Las aventuras de Himawari Uzumaki

2.- Un día bajo la lluvia

El día empezó con un pequeño estruendo, proviniendo del cielo. La pequeña Himawari se despertó al oír este ruido un poco asustada. Cuando escuchaba ese ruido solo podía significar una cosa, que la lluvia estaba cerca. Se levantó como de costumbre y con paso lento se dirigió al comedor mientras que por las ventanas apreciaba un tranquilo cielo nublado. Al llegar al comedor, solo se encontraba su padre y su madre, pues su hermano había salido en una misión desde hace unos días, ya no debía tardar en volver.

- Buenos días mami, buenos días papi – saludo la pequeña a sus padres con una sonrisa, pero no con su habitual energía

- Buenos días mi pequeña, ya tengo listo tu desayuno – respondió su madre con una linda sonrisa

- ¿Dormiste bien mi pequeño solecito? – pregunto su padre mientras su hija se sentaba a su lado

- Si papi, pero es que… - dijo la pequeña sin poder terminar

- ¿Qué te preocupa mi princesa? – pregunto su padre preocupado

- Es por el día, ¿verdad Hima? – dijo su madre al poner su desayuno en la mesa

- Cierto mami – dijo la pequeña – con la lluvia no podre salir a jugar

- Animo mi princesa – respondió el rubio mientras le regalaba un beso en la mejilla de despedida – estoy seguro que encontraras algo que hacer, de veras

Después del desayuno, madre e hija se quedaron solas. Hinata empezó a limpiar un estante lleno de libros, mientras Himawari tomo su camino hacia su habitación. Antes de poder siquiera planear que hacer, un estruendo se escuchó en el cielo, seguido por muy leves toquecitos en la ventana de su cuarto, había empezado a llover. El ver como el agua caía del cielo, la puso triste, todo un día de diversión, arruinado por la lluvia. Decidió recostarse en su cama con una cara de tristeza y decepción. En eso, su madre pasaba con una canasta de ropa. Al ver a su hija tan triste, decidió doblar la ropa con su hija.

- ¿Quieres ayudarme con la ropa? – pregunto Hinata mientras se sentaba en el borde de la cama

- Si mami – dijo la pequeña no muy animada

- Parece que lloverá todo el día – dijo su madre mirando por la ventana

- Si, que mal

- No te desanimes mi pequeña, ¿Quieres que te cuente un secreto?

- ¿Secreto? – pregunto Himawari con brillo en sus ojos

- Si, veras, cuando tu tía Hanabi y yo éramos más pequeñas y no podíamos salir por culpa de la lluvia, usábamos nuestra imaginación y teníamos mucha diversión en casa – explico su madre con una sonrisa mientras terminaba con la ropa limpia

- ¿Imaginacion? – pregunto la pequeña toda curiosa

- La imaginación te abrirá las puertas a un montón de aventuras, solo piénsalo, concéntrate y que empiece la diversión – le dijo su madre con una sonrisa mientras se retiraba de la habitación con la ropa doblada – pero no hagas mucho desorden

Al oir eso, Himawari empezó a pensar que podría hacer. Después de un rato, pensó en su hermano y como él hacia misiones a favor de la aldea. Entonces, ella haría lo mismo. Tomo un listón color rojo de su cajón de ropa, lo ato en su cabeza, como si fuera una banda de genin. Tomo colores, un pequeño plumero de plástico que usaba para limpiar su habitación y lo amarro en su espalda a forma de espada; le coloco un mismo listón a su oso de peluche igual que ella. Tomo una foto que tenia de su papa en su habitación y la coloco sobre su mesita. Al preparar todo, cerró los ojos, hizo unas posiciones de manos de mentiras y grito: "IMAGINACION-NO-JUTSU". Al decir eso, abrió los ojos y se imaginó en la oficina de su papa y que el retrato de su padre era él y su oso su compañero.

- Atención señorita Himawari y señor oso ninja – dijo Himawari imitando a su padre

- ¡A la orden señor Hokage! – dijo la pequeña con un saludo tipo militar

- Tengo una importante misión para ustedes. Deben ir a la legendaria fortaleza cocina y conseguir las poderosas "galletas de chocolate" que pueden curar cualquier dolor.

- Descuide señor Hokage, nosotros nos encargaremos

- Una cosa mas, hay una hermosa mujer protegiendo el lugar, eviten ser vistos

- ¡Entendido! – dijo la pequeña mientras se levantaba junto a su osito

Afuera de la habitación, Hinata escucho todo el juego y decidió ser parte de la diversión. Así que tomo rumbo a la cocina. Himawari salió de la habitación con su oso en manos y se dirigió a la cocina con paso lento. Al llegar a la sala, vio como había varios cojines en el suelo.

- ¡Debemos atravesar el rio oso ninja! – dijo la pequeña a su compañero

Al momento, empezó a saltar de cojín en cojín hasta llegar al final de la sala. Ahora seguía el comedor, pero antes de entrar, vio a su madre acercarse. En el comedor, una gran manta cubría la mesa y las sillas estaban colocadas de manera que formaban un laberinto.

- Creo que escuche el ruido de algo muy pequeño por aquí – dijo Hinata en voz alta dándole la espalda a su hija – espero que no se meta debajo de las sillas, sino, no podre encontrarla

Himawari comprendio y con paso lento, se colocaba debajo de las sillas para llegar a la cocina. Su madre rodeaba el lugar varias veces, como tratando de buscarla. Despues de un rato, Hinata paso a la cocina y su hija detrás de ella, pero escondida. Hinata saco una caja de galletas de chocolate y coloco varias en un pequeño plato. Luego se dirigió al frigorífico y empezó a buscar algo.

- Bien, dejare esto aquí, espero que no desaparezca mágicamente – dijo Hinata en voz alta mientras salía de la cocina

- Es nuestra oportunidad oso ninja – dijo Himawari mientras se acercaba al plato de galletas. Pero al tomarlo, su madre apareció detrás de ella

- Así que tenemos una pequeña ninja ladrona – dijo Hinata asustando a su hija

- ¡Retirada! – grito Himawari mientras salía corriendo hacia su habitación.

Al llegar a las escaleras, encontró varios rollos de hilos colocados por varias partes, como formando telarañas

- Caíste en mi trampa pequeña ninja – dijo su madre al alcanzarla y ver que no podía pasar por los hilos

- Yo no lo creo – dijo mientras sacaba su plumero como espada y empezaba a quitar los hilos dando golpes por todas partes.

Con dificultad, quito todos los hilos y se abrió camino hacia su habitación. Y de manera triunfal, llego a su cuarto. Coloco el plato frente al retrato de su padre.

- ¡Misión cumplida! – dijo la pequeña mientras mostraba una gran sonrisa

- Creo que te falto algo importante – se escuchó una voz detrás de Himawari

- Ups, lo siento mami – dijo la pequeña por lo sucedido - ¿Qué me falto?

- Un buen vaso de leche para acompañar las galletas – dijo su madre mientras se acercaba con una charola con más galletas y dos vasos de leche

Ambas se sentaron en la cama y disfrutaron las galletas y tomaron la leche. Después de un rato, ambas se dirigieron a la cocina para recoger lo usado en su juego. Mientras Hinata preparaba la comida, esta le contaba algunas historias sobre sus primeras misiones como Genin al lado de sus tíos Kiba y Shino. La pequeña se emocionaba con las aventuras que su madre había tenido cuando era pequeña. Después de comer, la pequeña empezó a bostezar del cansancio, así que su madre tuvo una buena idea. Tomo unas mantas, unas cuantas almohadas y se dirigieron al pasillo que conectaba al patio, donde la lluvia era tranquila, pero relajante.

- Como sabes – dijo su madre colocando las cosas en el suelo – en la casa de tu abuelo, está el pasillo que conecta con el patio, ¿recuerdas?

- Sí, siempre juego ahí – dijo la pequeña medio risueña

- Bueno, cuando llueve, por aquí entra una brisa muy refrescante, solo cierra los ojos

Al hacerlo, la pequeña sintió como unas pequeñas gotas de agua tocaban su rostro y le relajaban. En eso, su madre la recostó sobre una colcha en el suelo y le dio una almohada y una cobija. Tenía un agradable lugar para dormir un poco, al lado de la lluvia, y claro, de su oso de peluche. Himawari se recostó mientras observaba la lluvia caer, por un momento, sintió que cada vez era más y más lenta la lluvia, hasta que sus ojitos se cerraron por el cansancio.

Después de unas horas, la pequeña Uzumaki despertó y vio como empezaba a anochecer y que la lluvia continuaba. Al ver el pasillo, vio que estaba en total oscuridad, excepto por una pequeña luz al final. Con miedo, tomo su oso de peluche y se dirigió hacia la luz. Al legar a la sala, su mama la esperaba, con una especie de campamento hecho con algunas sillas y unas mantas que creaban una pequeña casita. Dentro, estaban unos cuantos libros y se desprendía un olor muy delicioso.

- Bien – dijo Hinata – ahora tendremos un campamento en la sala, ¿Qué te parece?

- ¡Es increíble! – grito la pequeña mientras entraba a la pequeña casita

Dentro, había colores, algunas hojas para dibujar y unos cuantos bocadillos, mientras que desde la cocina, se desprendía un aroma delicioso. En eso, Naruto entro a su casa y vio plena oscuridad, al fijar la vista hacia la sala, vio el pequeño campamento en su sala y vio a su esposa y a su hija que le hacían una seña para que entrara con ellos. La pequeña le conto todo lo que hizo en su día en casa, incluso su primera misión como ninja, a lo que su padre no pudo dejar de reír por la gran imaginación de la pequeña Uzumaki. En eso, Hinata, que había salido de la pequeña casita, regreso con unos tazones de ramen para cenar los tres en familia.

- No cabe duda que te divertiste princesita – dijo el rubio mientras terminaba de comer su tazón de ramen

- Por supuesto papi, pero aún falta algo mas – dijo la pequeña mientras tomaba un pequeño libro – es momento del cuento para dormir

- Claro, solo eso falta – dijo Hinata mientras recogía todos los tazones y se acomodaba junto a su hija para escuchar el cuento

- Bien, supongo que hace tiempo que no te leo un cuento – dijo el rubio mientras tomaba el libro

Su padre empezó a leer una historia, llena de héroes, princesas, dragones, duendes y muchas otras cosas llenas de fantasía y aventuras. Cada palabra, hacía que los ojos de la pequeña, brillaran con una gran intensidad. Poco a poco, el sueño empezó a vencerla, pero pudo aguantar hasta escuchar el "fin" de la historia. Al cerrar el libro, sus padres vieron como la pequeña se acurrucaba en los brazos de su madre y entonces su padre la levanto en sus brazos y ambos se dirigieron a su habitación y con mucha delicadeza la recostaron sobre su cama y la arroparon. Su padre le dio un pequeño beso en la frente y le deseo buenas noches, pero antes de salir de la habitación, vieron como ella empezaba a pronunciar entre sueños: "El mejor día de mi vida" lo que dibujo una sonrisa en los rostros de sus padres.

Ese día, la pequeña Himawari aprendió que la imaginación es la mejor herramienta para hacerle frente al aburrimiento. Y que la lluvia no es tan mala como parecía.

Fin

Nota del autor:

Hola queridos compañeros

me disculpo por la tardanza, pero he estado leyendo mucho para buscar inspiracion, ademas de que debia trabajar en varios proyectos que tengo en el tintero. Por ahora, me enfocare en las historias de Himawari, ya que solo seran d historias.

Con respecto a la de los ninjas en la edad media, dejare esa historia descansar un tiempo, porque necesito que comenten sobre ella, para saber su opinion.

La otra, del festival de los heroes, estar suspendida hasta que tenga sus comentarios mis amigos.

Espero no pedir demasiado, ustedes son los que tienen la ultima palabra

Sin mas, me despido, deseandoles lo mejor en sus vidas

Que tengan un buen dia

Atte.

Emperor92