Capítulo 2: Mi segundo capítulo, tengo que admitirlo, nunca escribí un drama tan serio, soy bueno para la comedia, la aventura y el terror, incluyendo la acción, pero escribir una historia llena de tristezas y tragedia, no sé, ese no es mi estilo, salvo en la escuela, durante las clases de Lengua y Literatura, ahí si me salían las mil y una historias de drama, pero bueno, voy a probar con esta mini-serie.
Marinette se encontraba en su habitación, tenía la cara apoyada contra su almohada, lloraba a mares, ya que había tenido el peor momento de su vida: Primero ver a Adrien Agreste, el chico que amaba con todo su corazón, besarse con la chica que siempre la humillaba y luego con la peor noticia: Su madre internada en el hospital por una herida en el pecho, producto de un tiroteo de bandas, no sabía qué iba a hacer en esos momentos, solo podía llorar y pedir que Sabine mejorara.
Por momentos creía que todo era un sueño, pero no, era la pura realidad, donde a su vez era como una pesadilla a plena luz del día.
- ¿Marinette? ¿Estás bien, amiga? Escuchó la voz de su kwami Tikki.
- Tikki. Dijo ella, mientras que su kwami volaba cerca de ella y la veía llorar.
- ¿Estás bien? ¿Qué te pasó? Preguntó con un tono de mucha preocupación, Marinette tomó a la pequeña criatura en sus manos y sintió el abrazo que le daba.
- Hoy se suponía que debía ser un gran día para mí: Iba a declarar mi amor hacia Adrien, pero lo vi besarse con Chloé, quien se estaba burlando de mí. Luego...Luego...Cuando iba a contarle sobre el tiroteo en la panadería, más lágrimas volvieron a caer.
- Lamento mucho lo de Adrien, amiga, pero me asusta lo que pasó luego. Pidió Tikki, quien le dio un pañuelo.
- Luego llamó mi papa para decirme que había habido un enfrentamiento de bandas, no sabe quiénes fueron pero, en medio del tiroteo, una bala impactó contra mi mama, Tikki, mi mama está internada en grave estado en el hospital. Le contó lo siguiente que había ocurrido, el corazón de la kwami parecía que se detuvo, mientras que guardaba silencio ante la gran tragedia que asolaba a la pobre chica.
A su vez, Montana se hallaba sentado en un sillón a las afueras de la sala principal de reuniones del hotel, le temblaba todo el cuerpo, no sabía lo que iba a hacer su Patrón, todos sus amigos lo detestaban, pero de Yuuka, bueno, ella no había dicho nada desde que se lo llevaron de vuelta a aquel sitio.
- Gracias por arruinarnos las vacaciones, monstruo. Dijo con desprecio Israel [OC propiedad de Mailmon], quien estaba pasando con la Princesa Kaguya, Reisen, Tewi y Eirin.
La Guerrera de la Luna le dio una fuerte bofetada al Lugarteniente, quien vio como su gorra M43 salía volando hacia el suelo.
- Espero que estés contento, infeliz. Dijo Reisen, mientras que se iban.
Entre insultos y miradas de desprecio, Montana vio pasar a Saul Goodman, abogado del Club y de Leopoldo, el cual llevaba consigo varias carpetas.
- Saul, Saul, por favor, tenes que ayudarme, yo no lo hice...Déjame hablar con el Patrón y...Pidió el chico, pero el rubio se le detuvo en seco y lo miró de fijo.
- ¿Sabes que tenemos un Juramento de Mafiosos? ¿Lo sabes? ¡¿Lo sabes?! Nada de matar civiles, nunca deben haber bajas en las personas inocentes, pero tú te excediste, disparaste como un loco y ahora tenemos a una mujer que está entre la vida y la muerte. Le dijo el abogado, quien ingresó a la sala.
Montana simplemente tuvo que esperar, esperar a que decidieran su castigo y qué tanto las consecuencias.
- Primer Lugarteniente, adelante. Le llamó uno de los guardaespaldas de Leopoldo y el chico ingresó a la sala.
Allí estaba sentado en una silla negra el Don de la Mafia, Leopoldo Vladimir de Rosas, acompañado de su novia, la Youkai de los Portales, Yukari Yakumo y Saul Goodman, el muchacho pidió que les dejaran solos en el sitio, luego le marcó el asiento en donde debía sentarse Montana.
- Patrón...yo...yo. Pidió que le dejara contar su explicación, pero él le detuvo.
- ¿Sabes lo que tengo acá, Montana? ¡¿Lo sabes?! Es la investigación que hicieron dos agentes que se vinieron hasta aquí, los resultados son que los proyectiles cercanos a la escena del crimen, son de tu propiedad. -Montana tragó saliva en seco, sintiendo que todo estaba desplomándose y que no podría hablar- Saul te lo dijo afuera, teníamos un pacto, un Juramento de Mafiosos, los civiles jamás mueren, pero tú te luciste, querías hacerte el guerrero de la Guerra de Troya, disparaste a diestra y siniestra con un truco que hasta yo mismo temía que día se cobrara una vida inocente y se cumplió mi miedo. Le dijo, ya no había vueltas.
- Patrón, yo no lo hice, tan solo déjeme hablar y...Pero ahí el Don estalló.
- ¡Suficiente! -Gritó y luego volvió a sentarse, para dictar su sentencia- Estás suspendido de tus funciones como Primer Lugarteniente de la Mafia y lo mismo de tu paga por tiempo indeterminado. Dio su veredicto final.
Montana sintió que todo se estaba cayendo a pedazos, todo su proyecto, su idea de pasar el 14 de Febrero con Yuuka, al tener su dinero congelado en el banco, no podía sacarlo, por lo cual, su novia iba a estar molesta.
- ¡No, Patrón, no! ¡Por favor, no me haga esto! ¡Se lo juro, no! -Pidió, al borde de las lágrimas- ¿Qué voy a hacer? Yuuka y yo íbamos a salir por el Día de San Valentín. Rogó que lo perdonara y que se defendiera en un juicio.
- No, Montana, no, son mis órdenes, estás suspendido de tus funciones y paga: Ensuciaste el nombre del "Club de los Caballeros Mafiosos". Ahora, retírate de mi vista. Se negó a perdonarlo, el chico tuvo que afrontar todos los cargos.
- Pero. Trató de hablar una vez más.
- ¡FUERA! Gritó con todas sus fuerzas Leopoldo y el muchacho salió disparado como una bala de cañón hacia afuera de la sala.
Se alejó, pero el Don volvió a llamarlo.
- Entrégame tu placa del Club. Ordenó el chico y Montana se la dio, pero le dejó quedarse con sus Mauser.
Al salir, se encontró con Yuuka, la cual lo miraba seria y sin decir ni una sola palabra, ella le dio una fuerte bofetada en la cara, haciéndolo caer de nuevo, pero con su fuerza sobrenatural, le hizo sangrar y escupir algo de aquel líquido rojo.
- Me arruinaste el Día de San Valentín, infeliz, ¡te odio, te odio! ¡TE ODIO! ¡Se acabó, Montana, adiós! Gritó ella, mientras que le escupía y se iba, dejando al chico con el corazón roto.
Montana, inmediatamente se encerró en la habitación del hotel, donde dormía con Yuuka, vio por la ventana a la peli verde irse de allí y perder por las calles de París, inmediatamente se desplomó sobre la cama y lloró como nunca en su vida.
Pasaron los días, dos días para ser exactos, Marinette trataba de recuperarse de lo ocurrido con su madre, la cual seguía internado y sin mostrar algún cambio positivo, Adrien trataba de llegar a una solución con respecto a lo que pasó con Chloé, él no lo había hecho a propósito, pero aquella chica millonaria tenía un corazón oscuro y malvado, con el cual se aprovechaba de la gente.
Pero lo peor estaba Montana, con todos odiándolo por algo que él defendía que no había hecho, sentía que todo se había hundido por completo, decidió aprovechar que estaba solo y partió hacia un café cercano al hotel.
- "Frank, soy yo, Monty, veni que quiero hablar con vos. Antes de que vengas, ¿podes traerme unas cajas de pastillas para la depresión, por favor?" Le pidió como recado al sicario.
- "Voy para allá, Monty, espérame". Respondió su mensaje, mientras que se quedó esperando a que viniera su amigo.
Pasaron los minutos y llegó el ítalo-americano, quien apoyó las cajas con pastillas que había comprado en una farmacia antes de llegar al café, allí estaba su amigo, totalmente abatido y con las manos en la cara.
- ¿Monty? ¿Estás bien? Le preguntó Francesco, quien vio como el joven se sacaba las manos de la cara y lo mostraba: Estaba tan blanco y con los ojos rojos de tanto llorar.
- Frank, soy un fracaso para esta organización, lo único que hice fue llevar a la desgracia al grupo. Ahora todos me detestan, nunca debí haber nacido. Le contó todo lo sucedido, el ítalo-americano era uno de los pocos que lo defendía, que sostenía la inocencia de Montana, junto con El Chili, Candonga, El Buitre, Caín, Kiko y El Topo estaban con él, lo mismo Sakuya.
- No digas eso, ¿sí? Nunca lo digas, yo voy a seguir defendiéndote, esto es un ultraje, no hay pruebas que puedan marcar que fuiste tú el que disparó contra la panadería, tranquilo. Le tranquilizó su amigo, mientras que el chico seguía llorando.
- Yuuka rompió conmigo. Dijo con un tono de más tristeza.
Francesco tomó la mano de su mejor amigo.
- No sé qué decirte para calmar tu dolor, es una desgracia todo esto para ti, pero no llores más, ella volverá a ti. Aconsejó el ítalo-americano.
- Voy a volver al hotel, debo hablar con el Doctor Vertiz, él quiere hablar conmigo sobre un estudio que me hice días antes de venir acá.
- Quédate tranquilo, ve al hotel, descansa y ánimo, ¿sí? No te preocupes. Pidió como consejo de nuevo hacia Montana, el cual tomó los medicamentos y se fue, sabiendo que a partir de entonces, empezaría la hora más oscura para él.
- Eso espero, Frank, eso espero. Pidió el muchacho, antes de desaparecer entre la muchedumbre de gente.
Adrien se encontraba caminando por las calles de París, trataba de comprender la situación en la que estaba metido, ¿Por qué Marinette había salido corriendo cuando lo vio besarse con Chloé?
- Deberías darte un descanso, Adrien, llevas varios días pensativo y silencio. Apareció de su bolsillo Plagg, el kwami gato.
- Tú no lo entiendes, Plagg, no puedo comprender el por qué Marinette salió corriendo. La vi llorar, yo no estoy en relación con Chloé, a pesar de que guste de mí, pero yo no estoy interesado en ella. Le dijo el rubio.
- Bueno, ¿y qué tienes en mente? A propósito, hace mucho que París no es atacada por Hawk Moth, ¿crees que se vaya a entregar a la Justicia? Cambió de tema el gato negro.
Esa última pregunta llenó más de misterio el ambiente, era raro que el villano no lanzara más ofensivas, ¿tendría razón el kwami? ¿Se habría dado por vencido el enemigo en esos momentos?.
- Puede ser verdad lo que dices, Plagg. Dijo muy serio Adrien, sabiendo que Hawk Moth podría tener algún truco bajo la manga y también se preguntaba qué había pasado con LadyBug.
- No lo sé, Adrien, pero tengo un presentimiento muy feo, creo que deberíamos investigar qué pasó con el loco de Moth, por ahí se fugó y ahora está oculto entre los civiles. Le sugirió Plagg, cosa que por el momento el rubio no estaba interesado en averiguar sobre el paradero del villano, ahora debía encontrar a Marinette y explicarle todo.
- Si no la encuentro, ella me odiará para toda la vida. Dijo el chico, decidido en ir a buscarla a la peli negra.
- Suerte, amigo. Le deseó el kwami, mientras que su dueño le daba un poco de queso para que comiera durante el camino.
Mientras que el rubio caminaba en dirección hacia la casa de Marinette, esperando de que ella pudiera perdonarlo por el malentendido ocurrido, recordó que su amigo Montana, a quien había conocido un año atrás durante la llamada "Conexión de París", supo que le llamaría pero nunca recibió el mencionado llamado, por lo cual tomó su celular para llamarlo.
- "Te has comunicado con Montana, Primer Lugarteniente de la Mafia, en estos momentos estoy en operaciones, pero deja tu mensaje después de tono" Consultó la máquina.
- Montana, ¿cómo estás, amigo? Escucha, me habías mandado un mail hace unos días atrás diciéndome que vendrías a París con tus amigos, pero no recibí ninguna llamada tuya, ¿estás bien? Llámame. Dejó el rubio el mensaje en la contestadora.
Abatido en su cama, Montana no se atrevió a tomar el teléfono, ¿cómo hablar con su amigo si él estaba destruido? En ese momento tomó el teléfono del hotel y llamó a Buenos Aires.
- Con el Doctor Juan José Vertiz. Pidió que le pasaran el llamado con el responsable en temas psiquiátricos.
- "Enseguida, Caballero, espere, por favor" Respondió la secretaria, quien le puso en contacto con el médico.
- "Montana, ¿cómo estás? Espero que bien, escucha, tengo tus estudios y lamentablemente, no es para que te sientas triste, pero debo avisarte que estás en una situación muy complicada y que yo temía desde hace mucho tiempo" Habló su médico.
- ¿Qué tengo, Doctor? Quiso saber el Primer Lugarteniente.
- "Sufres de Depresión Severa" -Al oír eso, Montana sintió como todo se desplomaba como un castillo de naipes- "Estás en una situación de alto riesgo, te he estado siguiendo estos días en tu ritmo psicológico y ahora estás entrando a una fase de angustia, por eso tu amigo Nitto me pidió que te recetara esos medicamentos, ahora escucha con cuidado, una pastilla a la vez, ¿sí? No te auto-mediques a la vez, ya que podría llevar a un fallo químico. Francesco tomó nota y lo dejó dentro de una de las cajas, cuando vuelvas a Buenos Aires, para el 28 de Febrero, quisiera hablar contigo sobre tu cuadro. Bien, espero que te cuides y recuerda, no te sientas triste, no es la muerte de nadie lo que te ha pasado, si tienes alguna duda, llámame" Dijo Vertiz, antes de colgar, le había pedido que se calmara, ya que en su depresión severa, llevaba consigo pensamientos suicidas, por lo cual debía cuidarse de eso también.
- Gracias, Doctor, allí estaré. Finalizó Montana y terminaron de hablar, colgando la línea.
El chico no paraba de llorar, sentía que todo su Mundo se había colapsado para siempre, como si estuviera en una tormenta, a punto de ceder el árbol que lo sostenía, hasta que en un momento dado, terminó produciéndose la desgracia.
- No, esto se acabó. Se dijo, para que luego fuera a darse una ducha, sabía lo que haría, aunque le costara y mucho, ya lo tenía pensado hacer.
Acto seguido, se vistió con su uniforme con el que había tenido, se colocó el sobre todo M42 y la gorra de Oficial M43, se calzó sus botas negras con la pistolera con sus dos armas, tomó un par de medallas, su Cruz de Hierro de Primera Clase junto con la Medalla de la Lucha Anti-Partisana, mientras que unas lágrimas corrían por sus ojos. Fue a la cocina y se sirvió agua, para luego sacar las pastillas que tenía en las cajas.
(Música Brooks was here, OST de la película "Sueño de Libertad")
Inmediatamente decidió dejar un mensaje grabado para sus amigos, por lo cual tomó la cámara filmadora y la encendió, de ahí se sentó al borde de la cama, mientras que comenzaba a rodar.
- Voy a dejar un mensaje, ya que muchos no van ni a verme más, ese es su deseo y yo se los cumpliré: Mi nombre es Montana Nanin, Primer Lugarteniente del Club de los Caballeros Mafiosos, un buen Soldado, un gran amigo en quien podían confiar. Pero ahora ya no, todo en un abrir y cerrar de ojos han llevado al colapso definitivo de mi existencia, tal vez estén mucho mejor sin mí, ya que he sido una carga desde lo que pasó en el tiroteo de hace poco y ahora muchos están molestos y hasta pedirán que me echen del grupo. Pero no tendrán que hacerlo, porque en cuanto encuentren este vídeo, ya me habré ido para siempre. Pido perdón por mi error y que la Mafia siga creciendo, Señorita Cheng, que se mejore y espero que su familia pueda disculpar a alguien que cometió o no el error de haber disparado mal.
Antes de terminar esta grabación, recitaré una frase de George Orwell, el cual siempre me motivó en todos, incluso en los momentos más oscuros: "Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano". Cuídense y Yuuka, si sos la primera en verlo este vídeo, quiero decirte que siempre te amaré, aunque me odies con toda tu alma. Espero que puedas perdonarme algún tiempo, siempre voy a estar a tu lado, pase lo que pase.
Adiós a todos. Dio su mensaje, era una despedida, pero a dónde iría, ¿acaso se iría de viaje? No, Montana tomó varias pastillas y comenzó a bajar con agua, hasta que sentir que el efecto químico hiciera efecto, ¿cuánto tardaría? No lo sabía, simplemente iba a esperar, mientras que miraba por la ventana, hasta que comenzó a sentirse cansado, inmediatamente cayó seco contra el vidrio de la ventana, el cual se quebró y cayeron los cristales al suelo, mientras que un par atravesaban su piel en los antebrazos, sin darse cuenta de que estaba sangrando, para que acto seguido, cayera en la cama, mirando al techo por última vez y reírse, recordando aquellos buenos momentos en los que estaban todos unidos.
Pronto, los ojos de Montana se cerraron en un instante.
Y la habitación quedó en total silencio.
Nadie pareció percatarse de lo ocurrido, hasta que un día después, al regresar Francesco al hotel para descansar, ya que había estado en una cena que había organizado Leopoldo, se dirigió para llamar a su amigo.
- Monty, soy yo, Frank, escucha, lamento no haber llegado ayer, pero el Patrón nos invitó en una cena, tristemente tuve que ir, ya sabes, órdenes son órdenes. ¿Cómo estás? ¿Te sientes mejor?. Le llamó pero no hubo respuesta.
Volvió a tocar a la puerta.
- ¿Estás dormido, Monty? -Le volvió a preguntar, pero no obtuvo respuesta, cosa que le empezó a preocupar más- ¡Monty! ¡Monty, ¿estás bien?! Le siguió llamando.
Al no obtener respuestas, decidió sacar una copia de la llave de la habitación y al abrir la puerta, ingresó con su arma, temiendo de que hubieran agentes enemigos en la sala, pero al encontrar todo tranquilo y en orden, se le fueron los miedos, pero duraron unos pocos segundos, ya que al llegar hacia la habitación donde estaba Montana, lo encontró tirado en la cama y con la ventana destruida.
- ¡Monty! ¡Monty! ¡¿Qué te pasó, amigo?! ¡¿QUÉ TE PASÓ?! Preguntó aterrado, mientras que lo movía y trataba de llamarlo, pero no había respuestas, inmediatamente, puso sus manos en el cuello del joven, sintiendo que sus pulsaciones eran muy bajas, al igual que su corazón.
Su amigo no respondía, todo era confusión, hasta que se encontró con las cajas con pastillas, todas abiertas y con un vaso con agua a la mitad.
- ¿Qué te hiciste, amigo? ¿Por qué te lastimaste a ti mismo? ¡¿Por qué?! ¡AYUDA, AYUDA, POR FAVOR, AYUDA, LLAMEN A UNA AMBULANCIA! Comenzó a pedir a los gritos el sicario, mientras que llegaban El Chili, Candonga, El Topo y El Marino, padre de Camilo.
- ¡Montana, ¿qué pasó?! ¡¿Qué pasó?! Preguntó El Chili, quien corrió con los demás al escuchar los gritos de Francesco.
- ¡No responde, tiene el pulso bajo, hay que llevarlo a un hospital! Pidió sicario.
- Voy a traer el auto, esperen acá. Dijo El Chili y bajó con los otros para traer el vehículo.
A su vez, Adrien estaba pasando por la zona del hotel "Gran París", en donde seguía pensando en Marinette, hasta que de golpe, vio correr a varios hombres hacia un coche.
- ¡Vamos, vamos! Pidió Candonga, al ver que El Topo había tropezado al suelo y se levantaba.
- ¡Ya voy, tomen la llave! Dijo el joven y les dio las llaves, para que encendieran el vehículo.
- ¿Qué pasó? Preguntó Adrien.
- Será mejor investigarlo, algo escuché que decían que a Montana lo encontraron en su habitación y nada más. Sugirió Plagg.
No perdió más tiempo y fue hacia la habitación de donde se encontraba su amigo, allí vio que estaba Francesco Nitto II, quien no conocía al rubio, al verlo, pensó que era un enemigo, por lo cual le apuntó con su arma.
- ¡No, no, tranquilo, soy amigo de Montana! ¡¿Qué le pasó?! Le tranquilizó y luego preguntó, al ver al muchacho totalmente inconsciente.
- No lo sé, no me respondía, ni siquiera su celular y cuando ingresé, lo encontré totalmente inconsciente. Lo van a llevar a un hospital, ¡¿Qué te hiciste, amigo?! ¡¿Por qué tenías que tomar una decisión así? Respondió Francesco, quien con la ayuda de Adrien ayudaron a levantar a Montana, estaba muy frágil y en un momento, el rubio sintió algo en sus manos, al examinarlas, vio que era sangre.
- ¡Hay sangre en todas partes! ¿Se habrá intentado suicidar? Preguntó angustiado el rubio.
- Puede ser, hay que llevarlo abajo, vamos. Pidió Francesco y bajaron hacia el auto que les estaba esperando.
(Música de Violín, de la serie "Pablo Escobar: El Patrón del Mal)
Dentro del coche, El Topo manejaba a toda velocidad por las calles de París, tocando bocina y pidiendo que abrieran paso, Chili sacó un pañuelo blanco y comenzó a agitarlo, en señal de que llevaban a alguien herido dentro.
- ¡Vas a estar bien, amigo, vas a estar bien! Le dijo Francesco, quien sostenía la mano de Montana.
Llegaron al hospital más cercano que había, el "Hospital Americano", donde allí llevaron al Primer Lugarteniente a observación, Francesco estaba desesperado y no paraba de caminar de un lado al otro.
- Será mejor que te lleve a casa, Adrien, este es un momento complicado para todos. Dijo el sicario.
- Tranquilos, sé como llegar solo, gracias igualmente. Agradeció el chico de cabellos rubios, cuando en ese momento, salió uno de los médicos.
- Doctor, ¿qué tiene Montana? ¿Qué le pasó? Preguntó El Marino.
- Su amigo se intentó suicidar utilizando una gran cantidad de pastillas, en especial contra su depresión, lamento informarles esto, aunque sea duro, pero la situación suya es complicada, le estamos haciendo un lavado para así limpiar su cuerpo, pero por desgracia, no quiere despertar, es como si hubiera perdido las ganas de vivir: Hablando clinicamente, Montana está en una especie de coma y no se sabe cuándo despertara. Les dijo el médico, para luego retirarse hacia la sala donde estaban ayudando al chico.
Al oír esa noticia, cayeron en una profunda angustia y desesperación, justo en ese momento, llegó Caín con Kiko.
- Me enteré de lo que pasó, ¿dónde está Montana? Preguntó el hombre de la Biblia.
- Está en operación ahora. Respondió Adrien.
- Amigos, en este momento, lo que se puede hacer es rezar, solamente rezar para que nuestro amigo se recupere y despierte. Pidió Caín el momento para rezar y orar por Montana.
Se reunieron allí y comenzaron a hacerlo, luego, Caín ingresó en la sala de operaciones.
- Lo siento, chicos, pero debo irme, pasaré más tarde para ver cómo está Montana, solo espero que se haya recuperado. Suerte, amigos. Les deseó Adrien, quien se fue de allí, ahora tenía otro problema grave en su camino.
- Cuídate, Adrien y gracias por ayudarnos. Agradeció Francesco, mientras que se despedían del rubio.
Afuera del hospital, el muchacho supo que tenía que ser fuerte, debía buscar a Marinette y hablar con ella, mientras que también debía rezar para que Montana despertara del coma.
Ahora las cosas estaban mucho peor y sin imaginar que Hawk Moth estaba con su plan en marcha, sabiendo bien que esta vez nadie lo podría detener.
- ¿Y ahora qué harás, Adrien? ¿Vas a hablar con Marinette? Le preguntó su kwami.
- Por supuesto, ella necesita saber la verdad, no voy a permitir que esto quede en la nada. Respondió firme y fue caminando hacia la casa de la chica.
Llegó, sabía que tal vez no habría gente adentro, pero decidió tocar la puerta y llamar, justo en ese momento vio caminando a la peli negra, la cual estaba regresando del hospital, al verlo al muchacho, se ruborizó pero sintió también un malestar, ya que recordó lo sucedido en el colegio.
- Marinette, yo quiero hablar contigo, ¿sí?. Pidió Adrien, pero ella se dio vuelta y caminó hacia atrás.
- No quiero hablar, vete. Se negó ella.
- Solo escúchame, ¿sí? Solo unos minutos. Trató de convencerla, hasta que al final lo logró.
- Tienes un minuto. Dio ella el ultimátum para que explicara bien detallado lo ocurrido en la escuela el otro día.
- Bien, lo que pasó no fue lo que verdaderamente ocurrió, no, yo no estoy enamorado de Chloé, ella me abrazó y besó para hacerte sentir mal, sabía que te ibas a reunir conmigo en el pasillo, pero se ve que ella vio el mensaje en mi celular y por eso luego aprovechó el momento para arruinar nuestro encuentro. Ahora lo entiendes, jamás te haría daño, porque yo también pienso en ti, en todo momento, se que me has visto siempre ocupado, distraído y con tantos deberes por hacer, al igual que las sesiones de fotos, pero siempre he pensado en ti, todos los días. Contó todo, Adrien sentía que su cuerpo ya no llevaba más esa carga tan pesada que le hacía sentir débil y triste, finalmente había logrado revelar a la luz todos sus secretos.
- ¿Lo dices en serio? -Ella se quedó sorprendida de oír lo que había dicho el chico. Caminó hacia él, ambos estaban siendo atraídos, como si fuera un imán el cual los guiaba hacia ellos, Marinette apoyó sus manos en los hombros del rubio y él la rodeó por la cintura, acercándola a sus labios, era el momento perfecto con el sitio y la hora señalada.-.
Pero cuando estaban por besarse, las pantallas gigantes de París sufrieron una interrupción, en donde revelaban, en todos los medios de comunicación, la imagen de aquel villano al que creían vencido.
- Ciudadanos de París, yo soy Hawk Moth, el responsable de todos los ataques a los civiles empleando a los akumas. Así es, yo soy la Mente Maestra detrás de todos los incidentes ocurridos, operando desde las sombras, donde nadie jamás sabrá mi ubicación. Esta noche vengo con un mensaje para sus dos héroes más queridos y respetados en toda la ciudad y la Nación: LadyBug y Chat Noir. Si están viendo este mensaje, sepan que he decidido enfrentarlos cara a cara, al no tener más akumas, tras mucho tiempo entrenando, he decidido enfrentarlos en un último encuentro, en el cual yo saldré victorioso y me apoderaré de sus Miraculous para así gobernar al Mundo Entero.
Dentro de unos tres días volveré a aparecer en todos los medios de comunicación de París, indicando el sitio en donde pelearemos nuestra última batalla. Por ahora, estén atentos.
Buenas noches, París. Dijo en su mensaje de amenaza el villano, el cual desapareció para volver a dejar la transmisión normal en todos los aparatos.
- "Hawk Moth" Pensaron Marinette y Adrien, para sus adentros y sin darse cuenta, ambos se había tomado de las manos.
Aquí finaliza el capítulo 2 de esta mini-serie. ¿Qué pasará ahora?, ¿Montana despertará del coma?, ¿Marinette y Adrien revelarán sus identidades el uno para el otro?, ¿Qué ocurrirá con Yuuka y los demás?, ¿Leopoldo reconocerá el error que ha lanzado?. Las respuestas la verán en el capítulo 3, el cual será el comienzo para el encuentro decisivo entre LadyBug y Chat Noir para detener de una vez al villano Hawk Moth. Mientras que por otra parte, Leopoldo y los demás llegan al Hospital Americano para ver la evolución de Montana.
Creo que este podría considerarse mi segundo fanfic con drama y dolor, el primero fue de "Steven Universe", el cual se llamó "Un Romance fuera de este Mundo", ahora escribo esta historia, la cual espero que les guste.
¿Reviews? ¿Comentarios? Los esperaré.
Cuídense y que tengan un buen Viernes.
