Disclaimer: Los personajes de Teen Wolf no me pertenecen, sino a Jeff Davis y MTV. Sólo Ruby Heat, su manada, así como algunos otros que aparecerán a lo largo de la historia.

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El primer momento en una casa nueva

Melissa invitó a las dos mujeres a pasar, Ruby no dejaba de observar a las dos féminas frente a ella que no dejaban de sonreírse la una a la otra. Seguramente porque hacía mucho tiempo que no se veían. Finalmente Melissa McCall dejó a Amanda y se acercó a Ruby. La tomó de las manos y le dedicó una tierna sonrisa.

—Bienvenida Ruby —la susodicha sintió como la señora McCall deslizaba su mano por sus castaños cabellos—. Has crecido mucho. Ya eres toda una mujer…

—Muchas gracias, señora —susurraba Ruby elevando su rostro para observarla mejor, aunque no era realmente necesario ya que la diferencia de altura no era demasiada.

—Puedes decirme Melissa —le animó—. Después de todo, vivirás aquí por un tiempo.

Ruby Heat desvió su mirada a la de cabellos negros que se encontraba detrás de Melissa. Amanda Heat asintió en respuesta a la mirada de su hija.

—Gracias por ofrecerte a cuidar de mí durante éste tiempo Melissa. Prometo que no te daré problemas. Sentirás como si yo no estuviera aquí —Amanda le había dicho que se portara amable.

—No te preocupes —Melissa respondió—. Amanda es mi prima y tú eres como su hija. Así que, desde ahora eres como una sobrina para mi.

Ruby sonrió en respuesta ¿Qué otra cosa podría hacer? Además, recordaba que en alguna ocasión, Owen le dijo: "Sonreír te abrirá las puertas del mundo". A Ruby le sonaron muy dulzonas aquellas palabras, incluso viniendo de alguien tan soñador como lo era Owen Jenkins. Amanda aplaudió una vez dando por terminadas las presentaciones, con su mano llamó a Melissa para que se acercara a su lado, ella así lo hizo. Mientras ambas primas hablaban, Ruby comenzó a admirar la decoración.

—Quiero agradecerte nuevamente por cuidar de Ruby, pero hay algo que tengo que advertirte primero —Melissa guardó silencio esperando que continuara—. Bueno, ella es una chica algo fría, especialmente en estos momentos —Amanda reconoció el rostro de confusión en Melissa—. Su novio murió hace tan sólo unos meses. Él… fue asaltado —se apresuró a agregar—. Por una banda de delincuentes. Ruby iba junto con él cuando paso. Ella también salió con algunos golpes, pero lo que más le duele fue no poder ayudar a Owen —Melissa alzó una ceja—. Así se llamaba el chico. Él era un buen chico en realidad.

—Pobre… Ha sufrido tanto.

—Así es. Por eso mismo creo que la estancia en Beacon Hills le hará bien. Ella necesita estar tranquila y distraerse un poco. Por cierto… lo de su escuela ya está arreglado. Tu hijo… Scott ¿cierto? ¿Crees que pueda acompañarla? Mañana inicia sus clases, pero ya sabes… Nueva ciudad, nueva escuela, su primer día y todo eso.

—Está bien, no te preocupes —comenzó a reír atrayendo la atención de la castaña que segundos después había vuelto a entretenerse observando la decoración de la casa—. Ahora sí pareces una mamá de verdad.

—Me voy a despedir de Ruby —Amanda sonrió de lado y Melissa sólo veía como Amanda se acercaba a la joven.

Melissa no se imaginaba lo difícil que era ser la madre de alguien como Ruby. Para ella lo era, aún contando con sus habilidades sobrenaturales se le dificultaba la protección de la chica. Eso no le costó mucho entenderlo. Sebastian, Amanda y el resto de la manada lo entendieron hace meses. Pero había sido Owen el que los hizo poner de nuevo los pies en la tierra, irónico que haya tenido que morir para demostrárselos.

Ruby sintió que tocaban su hombro derecho y dejó de mirar la fotografía en la pequeña mesa. En ella aparecían Melissa y un muchacho. Ruby apostaría a que se trataba de su hijo, Amanda le dijo que Melissa tenía uno. De hecho, Ruby creía recordar haberlo conocido en la boda de cinco años atrás.

—Es hora de irme… —esperó a que Ruby se pusiera cara a cara, Amanda la abrazó y acercó su boca a su oído—. Hoy es noche de luna llena. No olvides lo que tienes que hacer —la mujer mayor suspiró—. ¿Vendrá Ian?, así tu Padre estará más tranquilo de que no te lastimes. Un Omega puede ser peligroso, especialmente en noches como esta —Ruby asintió—. Sabes lo que tienes que hacer ¿cierto?

—Invitarlo a formar parte de la manada —Ruby murmuró al oído de Amanda.

—Y sí se niega… dime lo que harás —le pidió la de cabellos negros.

La joven guardó silencio. Amanda entrelazó el castaño cabello entre sus dedos.

—Dime… —le pidió una vez más Amanda.

—Le mataré —susurró—. Sí se niega lo mataré —dijo de nuevo.

Ambas se separaron. Amanda sonrió ante las palabras dichas con firmeza. Que lejos habían quedado aquellos días en que Ruby hablaba tímidamente, pasó de ser la pequeña hija de un hombre lobo a ser como debería ser la hija del Alfa de la manada.

—Hay muchas cosas que hacer aquí. Encontrar al Omega —la mujer guardó un silencio momentáneo y observó detenidamente a Ruby—. Oh, puede que también este el Alfa que lo convirtió, y sí es así puede que también haya cazadores. Deberías mantenerte alejada de ellos —Amanda desvió su mirada a Melissa que las observaba curiosa—. Deja que se maten el uno al otro. No eres inmortal Ruby, Ian puede estar a tu lado, pero no te protegerá por siempre.

—Gracias por tu preocupación. Pero se cuidarme. Yo tomo las decisiones. Yo me preocupo por la manada. Yo protejo a la manda. Y yo me protejo sola. Puede que no tenga esas habilidades sobrenaturales, pero me cuidare.

—Yo sólo… —Amanda se cruzó de brazos—. Me preocupo por mi hija.

—Lo sé —Ruby desvió su mirada, pero la devolvió hacía Amanda al instante—. Esto terminara rápido. Me encontrare esta noche con el Omega, hablare con él. Y pase lo pase, le informare a la manada mañana sí habrá un nuevo integrante o no.

—Sí, suerte con eso. Tal vez no sea sólo un nuevo integrante. Tal vez también lo presentes como tu nuevo compañero —sugirió Amanda.

—Por favor, no digas tonterias.

Amanda abrazó nuevamente a la castaña.

—Ya quisieran muchos estar en tu boca y que claves esos colmillos en su cuerpo.

—La búsqueda de un compañero no es lo que me trajo aquí, Amanda.

—Pero debería. Owen lo querría así. Era un humano, pero lo encontraste y lo convertiste en un ser asombroso. Fuerte, valiente, veloz. Me atrevería a decir que él hizo lo mismo por ti.

—¿Y eso qué?

—Que deberías encontrar otro…

—¿Dices que no puedo seguir sola? —Ruby se alejó levemente de la pelinegra—. Es cierto que nuestra manada tiene una larga tradición de estar en parejas. Pero también es cierto que estuve juntó a Owen durante tres años. Es cierto que lo encontré cuando era un niño asustado y se hizo un fuerte y valiente hombre. Pero te tengo noticias… me hice fuerte y valiente también. Mi compañero llegará cuando tenga que llegar. Sea un Omega, un humano o cualquier otra criatura sobrenatural sobre la faz de la tierra…

—Muy bien —Amanda habló seriamente—. Será como ordenes —observó cuidadosamente a Melissa. Metió su mano en la bolsa de su chaqueta y sacó una pequeña caja—. Un regalo de tu Padre —Ruby miró como Amanda la abría. Un dije se encontraba en su interior. Un circulo con cuatro corazones dentro, cada uno de ellos apuntando en una dirección—. ¿Conoces esto?

—Sí —respondió Ruby—. Perteneció a mi Madre —era consciente de aquello. Había observado a su madre usándolo—. Lo usó en su cuello hasta el día de su muerte. Mi padre me lo obsequio cuando cumplí trece y después yo lo coloque en el cuello de Owen —Ruby tragó saliva y sonrió al recordar lo que él dijo—. "Demasiado femenino para estar en el cuello de un hombre" Sin embargo él lo llevó colgado todo el tiempo.

—¿Y conoces su historia? —cuestionó Amanda mientras colocaba el circulo con corazones en la mano de su hija.

—Mi abuelo lo mandó a hacer especialmente para mi abuela cuando ella aceptó quedarse a su lado a pesar de ser él un hombre lobo, y el entonces Alfa de la manada —Amanda asentía mientras Ruby hablaba—. Después, heredado al hijo mayor, mi padre. Él lo obsequio a mi madre cuando dijo "Sí" a convertirse en la compañera de un Alfa.

—Eso es correcto. Pero antes de Genevieve hubo otra dueña.

—¿Quién? —Ruby quitó su vista del objeto y dirigió sus ojos a Amanda—. ¿Quién fue? —cuestionó nuevamente.