Segundo episodio de Fusión y confusión al fin; espero les guste.
Fusión y confusión, capítulo II: Sustos y explicaciones
Gru estaba en su habitación durmiendo tranquilamente, de repente algo interrumpió su paz; fue un grito, más bien fueron 3 gritos hechos al unísono que parecieron uno solo.
Gru se levantó de inmediato sabiendo de quiénes eran esos gritos, se dirigió al cuarto de sus hijas y al ver que no estaban ahí se sobresaltó más; bajó las escaleras con la esperanza de que todo fuese un mal sueño y ver a sus niñas viendo la televisión y dándole los buenos días como siempre.
Pero no fue así, ni un rastro de ellas; se dirigió ahora a la cocina pero nada; Gru ahora sí se sentía aterrado, por poco las había perdido una vez, no dejaría que eso volviese a pasar; sólo quedaba un lugar por vigilar, pero si las encontraba allí ellas estarían en problemas porque se supone que no deberían estar ahí sin su permiso, pero los castigos podrían esperar, ahora lo más importante era saber dónde están y si se encontraban bien.
Gru estaba a punto de activar el pasadizo al laboratorio cuando escuchó unos ligeros murmullos que venían del baño, esperando que no haya sido su imaginación guardó silencio y escuchó atentamente; ahora escuchó un ligero lloriqueo infantil.
Gru: (pensando) Por favor que sean ellas
Gru fue hacia la puerta en silencio para escuchar mejor, ahí estaba de nuevo, esta vez fue más claro el sonido de los murmullos y el lloriqueo.
Gru: ¡Niñas, ya sé que están ahí, salgan ya!
Pero Gru no obtuvo respuesta alguna
Gru: ¡Dije que salgan! Ya no finjan, les daré a la cuenta de 3 para salir y si no lo hacen las voy a castigar en serio.
Gru quiso entrar al baño pero la puerta tenía seguro
Gru: ¿Por qué se encerraron en el baño? (preocupado) ¿Les pasó algo? ¿Están heridas?
Gru igual no tuvo respuesta alguna, esto lo hizo molestar.
Gru: (serio) Ya les dije que no sigan fingiendo, sé que están ahí dentro. Abran la puerta por las buenas o derribo la puerta por las malas… Uno… Dos…
Pero poco antes de llegar a tres, Gru escuchó un clic del seguro; señal que las niñas lo quitaron.
Gru: Eso está mejor, voy a pasar ahora.
Edith: Espera papá, primero debemos decirte algo importante
Gru: (serio) Me lo dirán al entrar, voy a entrar igual
Margo: (nerviosa): No papá, sólo espera un poco… algo horrible nos pasó en la noche y tenemos miedo de que cuando nos veas te enloquezcas.
Gru: ¿De qué hablas Margo? ¿Qué fue lo que hicieron anoche?
Margo: Primero promete que no vas a gritarnos al vernos, por favor
Gru: Lo siento niñas, pero igual debo entrar para saberlo todo.
Niñas: ¡NO PAPÁ!
Pero las niñas no impidieron que Gru abriese la puerta, cuando vio al fin lo que tenía enfrente se sintió tan sorprendido que se desmayó. Gru despertó en su habitación, pero esta vez estaba acompañado por el Dr. Nefario y algunos minions.
Gru: ¿Dr. Nefario? ¿Por qué está en mi cuarto?
Nefario: Gru, debemos hablar de algo muy serio e importante.
Entonces, como una avalancha, sus últimos recuerdos de hace unos instantes regresaron a su mente.
Gru: Lo siento doctor, sea lo que sea tendrá que esperar; primero debo saber cómo están mis niñas.
Nefario: De hecho, es sobre ellas que debemos hablar Gru, las niñas están en su habitación; después de que te desmayaste ellas me llamaron para llevarte a tu habitación; claro que al verlas yo también por poco me desmayo pero lograron decirme todo lo que les sucedió anoche. Ellas me pidieron que te lo dijera todo antes de que las vieras, por miedo a que volvieras a desmayarte o que incluso les gritaras o hasta golpearas.
Entonces Nefario le explicó con lujo de detalle todo lo que las niñas le habían dicho; el plan con amenaza de Edith, el secreto del "novio" de Margo, cómo Agnes se involucró en esto también y claro… de la consecuencia que obtuvieron al usar la máquina de fusión.
Gru apenas podía creer de todo lo que se enteraba, se sentía molesto por Edith, traicionado por Margo y sorprendido por Agnes, pero aun cuando sus hijas se merecían un castigo, lo importante ahora para él era saber si no estaban heridas.
Nefario: Como te dije ayer Gru, esa máquina la hice para fusionar armas, no sé qué consecuencias habrá si se usa en humanos; la buena noticia es que como la máquina no está del todo terminada, sus efectos puede que sean pasajeros, el problema es que no sé por cuánto tiempo. He vigilado las armas ya fusionadas y algunas llevan poco más de 24 horas, cuando se des-fusionen sabremos cuánto tiempo dura el efecto y así quizá también suceda con ellas, esperemos.
Gru: Gracias por decirme todo doctor, pero hubiese preferido que ellas me lo hubiesen dicho; ahora debo ir a verlas y saber que están bien.
Nefario: Sé que sonará extraño que te diga esto pero por el momento no las regañes, ya están sufriendo por las consecuencias; creo que después de esto no volverán a querer entrar al laboratorio, sobre todo Edith.
Gru: (levantándose): Cuando todo esto termine, y espero que sea así, voy a tener una seria y larga charla con ellas, ya lo verá. Bueno, muchas gracias doctor Nefario; por favor, siga vigilando esas armas y avíseme si sufren cualquier cambio
Nefario: Lo haré Gru, no te preocupes.
Gru se dirigió al cuarto de las niñas, pero esta vez no se limitó a tocar antes sino que abrió la puerta solamente; las niñas intuyeron que tarde o temprano vendrá su padre y se limitaron a taparse por completo con las sábanas de sus camas y con la cabeza baja para que no las viera.
Gru: Niñas, ya no sigan ocultándose; su tío Nefario ya me dijo todo lo que tenía que saber y aunque estoy molesto con ustedes, para mí siempre será más importante saber que están bien; ahora déjenme ver lo que les hizo la máquina.
Niñas: No queremos, te volverás a desmayar; estamos horribles.
Gru: ¡No digan eso!, además me desmayé porque no tenía idea de lo que les había pasado; ahora que sé todo no pasará lo mismo, lo prometo.
Las niñas se quedaron en silencio unos segundos hasta que al fin dijeron
Niñas: Está bien papá.
Entonces "las niñas" se quitaron todas las cobijas que las cubrían y se pusieron de pie.
Gru al fin pudo ver lo que les sucedió, enfrente suyo no estaban sus 3 hijas sino que estaba una sola niña; tenía la edad y estatura de Margo, el cabello era largo como el de ella pero era rubio como el de Edith.
Tenía la tez ligeramente blanca como Edith, los ojos de un café oscuro como los de Agnes; llevaba puesta las gafas y ropa de Margo, el gorro de Edith (algo chico para ella ahora) y sostenía al unicornio de peluche como Agnes
Gru al verlas se sintió aliviado que la máquina no hubiese hecho un monstruo a sus niñas, de hecho; pareciera que fusionó sus ADN perfectamente; al parecer se veían muy arrepentidas por sus hechos, por el momento el castigo sería pospuesto pero ahora ellas necesitaban algo de comprensión, por lo que Gru se acercó y abrazó a sus gatitas fusionadas.
Niñas: (llorando) Lo sentimos mucho papá
Gru: (consolador) Ya, ya niñas; no se ven tan horribles como piensan; de hecho, se ven muy bien. Yo siempre he querido que fuesen muy unidas entre ustedes pero creo que se les pasó la mano.
Las niñas se rieron un poco con esa broma.
Gru: La buena noticia es que no estarán así por siempre, la máquina no está terminada por lo que sus efectos son pasajeros, la mala noticia es que no sabemos con certeza por cuánto tiempo duran las fusiones; el Dr. Nefario está revisando cada hora las armas que ya había fusionado y por el momento hay unas que llevan más de un día así. En cuanto algunas se separen él nos llamará para saber el tiempo y esperemos que lo mismo suceda con ustedes.
Las niñas se sintieron muy aliviadas al saber esto, tenían mucho miedo de que no volviesen a ser las de antes y que no pudieran salir de su casa para siempre.
Gru: Bueno niñas, necesito que me acompañen a hacer unas compras, como no sabemos cuánto tiempo estarán así necesitarán ropa nueva, no siempre usarás las tuyas Margo, la gente podría sospechar algo. Y después de eso iremos a comprar la despensa.
Las chicas no pudieron creer lo que escuchaban, después de haberle desobedecido y darle un gran susto y motivos para castigarlas ¿él les pedía salir de compras?
La niña habló con la voz de Margo
Margo: Pero papá, ¿cómo después de todo lo que te hicimos nos pides algo así?
Gru: Porque aunque sí estoy molesto con ustedes, veo que en verdad se arrepienten de todo; pero sí les digo también esto, cuando vuelvan a la normalidad voy a tener una larga y seria plática con las tres; ¿está claro?
Las niñas sabían que se merecían ser castigadas, así que sólo se limitaron a asentir con la cabeza. El paseo hacia la tienda departamental fue muy silencioso, nadie habló durante el trayecto; las niñas porque se sentían apenadas entre ellas y Gru porque sabía que necesitaban reflexionar las cosas.
