-¡Mono estúpido, yo no soy ningún cobarde! – dijo Misaki azotando la puerta al salir del dormitorio.

El castaño se dirigió a la habitación de su pequeñín encontrándolo aun acurrucado en su cama abrazado a un gatito negro de peluche.

-Sora, debes levantarte para ir a estudiar – le decía mientras lo sacudía suavemente.

-Aún es temprano…. – dijo el pequeño dándose la vuelta.

-Anda al baño y lávate la cara para que despiertes bien, ¿sí? Te esperare en la cocina, no tardes – dijo el castaño antes de abandonar la habitación.

Misaki bajo al primer piso dirigiéndose a la cocina y comenzó a preparar todo, cuando lo tuvo listo decidió ir en busca de su hijo pero un par de brazos lo retuvieron en el pasillo antes de llegar a las escaleras.

-¡Aquí estas! Ya iba a llamarte, anda a desayunar mientras alisto a Sora… - le dijo Misaki mirándolo un poco molesto intentando que lo soltara.

-No mediste los buenos días como se debe, Misaki – dijo Saruhiko antes de besarlo y acorralarlo contra la pared.

Misaki trato de quitárselo de encima a base de golpes pero Saruhiko fue más rápido y abrazándole comenzó a acariciarle, paseo sus manos por la espalda de Misaki para luego ir ascendiendo poco a poco una mano hacia la nuca de Misaki mientras que la otra mano se situaba en su cintura. Misaki comenzó a sentirse cada vez más nervioso ya que el beso se hacía más apasionado conforme pasaban los segundos y a la vez sentía la mano de Saruhiko acariciarle por debajo de la ropa. Saruhiko se separó un poco de los labios de Misaki para comenzar a besarle el cuello dando pequeños besos alrededor de este para después dejar pequeñas mordidas. Misaki solo gemía en voz baja intentando no ser escuchado por su pequeño que en cualquier momento podría aparecer, Saruhiko volvió a besarlo haciéndolo estremecer mientras que dirigía sus manos a la parte trasera de su pareja, en donde comenzó a apretar lo que hizo que se escuchara un pequeño gemido de parte del castaño el cual con la cara roja le miraba un poco molesto. De repente una vocecita los distrajo de lo que estaban haciendo.

-¡Oto-chan! Ya vine, pude cambiarme solo – dijo el pequeñín contento. – Sora tiene hambre, Oto-chan. – volvió a decir el chibi con carita sonriente y un poquito roja.

Misaki apenas vio a su hijo parado enfrente de ellos al pie de la escalera se quitó de encima a Saruhiko y corrió hacia su hijo.

-So…Sora… ¿Tienes hambre verdad? ¿Ya quieres tu desayuno no? Vamos a la cocina por el – dijo el castaño con un notable sonrojo en el rostro.

Al llegar a la cocina, Misaki se puso a hacer el desayuno de su hijo sin darse cuenta que el desayuno ya había estado listo desde hace tiempo.

-Oto-chan, el desayuno ya está en la mesa… - comento el pequeñito.

-¿Ahhh? ¡Oh, sí! Es verdad. Cómelo todo, no te demores mucho que se te hará tarde – dijo el castaño tratando de tranquilizarse tomándose un poco de té.

Misaki miro como su hijo comía poco a poco lo que le había preparado lo que al verlo lo hizo recordar lo que había pasado hace unos momentos, esos recuerdos lo hicieron sonrojar lo que llamo la atención de su hijo.

-¿Sucede algo Oto-chan? – pregunto el pequeño.

-Sora… hace unos momentos… ¿no viste nada… extraño, verdad? - pregunto Misaki sonrojándose.

-Solo vi que Oto-san le daba besito a Oto-chan y Oto-chan rojito…. Oto-chan hacia ruiditos raros… como si gritara un poco – decía inocentemente con su carita sonrojada.

-¡Maldición! ¡Ese mono me las pagara! – dijo en voz alta el castaño muy molesto.

-¿Iremos al zoológico, Oto-chan? ¿Veremos más animalitos? – pregunto con brillitos a su alrededor al escuchar esa palabra.

-Etto… Pues… - decía el castaño pero al voltear su mirada a la de su hijo observo su carita de cachorrito con lagrimitas a punto de caer lo que lo hizo soltar un profundo suspiro.

-¿Iremos, Oto-chan? – le volvió a mirar con sus hermosos ojitos.

-Iremos cuando estés libre de tus deberes de la escuela – dijo el castaño recogiendo sus platos y dirigiéndose al lavadero.

-¿Y si hoy no tengo deberes de la escuela, podremos ir? – pregunto el pequeño mirando de nuevo al castaño.

-Sí pero nada de hacer trampa y apresúrate en terminar tu desayuno que llegaras tarde a la escuela – le dijo el castaño apurándolo.

Sora se levantó de la mesa al terminar para salir corriendo a su habitación en donde se lavó los dientes y busco su mochila, cuando la encontró salió con ella en la mano y pasando por la habitación de sus padres pudo observar a Saruhiko mientras se cambiaba de ropa un poco molesto lo que le hizo preocuparse. Sora se quedó unos minutos lo que llamo la atención de Saruhiko.

-¿Qué sucede? ¿Necesitas algo, Sora? – pregunto el peliazul acercándose.

-¿Te peleaste con Oto-chan? – pregunto inocentemente.

-No, no estamos peleados. Es solo que yo quería que tuviéramos otro bebe para que tu… - decía el peliazul mientras se terminaba de arreglar pero fue interrumpido por el grito del pequeño.

-¿Tendré un hermanito? ¿Seré hermano mayor? – pregunto emocionado Sora.

-Solo si tu Oto-chan quiere tener… - le decía Saruhiko pero fue interrumpido de nuevo.

-¡OTO-CHAN! – el pequeñín salió corriendo escaleras abajo.

Saruhiko observo la mochila olvidada a la vez que una sonrisa se marcaba en su rostro. Bajo las escaleras con la pequeña mochila en su mano, cuando llego a la cocina se encontró con una escena muy graciosa. Misaki se encontraba hecho un tomate mientras que su pequeño hijo no dejaba de hablar con brillos a su alrededor.

-¿Y voy a tener un hermanito, Oto-chan? – le seguía preguntado muy emocionado.

-Sora… ya estas llegando tarde para la escuela. Vámonos, ¿Dónde está tu mochila? – pregunto Misaki tratando de esquivar la pregunta de su hijo.

-Yo la tengo, la dejo olvidada arriba. Ven, Sora. Hoy te llevare a la escuela. Tu Oto-chan tiene muchas cosas que pensar sobre lo que le preguntaste – dijo el peliazul para luego cargar a su hijo y salir de la cocina tranquilamente.

Misaki se quedó mudo al ver como Saruhiko salía con su hijo en brazos, no era común de que él lo llevara ya que siempre se iba temprano por alguna llamada como fue en la mañana por lo que a él le tocaba el llevar al chibi a la escuela…. Pero ahora lo que se preguntaba era… ¿Qué era lo que tenía que pensar? En eso se le vino a la cabeza las palabras de su hijo haciéndolo sonrojar… ¿otro hijo? ¿Un hermanito para Sora? No se encontraba preparado para tener un bebé en estos momentos pero el recordar la carita ilusionada de Sora le hacía dudar.

-Tsk… el mono tenía razón… tengo cosas que pensar… - dijo el castaño en su cabeza soltando un suspiro.

Mientras con Saruhiko y el chibi, ambos ya habían llegado a la escuela, Saruhiko ya lo había dejado en su salón. Recordó lo que hace poco le había dicho el pequeño sacándole una sonrisa.

Flash Back

Saruhiko llego rápidamente al colegio de su hijo y lo puso en el suelo al estar en la entrada del salón del pequeño.

-Cuídate, Sora. Misaki vendrá a recogerte en la tarde – le dijo Saruhiko agachándose a su altura y acariciándole la cabeza.

-Oto-san. ¿Oto-chan tendrá a hermanito? – pregunto sora antes de entrar a su salón.

-¿Qué te dijo tu Oto-chan?

-Él solo me dijo que ya llegaba tarde y luego llegaste tú para llevarme – respondió el pequeño.

-Cuando el venga a recogerte, pregúntaselo de nuevo y dile que yo también quiero que tengas un hermanito – le dijo con una sonrisa a su hijo.

-Así lo hare, Oto-san. Tendré a mi hermanito pronto – dijo sonriente antes de entrar a su salón por completo.

Saruhiko sonrió al ver que había logrado su objetivo. Hoy tendría una noche agitada y candente.

Fin Flash Back

Ya fuera de la escuela el peliazul se dirigía a Scepter 4 con una sonrisa en su cara.

-Hoy te tendré en mi cama, Mi-sa-ki – dijo pervertidamente el peliazul.

Ya era de tarde en HOMRA, Misaki se arreglaba su traje para comenzar con su trabajo, para tener una vista mejor de sí mismo fue hacia el espejo de cuerpo completo acomodándose su corbata roja, chequeo que no hubiera ninguna mancha en su blanca camisa que tenía las mangas hasta los codos y las muñequeras dobladas hacia atrás y un chaleco negro pegado al cuerpo, también se puso un Pin en forma de H en el lado derecho superior del chaleco junto con un pantalón y zapatos a juego. Al terminar se dirigió a ver a los clientes que en su mayoría eran chicas, las cuales al verlo le preguntaban por su pequeño.

-Yata-san, buenas tardes. ¿Hoy vendrá su angelito? – pregunto una chica con un pequeño sonrojo tomando una malteada.

-Sí, hoy va a venir pero todavía más tarde ya que sus clases terminan en unas horas más, así que lo podrá ver en otra ocasión… - dijo con una sonrisa que hizo que las tres chicas allí presentes se emocionaran.

-¿Mañana usted trabaja aquí? – pregunto una chica castaña.

-Sí, todos los días solo los fines de semana hasta el medio día – respondió Misaki.

-Mañana vendremos a verte y a ese terroncito de azúcar que tiene de hijo – dijeron a coro las tres chicas con brillitos en los ojos.

-Las estaré esperando, chicas – dijo el castaño sonriendo una vez más.

Misaki recogió los vasos de la mesa y el dinero pero se dio con la sorpresa de encontrar un par de papelitos en donde estaban los teléfonos y correos de las 3 chicas.