿te gusta tu trabajo?- él me sonríe.

-Si, y mucho-

-¿nunca te haz casado?- le preguntó y me arrepiento al ver un gesto de tristeza en su hermoso rostro.

-si, murió en los atentados del 9/11- había escuchado mencionar algunos comentarios del profesor, me dijo que había sido una verdadera tragedia, mucha gente había muerto, no entiendo cómo puede haber alguien tan desalmado.

-lo siento- él tomó mi mano y la apretó, me acerqué y lo abracé.

-tranquila-

Nuestro momento fue interrumpido por el sonido de la puerta, él se levanta y la abrió, veo como la mujer de la mañana se le abalanza y lo besa.