John se acostó y bostezó, cansado. Había sido un día duro, cuidar de un niño pequeño era más difícil de lo que me imaginaba, aunque Sherlock fuera un niño realmente bueno. Un poco trasto, como todos los niños, pero no malo. Le gustaba jugar, como a todos los niños, y tenía curiosidad, como a otro cualquiera. Además era brillante. Más que cualquier otro que había conocido, pues después de todo era su Sherlock.
Volvió a levantarse para quitarse la ropa y ponerse el pijama, casi adormecido. Lanzó la ropa al cesto de la ropa sucia y se tumbó de nuevo.
Cerró los ojos y se durmió casi al instante, aunque no duró mucho.
En su habitación Sherlock yacía dormido en su cama, plácidamente. Por lo menos, hasta que oyó un ruido y se despertó. Miró a ambos lados, entre desconcertado y asustado. Todo estaba a oscuras, y no podía ver nada.
-J-john?- dijo tembloroso. El ruido venía de su armario. Pasaron varios minutos, su miedo aumentando a cada moment. Con la máxima rapidez que pudo saltó de la cama y corrió hacia el cuarto del mayor, las lágrimas cayendo por sus mejillas.
Sherlock se subió a la cama de John y empezó a tambalearle entre sollozos "John...John..."
El rubió abrió los ojos, sorprendido - Que pasa, pequeño?- se sentó en la cama y le cogió en brazos, preocupado.
-H-hay...hay un monstruo...en el armario...- El niño sollozó, temblando de puro terror.
-Shh,shh. Está bien, vale? Estoy casi seguro de que no era un monstruo.- Le limpió las lágrimas de la cara y sonrió un poco, tratando de calmarle.
-Pero...había ruidos y...y algo se movió...- Tartamudeó Sherlock, aún asustado.
-Que te parece si vamos y vemos lo que hay realmente en tu armario?- John se levantó de la cama con el niño en sus brazos, que escondía la cara en su pecho. Caminó hasta el cuarto de Sherlock y encendió la luz, era cierto que en la oscuridad se podían confundir unas cosas con otras. Finalmente abrió el armario donde supuestamente estaba el monstruo.
Pero lo que salió de aquel armario no fue otro que el gato de la señora Hudson, que se había quedado dormido dentro y había estado tratando de salir mientras el niño dormía.
John rió un poco- Lo ves? Solo es ese gato tan raro de la abuelita-
Sherlock asintió debilmente, pero sin apartarle ni un poco.
John suspiró, sonriendo -Vamos a dormir, vale? En mi armario no hay ningun monstruo, no pasa nada-
Sherlock asintió de nuevo-Gracias, John- susurró.
El doctor caminó de vuelta a su habitación y se tumbó a en la cama. Colocó al pequeño niño moreno a su lado, que volvió a apegarse a él.
-Hey, no pasa nada- Acarició la espalda con suavidad a un Sherlock que todavía temblaba - Estoy aquí, contigo.- Le sonrió cuando éste levantó la cabeza para mirarle.
Sherlock sonrió un poco -Gracias, John- susurró, de nuevo abrazándolo con sus pequeños brazos lo mas fuerte posible.
-Ahora, duerme- Dijo con otra sonrisa- Ya es muy tarde, Lockie. Necesitas dormir-
El niño hizo un pequeño puchero pero finalmente asintió, apoyando su cabeza sobre el pecho de John de nuevo.
-Eres genial, John- susurró a los pocos minutos -Quiero vivir contigo para siempre jamás-
A John se le encogió el corazón al oír las palabras del niño -Yo también quiero vivir contigo siempre, estoy seguro de que nadie nos separará nunca- sonrió de vuelta.
Sherlock asintió -Buenas noches. Te quiero- susurró, poco antes de quedarse dormido.
Awwwww 3
Adoro a este niño! Es tan inocente y mono y dulce y...awwww
Manden un little review para él :)
