¡Hola! Después de tanto tiempo ahora le tocaba turno a este fic, espero les guste este capitulo, no quedo tan bien como me hubiera gustado, pero estoy dispuesta a someterlo a su juicio. ¡Nos leemos al final!
Disclaimer: Naruto y compañía no son de mi autoría, le pertenecen a Masashi Kishimoto quien por lo visto no tiene pensado darle fin a la serie en los próximos cinco años cuando menos… bueno, al menos tengo la oportunidad de tomar prestados a los personajes para esta historia, que ¡OH, que curioso! Si me pertenece.
Capitulo 2
¿Han tenido alguna vez esa sensación de escalofrío cuando en la noche pasan por una calle?
Es desagradable, por decir lo menos. Lo deja a uno inquieto, les hace apurar el paso hasta llegar a una zona iluminada o transitada.
¿Lo han sentido?
Es extraño… ¿a que si?
Porque uno sabe que no hay nada allí, buscas con la mirada y por más que te esfuerzas no puedes ver nada sospechoso… Pero la sensación persiste, podríamos pensar que se trata de un sexto sentido, quizás un mecanismo dormido de supervivencia que se activa cuando hay peligro…
Sea como sea, la próxima vez… presta atención a tus sentidos.
No querrás ser sorprendido con la guardia baja…
Después de todo, nunca sabes qué o quien puede estar acechándote.
-Muchas gracias fea, ahora solo nos quedan los borrachos, ugh – comento un joven apuesto de cabello negro. Le lanzo una mirada burlona a la chica a su lado.
-No seria la primera vez que te conformas con uno, Sai – respondió Sakura.
-Nah, a esta hora hay bastantes jóvenes que salen de sus trabajos parciales… apuesto a que aun hay algo aprovechable por aquí – intervino Kakashi.
Los tres jóvenes a su lado aguzaron la vista en las calles de abajo, después de todo, no se podía tener una mejor apreciación que desde aquel edificio de diez pisos del centro.
-¡Eh, allá hay una! – dijo de pronto Naruto, el chico se relamió los labios – y es justo mi tipo, dattebayo.
-Pensé que habías superado lo tuyo con las enanas – se burlo Sai lanzándole a Sakura una mirada. La chica le dio un puñetazo en el brazo como respuesta.
-¿Nunca has escuchado que los mejores perfumes vienen en envases pequeños? – pregunto Naruto sin apartar la vista de su presa, una joven de cabello largo, que a juzgar por su rápida forma de caminar, comenzaba a ponerse nerviosa.
-Tranquilos los dos. La chica puede no escucharlos, pero sigue teniendo instintos – intervino Kakashi – yo solo espero encontrar a alguna de buena salud. Con esa manía que tienen las chicas últimamente de esas dietas obsesivas, su sangre se ha vuelto insufriblemente ligera.
Los tres hombres asintieron con conocimiento de causa, mientras Sakura ponía los ojos en blanco.
-Yo me conformo con que no este borracho, ni drogado. Ya tuve suficiente de eso, muchas gracias.
De nuevo, los hombres expresaron su conformidad.
Agradable charla la que están teniendo nuestros amigos ¿no les parece?
En fin, esta discusión era ya algo habitual desde que habían llegado a Tokio. Bueno, en realidad era la charla habitual pre-caza estuvieran donde estuvieran.
Después de todo, muchas personas comentan si prefieren su bistec bien cocido o poco hecho, los vampiros, en cambio, meditan sobre su gusto en cuanto a sus presas.
Encantador.
Habiendo decidido que había tenido suficiente charla, Naruto se trasportó hasta abajo, en el callejón, justo delante de donde su presa pasaría.
Por cierto, notaran que dije transportó.
Seh, los vampiros pueden teletransportarse de un lugar a otro con solo desearlo. Desafortunadamente, solo pueden hacerlo cuando han alcanzado cierto grado de madurez, mas o menos después de los 50 años, y a medida que se hacen mayores y mas poderosos, pueden incluso transportar a alguien mas con ellos.
Desde luego, no tienen que molestarse por el tráfico como el resto de los miserables mortales…
Condenados depredadores con suerte.
Volviendo al tema, la desprevenida joven – presa – de Naruto continuaba caminando rápidamente. Sin embargo al llegar al sitio donde se escondía el rubio, por algún tipo de instinto, miro en dirección del joven y abrió los ojos de la impresión.
Lo que veía era a un hombre entrada ya la veintena, quizás alrededor de veinticinco años, vistiendo en un estilo desenfadado y además apuesto. Con cabello rubio algo largo y ojos de un azul intenso… ¿mencione ya que era apuesto? Como solo los actores podían serlo, nada que inspirara miedo, mas bien todo lo contrario.
El joven le sonrió, y ella no pudo evitar devolverle la sonrisa.
Repentinamente, la chica deseo fervientemente llevar puesto algo más atractivo que su uniforme de secretaria. Mientras se entretenía en tan productivos pensamientos no alcanzo a percatarse del momento en que él se le acercaba, lo siguiente supo es que estaba entre sus brazos y él acercaba la boca a su cuello expuesto, luego de eso… todo se volvió negro.
-Y pensar que tienes la desfachatez de sonreírle justo antes de echártele encima, mira que eres descarado – comento Sakura a su lado, su expresión de incredulidad
El joven arqueo las cejas y se encogió de hombros aun con la mujer en sus brazos, después de un minuto despego su boca y la acomodo en sus brazos, acunándola con cuidado.
-Solo deje que apreciara lo guapo que soy – respondió Naruto simplemente. – Demándame
-¿Que tal, era un buen perfume? – pregunto Sai apareciendo a su lado.
El rubio sonrió de lado.
-Te lo dije, los mejores vienen en frascos pequeños.
Sai asintió con gravedad, como si estuviera considerando la teoría.
-Esta bien, me has convencido, mi próximo blanco será una chica pequeña – le lanzo a Sakura una fugaz sonrisa – Supongo que no querrás apuntarte ¿verdad?
-Ni aunque me paguen – respondió la joven – no voy a caer por algo como eso. Deberías saberlo ya.
-Bah, tenía que intentarlo.
-¿Estas listo Naruto? Yo me voy ya, acabo de ver algo interesante – comento Kakashi apareciendo al otro lado.
Por su expresión, uno podía estar seguro que no estaba hablando de autos.
-Adelántense ustedes, vi donde vive, la llevare allí y luego regresare…
El grupo asintió al unísono, mientras tanto Naruto les dirigió una última sonrisa antes de desaparecer con la chica en brazos.
-Espero no les moleste quedarse solos, pero no quiero perder a mi blanco – comento Kakashi desenfadadamente.
Sakura miro a Sai parado a su lado y asintió con resignación.
-¿Por qué siempre me dejan con él? – Se lamento la chica – Odio hacerle de niñera.
Kakashi simplemente se rió afablemente y negó con la cabeza antes de desaparecer a sabría Kami donde.
-Ay fea, cualquiera que te escuchara diría que no me quieres ni un poquito, cuando la realidad es que te mueres por mí; un día de estos tendrías que admitirlo – comento Sai con una mano en su pecho y expresión desolada.
-Ni amenazándome con una estaca conseguirás que admita tal cosa, tonto – dijo ella negando con la cabeza con aire de suficiencia. – Ahora vamos, la verdad es que empiezo a tener hambre.
-Y yo que pensaba que esos gruñidos de tu estomago eran algo normal… Sugiero que demos una vuelta por la plaza del centro, escuche que hay un festival.
-Ummh… suena prometedor, bastantes jóvenes andarán por allí… quien lo diría, incluso tú tienes buenas ideas de vez en cuando.
Sai sonrió burlonamente y se inclino levemente ofreciendo su brazo en un gesto de cómica galantería, a Sakura se le escapo una sonrisa y se cogió del brazo del joven, dejando que fuera él quien la guiara en la transportación.
En otra parte de la ciudad, Sasuke Uchiha terminaba su día – más bien noche – de trabajo y se preparaba para regresar a casa. Su día no había tenido nada fuera de lo normal, exceptuando el hecho de que una diminuta pelirosa lo hubiera sorprendido con la guardia baja, pero como él no era un hombre que se preocupara mucho por tales pequeñeces simplemente se había encogido de hombres y terminado su jornada. Él no lo sabía entonces, ni siquiera se lo imaginaba, pero aquel encuentro había marcado el inicio de una serie de acontecimientos que marcarían su vida para siempre… Lo siento por él…
Nota de la autora: ¡Hola! Uff ha pasado tiempo desde la última vez que actualice una de mis historias, lamento la gran demora, pero en este momento de mi vida mi agenda está completamente llena, ¡estoy a un solo paso de graduarme de la uni! –salta de felicidad- este cap. tenía ya algún tiempo escrito pero como que le faltaban uno o de toquecitos, aun no estoy completamente satisfecha, pero eso siempre me pasa durante los primeros capítulos, así que estaré esperando su opinión, disculpen por los errores ortográficos, y por las espera… ¡nos leemos en el próximo capítulo!
