Tras solucionar sus diferencias iniciales, Neal aprendió a confiar ciegamente en Peter. Se convirtió en su mejor amigo, en la persona a la que le contaba todo, seguro de que le guardaría el secreto. Peter no era solo la más cercana representación de un hermano para Neal, sino que le quería como había querido a nadie en toda su vida. Hasta entonces jamás se había preguntado que era lo que realmente sentía por su amigo. Si era amistad, amor fraternal o algo que no sabía expresar, a Neal le daba exactamente igual, Peter estaba a su lado, le había sacado de más apuros de los que recordaba y tras saber todo, o la mayor parte de los delitos que había cometido seguía estando a su lado. Lo demás no tenía sentido para él.

Pero todavía debía pasar por la mayor prueba a la que se iba a enfrentar su amistad, Peter estaba viendo que la vida de su amigo estaba en peligro, no se trataba de algo sin importancia, algo que cualquier agente del FBI pudiera solucionar. Aquello era mucho más grande, el mayor enemigo al que se había enfrentado nunca.

"Vente a pasar unos días a casa." Le dijo a Neal tras la terrible llamada de la noche anterior.

"No podría, Peter. No quiero poner a Elizabeth en peligro, ya ha estado demasiado implicada por mi culpa cuando Fowler nos amenazó a todos. Con todo lo que me ayudó entonces, no quiero que le ocurra nada malo ahora." Peter desvió la mirada, pero Neal sabía lo que aquellos ojos apagados significaban o al menos lo intuía. "¿Va todo bien en casa?"

"Hace una semana que Elizabeth no vive en casa."

Aquello era más de lo que Neal había esperado.

"¿Qué? ¿Pero como? Os he visto, Elizabeth y tú sois perfectos el uno para el otro. ¿Qué es lo que ha ocurrido?"

"Nada en realidad. Eso es lo que ha pasado. Simplemente nos hemos distanciado un poco… por completo. Dijo que ya no me reconocía."

"¿Qué quería decir con eso? Yo te veo y no has cambiado." Peter se encogió de hombros, no sabía explicar lo que le había llevado a separarse de su mujer o a que ella se separara de él. "Peter…"

"Tenemos mucho trabajo que hacer. Tenemos que estar preparados para cuando ese tipo vuelva a llamar, porque estoy seguro que volverá a llamar. Los tipos como él ganan mucho más dinero con sus amenazas que llevándolas a cabo." Neal lo miró, con lo testarudo que era Peter y con lo que le costaba admitir las cosas, tardaría mucho tiempo en hablar con él y lo que le había ocurrido con Elizabeth, pero estaba decidido a averiguarlo.

"¿Vas a tenerme vigilado todo el día hasta que ese hombre vuelva a llamar? No pensaba que nuestra amistad te llevara a convertirte en mi niñera."

"Muy gracioso Neal, pero lo que estoy intentando hacer, por si no te has dado cuenta, es evitar que te maten por estar trabajando conmigo. Eres mucho más conocido en el mundo de los maleantes que yo y muchos de esos criminales están ligeramente molestos por tu cambio de bando." Neal dejó de sonreír, por fin se daba cuenta que su vida estaba mucho más en peligro de lo que había pensado, pero prefería no pensar en lo que muchos de esos criminales podían querer hacerle si daban con él. "Lo siento no te lo quería decir así. No estoy pasando por mi mejor momento y lo de Elizabeth no me deja pensar en otra cosa. Pero te prometo que solucionaremos esto."

- o -

Se sentía tan culpable. La vida de Neal estaba en sus manos y no había nada que pudiera hacer para evitar verle morir. Lo sostenía entre sus brazos, lo escuchaba respirar demasiado entrecortadamente, estaba seguro que alguna costilla había perforado uno de sus pulmones. Si al menos despertara y pudiera decirle algo; tal vez fuera egoísta por su parte pero se sentiría mejor si supiera que Neal todavía estaba consciente.

"Lo siento." Le dio aún cuando sabía que Neal no le estaba escuchando.

Como si se tratara de una respuesta por parte de su amigo, Neal se removió y protestó. Peter rodeó su cuerpo con más fuerza, tal vez así se tranquilizara y evitara que se hiciera daño.

Miró a su alrededor, tenía que haber alguna forma de salir de allí. Sin cobertura en los teléfonos y sin una sola persona que supiera que estaban allí, Neal moriría antes de que consiguiera sacarlo de allí. Además, no podía moverle, la pierna estaba en un estado lamentable y cualquier movimiento podía significar perderla.

Pero aún así, tenía que hacer algo, Peter no era de los que se quedaba sentado, penando por lo mal que habían salido las cosas; siempre había sido un luchador, un hombre que no se dejaba vencer por las adversidades y que se mantenía firme hasta el final.

"Vamos a salir de esta."

Ya no recordaba cuantas veces le había dicho eso a su amigo, pero se trataba de la única forma de que él mismo estuviera seguro de que así iba a ser.

De repente, para sorpresa del federal, Neal abrió los ojos y le sonrió, incluso en aquella total oscuridad Peter pudo vislumbrar la sonrisa en el rostro de su amigo y sus ojos increíblemente azules puestos en los suyos, diciéndole en silencio, que confiaba en él.

"Lo siento." Dijo de nuevo Peter.

Neal alargó la mano y cogió la del federal, la apretó, pues apenas tenía fuerza para decir nada sin terminar agotado. Sentía que los pulmones le abrasaban, pero imaginó que eso era por el polvo que estaba inhalando a cada segundo. Además, aunque prefería que Peter no se diera cuenta, apenas podía mover la pierna rota y estaba seguro que en un rato, tal vez en minutos dejaría de sentirla por completo.

El frío se apoderó de él.

"Estás entrando en shock. Espera." Peter se quitó la chaqueta y la colocó sobre el cuerpo de su amigo, aunque estaba seguro que eso apenas le ayudaría.

Neal comenzó a temblar y cerró los ojos. Rápidamente su mente se llenó de imágenes, tantas que apenas pudo reconocerlas todas. Vio a su familia, a sus padres y a su hermana, deseaba volver a verlos, no creía que fuera a tener esa oportunidad después de todo lo que había pasado entre ellos.

Un poco después consiguió distinguir a Kate. Estaba guapísima y le sonreía, pero había una sombra detrás de ella que un momento más tarde le hacía desaparecer en la más absoluta nada. Neal se quedaba solo, a oscuras, gritando el nombre de ella, pero Kate no aparecía.

Delante de él apareció una luz y en el centro, una silueta, que conforme se fue acercando, se convirtió en Peter. Su amigo alargó la mano, irradiaba una calidez que le hacía sentir bien, que alejaba de él todos los malos pensamientos, el miedo y la idea de que la vida sin Kate no tenía sentido. Llegó hasta él, le sonreía, que bien se sentía cerca de Peter y puso una mano sobre su pecho.

"Soy tu amigo, jamás te abandonaré."

El calor que entraba en su pecho llenó su cuerpo y le hizo sentirse libre, completamente aliviado, como si ninguno de sus problemas fuera realmente importante. Las piernas dejaron de sostenerle, pero no llegó a caer al suelo, pues Peter lo sostuvo con fuerza.

"¿Lo ves? Estoy aquí por ti. Vamos a salir de esta. ¡Neal! ¡Neal!"

Abrió los ojos de golpe. Otra vez estaba en los restos de aquella oficina, pero por lo menos igual que había ocurrido en su sueño, en su delirio febril, Peter estaba con él y sin saber como, sabía perfectamente que su amigo encontraría una forma de sacarlos de allí.

"No me parece un lugar acogedor para vivir, Peter, pero si te empeñas nos quedamos aquí."

"No es momento para bromas Neal. Espera a que salgamos de aquí y estés en el hospital. Vamos, tenemos que salir, no creo que esto aguante mucho en pie."

"Peter, no puedo, casi no puedo moverme y mucho menos con la pierna rota, soy bueno como ladrón, pero todavía no puedo hacer cosas imposibles… al menos no tan imposibles."

"Pues yo si; fui capaz de atraparte ¿no? Esto no puede ser mucho más complicado." Peter se puso en pie, pero se volvió a agachar para darle la mano a Neal. "No voy a dejarte aquí para buscar ayuda si es lo que estás pensando. Así que vamos, levántate podré contigo."

"Peter lo digo en serio."

"¿Crees que yo no lo digo en serio? Maldita sea Neal, te perseguí durante tres años, te he ayudado, igual que tu me has ayudado a mi muchas veces. Somos amigos y eso para mi significa algo más aparte de trabajar juntos." Neal se dio cuenta que su amigo estaba subiendo el tono de su voz, pero lo comprendía, comprendía perfectamente su malestar, sabía que de tratarse de una situación igual pero al revés, él se estaría comportando de la misma forma. "Así que levántate y échame una mano para que podamos salir de aquí cuanto antes."

Neal le miró un momento en completo silencio. No podía moverse, ya lo había intentado pero eso tan sólo significaba sentir el más terrible dolor en todo su cuerpo. Sin embargo, mientras miraba a su amigo y leía sus pensamientos, su determinación por sacarle de allí; se mordió el labio hasta hacerse daño y aceptó la mano de su amigo. Se incorporó y durante un momento dejó de respirar.

Lentamente, Peter lo puso en pie y lo sostuvo, evitando que se tambaleara por no poder mover su pierna herida. Rodeó su cintura y lo apretó contra él; lo escuchó gemir por el dolor, pero no dijo nada.

"Vamos, todavía tenemos que encontrar la salida."

"Todo recto." Dijo Neal en poco más que un nuevo y débil gemido. Peter le miró sorprendido. "Antes de infiltrarme en un edificio compruebo siempre todas las posibilidades para escapar en caso de necesidad. No esperaba que nos encontráramos con una bomba."

"¿Habías hackeado el edificio?" Peter sonrió, había encontrado la forma de apartarle del dolor al menos un momento, alabarle su trabajo.

"Yo no, fue cosa de Mozz, no quiere que me ponga en peligro innecesariamente."

El camino se estaba haciendo más largo de lo que Neal había esperado en un principio, pero no iba a detenerse, al menos mientras las fuerzas le ayudaran a hacerlo.

"Es un buen amigo, se preocupa por ti."

Dieron la vuelta a una esquina, frente a ellos se encontraron con un pasillo largo y al fondo justo lo que habían estado buscando, los ascensores que los sacarían de allí o que al menos les darían cobertura para poder llamar a la oficina y a una ambulancia.

Peter se dio cuenta que su amigo apenas podía mantenerse en pie y que tan sólo conseguía moverse porque tiraba de él. Tenía un mal presentimiento, la sensación de que no llegaría a los ascensores y desgraciadamente para él, no se equivocaba.

Neal cayó al suelo, tan sólo sostenido por sus brazos.

"¡Neal, vamos aguanta!"

"Te dije que no podía hacerlo." Neal sonrió, pero no fue más un triste gesto, dolorido y el símbolo de su derrota física. "Ha sido divertido de todas formas, nunca había estado en medio de una explosión."

Peter se arrodilló y dejó que su amigo se apoyara sobre él, al menos haría que estuviera lo más cómodo posible. Cogió el teléfono y rezó para si mismo porque tuviera la cobertura suficiente, de lo contrario ya no sabía que más podía hacer.

"Deja de decir tonterías."

Sus dedos marcaban rápidamente y cuando por fin escuchó la señal contuvo la respiración.

"No son tonterías. Se como estoy Peter y no quiero ser aguafiestas pero si no me equivoco, tengo los pulmones encharcados, por no hablar de la pierna. Es demasiado Peter, no puedo hacerlo."

"¡Neal ya basta!"

"¿Peter?" Reconoció en seguida la voz al otro lado del teléfono.

"Jones, necesito una ambulancia." Miró a Neal, una vez más había quedado inconsciente, le observó, estaba demasiado pálido, su aspecto no era nada bueno. "Ha ocurrido algo, Neal… manda una ambulancia a la dirección donde te dije. Vamos."