-Relató -

-El Cuervo y su Cría-

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Era el retoño de un ángel. Parecía que había sido abandonó a su suerte. La pequeña criatura caminaba entre los pastizales de aquel campo donde se sembraba maíz.

El cuervo aleteo sus alas. Sus días eran aburridos últimamente, el encontrar tan interesante criatura le llenaba de satisfacción. Alzo vuelo hacia un árbol más cercano. Movió su cabeza para poder observar mejor al pequeño quien seguía explorando a su alrededor.

Negar la gran diferencia de ambas criaturas sería una idiotez. Aquel abandonado desprendía una radiante aura blanca a su alrededor. En los talones de sus pies salían dos pequeñas alas que movía cuando parecía desprender una emoción. Pero lo que le era de más interés a aquella criatura era la pequeña cosa radiante que brilla con gran esplendor sobre su cabeza. Le impacientaba él no poder tocar aquel extraño aro.

Por su parte la cría de ángel buscaba a su alrededor algún alimento. Poco sabía de qué era lo que debía comer. Lamentable de haber buscado en tal territorio tan triste y gris solo se daba el lujo de explorar. Ignorando los peligros que pudiese encontrar.

Del chico dio un salto de susto. Una traviesa criatura le había pasado sobre su aureola. Se cubrió con las manos y tembloroso miro como aquella ave oscura daba círculos. El cuervo volvió a atacar. Más esta vez el chico solo descubrió sus manos y observaba al ave.

La ave dejo de atacar después de unos dos minutos. El chico simplemente observaba como aquella cosa se había situado en uno de las mazorcas. Comenzó a chillar mientras lo miraba a él. Los movimientos de su cabeza tratando de llamar su atención. El joven solo se le quedaba viendo. Confuso y nada más había notado el cuervo.

La ave se preparó para un largo vuelo. Sabía dónde había unas vallas donde a veces era suertudo de comer. Seguía cantando para dejar saber a la pequeña cría que estaría de regreso.

El Cuervo después de el largo viaje regreso. El pequeño aún sentado en el pasto seco, rodeado de mazorcas viejas. El cautelosamente se acercó al pequeño, los ojos azules mirando como el pajarraco negro dejaba unas extrañas frutas cerca de él.

El pequeño escucho al ave chillar. Poco a poco el joven se acercó y tomo las vallas. Oliéndolas y después consumió muy lento una por una. La ave revoloteo sus alas en aprobación.

Y así hasta el anochecer aquella ave le había traído suficientes vallas para consumir. La pequeña cria comenzó poco a poco a tener confianza. El pájaro cuidadoso de no hacer algo que le provocase temor.

-ah...-

Fue el primer sonido que escucho de el ángel. Miraba curioso las alas de el cuervo, entusiasmado miro a las pequeñas alas de sus talones. Curioso el cuervo movió sus alas, mientras el chico imitaba los movimientos. El cuervo seguía sus aleteos. El chico parándose lentamente. Comenzó a dar leves brincos, tal como el cuervo. Las pequeñas alas de sus talones moviéndose al mismo ritmo.

La ave miro como la cría de ángel daba brincos alrededor de él. Comenzando una danza. El brillo que emanaba poco a poco más brillante. El cuervo quieto comenzó a notar que el el chico se había cansado.

El pájaro dio unos cuantos pasos. Era hora de regresar a casa.

Más noto como el pequeño se levantaba. A cada paso que el pájaro daba el pequeño le seguía.

El cuervo chillo.

-Papa...- fue la respuesta que le dio al ave. Moviendo sus pequeñas alas que tenía en los pies.

El cuervo revoleteaba sus alas. Sorprendido de que aquella cría le confundirse con su padre. Vaya problema que se había metido. Más el cuervo dejó que el joven le siguiese hasta unos arbustos frondosos. Ahí se adentró en las ramas. El joven le siguió y el cuervo comenzó a preparar lo que sería la cama de su nueva cría.

La ave lo escondía en los arbustos. Cuidadoso de que ninguna criatura lo pudiese encontrar. Llevaba comida. El pequeño comenzaba a crecer. Y con el sus alas.

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El era consumidor de almas. Se le era conocido por eso.

El pequeño conocía a la criatura que se había adentrado a los arbustos donde el cuervo lo había escondido. Las largas uñas de el demonio se clavaron en su cuello.

-los caídos no pueden quedarse aquí...no en un lugar como la tierra pequeño...-sonrío, sus colmillos clavándose en sus pequeñas manos. -Lastima que mi mascota te allá escondido...-

Lo último que el pequeño recordó antes de que fuese consumido fue a un pájaro negro volando y chillando a lo lejos.

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El cuervo encontró a cría.

Sus pequeños ojos cerrados. Las pequeñas manos marcadas con moretones. Había intentado pelear contra el atacante. El pájaro llamaba a su cría. Jalaba los cabellos grises, más ¿cómo podía responder su cría? Si su corazón se le había arrancado de el pecho. Consumido por la criatura que era el dueño de el Cuervo.

El ave era mensajero de males acontecimientos. Por qué el había sido la primera criatura terrestre en perder a su cría. El mensajero de la muerte.

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Meh...no se siempre termino matando o perjudicando a Ciel. La verdad no sabia como terminarla. Bueno ya que...

Decidi hacer mini one-shots. Solo diré que se basarán en paranormal etc.