Disclaimer: Los personajes le pertencen a Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos.

Aquí esta el primer capitulo; en el conoceremos a, como dice el titulo, la nueva generación, tanto los hijos de los agentes, como a los hijos de la realeza.


P R 2: La venganza se sirve fría.

Capitulo I. Nueva Generación.

Charlie POV

—¡Apúrate Jace! —Le dije con urgencia a mi mejor amigo.

—Estoy casi listo ¿Beth y Lil ya están allá? —Me preguntó en voz baja, mientras doblaba una camiseta y la metía en su bolso. Resoplé.

—Si —El me observó con los ojos entrecerrados y después siguió con guardando su ropa, me quejé—. Por el amor de Dios Jace, ni las chicas se tardan tanto.

—Si tú hubieras arreglado tu ropa yo hubiera terminado hace mucho tiempo, así que te aguantas —Me respondió secamente.

—Tu te ofreciste —Le recordé encogiéndome de hombros; la verdad sea dicha, Jace tenia un excelente gusto para la ropa, al punto que podía considerarse un poco excesivo, pero después de todo era el hijo de Alice Brandon.

Casi le había dado un shock cuando se dio cuenta que yo tomaba cualquier prenda de ropa y la arrojaba dentro de mi bolso sin mirarla dos veces, por dentro le agradecía que se hubiera ocupado de eso, yo no era muy fanático de la moda y a Jace, al igual que su madre con la mía, le gustaba usarme de "Kent" a diferencia de mi madre a mi no me importaba, me gustaba lucir bien y confiaba ciegamente en el gusto de Jace.

De no ser un guardaespaldas seria un excelente asesor de modas, era bueno que el chico supiera pelear duramente y que había sido testigo de cómo disfrutaba observar a una mujer, sino hubiera pensado que mi amigo era gay. Sobretodo porque nunca había tenido una novia aunque las chicas se peleaban por estar con él. Claro, eso no quería decir que no hubiera disfrutado de un par de ellas. Según él aun no encontraba a la adecuada.

Su chica de los ojos dorados.

Aun no tenia idea de a quien se refería, él… tampoco.

En esos momentos llevaba puesto unos pantalones negros con una camisa manga larga azul oscuro que resaltaba sus ojos azules, un gorro de escalar negro cubría su cabello rubio y liso, que de otra forma le llagaría hasta la mitad de la frente.

—Ahora me arrepiento de no haberte empacado las camisas de botones que tía Bella te mandó para tu cumpleaños —Lo observé horrorizado, apretando inconcientemente mi siempre presente chaqueta de cuero negro. Debajo yo lucia casi exactamente lo mismo que Jace solo que mi camisa era verde militar. Y mi chaqueta por supuesto.

—No me harías eso.

—Mmm… —Solo sonrió maliciosamente y supe que estaba imaginándome con esas espantosas camisas; agradecí que ya hubiera empacado lo mío. Jace seria capaz de hacerlo solo para picarme un rato.

—¡Listo! —Anunció, cerrando el bolso. —Larguémonos de esta prisión.

—Vamos.

Me acerqué a la ventana de nuestra habitación, estábamos en el segundo piso del edificio destinado a los alumnos masculinos de la academia para guardaespaldas de Eclipse, por suerte teníamos un árbol cuyas ramas tocaban las ventanas. Ventajas de que tu tío abuelo fuera dueño del instituto. Podíamos elegir la habitación que queríamos.

Jace me pasó el bolso y salió por la ventana, bajando rápida y ágilmente, le lancé los bolsos una vez que llegó al suelo y trate de imitarlo lo mejor que pude, no tuve mucho éxito, Jace era un experto en treparse y escalar todo tipo de superficies.

Yo no, lo mío eran las computadoras.

Corrimos medio agachados por todo el patio, escondiéndonos en cada árbol o pared que podíamos, habíamos pasado las últimas semanas aprendiéndonos el lugar y alcance de las cámaras de seguridad y censores de movimiento, llegamos al estacionamiento sin problemas. Desactive la alarma con mi ipad modificado y entramos.

Al entrar al garaje un Aston Martín de color negro, de algún desafortunado profesor, encendió las luces y pude ver a Elizabeth y Lilian dentro. Jace y yo nos apresuramos hacia ellas, le pasé a Jace el bolso mientras iba al tablero de control de la puerta del garaje y él guardaba nuestras cosas. Rápidamente lo sincronice con mi ipad y entré al auto al lado de mi hermana Beth, que era la que iba a conducir. Jace ya estaba en el asiento de atrás junto a Lilian.

Los cuatro tomamos aire e intercambiamos una mirada nerviosa, asentimos al mismo tiempo y abrí la puerta.

Beth condujo el auto con las luces apagadas, cuando llegamos a la puerta principal se detuvo, apagué la cámara de seguridad y Jace se bajo del auto y escaló la pared de piedra de dos metros hasta saltar al otro lado, en el auto reinaba el silencio, todos estábamos nerviosos pues esta parte era totalmente de Jace, tendría que encargarse del guardia que custodiaba la puerta, Lil le había enseñado un punto de presión del cuello para que lo desmayara el tiempo suficiente para poder escapar, sin causarle un daño realmente.

Todos nos tensamos cuando la puerta se abrió, respiramos tranquilos cuando observamos a Jace haciéndonos señas desde la cabina de seguridad, Beth atravesó la reja y Jace cerró la puerta, se montó de nuevo en el auto y Beth condujo a toda velocidad.

Nadie dijo nada hasta que estuvimos lejos del instituto, el cual estaba ubicado dentro de un bosque para que nadie sospechara lo que era realmente, para los pueblerinos era un instituto privado extremadamente caro para chicos rebeldes; cuando llegamos al pueblo más cercano nos detuvimos en un supermercado que estaba abierto las veinticuatro horas, los cuatro nos bajamos y compramos las cosas rápidamente, comida sobre todo, mirando sobre nuestros hombros nerviosamente. Pagamos en efectivo y nos marchamos de allí.

Los cuatro esperamos a un lado del supermercado, cubiertos por la oscuridad de la noche hasta que una vieja camioneta roja aparcó en el estacionamiento, encendió y apagó las luces tres veces, ese era el nuestro, con el corazón latiéndome a mil, nos acercamos hasta ella, Lil fue la que habló, ya que el contacto era suyo.

—¿Lilian? —Preguntó el hombre con voz gruesa y tranquila, llevaba una gorra negra baja que ocultaba un poco su rostro, pero diría que tenia unos cuarenta años, se notaba que esto era algo que hacia todos los días. Yo en cambio estaba tenso por toda la situación.

—Así es. ¿Trajiste todo?

—Cuatro pasaportes y licencias de conducir, dos chicos, dos chicas, todos mayores de edad —Dijo el hombre asintiendo y mostrándonos nuestros boletos de salida.

Todos agarramos uno y los revisamos, estaban perfectos, nuestros nombres eran los mismos pero los apellidos diferentes, para evitar confusiones entre nosotros. Las fotos eran recientes que Lil le había mandado al hombre por email. Todos asentimos para indicarle que todo estaba en orden, entonces Lilian sacó un rollo de billetes de su bolsillo y le pagó al hombre.

Mientras los contaba, me sentía algo alucinado, mi cuerpo estaba completamente tenso, mi respiración era agitada y mi corazón quería salirse de mi pecho, la adrenalina invadía cada célula de mi cuerpo, observaba nerviosamente hacia le camino de donde veníamos esperando que en cualquier momento ver una patrulla o un auto oficial del instituto.

Afortunadamente, eso no ocurrió.

Una vez que el hombre estuvo seguro de que todo el dinero estaba completo, llamó por teléfono y al cabo de unos segundos vimos aparecer un Volvo negro que se dirigía a nosotros, se detuvo a un lado de la camioneta y de el se bajó una mujer a mediado de los veinte, ¿Su hija tal ves? No nos observó, solo se montó en el asiento del copiloto de la camioneta y le entregó las llaves al hombre, él se las dio a Lil quien inmediatamente se las pasó a mi hermana.

Beth las tomó y fue hacia el auto, Jace y yo lo revisamos por fuera, no tenia placas ni ninguna marca que lo hiciera fácilmente reconocible, una vez que Beth dio su aprobación, Lil le entregó otro montón de dinero al hombre, mientras nosotros guardábamos las cosas, el hombre terminó de contar el dinero y le dio la mano a Lil. Observamos como se marchaban antes de montarnos todos en el auto, mi hermana arrancó rápidamente.

Apenas mi hermana salió del pueblo todos gritamos emocionados, luego reímos felices. Conecté mi ipod y coloqué "Its my life" de Bon Jovi a todo volumen. Cantamos a todo pulmón.

Lo habíamos logrado.

Éramos los primero alumnos en escapar exitosamente de Eclipse.

Claro que nadie esperaba que de todos los alumnos, nosotros quisiéramos escapar, las razones eran obvias. Primero, éramos los mejores estudiantes desde que nuestros padres se habían graduado. Segundo, nuestras familias eran prácticamente las dueñas de todo Eclipse, agencia e instituto. Y tercero siempre nos habían dado todo lo que quisiéramos.

Así que… ¿Porque estábamos escapando cuando faltaban días para nuestra "graduación"?

La respuesta… Nuestros padres.

Revisé mi ipad, metiéndome en la computadora de mi padre para confirmar que no se hubieran cambiado de sitio, ni pensaran irse a otro lado, cuando su computadora me pidió la contraseña, rodé mis ojos y sonreí sin poder evitarlo, en cuanto mi programa me dijo cual era.

—Todos saben que admiro a mi padre, pero sus contraseñas dan mucho que desear —Interrumpí, cuando ya había pasado la euforia. —Nos vamos a Italia señores.

—¿Quién era esta vez? —Preguntó divertida Beth. —¿Mamá?

Negué aún sonriendo. Mi padre y mi madre siempre usaban combinaciones de nuestros nombres o el de ellos con algunas fechas importantes, aunque sabia que esa era la peor opción para una contraseña confiaban demasiado en su sistema de seguridad y no pensaba que alguien pudiera llegar tan lejos sin que lo supieran.

Además solo en Eclipse sabían de nuestra existencia.

"Que mal para ellos que me hayan enseñado tan bien" Pensé maliciosamente,

—Tu nombre más nuestra fecha de nacimiento.

—¿Él no se da cuenta de que entras en su computadora? —Preguntó Jace desde el asiento de atrás, sonando preocupado. Después de todo mi papá, su tío, era el encargado de seguridad de Eclipse; junto a mi madre.

—No me creería capaz —Respondí haciendo una mueca, al igual que todos.

"No nos creerían capaz a ninguno de desobedecerlos" Pensé amargamente.

—Mi programa no deja rastros, cuando se enteren ya estaremos en un avión a Italia. Aprendí de los mejores —Agregué sintiendo como una ola de culpa y resentimiento me inundaba.

Todos nos quedamos en silencio y por sus rostros supe que estaban pensando lo mismo que yo, que los íbamos a preocupar de muerte y también que nos iban a matar cuando los encontráramos pero… eso era lo que queríamos, no que nos mataran obviamente, sino que se preocuparan por nosotros, que nos demostraran que en realidad les preocupábamos tanto como decían.

Teníamos un año sin verlos más que por una pantalla de computadora.

Recordé, sin poder evitarlo, el beso de mi madre la ultima vez que la vi, la sonrisa orgullosa de mi padre la primera vez que me metí en su computadora, la palmada de mi tío Emmett cuando derribé a un niño que le había jalado el cabello a Lilian cuando teníamos cinco años, cuando Alice me regalo la chaqueta de cuero que tenia puesta a pesar de las protestas de mis padres.

"Las video-llamadas nunca podrían reemplazar un beso en la frente" Había dicho Lil con dolor, la noche de año nuevo; lo habíamos pasado solo con nuestros tíos abuelos, Phil, Carmen, Eleazar, Peter y Charlotte.

"La calidez de un abrazo" Había agregado mi hermana, con lagrimas en los ojos.

"Una palmada en la espalda" Susurró Jace, de manera tensa.

"O que te revolvieran el cabello orgullosamente" Terminé yo con resentimiento.

Ese día decidimos ir a buscarlos.

No siempre había sido de esa manera, cuando éramos niños nuestros padres habían estado casi todo el tiempo con nosotros, no podíamos decir que tuvimos una infancia triste o que ellos no estuvieran, pero a medida que fuimos creciendo ellos comenzaron a salir a investigar y cada vez duraban más y más tiempo fuera hasta que finalmente hace un año dejaron de venir por completo.

Todos conocíamos la razón de que mantuvieran distancia, todos estos años ellos habían estado persiguiendo a los hermanos Vulturis, los responsables de la muerte de mis abuelos, Elizabeth y Edward Masen y Charlie y René Swan, y de muchas otras cosas más; habían estado muchas veces cerca de atraparlos, pero siempre se les escapaban, hace meses consiguieron un contacto dentro de los Vulturis y todos estaban trabajando para poder acabar con ellos de una buena vez.

No era seguro que nos contactaran muy seguido porque nos podrían poner en peligro si de alguna forma se enteraban de nuestra existencia, usarnos para chantajear a nuestros padres o a la agencia. Todos sabíamos que era lo mejor, lo más seguro.

Pero aun así…

Ya habíamos terminado las clases con honores, solo nos faltaba el acto de graduación, al cual faltaríamos pues todos decidimos que era tiempo de ayudar a nuestros padres con su tan preciada venganza. Nosotros ya podíamos defendernos solos y nos habían entrenado para proteger, queríamos recuperar a nuestra familia e íbamos a ayudarles.

Todos planeamos pasar mi cumpleaños y el de mi hermana, con ellos seis. Quisieran ellos o no…

Faltaba un mes para eso.

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Ed POV (N/A: Cuando sea "Ed" es el príncipe de La Push, "Edward" será el adulto, el guardaespaldas.)

—¡ISAAAA! —No pude evitar sonreír al escuchar el grito de mi madre. Escuché como se aproximaba a la puerta de mi habitación y tocaba; rodé los ojos, solo tocaba para aparentar, y no me decepcionó pues antes de que pudiera responder ya estaba dentro de mi habitación.

—Mamá —Saludé, dejando el libro que estaba leyendo boca abajo y levantándome para darle un beso en la frente como saludo.

A mis dieciocho años ya le sobrepasaba en altura.

—Ed ¿Has visto a tu hermana? —Preguntó observando por los alrededores de mi habitación, llamándome así ya que mi nombre completo, Edward, era en honor a un hombre que fue guardaespaldas de mi padre y no querían confusiones, algo un poco ridículo a mi parecer, ya que aquel hombre solo había venido unas diez veces al castillo desde que tenia memoria.

—No la he visto —Respondí, luchando para no observar hacia mi armario, donde Isa se había ocultado unos tres minutos antes. — ¿La buscaste en los establos? —Pregunté dándole su sonrisa favorita porque según ella era idéntica a la de mi padre.

—Para allá me dirigía —Me respondió, observando de nuevo toda mi habitación por última vez, suspiró y me observó, dorado con dorado se encontraron. —, tiene que probarse un vestido.

Comencé a reírme "eso lo explica" pensé. Pero me detuve al ver como mi madre se molestaba y fruncía el seño, mejor no hacer que se enojara conmigo también, suficiente tenía con mi hermana. Dándome un rápido beso en la mejilla se marchó, cerrando la puerta detrás de ella y comenzando a gritar el nombre de mi hermana nuevamente.

Conté hasta diez antes de hablar en voz alta nuevamente.

—Puedes salir —Comenté divertido mientras regresaba a mi sofá de lectura y tomaba el libro que estaba leyendo.

La puerta de mi armario, se abrió un poco y pude observar la cabeza de mi hermana asomarse, recorrió la habitación con la mirada y cuando estuvo segura de que nuestra madre no estaba, salió completamente con una enorme sonrisa agradecida.

—Gracias.

—No podrás escaparte de mamá para siempre —Le advertí, mientras ellas se caminaba en mi dirección.

—Lo sé, pero correré lo más lejos mientras pueda —Respondió haciendo un gesto despreocupado y algo resignado.

Se inclinó para observar lo que estaba leyendo, hizo una mueca cuando vio que se trataba de un libro de historia de Twilight.

—¿No te has leído ese libro unas tres veces?

—Estaba buscando un nombre y me distraje con la historia.

—No sé como eso puede "distraerte" teniendo un día tan hermoso afuera, sino estuviera huyendo de mamá estaría afuera con "Luna".

Luna era su yegua blanca, que tenia desde hace diez años.

—Si te hubieras probado el vestido cuando llegó hace unas tres horas, podrías estar afuera con Luna en estos momentos. —Repliqué.

—Si, pero no hubiera podido ayudar a Leah con el parto de los cachorritos de "Estrella".

"Estrella" era uno de las lobas que teníamos en el castillo, la favorita de mi hermana, su cuerpo era moteado de gris y blanco, pero su cabeza era totalmente gris con una pequeña mancha en la frente que tenia forma de estrella; ella le había nombrado por eso. Tenia cierta obsesión con las constelaciones, realmente temía que mis futuros sobrinos terminaran llamándose "Andrómeda" u "Orión".

—La cosa hermanito, es que yo prefiero vivir la historia a leerla…

—Lo sé, pero… "Quien no conoce su pasado esta condenado a revivirlo de nuevo" —Respondí automáticamente, habíamos tenido esa discusión un millón de veces. Pero siguió hablando, ignorando mi comentario.

—… me gustaría vivir una historia como mis padres —Suspiró mientras veía soñadoramente por la ventana.

Yo bufé. Odiaba las historias tontas de amor y cuentos de hadas, no es que no creyera en el amor verdadero, tenia vivos ejemplos a diario, no solo con mis padres, sino con el resto del "personal" del castillo, pero me aburrían esas historias color de rosa.

Inevitablemente, mi hermana y yo tocamos el collar de compromiso de ambos, lo tenia desde que tenia memoria y nunca realmente me había molestado, confiaba ciegamente en la decisión de mis padres con respecto a mi prometida y futura reina de Twilight. Isa en cambio no estaba muy feliz de casarse con un desconocido. Pero había aceptado su destino de todas formas.

Los dos suspiramos y nos reímos por nuestras acciones simultáneas, cuando éramos pequeños nos molestábamos por hacer o decir lo mismo, pero ya nos habíamos acostumbrado y bromeábamos con eso.

—Tienes que escaparte de mamá otras… dos horas, luego de eso puedes decir que tienes asuntos con la manada y escapar hasta mañana. —La saque de su ensoñación.

—Me voy entonces —Respondió, despidiéndose de mí revolviendo mi cabello y salió corriendo de mi habitación con rapidez, pues sabia que odiaba que hiciera eso.

Me arreglé el cabello de manera distraída y automática, intenté retomar la lectura pero fue inútil, la conversación con Isa me rondaba por la cabeza, de nuevo mi mano fue a la cadena de compromiso.

Unos brillantes ojos verdes vinieron a mi mente enseguida. Cada vez que mencionaba el tema de la boda o de la imprimación, esos ojos aparecían y me hacían doler el corazón. No lo entendía, un sentimiento de profundo anhelo se apoderaba de mí. Y una tristeza que me hacia casi caer de rodillas.

Esos ojos verdes, rodeados ahora de un color cobrizo regresaron.

"Ugh" Odiaba ponerme sentimental por eso. Llevé una mano en mi pecho, para intentar calmar esa extraña necesidad que me invadía.

Decidí que lo mejor era dar vueltas por el castillo, tenia dos horas antes de reunirme con la manada.

Caminé por los pasillos del castillo que había sido mi hogar durante toda mi vida, a lo lejos podía escuchar los gritos de mi madre buscando a mi hermana, con una media sonrisa caminé hacia la cocina.

Como me lo había imaginado en ella se encontraban Claire, la jefa de la cocina y la mejor amiga de mi madre, preparando la cena para todos nosotros. A su lado una chica de cabello casi rojo y rizado le estaba ayudando, su hija Paola, dieciocho años, miembro de mi manada e idéntica a su madre, era la mejor amiga de mi hermana y le encantaba cocinar.

Limpie mi garganta para hacerme notar, ambas se giraron y me ofrecieron una radiante y exactamente igual sonrisa, caminé hacia ellas, Claire me dio un beso en la frente y Pao uno en la mejilla.

—¿Tiene hambre mi príncipe? —Preguntó Claire con cariño y un poco de burla. Yo pasaba mucho tiempo en la cocina cuando no estaba en la biblioteca o en el estudio de mi padre, y no era para cocinar precisamente.

—Sabes que sí —Admití sin pena. Pao soltó una risita y me pasó un sándwich de carne.

—Toma —Dijo, yo lo tomé e hice una mueca, era poco.

La mire con ojos suplicantes, aquellos que ella me había dicho una vez a los que no podía decir que no, la mirada "real" le decía ella, ya que mi hermana también la usaba cuando quería lograr algo con ella. Y se la había visto a mi padre cuando quería convencer a mi mamá de algo.

Pao resopló, me observó fijamente por unos segundos y luego negó con la cabeza y soltó un suspiro, sonreí abiertamente pues enseguida tenía otro sándwich en mis manos. Ella giró los ojos, pero me sonrió levemente y me despidió con la mano.

—Nos vemos en dos horas. —Me despedí y pude observar como su sonrisa se hacia más amplia antes de que la puerta se cerrara tras de mi.

Caminé distraídamente hacia el gimnasio del castillo, cuando llegué ya me había termino el primer sándwich, escuché la música de rap proveniente del otro lado de la puerta y sonreí, ya sabia quien estaba dentro antes de abrirla.

Tal como pensaba me encontré con Brady, el hijo de Quil y Claire, hermano menor de Pao por un año, miembro de la manada de mi hermana y la sombra de Isa, pues compartían su amor por el aire libre. Si Brady no estaba en el gimnasio, estaba en el jardín ayudando a su padre con las plantas.

Entré al lugar y observe su cabello marrón corto a la moda sobre una caminadora, corriendo hasta su limite; me dio un saludo con la mano, señalando que le faltaba un minuto para terminar, asentí en reconocimiento y me senté en un banco de pesas a terminar mi comida.

Para cuando Brady terminó, yo había decidido unirme a la sesión de ejercicios, para ver si sacaba de mi pecho la sensación de anhelo que aun recorría mi cuerpo, nos saludamos con un choque de palmas, ya que no lo había visto en todo el día, fui a cambiarme a los vestidores, todos teníamos un casillero y ropa de ejercicio allí, mientras él tomaba agua.

Comencé a estirarme mientras el iba hacia la barra y comenzaba a subir una y otra vez, con solo su brazos; luego fui a la bicicleta unos minutos y por ultimo la caminadora; una vez estirados los dos nos fuimos hacia el saco de boxeo.

Primero yo golpeaba y el sostenía, luego cambiamos, así hasta completar una serie, luego cambiamos a golpes de lado, turnándonos nuevamente y por ultimo a las patadas.

Brady era el mejor compañero de ejercicios, hablábamos poco pero el silencio era cómodo y estaba la música para llenarlo. Yo estaba tratando de librarme de esa horrible sensación en mi pecho, él… bueno no tenia idea de que pasara por su cabeza, excepto tal vez Sarah.

La sesión de ejercicios me ayudo a aliviar el vacío que sentía en mi pecho y estaba realmente agradecido cuando ambos nos tomábamos un descanso para beber agua, antes de poder abrir la boca para comenzar con las pesas, las puertas se abrieron.

Era Ephraim. Mi mejor amigo y Beta de mi manada, sus ojos y cabellos negros, con un corte militar, eran serios al igual que él, era el mayor de todos con 19 años, le convertían en el responsable de nosotros. Pero era su dedicación a los estudios y la política lo que lo convertían en mi mejor amigo.

Podíamos pasar horas discutiendo sobre la historia de Twilight o La Push, las conocía ambas tan bien como yo y él estaba estudiando para ser, cuando yo tomara la corona, mi segundo al mando. Nos conocíamos a la perfección, hasta el punto en que a veces los chicos bromeaban con que nosotros éramos los gemelos por lo similar de nuestras actitudes y lo bien que podíamos leer al otro.

—Sabia que los encontraría aquí —Dijo con una sonrisa.

—¿Qué sucede hermano? —Preguntó Brady cuando Eph entró y bajó un poco el volumen del equipo de sonido.

Ellos no eran hermanos de sangre, Ephraim era hijo de Jared y Kim, pero todos nos tratábamos de esa manera, aunque no fuéramos ni siquiera de la misma manada.

—Faltan veinte minutos para la reunión —Nos recordó.

"Siempre confiable, siempre responsable" Pensé sonriendo.

—¿Qué? —Me preguntó al ver mi sonrisa, yo negué y el entrecerró sus ojos y dijo seriamente —Si es esa mierda de "Soy el responsable de todos" deja de pensar eso —Mi sonrisa se hizo mas grande y el bufó.

Me conocía muy bien. Pero yo también le conocía a él.

—¿Me vas a decir que no te has pasado la ultima hora buscándonos a todos nosotros por el castillo para recordarnos la reunión? —Pregunté sabiendo ya su respuesta.

Eph se sonrojó un poco y desvío la mirada, no respondió lo que hizo que sonriera.

—A veces, parecen que ustedes fueran los gemelos —Comentó Brady riendo, yo le seguí y luego de unos segundos Eph se unió a nosotros.

—Vamos, deben cambiarse —Recordó Ephraim apagando totalmente el equipo de sonido.

—Si papá —Murmuró Brady lo suficientemente alto para que yo lo escuchara y Eph no, riendo me fui a mi habitación.

Tomé una rápida ducha y me cambié por una ropa cómoda, hoy íbamos a estar hasta tarde en los alrededores del castillo, haciendo una fogata; las dos manadas, la mía y la de mi hermana.

Por tradición solo debería haber una manada real, como la de mi padre y demás empleados del castillo quienes eran unas seis personas, pero al ser dos príncipes herederos al trono, el caso nuestro por ser gemelos, se permitía que hubieran dos manadas ya que dos Alphas no podían estar en la misma manada, mi hermana y yo no podríamos convivir correctamente cuando se trataba de estas actividades, como ya lo habíamos probado en el pasado. Sin embargo hacíamos la mayoría de las cosas juntos.

Todos habíamos sido educados con las tradiciones de ambos reinos, Twilight y La Push, respetando las de cada reino sin menos preciar o mostrar preferencia sobre la otra.

Me dirigí al bosque, perdido entre mis pensamientos.

Éramos un grupo de ocho adolescentes, cuatro chicos, cuatro chicas; no estábamos separados por sexo, no había discriminación por ser hombre o mujer, de esa manera en mi manda había dos chicas y dos chicos, lo mismo en la de Isa. Todos teníamos sangre Quileute y vivíamos en el castillo.

Llegué al lugar encontrándome con que solo faltaban dos personas. Isa y Brady estaban encendiendo la fogata, Ephraim estaba colocando unas mantas alrededor de los troncos en los que nos sentaríamos por si acaso nos daba frío. Paola estaba ayudando a Eph, Sarah estaba buscando unas ramas para mantener el fuego.

Al verme sonrió ampliamente y dejó los trozos de madera en el suelo y corrió a saludarme, el atardecer hacia que su cabello dorado la rodeara como un halo angelical, su delgada figura se movía con elegancia digna de la realeza, después de todo ella era hija de Kate y Embry. Su piel morena al igual que todos los Quileutes. De diecisiete años era la Beta de Isa y también… Estaba enamorada de mí.

Dejé que me abrazara por cortesía, tratando de alejarme lo más rápido posible de sus brazos.

Yo sabía lo que sentía ya que ella no lo ocultaba, ella sabia que yo lo sabia y no le correspondía; toda la manada lo sabían… ambas. También todos sabíamos que algo entre nosotros era imposible, no solo porque yo no le correspondía o porque estábamos relacionados por sangre; yo estaba comprometido con alguien más y eso era irrevocable, por eso ella nunca había dicho nada directamente; lo cual me alegraba un montón, la quería mucho como a todos los demás, no quería tener que enfrentar algo tan incómodo como decirle que no la quería de esa forma.

Además estaba otro problema.

Ephraim estaba imprimado de ella.

Nunca podría traicionar a mi mejor amigo de esa manera.

Este problema viene de muchos años atrás, al crecer todos juntos, Eph se había imprimado de Sarah desde que la vio recién nacida, al principio fue un amor de hermanos, la cuidaba y consentía, siempre era amable con ella y Sarah lo idolatraba, aun lo hace. Ella no creía que Eph estuviera imprimado de ella, decía que él siempre la había mirado de esa forma, como a su hermana pequeña "Claro, siempre había estado imprimado de ella". Ephraim nunca se lo había dicho y cuando pensó hacer algo respecto ella le había dicho que me quería a mí.

Eso hizo que se mantuviera callado y se alejara un poco de ella, no mucho por supuesto ya que por la imprimación no podía, pero era doloroso ver los ojos tristes de mi amigo cada vez que ella mostraba preferencia hacia mi. Yo intente infinidad de veces de convencerlo para que se confesara estaba seguro que ella también lo querría a él de la misma manera si cambiara su actitud hacia ella, si la intentara conquistar en lugar de solo portarse como su hermano mayor, pero él no me escuchaba y yo ya no quería peleas con mi mejor amigo.

Algún día se dará cuenta.

O tal vez seria ella, pues sabia perfectamente que me quería a mí por las cualidades que compartía con Eph, la lealtad, la dedicación, la amabilidad, nuestros modales, solo que ella pensaba que Eph no la querría nunca como algo romántico.

Ayudé a Sarah a terminar con la leña y todos los presentes nos sentamos a esperar que los otros dos llegaran, Isa y Sarah estaban contándonos sobre el parto de Estrella, todos estábamos absortos en la historia, Eph observaba a Sarah con la admiración de un Quileute imprimado, Brady a mi hermana con… la que fuera que era su relación, eran los mejores amigos, pero a veces pensaba que entre ellos había algo, Isa no me había negado que sentía algo por Brady pero ni ella sabia, Brady estaba igual. Paola y yo estábamos escuchándolas atentamente.

Todos alzamos las cabezas cuando escuchamos unos pasos acercarse, el sol ya estaba desapareciendo por el horizonte cuando los dos miembros que faltaban aparecieron.

Vanesa de dieciséis años, la más joven de nosotros y la cuarta integrante de mi manada, era baja y delgada, su cabello negro lo llevaba corto hasta la barbilla, completamente liso. Caminaba con una confianza que su habilidad de noquear a un chico el doble de su tamaño, como éramos cualquiera de nosotros, le había dado. Brady estaba enamorado de ella, de la manera común, no la Quileute. Vanesa era la hija mayor de Seth y su esposa María.

Luego, a su lado estaba Collin de dieciocho años y el protagonista de nuestro otro drama de imprimación. Paola a mi lado se tensó, la observé y me di cuenta como solo tenia ojos para Collin, le observó de pies a cabeza con admiración, desvié la mirada a Collin quien estaba complacido con la atención de todos en especial la de Pao, luego una mirada dolorida cruzó por su rostro la cual fue reemplazada rápidamente por una de furia, al girarme hacia Pao me di cuenta que ella estaba abrazando mi brazo y obligándose a si misma a pasar de Collin, forzándose a mantener su mirada en Vanesa.

Collin era un chico de dieciocho años, el cuarto de la manada de Isa, su cabello negro y liso le caía por los hombros, era considerado hermoso por todas las chicas de ambos reinos, era alto y musculoso, también era algo engreído. Bueno mucho en realidad.

Estaba imprimado de Pao… y ella de él.

Pero ella no quería aceptarlo, no a sí misma y definitivamente no a los demás, eso le dolía a Collin como el infierno. A ella no le caía bien Collin o eso decía, su actitud tan arrogante le sacaba de quicio y ella decía que no podría estar con alguien que no podía pasar por un espejo sin mirarse en él. En venganza Collin no dejaba de molestarla, contestando sus frases de manera cortante y actuando más engreído todavía.

Una vez Collin nos había confesado, solo a los chicos, que la rabia era mejor a la indiferencia que ella le mostraba la mayoría del tiempo. Le mataba que estuviera enojado con él, pero era la única forma en que él podía hacer que ella le prestara atención.

La verdad era que ella nunca le había dado una oportunidad a Collin, la razón no la sabía nadie más que ella, ni siquiera Isa lo entendía y ella era su mejor amiga.

Éramos la manada mas extraña de la historia, luchando contra la imprimación como nadie en la historia de los Quileutes. Nuestros padres no lo creían posible.

"¿Para que ir a una escuela normal? tengo todo el drama adolescente aquí mismo" Pensé irónicamente.

Y sin embargo aquí estábamos todos juntos, unidos por uno o varios sentimientos, siendo capaces de dar la vida por cualquiera de nosotros sin pensarlo dos veces.

Éramos un grupo con problemas, pero ¿Después de todo que se puede esperar de ocho adolescentes? La respuesta "Problemas" escrito en mayúsculas. Y faltaba alguien más todavía, el motivo por el que estábamos aquí.

—Muy bien ¿A que manada pertenecerá Levy? —Pregunté una vez que ya todos se habían acomodado alrededor de la fogata. Mi manada de un lado y la de Isa de otro.

Levy era el hermano menor de Vanesa, era idéntico a su padre, Seth Clearwater, tanto físicamente como en su forma de ser. Había cumplido sus quince años la semana pasada. Era tiempo de unirse a nosotros. El problema era... ¿A quienes?

A penas terminé la pregunta, todas las voces se alzaron al mismo tiempo y no se podía entender nada. Los observé mientras Collin y Paola se enfrentaban en una guerra de palabras, Sarah apoyaba a Collin, Vanesa y Ephraim discutían con Brady, intercambie una mirada divertida con Isa.

Drama o no...Realmente amaba a mis amigos.

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Espero no haberlas perdido por esos personajes nuevos, cualquier duda pregunten que yo les responderé ^^ y no se preocupen en el cap que viene les pondré a los agentes y los reyes, que no los voy a olvidar.

Besos a todas!

Yari Cullen Black.