Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
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Capítulo especial.
"Es uno de los profesores más deseados"
"¿Uno?" —Pregunté extrañada. Estaba más que segura de que era el único en la universidad.
"Está Kakashi, Itachi… demonios mujer, ¿no miras a los profesores que te dan clases?"
Exactamente no, solo tengo ojos para uno. Quise responder ante la mirada inquisitiva de Ino. La rubia de voluptuosas curvas seguía parloteando de los asombroso que era tener profesores guapos, por un lado tenía razón… entretenías la vista, aparentando que prestas atención en clases.
Últimamente Ino me ha hecho pensar en lo afortunada que soy. Llenaba de halagos a Minato, se lo comía con los ojos… estuve pensando seriamente en contarle, nadie sabe que tenemos una relación secreta. Ino algún día me obligará a contarle, mientras no siento amenaza alguna.
"Oh, mira mira… ahí viene el bombón de Itachi…"— saltó dando un gritito.
Miré hacia el frente y tan solo al verle me sentí intimidada. Jamás había reparado en alguno de los otros profesores, Itachi Uchiha era un hombre elegante, de buen porte… cabello y ojos negros como el carbón, eran algunas de las cualidades que más destacaban.
"Buenos días chicas." — sonrió.
Saludó mientras pasaba, Ino y yo le respondimos el saludo sin más y Yamanaka dio vuelta en su sitio mirando el trasero del pelinegro.
"Ese trasero está trabajado… "
"¿En serio?"
Al hacerme la interesada, voltee a ver también la curiosidad mató al gato dicen por ahí y vaya que me acababa de meter en un problema. ¿Es en serio? O sea… no soy fanática de las pompas grandes, mucho menos en hombres, lo que dijo Ino se me hacía raro y enseguida seguí los pasos de Uchiha… encontrándome con mi querido profesor, quien tapaba el panorama.
"¿Ves? Tiene un trasero… como para chuparse los dedos"
Maldije en voz baja, Yamanaka era tan escandalosa y estaba segura de que Minato había escuchado eso. No cambió su expresión, solo sus ojos se enfocaban en mí con un aire de enojo. Cuando él pasó saludó a Ino evitándome completamente. Entramos a la sala y para colmo esa clase me tocaba con Minato.
Estaba molesto, se le notaba en los ojos, sus facciones, sus movimientos… era obvio pero vamos ¿enojarse por una tontería como esa? A decir verdad yo estaba excitada al escuchar la dura voz proveniente de sus labios, o las mordidas que daba en su labio inferior… o las miradas con el ceño fruncido que me dedicaba de vez en cuando.
Mordí el lápiz y llegué a quebrarlo, cuando peinó sus cabellos hacia tras, mientras hacia una mueca de disgusto. Nos indicó que leyéramos, prácticamente toda la clase se trató de lectura, pero no presté atención… quería hablar con él y de pasada montarlo y ser feliz.
"Sakura, no entiendo esta pregunta… ayúdame, eres la nerd de aquí"
Reí mentalmente, si no fuera por Minato aun estaría fundida en malas notas… sus métodos de enseñanza me ayudaron un montón, tanto que en el área contable era una experta y solo en tres meses, un record.
"¡Haruno! Deja de parlotear y concéntrate."
Esas duras palabras obviamente iban dirigidas hacia mí, voltee a mirarlo y tenía los brazos cruzados y sus labios fruncidos. ¿Me estaba retando?
"Le explico a Ino algo que no entendió… ya que usted no se deja hacer preguntas"
Escuché un montón de murmullos por todos lados, Minato se veía fastidiado y dejó el libro que tenía en mano, sobre su escritorio. Un golpe seco se escuchó e hizo eco en la sala, callando hasta las moscas.
"Estoy dispuesto a responder cualquier duda, siempre ha sido así… ¿me equivoco?"
Algunos respondieron un "no" que se hoyó muy bajo, insulté en susurros a esos rastreros que se atrevieron a responder.
"Desde aquí se nota lo molesto que ha estado… es mucho mejor guardarse las dudas a que responda de malas pulgas."
"!Haruno!...sala de profesores… espérame ahí." — ordenó.
Imposible… ¿era una broma? Golpee la mesa con evidente frustración, me sentí como una niña pequeña. Peor aún era el completo silencio que causó mi partida, Minato siguió hablando cuando dispuse a cerrar la puerta lo hice con una rabia acumulada, los vidrios temblaron y la puerta quedó media floja. Corrí de ahí, me eché más problemas encima.
Caminé pensando en la actitud, por cierto infantil de él. Ponerse de esa manera y ni siquiera disimular, solo por verle el trasero obligatoriamente a Itachi? Ino era la culpable de esto, no Yamanaka no tiene nada que ver… es una víctima de todo, aunque la mitad de mi día se arruinó por ella.
Llegué a mi destino, abrí ambas puertas y me encontré con la recepcionista de la sala de profesores. Obviamente le dije sobre Minato Namikaze y su citación, como era plena hora de clase esa sala estaba vacía y una mesa gigantesca estaba al medio, supuse que era por las reuniones y hablaban o se burlaban de sus estudiantes, en fin.
"Señorita Haruno, ¿le puedo pedir un favor?"
"Dígame"
"Se acerca la hora de colación, voy de salida… si viene algún profesor en mi ausencia, ¿se lo haría saber?
"Obviamente, no se preocupe"
"Gracias, quiero tomarme estos diez minutos aunque sea, estoy embarazada y necesito prepararme mentalmente para los olores que desprende el casino… una molestia"
"Ha… ¿felicidades? No se le nota su embarazo" — titubee al serle tan sincera, en lo personal no me gustaría tener hijos.
"Apenas tengo cuatros meses, pero los síntomas son del diablo… y gracias por esas felicitaciones, nos vemos señorita Haruno."
"Buen provecho."
Cerró la puerta y comencé a examinar aquella mesa, era grande, ostentosa… me atrevería a decir que hasta cara. Un millón de imágenes se me pasaron por la cabeza ¿luciría tan cómoda en alguna posición comprometedora?
Me senté sobre esta, dando la espalda a la puerta y me recosté a lo ancho… coloqué mis brazos bajo mi nuca y sentí como cada vertebra de mi columna crujía, suspiré y de vuelta escuché un carraspeo.
"¿Qué se supone que está haciendo aquí? Y de esa forma…"
Los colores se me subieron a la cara, salté de la mesa y me acomodé la falda, ahora pensará que soy una zorra ofrecida.
"P-pasa e-es que… El profesor Namikaze me dijo que lo esperara aquí… y, la mesa se veía cómoda"
"Para eso están las sillas… ¿y la recepcionista?"
"Se sentía mal y se fue un poco antes…"
"Ya veo… bueno, le dejaré esto aquí"
Venía con un papel en sus manos y lo dejó sobre la mesa de la mujer que atendía. Me miró por unos segundos y en definitiva, no conocía quien era ese tipo, se veía joven, pero su voz era muy profunda… quizá tenía más edad de la que aparentaba y demonios, estaba bien bueno… como diría Ino.
"Tobirama Senju, por cierto… lindo lunar."
Iba a pedirle a aquel hombre que repitiera lo que acababa de decir, me pareció escuchar mal ¿lindo lunar? Miré mis manos, mis brazos, mis piernas… no me había fijado en mis lunares… hasta que reparé en el escote y cuando iba a reclamar, ya no estaba.
"Que mierda… eso fue extraño."
Quedaban a lo menos cinco minutos para el almuerzo y justo cuando el segundero de mi reloj marcó el cincuenta y nueve, Minato hizo acto de presencia. Me levanté de la silla y desafié la mirada azulina, tan encantadora.
"Armaste un show innecesario, me avergonzaste delante de la clase… ¿en que estabas pensando Minato?"
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Examinó el área dándose cuenta de lo obvio, estaban solos… sabía de la rutina que tenía la recepcionista. Kurenai siempre salía de su puesto algunos minutos antes, minutos que aprovecharía para marcar su dominio.
No le gustó para nada lo que vio antes de entrar a clases. Sakura miraba a Uchiha, ese era su mayor problema, ella salió con el hermano menor de ese hombre… no le parecía extraño que lo mirara, pero Sakura era de él, no permitiría que lo dejara, mucho menos por un tipo tan…
"¿Vas a responder?"
Estaba ahí de pie, de brazos cruzados y mirada altanera. Al acercarse a ella la tomó de ambos brazos y la obligó a sentarse sobre la mesa. Con su nariz acaricio el cuello expuesto de su querida pelirosa.
"Tienes que tener esos hermosos ojos, solo centrados en mi… en nadie más."
Sakura estaba confusa, primero al verle enojado y ahora estaba cariñoso. Abrió sus piernas permitiendo el acercamiento del rubio y lo rodeo con ellas. Minato pasó la lengua a lo largo de su cuello para finalizar con un beso húmedo en los labios de su mujer.
"Los tengo solo para ti, no seas escandaloso… sensei."
Minato la sostuvo desde la nuca, aprisionó una mata de pelo y fue tirando de ella.
"No me provoques… no voy a contenerme"
"Provocar ¿Qué exactamente? Sensei…"
Ella era la única que tenía el poder de hacerle perder los estribos, jaló su cabello sacándole un gemido y apretó la dura y doliente erección contra el sexo de ella.
"Eres un degenerado… ¿ahora en la sala de profesores?"
"Lo provocas tu… gracias al cielo te gustan las faldas, o todo sería mucho más complicado… ya no aguanto."
"Yo tampoco… Sensei, por favor"
Ese era el papel al que Sakura se había acostumbrado, Minato no se lo reprochaba… le encantaba que se hiciera la santa de alguna forma y que lo llamara "sensei" lo mataba. Era un pervertido con apariencia de niño bueno.
Jadeos, golpes, besos, chupetones. Todo en un tiempo record, hasta arañazos y piel marcada… todo sobre la mesa de profesores, una idea demente para dos personas que al juntarse sacan chispas. Una idea jodida que venía como anillo al dedo y que sin duda, Minato se encargó de planear, mientras estaba impartiendo sus clases.
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Procuraron dejar todo en orden, habían corrido el mueble de su sitio producto de la fuerza producida de las embestidas del rubio. Corrieron a la salida, para dirigirse a la hora de colación. Minato le dio una sonora nalgada antes de abrir la puerta, a lo que la pelirosa sonrió con satisfacción y relamió sus labios.
Ella conocía a la perfección la faceta bestial de Minato, era poderoso y dominante… un contraste absoluto al verlo dar clases, era una cosa totalmente diferente y eso era lo que más le gustaba a Sakura.
Cuando salieron lo primero que avistaron fue la cabellera rubia inconfundible de Ino. Sakura enrojeció, conociéndola bien y por lo que denotaban sus facciones… había visto algo, no por nada tenía las mejillas sonrojadas y los ojos brillosos.
"Espero que este castigo sea suficiente… no es grato discutir, menos con mis alumnos." — sonrió amable y volviendo al papel despreocupado.
"No se repetirá, me quedó más que claro…"— Sakura esbozó una sonrisa.
"Bien… Haruno, Yamanaka, las dejo." — se retiró con las manos sudadas y el corazón agitado.
El rubio tenía unas ganas inmensas de volver a abrazarla y besarla de una manera menos impetuosa, pero ya era tarde… ambos habían sucumbido ante el places carnal, más que a las caricias románticas.
La pelirosa sin querer suspiró e Ino la miraba de pies a cabeza.
"¿Cuándo pensabas contármelo?"
"¿Qué cosa?"
"No sé, podrías partir por decirme… ¿qué se siente hacerlo en la mesa central de la sala de profesores?"
Sakura enrojeció hasta la raíz del cabello e Ino le dio un golpe amistoso en el hombro.
"Es maravilloso Ino… ¡esa mesa es terriblemente cómoda!" — exclamó la pelirosa evidentemente emocionada.
Ahora Ino fue quien enrojeció, de la pura emoción al imaginarse con cierto docente pelinegro.
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Notas de autor: Holaaa, me decidí por hacer una segunda parte, al ver el buen recibimiento que tuvo el primer capítulo. Gracias por leer y por sus hermosos comentarios, los reeleo día a día. Ojalá les haya gustado este capítulo, Saludos.
