Disclaimer No, Beyblade no me pertenece, ni ahora ni en un futuro cercano, por lo que veo. Simplemente tome prestados sus personajes, prometo devolverlos enteros y con todas sus funciones motrices... Espero.
Darkangel.- Bueno aquí esta el segundo drabble, esta vez acerca de Rei; ¿que puedo decir? Estas cosas practicamente se escriben solas.
Muchas gracias a The Black Tales of Debano por sus comentarios; si, la verdad intente plasmar un poco de los deseos que cualquier persona siente cuando se ve a si misma atrapada en una rutina eterna, anhelando por algo más interesante... en fin.
Tambien gracias por la review a Quimera Dreams, los drabbles van a ser ocho en total, lo cual me da oportunidad de escribir uno por cada Bladebreaker y otros dos de personajes de diferentes equipos, espero que te sigan agradando.
Las reviews alegran mi día.
¡Si, incluso cuando mi Play Station esta descompuesto!
Segundo Color: Amarillo
Tristeza
Ojos ambarinos se abrieron en la oscuridad de la habitación.
Casi en seguida volvieron a cerrarse, parpados morenos intentando mantener el dolor dentro de aquel cuerpo masculino, tratando de evitar que las lágrimas escaparan. Ataduras mortales, penas de la carne. El amor siempre deja una huella imborrable, ahora él lo comprendía.
Y Rei sintió frío. Era el frío que tenían en aquella alcoba sus mejillas y sus sienes... y sus manos adoradas, entre blancuras níveas de las mortuorias sabanas... Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte... Era el frío de la nada.
Y en ese momento ojos ámbar dejaron escapar un par de lágrimas, contemplando a la joven de cabellos rosas que yacía tendida en la cama...
- Mariah...
Muerta. Su vida había terminado abruptamente. Tan joven... Tan amada...
A veces no se pueden evitar las muertes de inocentes.
Cerró los ojos con suavidad, respiró hondo, dejando la esencia de la muerte impregnada en su nariz, llenando sus pulmones y contaminando su aire, su vida...
Respiro la muerte.
Y la dejo ir, exhalando en silencio.
Los lazos se habían roto, ya no había nada que lo atara; se había escondido lo suficiente en esa aldea, refugio en el cual había pasado su niñez. Pero siempre había sabido que la muerte lo buscaba desesperada y, al ser él fuerte, se había vengado arrebatándole la vida a su alrededor, lo había castigado por su orgullo.
Soltó su cabello, dejando que flotara con ayuda del viento, salió de aquella cabaña que había osado llamar 'hogar' alguna vez y alzo la mirada al cielo nocturno.
- Creo que nunca sabré... que es la felicidad.
. - . - .
Creo que no me quedo tan bien como el anterior, pero lo intento.
Ya saben, los comentarios siempre son apreciados.
