Demashitaa Powerpuff girls no es de mi propiedad


Debía haber una explicación lógica para todo esto, porque se negaba a creer que el problema con su boca y trasero se debía a dos duendecillos del mal. No podía creer en eso. Para nada. Era algo estúpido y absurdo.

Durante todo ese rato encerrado en el baño, estuvo meditando bien las cosas, encontrando 2 teorías:

1.- Sus hermanos le estaban jugando una mala broma, y tal vez su madre estaba involucrado también. Los tres le dejaron solo para llevar a cabo su broma del mal. Mojo inventó dos robots pequeños, haciéndolos entrar a su casa disfrazados de duendes realistas, y le espantaran con esa mierda de sustancias y besos. Boomer y Butch manejaban a esos robots ¡Tenía sentido! El duende pelinegro lo manejaba Butch y el pelirrojo Boomer. Y para ponerle más confundido, lo trasladaron de su cama hasta el sofá nuevamente, para que creyera que todo fue un maldito sueño.

¡Sí! Tenía sentido… ¡Esos hijos de…!

Pero y si no, estaba la segunda teoría…

2.- Quizá realmente todo fue un sueño: Mientras el cocinaba, bebió un poco de su vaso de leche y posiblemente este yacía caducado, logrando que se sintiese mal, se encuentre mareado y se recostara en el sofá. La maldita leche le hizo tener alucinaciones y por ello no recuerda nada de cómo fue que terminó allí. Todo lo ocurrido con los duendes fue un sueño, y las molestias y pinchazos de su trasero han sido pura coincidencia, quizá fue una araña o los fierros zafados del sofá, culpables de las marcas.

Pero había un pequeñísimo detalle que no podía ignorar, porque ninguna de esas dos teorías podía explicar ¿Por qué no podía hablar cuando quería relatar lo sucedido con los duendes? ¡Era una situación estresante! Sus labios se apretaban y su lengua se enrollaba bruscamente, sin su permiso. Él no tenía el control de ellos.

Mojo Jojo tenía su laboratorio raro con sustancias, pero él no era un genio o listillo. Para nada. Dudaba que ese simio idiota pudiese crear algo para hacerle aquello a su boca. De todas maneras, le tendría en observación.

Pero y si no es el y ninguno de sus hermanos, y queda claro que la segunda teoría no podía explicar el motivo de su boca… ¿Entonces qué? ¿De que se trataba todo eso?

-¿Seguro que no le has puesto nada extraño a su comida? –Brick escuchó la voz lejana de Butch. Su tono era acusador y desconcertado.- Como para que escupiera todo en la mesa y saliera corriendo, eso es raro… No es de Brick.

-¿Qué estás queriendo decir? –Ahora escuchó el tono ofendido de su hermano menor- ¿Qué quise envenenarlo o algo así? Será un fastidioso y todo eso, pero no mataría a mi hermano. ¡Además tú comiste lo mismo y no te ocurrió nada!

-Ya tardó dentro del baño ¿Deberíamos ir a ver? –Preguntó de nuevo el azabache. Brick se sintió extraño, no estaba acostumbrado a que sus hermanos demostraran preocupación por él, pero no sabía si todo era fingido.

Y Butch tenía mucha razón… llevaba casi una hora dentro del baño. No quería salir aun, pero tenía que hacerlo. Debía enfrentar a esos dos idiotas bromistas… ¡Ya verían por andar de graciositos y meterse con su trasero!

Se levantó de la tapa del inodoro y observó su rostro por última vez en el espejo. El no estaba loco… no lo estaba. Sus hermanos querían volverlo loco.

SÍ, eso era.

-Brick –El pelirrojo encontró tras la puerta a su hermano menor, viéndole cauteloso. Se notaba que el rubio no quería demostrar su preocupación hacia él, pero no le resultó. Brick miraba a través de sus ojos azules: era como un niño perdido que no sabía que hacer ante la situación. El líder entornó ligeramente su rojiza mirada en él.- ¿Te encuentras bien?

No encontró ningún toque de burla o malicia en su tono. Si fuera así, Brick entendería que su primera teoría era cierta y Boomer estaba involucrado… pero no lo era. Sus palabras sonaban sinceras y el pelirrojo comenzaba a sentirse incomodo por esa mirada. Nunca le gustó que demostraran compasión o tristeza hacia él, y mucho menos preocupación. A través de ese sentimiento se encontraba el afecto, significaba que le querían y que era importante para ellos… demasiado cursi. No es que el no sintiera afecto hacia sus hermanos, pero a los tres les era difícil demostrarlo, cada quien tenía su propia forma de hacerlo, pero a Boomer comenzaba a escapársele por los ojos… Y aun no estaba listo para tener un momento sentimentalón con él.

-¿Brick?- Boomer… su pequeño hermanito. El más inocente de los tres… o solo lo aparentaba. Lo tomó por los hombros bruscamente y apegó ambas frentes en una milésima de segundo, sorprendiendo al rubio.- ¿Qué haces? –Intentó apartarle, pero Brick no se lo permitió.

El menor no supo cómo reaccionar. Estaba claro que su hermano estaba actuando MUY extraño.

¿Qué pretendía hacer?

-Dime la verdad –Pidió el mayor con una voz tan tenebrosa que le hizo erizar la piel.- No me gustan los jueguitos, Boomer.

-No te entiendo –Y su mirada seguía igual: Como el de una persona que no tiene ni idea de nada. El rubio endureció su entrecejo y le empujo para apartarlo, esta vez, teniendo éxito.- Sé claro ¿Quieres?

De acuerdo… Boomer no está involucrado. Resopló molesto.

-¿Qué mierda te ocurre Brick?

-Nada… y no me veas así –Espetó pasándose una mano por sus rebeldes cabellos, hasta que cayó en cuenta.-… ¿Dónde está mi gorra?

El rubio se encogió de hombros.

-No la tenías puesta en la mañana. Quizá la dejaste en el sofá.

No, no estaba en el sofá. Estaba completamente seguro de que su gorra no estaba en el sofá, porque el al levantarse no la miró. El pelirrojo pasó a un lado del rubio, apresurado. El menor de los hermanos solo pudo entornar los ojos en su líder, preguntándose cual sería el motivo de su repentino cambio.

-¿Dónde está mi gorra? –Preguntó al azabache, que ahora era el quien se encontraba sentado en el lugar donde pasó la noche. Butch silenció el televisor y le volteo a ver.

-¿Dónde la dejaste por última vez? – Fue la respuesta de su hermano mediano- Por cierto ¿Qué te ocurrió? Dejaste todo un desastre sobre la mesa ¡Tú lo limpiaras!

Y así, el joven oji verde volvió a tener su atención a la serie de televisión. Brick entrecerró los ojos en el moreno por un corto momento, fijando cada detalle de sus expresiones. El pelinegro no paso por alto el hecho de que hermano aún seguía allí de pie, y para irritarle, mirándolo de una forma no muy usual.

Él no era un chico paciente, y si algo odiaba –Además de su contraparte— era que le quedaran viendo, así que volvió a silenciar el televisor y miró a su hermano una vez más, esta vez con la molestia notoria en su rostro.

-¿Qué mierda vez? ¡Ya te dije que no sé dónde está tu puta gorra! –Espetó un poco alto para que se le metiera bien en la cabeza al joven de ojos fuego. Brick suavizó un poco su semblante, pero no lo suficiente como para que su rostro dejara de verse acusador.

Se sintió decepcionado e irritado a la vez.

El líder conocía muy bien a sus dos hermanos. Sabía cuáles serían sus reacciones de ser una broma, y para su frustración, ninguno de los dos mostraba esas "señales" en sus rostros de ser así.

O se habían vuelto muy buenos fingiendo, o ellos no tenían nada que ver.

Cogió la pequeña almohadilla del sofá y la arrojó al rostro del moreno como método de desahogo.

-¡Hey! ¿Pero qué te pa…? –Exclamó el moreno, pero hubo un nuevo golpe de la almohadilla contra su cara.

-Cállate, yo mando– Fue su única respuesta en tono tajante, antes de alejarse en camino hacia su habitación. Butch dejó escapar improperios hacia su consanguíneo pelirrojo, hasta que dirigió sus penetrantes ojos hacia el villano rubio.

-¿Pero qué cojones le pasa? ¡Si estaba muy sonriente esta mañana y de pronto PUM! Escupe todo en la mesa, se encierra en el baño, y sale convertido Grinch… –Escuchó las quejas del oji verde desde la planta baja.

No se detuvo, y continuó hasta la última puerta del pasillo: Su habitación. Antes de que el llegara a vivir allí, solo era un cuarto lleno de herramientas y maquinas. Vaya que había logrado obtener un cuarto decente muy a su estilo— Con muebles robados, claro está— y no permitía la entrada a nadie.

Detuvo su mano sobre el pomo de la puerta, afilando la mirada sobre esta.

"¿Dónde la dejaste por última vez?" Llegaron las palabras de Butch a la mente. La última vez la tenía puesta mientras cocinaba, pero no recordaba nada de lo que sucedió después. Si el chico despertó en el sofá, es porque debería estar allí.

Pero no.

Era estúpido pensarlo, pero en el "sueño" él tenía su gorra puesta, y estaba atado en su habitación. Juraba que si encontraba la gorra dentro, iba a enfurecerse tanto.

Y entonces la abrió.

Entro como si nada e hizo vista panorámica en toda la habitación, fijándose en cada rincón del cuarto en busca de la brillante gorra roja. Y no, allí no estaba…pero encontró algo más. Al colocar su vista sobre su cama, notó que dos de las rejillas estaban torcidas.
Tuvo el vago recuerdo de el mismo tirando de las cadenas que atrapaban sus muñecas, atadas a esas mismas rejillas.

Un incómodo escalofrió recorrió su cuerpo.

-Debe ser una broma… -Susurró, acercándose al colchón cerca de ambas rejillas y rozarles ligeramente con la yema de los dedos, hasta que se percató de una curiosa nota doblada a la mitad sobre la almohada de su cama.- Esto es una maldita broma. Lo sé. –Quiso convencerse una vez más entre susurros, tomando la nota con desconfianza.

"Querido Santa:

Sé que ya estoy un poco grande como para mandar una carta, pero quisiera que me concedieras un último regalo. No te pido dulces esta vez, si no, un beso… ¡Un beso mágico con el hombre que será el amor de mi vida!

Suena ridículo… ¿No crees? Pero es lo que más deseo. Verás… me avergüenza contarlo, pero jamás he recibido un beso de alguien, y tampoco he tenido una cita… ¡Sé que el chico indicado existe y debo esperarle! ¡Y que será muy guapo! Pero… me haría mucho más feliz que tú le pusieras delante de mí antes de tiempo, y me robe mi primer beso de amor en esta navidad. ¡Sería algo muy romántico!

Lamento la molestia y perdón si he pedido mucho.
Muchos abrazos y te deseo una feliz navidad, Santa-Sama.

Atte: Momoko Akatsutsumi

Pd: Lamento no haberte dejado galletas estos últimos 6 años, es solo que ya no pude contener la tentación de comérmelos en tu espera…"

-¿Momoko Akatsutsumi? –Hizo girar la carta entre sus dedos. La letra era una cursiva muy linda de color rosa fuchsia, claramente escrita por una chica. Sus hermanos no tenían una linda letra, la mejor letra de los tres era la de él, y aun así era HORRENDA. ¿A quién le habrán pedido escribir la carta? Y a todo esto ¿Quién era Momoko Akatsutsumi? Él no conocía a ninguna Momoko.

No importaba. Ahora mismo sus hermanos le explicarían que significaba todo eso.

Soltó la respiración con pesadez y de unas cuantas zancadas ya se encontraba en el primer piso.

-¿Qué es esto? –El dueño de la gorra miró a ambos consanguíneos con la más asesina de sus miradas. Butch y Boomer captaron su atención y atinaron a mirarse de reojo, confundidos.- No quiero volver a repetirlo ¿Qué es esto? –Preguntó una vez más. Butch puso los ojos en blanco.

-Vete comprando unas gafas. Es una hoja de papel, duh. –De no ser por la mirada potente del oji sangre, Boomer se hubiese carcajeado por el comentario de Butch. Su líder no estaba de buen humor.

Brick estuvo a segundos de lanzarse hacia su hermano y cogerlo a por las solapas de la camisa, si no fuera porque Boomer decidió intervenir poniéndose en medio de ambos.

-¡Basta, basta los dos, deténganse, joder! – Espetó el rubio separando a los dos con toda la fuerza que tenía.

-¡Explícame que es esto! –Exclamó Brick sacudiendo la carta en su mano. Boomer volteó a ver inmediatamente a su hermano mayor. Estaba cansado de su extraña actitud.

Brick se sorprendió de la gélida mirada perteneciente al rubio, y toda su ira disminuyó. Sí, Boomer también podía mirar tremendamente feo, pero era algo que muy pocas veces hacia y solo así sabían que Boomer, además de muy enfadado, no se estaba con juegos.

-Explícanos tú, que, mierda, te pasa. –Arrastró las palabras, controlando su tono serio. Butch se quedó mudo, al igual que Brick, que luego de unos cuantos parpadeos lo único que hizo fue entregarle la carta al rubio, que lo tomó sin titubear.

-¿Qué es esto? –El ambiente se relajó un poco cuando el menor abandonó su semblante serio para colocar uno dudoso. Sus ojos azules serenos, su cabeza ligeramente inclinada, y su hábito de hacer una mueca graciosa cuando esta concentrado en algo. El mismo Boomer había vuelto.- "…te deseo una feliz navidad, Santa-Sama. ¿Atte: Momoko Akatsutsumi?" ¿Quién es ella? ¿Qué es esto?

-¿No lo sabes? –Brick le miró con una pequeña esperanza aflorando en sus ojos. Boomer pareció pensar la pregunta, sin embargo volvió a negar. -¿Seguro que no lo sabes?

-¿Es la chica que dijiste que tenías que besar cuando estábamos en él desayuno? –El moreno le dedicó una sonrisa traviesa. Brick se tensó.- No me digas que entraste a un intercambio de regalos y te tocó un beso ¡Eso genial! ¿Te imaginas si hubiese un intercambio de besos con chicas sexys? –Butch calló con una sonrisa ligera, imaginándose en ese dichoso intercambio de besos con lindas nenas a su alrededor.

Boomer se limitó a darle un zape hasta sacarlo de su ensoñación.

-¿Quién te la dio? ¿Por eso estás tan raro hoy?- Boomer volvió a leer la perfecta letra cursiva en color rosado, sin percatarse de que su hermano mayor estaba perdiendo tonalidad en su rostro. Los dos hermanos del pelirrojo parecían tan ajenos al asunto.- No sabía que te gustara una chica…

-¡Dejen de jugar!… Ha sido una buena broma ¿De Acuerdo? Lo admito, pero ahora explíquenme que le sucede a mi boca ¿Qué le han hecho? ¡¿Y donde dejaron mi gorra?!

El rubio le miró aún más confundido.

-¿Qué le ocurre a tu boca? –Butch fijo su mirada en ella.- Yo la veo normal… -Murmuró quedamente, examinando como si se tratara de un médico- Oh… ¡Ya sé que te pasa! ¿Mal aliento? ¿Por eso estás tan irritado? No quieres besar a una chica con mal aliento.

-¡No! ¡No tengo mal aliento, joder! –Brick volvió a exasperarse.- ¡¿Por qué mi boca se retuerce?! ¿¡Que fue lo que hicieron!?

-Brick, quisiera entenderte, de verdad, pero nosotros no hemos hecho nada ¡Ni siquiera tenemos idea de lo que te ocurre! Y no hemos visto tu gorra, sabes que ninguno de nosotros la toma–El humor del rubio de nuevo estaba cayendo y suspiró cansado.- Desde el comienzo, por favor ¿Qué te está pasando?

Y el miedo le inundó. Sus tarados hermanos no sabían nada, estaba seguro de ello… Si ellos supieran, Butch no podría reprimir sus carcajadas, y los ojos de Boomer se hubiesen movido hacia todas direcciones para evitar su espeluznante mirada.

Pero no, ninguno de ellos era responsable de lo que le estaba pasando, y su segunda teoría ya no le parecía tan lógica como cuando la pensó por primera vez. Solo quedaba el mono…

-¿¡Donde está Mojo!?

Y como si fuera planeado, en ese mismo instante Mojo Jojo hizo su aparición azotando la puerta, con el rostro cansado y cubierto de humo hasta las orejas. Alguna de sus robots seguramente le explotó.

Butch y Boomer volvieron a mirarse de reojo, esta vez además de extrañados, nerviosos por su madre. Uff… Mojo escogió un mal momento para llegar a casa.


Momoko se observaba detenidamente frente al espejo del tocador mientras cepillaba su abundante cabellera naranja. De rato en rato, una sonrisita se asomaba por sus labios recordando el extraño sueño que tuvo.

Dos adorables duendes le visitaban por la madrugada, diciéndole que su deseo se haría realidad y conocería a su hombre predestinado, además de recibir su dulce beso.

-¡Esperen, no se vallan aun! –La líder de las powerpuff gateo sobre la cama para evitar que los dos duendecillos se fueran. Ellos le prestaron atención con una radiante sonrisa.- ¿Cómo sabré que es él? ¿Dónde le encontraré?

Uno de los duendes, de cabellera anaranjada y rizada, le sonrió con ternura.

-Tú simplemente sabrás que es él, y lo encontrarás donde tú quieras encontrarle. –Fue la respuesta sencilla del amigable ser. Momoko lo miro analizando sus palabras.

-¿Dónde yo quiera encontrarle? –De nuevo aquella imagen de ella y su amor verdadero frente a un enorme árbol de navidad llegó a su cabeza.- Ya veo… Le encontraré allí, en el gran árbol del centro de la ciudad ¿Cierto?

-Si es lugar que tu deseas para encontrarle, entonces el estará allí.-Ahora fue el otro duendecillo pelinegro. Momoko sonrió radiante.

-¡Muchas gracias! Será el mejor regalo de navidad que he tenido. –Sus rosados ojos brillaron con emoción, sonrosándose como una niña enamorada y desprendiendo corazones imaginarios por todas partes- Ya quiero conocerlo ¡Seguro será muy apuesto, y romántico, y caballeroso y…! –Hizo una pausa dramática.- Esto es tan perfecto. Demasiado perfecto que… esto… hasta parece que es un sueño… –Pero al volver a dirigir su mirada a sus nuevos amigos, se quedó muda, pues estos ya no estaban. Sin embargo, encontró una nota en su mesa de noche. La tomó con cuidado.

"Momoko Akatsutsumi

El amor de tu vida ha perdido un objeto muy importante para él."

La pelinaranja se extrañó por la pequeña y corta nota. ¿Qué quería decir eso? ¿Ella tenía que encontrar ese "objeto importante" y entregárselo? ¿Ese objeto era algo importante para su relación? No lo comprendía.

Su cuerpo de pronto se sintió muy pesado, al igual que sus parpados. Fue solo un segundo en el que cerró los ojos… y despertó.

-El amor de tu vida ha perdido un objeto importante para el… ¿Qué querría decir eso? –Preguntó para ella misma en el reflejo. Negó restándole importancia mientras otra de sus sonrisas surgió.- Pero que sueño tan raro eh teni… -Se detuvo cuando un color brillante y peculiar captó su atención en el reflejo del espejo. Preguntándose interiormente que era eso que estaba sobre su cama, se giró para encontrarle.

Parpadeó verdaderamente confundida. Ella no había colocado eso allí, estaba segura… ¿Cómo habría llegado?

Pero al fijarse mejor, aquella cosa le pareció muy, muy familiar.

- Esa gorra…


-¡Habla de una puta vez, simio! ¿¡Dónde está mi gorra!?

-¡Brick cálmate! –Boomer hacía un esfuerzo por quitar a Brick de encima de su creador, que balbuceaba aterrado por la descomunal fuerza del líder.- Butch ¡Deja de grabar y ayúdame, idiota!

El moreno soltó una risotada demente y paró la grabación con el móvil robado.

-Vale, vale… ayudaré. –Arrojó el teléfono y cogió a Brick del otro brazo.

-¡Yo no sé nada, Mojo! –Berreaba el simio aterrado. No se esperó tal recibimiento.

-¡Mojo no ha estado en casa desde ayer, Brick! –Sonaba extraño, pero por primera vez Boomer estaba defendiendo a Mojo.

Lograron alejar a su hermano de su creador. Brick respiraba agitadamente, queriendo descargar toda su ira con él. Desde luego lo sabía, la cara de Mojo le indicaba que el tampoco tenía nada que ver, lo que le ocasionaba más coraje, y mas ganas de golpearlo.

-¡Bien, bien, ya! –Exclamó el joven oji rojo.- Fuera de mi vista, simio… por el momento ¡O voy a golpearte!

Mojo se indignó ¡Esa era su casa! Pero por la mirada de su querido hijo decidió no protestar y obedecerle. Estaba muy molesto, Mojo no sabía por qué, pero no se aparecería por esa casa hasta que se calmara.

-¡Ya me he cansado de repetírtelo, Brick! ¿Nos vas a decir que te pasa? – Boomer le soltó una vez que mojo desapareció por la puerta.

Brick respiró, intentando controlar su ira y su agitada respiración.

¿Debería decirles a sus hermanos lo que le ocurre? Pero había algunos inconvenientes…

Primero: No podría sin que su boca se apriete. Segundo: Si pudiera, lo creerían loco. Y tercero: Él también se sentiría un completo loco, además de estúpido.

-No me creerían si les contara –Soltó una risilla nerviosa con una pizca de miedo, dejándose caer pesadamente al sofá azul.- Es estúpido, todo tiene que ver con el sueño que tuve. Si intento decírselos, mi boca se retorcerá y no podré hablar… ¡Y eso frustra, maldita sea!

Boomer y Butch volvieron a compartir miradas entre ellos, y tras un breve segundo, tomaron asiento frente al pelirrojo, dispuestos a escuchar su historia que les causó intriga. Brick parpadeó confundido, creyendo que los dos se cansarían y se marcharían. Pero allí estaban, los dos apretados en un sillón individual como pollitos friolentos, porque era el único asiento que había cerca, además del sofá donde yacía él.

-Prometan que no se burlarán.

-Haré mi mejor intento, pero no te prometo nada. –Sonrió el azabache radiante, hasta que Boomer le dio un codazo.- ¡Bien, lo prometo!

Brick suspiró. Intentaría contarlo sin dar detalles y rebelar sobre los duendes. ¡Pero que idiotez! A pesar de que estaba a punto de contar la historia, aun sentía que todo era tan idiota y bizarro y para peor… ya comenzaba a creerlo.

-Sí, tengo que besar a alguien que no conozco… no sé quién carajos es, o donde encontrarla, pero por lo que entendí, ella es mi futuro… o al menos eso dijeron los du..diuajjaass…-¡Su lengua de nuevo!-… ¡Argh! ¡Es mi maldito futuro y punto! ¿Comprenden? Mi chica predestinada –Se acarició el puente de la nariz, evitando mirar a los dos, que seguro estaba observándolo como un espécimen raro- Hay algo dentro de mí que me impide revelar información… Por lo que mi boca se retuerce. Y no importa que pase, tengo que besar a esa chica, no hay opción. –Su mirada oji sangre se fija en la nota que su hermano menor lleva en la mano.- Esa carta, creo que es de ella… creo que esa maldita carta del demonio es la razón de todo lo que me pasa. –Los labios del líder se curvaron en una retorcida y escalofriante sonrisa. Los dos hermanos no tenían expresión en el rostro, tenían la réplica misma de Patricio estrella cuando "piensa": Sí, no entendían ni J - Cuando la conozca, después de besarla, la voy a ahorcar. Sí, eso haré… voy a ahorcarla. –Sus dedos se encajaron con furia en el colchón del sofá- Y para peor, no encuentro mi gorra.

Y allí terminó. No quiso hablar mas y no quiso mirara a sus consanguíneos. Solo se quedó allí, arrumbado en el sofá como un vago deprimido. Tras unos cuantos segundos de incomodo silenció, por fin algo se oyó.

-Err… creo que nos quiere jugar una broma –Alcanzó a escuchar al pelinegro susurrarle al rubio, a lo que Brick reaccionó inmediatamente. Era irónico… él pensaba que ellos le jugaban una mala broma, y ahora era al revés!

-¡No es una broma, hablo enserio y…! Argh… ¿Saben qué? ¡Olvídenlo! –Se levantó repentinamente, pasando sus dedos nerviosamente por sus despeinados cabellos.- Olviden todo. Me voy a mi cuarto, y no quiero que me molesten. –Amenazó señalando a ambos, y desapareció al subir las escaleras y entrar a su habitación. Sus dos hermanos se quedaron allí, inmóviles, y claramente sin saber nada que decir.


Sus dedos masajeaban su frente palpitante en un intentando de disminuir el dolor. Había quedado como todo un lunático descontrolado frente a sus dos hermanos y el simio ¿En qué pensaba al querer contárselos? Tenía la leve esperanza de que le creyeran… pero debió ser mejor jamás comentarlo, ahora estaba bastante seguro de que Butch no le dejaría en paz.

¿Qué iba a hacer ahora? Su situación era estresante. Seguía creyendo que la historia de los duendes era una bizarra y trillada, pero… ¿Pero entonces qué?

Toc Toc

Brick no hizo ningún movimiento sobre su cama, más que arrugar la frente de la irritación.

-¡He dicho que no quería que me fastidiaran!

Su frente se arrugó más con el hecho de que su advertencia fue ignorada, y ahora Boomer entraba a la habitación cerrando la puerta tras de sí, para después recargarse en ella y verle con una de sus cejas alzada.

Imperdonable. Que entren a su habitación sin su autorización es imperdonable.

-Haz lo que tengas que hacer.-Sus insultos fueron silenciados antes de soltarlos con la suave voz del rubio.- Dices que no tienes opción, que hay algo dentro de ti que te impide rebelar cierta información, y que debes besar a una chica que es tu futuro… ¿Qué puedo decirte, Brick? Las cosas no sonaban tan bizarras hasta que mencionaste que tu boca se retorcía –El rubio se encogió de hombros con una sonrisa ladina, ignorando los ojos fuego queriendo atravesarle- Pero tu mismo lo dijiste: Es algo difícil de creer, y realmente lo es… pero si no estás jugando y esto es algo serio para ti… Entonces haz lo que tengas que hacer.

Brick se quedó anonado con el pequeño discurso de su hermano menor. Él se veía tan tranquilo al decirlo, pero en cierta parte honesto. No se estaba burlando de él, todo lo dijo de forma natural, como queriéndole dar un tipo de ánimo… o algo positivo.

El rubio continuó.

-Dices que es algo que no puedes evitar… entonces no intentes evitarlo, no lo pienses, no te mortifiques. Es solo un beso, con la chica que será tu futuro –Aunque no tengo idea de cómo carajos sabes eso, pero si tú lo dices… – Todo terminará, ya sabes… solo bésala y regresa a casa. Si es tu chica predestinada, entonces no habrá de que preocuparse, la chica será de tus gustos.

Brick continúo viéndole como si fuera una pizarra de letras chinas y él tuviese que traducirlas. Boomer suspiró, negando.

-El punto al donde quiero llegar es: Quítate lo amargado, hombre, que no suena tan terrible como lo dices. Butch estaría feliz de besar a una chica de regalo–Se encogió de hombros dándose la vuelta para abrir la puerta.- Ah, no te olvides de limpiar la mesa. Y sobre tu gorra, tarde temprano tiene que aparecer, no tortures al simio. –Y con esas últimas palabras, salió y cerró la puerta, dejándole por fin a solas.

No cabía duda. Fue la conversación más extraña que ha tenido con el menor EN LA VIDA. Y para aumentar la rareza, con un tema tan exótico y con tonos muy normales.

Y aunque suene muy patético, quizá le levantó un poco el ánimo. ¿Qué no sonaba tan terrible como lo decía? Oh, es que él no sabe sobre las putas inyecciones de su trasero, tampoco tiene idea de los duendes, y no tiene ni idea el terror que se siente que tu boca se retuerza como si tuviera vida propia. Pero en fin… las intenciones de su hermanito fueron buenas.

Respiró hondo, considerando la idea de seguir su consejo: No pensarlo, no mortificarse y dejar que las cosas solo sucedan. Si a las 12:00 horas comienza a sentirse extraño y de alguna forma inhumana llega hasta la chica para besarle, entonces creerá en los duendes. Pero si no… se reirá de él mismo por comportarse como un idiota frente a sus hermanos, y hará todo lo posible para olvidar.

-Bien, bien… que pase lo que tenga que pasar.

Ahora lo único de lo que tenía que preocuparse, era encontrar su amada gorra.

El reloj de batería que reposaba en un moderno escritorio emanó un agudo sonido, el que indicaba que ya había transcurrido una hora. El chico fijó su atención en el reloj sin poder creer que toda una hora se la pasó horrorizado por su problema.

-Mierda… pero que pronto paso el tie… Le daré ese beso de amor que ella tanto desea… ¡NO! -Se cubrió la boca dramáticamente, levantándose mas rápido que que un resorte. De nuevo las palabras le salieron solas…


¡Holis! ¿Cómo están? Feliz año a todos~

Estoy de nuevo aquí con la parte dos y… verán… Uff… para los que han leído algunas otras de mis historias sabrán que soy una muy mala calculadora de capítulos… (': Se supone que debían ser dos partes, pero… me emocioné. Ya saben, una que está inspirada & no desaprovecha… así que escribí & escribí y bueno, parece que la historia sera de tres partes jajaja.

Espero que les haya gustado, gracias por los favoritos, follows, & reviews ;)

Cuídense & ¡Nos leemos muy pronto!

Pd: Perdonen si encuentras algún error ortográfico, no tuve mucho tiempo para revisarlo.