Capitulo 2.

"Hoy al fin hablare con Katniss" es mi primer pensamiento el día. Me despierto varias horas más temprano y salgo corriendo de la casa una hora y media más pronto que un día normal, desayuné apresuradamente y antes de salir me aseguro de llevar una libreta y lápiz para comenzar el trabajo. No puedo creer que al fin podré hablarle, ¡al fin podre hablar con Katniss! en cuanto estoy a unos minutos de la escuela la emoción y adrenalina se desvanecen y la ansiedad y nerviosismo se hacen presentes, tanto que comienzo a temblar y no me queda más remedio que sentarme a la sombra del árbol para poderme tranquilizar. No puedo dejar de preguntarme: ¿Qué le diré? ¿Le agradaré? ¿Qué pasará? Estoy muy nervioso, pero, anoche antes de dormir hice un plan, seré amable con ella y entre los días que tendremos que trabajar juntos para el proyecto intentare ser su amigo y ganarme su confianza y tal vez luego intentar que sea mi novia. Espero que si venga, espero que llegue a tiempo.

Pasan los minutos y comienzo a adormecerme con la suave brisa del viento; a pesar de que lucho por no quedarme dormido, lo hago. Alguien sacude mi hombro insistentemente, aun sin abrir los ojos, alejo la mano de mi hombro.

-Peeta despierta, tenemos que hacer el trabajo- dice la voz más hermosa que eh escuchado en mi vida, se escucha seria y demasiado formal, como siempre habla con las demás personas que no sean su hermanita o el idiota de Gale, pero aun así la voz más hermosa del mundo – despierta.

Abro lentamente los ojos permitiéndome apreciarla. Esta sentada a medio metro de mí, me mira con el seño ligeramente fruncido pero a la vez me ve curiosa, me pregunto que pensara de mí, o al menos que estará pasando por su cabeza en estos momentos, que daría por que ella confiara en mí y me dijera todo lo que piensa de mí.

-bien ¿Qué se supone que tenemos que hacer para el proyecto? – pregunta abriendo su libreta y mirándome interrogativamente. Es obvio que preferiría estar en otro lugar que no fuera aquí.

-mmm… el profesor Stwart dijo que… el objetivo era relatar nuestras vidas y conocer a nuestro compañero y bueno… encontrar las similitudes de nuestras vidas con las del otro quiere entablar una relación de amistad y confianza, supongo – le explico mientras busco los apuntes en mi libreta y noto que me observa fijamente, pero, en cuanto encuentro los apuntes y levanto la mirada, ella voltea hacia otra parte.

-no me mal entiendas Peeta – me dice rehuyendo mi mirada después de unos minutos de silencio – pero…, no quiero que me conozcas, no es nada personal, de hecho no me gusta que me conozca la gente, no soy muy social y es solo que… soy algo…

-¿Reservada? – le ayudo a completar, luce algo incomoda.

-si – suspira durante varios segundos – y no es que crea que le contaras a todos mi vida y mis pensamientos, dudo que tú seas así, pero, al final del semestre de este proyecto el profesor lo leerá y no quiero que el profesor conozca cada aspecto de mi vida.

Le doy una pequeña sonrisa y digo: - tranquila yo no le diré a nadie lo que me digas y si solo quieres escribir cosas triviales o no tan personales te comprendo, además no es necesario que narres toda tu vida y secretos, el profesor solo quiere que nos conozcamos no que me convierta en tu diario.

No dice nada, solo me mira como estudiándome. Supongo que está decidiendo si confiar en mí, después me ve a los ojos por un par de minutos y resopla haciendo que uno de sus oscuros mechones de cabello se sacuda y levante en el aire.

-bien, intentare esforzarme para el trabajo, pero no te prometo nada.

- bien – digo permitiéndome una pequeña sonrisa – así que… ¿te parece si hacemos una lista de gustos y cosas así? – le pregunto.

-está bien - muerde su labio inferior, imagino que lo hace por nerviosismo – aaa… y ¿tienes alguna habilidad? – Pregunta nerviosa.

-bueno yo… - me devano los sesos pensando en que decirle, por alguna razón quiero impresionarla – bueno, se hornear casi cualquier tipo de pan y yo… decoro los pasteles que exhibimos en la panadería.

-¿Enserio? – Me pregunta con un toque de incredulidad en su voz – a Prim le encanta como los decoras, me arrastra cada semana a verlos.

-sí, los decoro desde hace años, además soy bueno dibujando.

-si – dice – en verdad decoras maravillosamente los pasteles y …- duda un minuto y al final agrega – también eres bueno en la lucha ¿cierto? Siempre quedas segundo justo detrás de tu hermano.

-si – admito y siento que un sonrojo me llega a la cara, no puedo creer que ella me haya notado en estos años – y tú, eres muy buena con el arco – me atrevo a decir – mi padre comenta que siempre les das en el ojo de las ardillas que cazas, jamás agujeras el cuerpo.

La miro de reojo y las comisuras de sus labios se levantan ligeramente, no es una sonrisa pero, la hace ver hermosa. – También cantas hermoso - ¡o no! ¿Por qué lo dije? No sé qué hacer, ella voltea a veme curiosa y confundida.

-¿A qué te refieres? – inquiere. Estoy atrapado, se que ella no me dejara dejarla con la duda, ahora tengo que decirle.

-yo… bueno el primer día de clases cuando teníamos cinco la maestra de la clase de música pregunto quién se sabía la canción del valle – comienzo a relatar – tu levantaste la mano como una bala. Ella te puso de pie sobre un taburete y te hizo cantarla.

- Guau, tienes una memoria asombrosa – comenta vacilante, después parece procesar la información y percatarse de algo, me mira seriamente - ¿Cómo es que lo recuerdas?

-yo… - me tiene atrapado, bien podría decirle lo que siento sobre ella, mi amor, pero, por alguna razón se que no es el momento aun no lo es – bueno... yo, es solo que… me fascino como cantaste.

- de acuerdo – dice confundida y no del todo convencida, pero mira hacia otra parte y abandona el tema.

Pasan un par de minutos en silencio total y al final pregunto: ¿Cuál es tu color favorito?

Una sonrisa llega a sus labios. Una verdadera sonrisa – verde ¿Cuál es el tuyo?

-Naranja – le digo.

-¿Cómo el pelo de Effie? – Effie Trinket es la escolta del distrito doce de los juegos, el año pasado traía una peluca color naranja calabaza, lo cual la hacía parecer más ridícula de lo que normalmente parece.

Me rio ante esta comparación y le aclaro – no, un poco más apagado, como el atardecer.

Sonríe y mira el cielo, luego se levanta del suelo y me dice – bien, eres agradable Peeta, - dice con… ¿acaso eso fue una sonrisa traviesa? No lo sé pero me ah dejado sin habla - pero me tengo que ir, iré a cerciorarme de que mi hermanita este bien y si querrá venir a clases o no. Está enferma – me aclara.

-¿te puedo acompañar? – pregunto, o que idiota soy seguramente me dirá que no y si dice que si será para no hacerme sentir patético.

-yo…