Niños, la palabra conocer es sobreestimada en estos tiempos, conocer es un término relegado a sólo mirar a una persona, porque si hablamos de conocer…hay tantas cosas que conozco de su madre…
¡Albus!, es extraordinaria en serio ¿Sabías que escribe con dos manos, pero sólo dibuja con la mano izquierda?...
¿Me llamaste por mi nombre, Malfoy?
Y además ama los desayunos que contienen tostadas con mermelada de naranja y un café caliente…
Claramente sabiendo lo que desayuna mi prima, me has acercado un poco más a alcanzar el conocimiento absoluto.
…Porque la primera vez que la vi, sentí mucho rencor y más bien me pareció una niña mimada, una princesa que lo había conseguido todo tan sólo con sonreír. Por supuesto pensé algo distinto cuando conocí a su tío Potter digo…. Albus.
Scorpius Malfoy era tan parecido a su padre, Draco Malfoy. Sus cabellos rubios que parecían brillar por el leve reflejo del sol que entraba por el andén, sus finas fracciones que formaron una pequeña sonrisa al sentir el cálido beso de su madre, su tez algo pálida sin ninguna marca de sonrojo.
Pero lo que más llamaba la atención del pequeño heredero de los Malfoy eran sus ojos, tan grises que brillaban con algo de altivez, años donde su familia fue discriminada por su oscuro pasado lo habían curtido llegando al grado de contar con pocos amigos que para su desgracia eran mayores que él.
Así que ahí estaba, sintiéndose como un intruso al ver a grandes familias conversar entre ellas, pequeños emocionados gritando y llevando sus baúles de ahí para allá, miró como su padre y su madre saludaban solemnemente a una numerosa familia que caminaban hacia ellos, el pequeño Malfoy no pudo distinguirlos debido al humo del tren. Miró que su padre se inclinaba hasta llegar a su altura, Scorpius llenó de aire sus pulmones.
Sabía que le iba a decir.
Hagas lo que hagas, estés donde estés…- empezó su padre con cierto aire nostálgico- Nunca olvides de dónde eres y por supuesto que tu apellido es…
Malfoy.- terminó el menor con solemnidad-
Su padre esbozó una triste sonrisa e hizo algo que Scorpius lo tomó por sorpresa, Draco Malfoy lo abrazó con fuerza por unos instantes, a un lado su madre contenía las lágrimas.
Estamos orgullosos de ti- murmuró Astoria apretándole el hombro y observando con cariño aquella escena- Demuéstrales lo que eres capaz de hacer- lo animó
Draco se incorporó con lentitud y tomó la mano de su esposa con delicadeza, muchos años había luchado para limpiar el apellido de su familia, y sus esfuerzos dieron frutos, poco a poco la familia Malfoy se fue recuperando en todos los aspectos, aunque aún quedaban aquellos que se negaban a mirar adelante y preferían destacar los errores del pasado, Malfoy había lidiado con aquellas personas y lamentablemente su aspecto había sido un precio que tuvo que pagar, pero encontró el amor con su esposa, y a veces sus palabras iluminaban su cara con una amplia sonrisa.
Draco sonrió por última vez y Scorpius asintió en silencio, parecía que sus padres temían que el sintiera miedo, pero no era verdad, sentía algo que no supo distinguir, pero estaba seguro que no era miedo, sentía…algo como la incertidumbre de inmiscuirse en algo desconocido.
Algo normal.
Miró a sus padres y comprendió, esbozó una sonrisa ladeada y dijo:
No se preocupen, no tengo miedo.
Luego de una despedida rápida, junto a su padre subió el baúl al tren, el muchacho lo miró por última vez envuelto en vapor, algo que le dio un aspecto fantasmagórico sonrió de nuevo, su padre lo miraba con orgullo, y a su lado su madre se despedía con la mano entusiasmada.
Así que con una sonrisa emprendió la búsqueda de un compartimiento vacío, algo sumamente difícil ya que todos los compartimientos parecían estar llenos, algunos más que otros claro, pasó por uno donde le pareció que estaba lleno de una manada de elefantes compitiendo por saber quién era el más ruidoso, desgraciadamente no pudo saber quiénes eran ya que las cortinas estaban corridas…
Sí niños, ahí estaba su madre.
….Con una pequeña mueca de desagrado pasó de largo al siguiente, y para su gusto lo encontró vacío exceptuando por un pequeño libro rojo que llamó su atención, acomodó sus cosas y se dispuso a leer.
Poemas.
Los más lindos poemas que había leído en su corta vida, y eso era mucho decir ya que el pequeño Malfoy era amante de los libros…
Ahora, ¿Recuerdan que dije que si en una ocasión me hubiera girado y hubiese conocido a su madre ustedes nunca hubieran nacido? Este es el momento.
…Scorpius estaba tan inmerso en aquellos poemas que no notó como la puerta del compartimiento de a lado se habría, descubriendo a una pequeña pelirroja que con precaución se asomó a su ventana y al ver que alguien había encontrado su libro, regresó sobre sus pasos rápidamente y sin mirar atrás.
Su madre dio por perdido aquel libro y estaba tan avergonzada que nunca trató de recuperarlo, algo que agradezco, porque si ella hubiera entrado y me lo hubiera quitado, todo sería muy, pero muy diferente.
El rubio miró algo rojizo pasar con rapidez por el vidrio, se levantó con agilidad y miró a ambos lados, sólo notó que la puerta del contiguo compartimiento no dejaba de moverse. Rodó los ojos y al entrar de nuevo guardó aquel libro con mucho cuidado en su baúl.
Pasó una hora y Scorpius se encontraba mirando el paisaje pasar por la ventana del andén preguntándose cuando el carrito de dulces se detendría en su lugar. Enarcó una ceja al notar como la puerta se abría y un muchacho de su edad asomaba su cabeza.
Tenía el cabello azabache tan revuelto que parecía haber salido de una ridícula pelea, y unos impresionantes ojos verdes que denotaban cansancio.
¿Te importaría? Necesito un respiro-preguntó el recién llegado.
Scorpius asintió con solemnidad y se dedicó a mirar al recién llegado sentarse frente a él, el muchacho parecía sumamente contrariado.
Mis primos…- empezó el muchacho al notar la mirada curiosa del rubio- Estaba aquí tranquilo con la comadreja…pero nos han llevado a rastras a su compartimiento, pero James empezó con sus burlas a Slytherin así que no lo toleré más y salí de ahí...
Scorpius enarcó aún más la ceja al escuchar como el muchacho contaba su historia como si fueran amigos desde la infancia, y aún más cuando mencionó a "la comadreja" y a un tal "James"
Lo que ellos no saben es que añoro estar ahí…- continuó con un deje de misterio- Lo he decidido después de hablar con mi padre, no quiero ser reconocido sólo como el hijo de Harry Potter, el valiente Gryffindor…
Niños por eso su tío Albus y yo somos tan grandes amigos, los dos no queríamos estar atados a un apellido nosotros queríamos destacar por ser quienes éramos, y desde ahí empezó nuestra amistad.
¿Potter? - preguntó el muchacho sorprendido, sabía lo que pasaría después, Potter se iría al descubrir con quien hablaba y haría como que, si nunca hubiera sostenido una charla con él, aunque a Scorpius no le importaba ni un poco aquella visión.
Me llamo Albus Potter. – se presentó el chico sacando al rubio de sus cavilaciones, este alzó el mentón y lo miró con algo de desdén dispuesto a zanjar el tema de una vez por todas.
Scorpius Malfoy.
Lo sé. – contestó el muchacho con una amplia sonrisa, dejando perplejo a Scorpius – Te vi en el andén con tus padres parecen buenas personas y moderados con la despedida, mi madre me llenó de besos y mi padre casi rompe a llorar…
Albus siempre iba en contra de mis planes, y esa fue la primera vez que lo hacía, tal vez ese día debí de aprender una lección "No juzgues a los demás por sus apariencias" pero desgraciadamente no aprendí.
Cuando llegamos al castillo, Albus y yo parecíamos tan amigos como si nos hubiéramos conocido desde niños, sin embargo, en cuanto bajamos del tren y se unió con sus primos, miré con atención aquel grupo llamativo de personas, Los Weasley estaban formados de lindas chicas e intimidadores chicos pero que soltaban enormes carcajadas de vez en cuando, distinguí a Albus con alguien más pero no la miré bien.
Recuerdo a Albus sentándose a mi lado después de que los dos quedáramos en Slytherin, también recuerdo a su madre, a la última niña seleccionada que cayó en Gryffindor, pero como dije anteriormente solo la miré, y me hice una errónea descripción de cómo era, esa misma descripción que me hizo querer alejarme lo máximo posible de los Weasley.
Pero como saben, mis planes nunca funcionan.
