Capítulo dos:

Lloré durante horas apoyada contra uno de los árboles del jardín. Quería despertar de esta pesadilla lo antes posible, quería que papá volviera a casa lo antes posible para celebrar su fiesta de cumpleaños y abrazarle con fuerza. Era tan injusto: papá era un hombre joven y saludable, se supone que la muerte solo es para las personas viejas y enfermas, o al menos eso pensaba hasta ese momento.

Las lágrimas seguían cayendo hasta que escuché unos pasos y el ruido de una rama al quebrarse. Sabía quien era la persona dueña de aquel andar, pero alcé la mirada, esperanzada de ver la figura alta y apuesta de mi padre. Mamá se sentó a mi lado y pasó su brazo por sobre mis hombros, era extraño ver que pese a que su maquillaje estaba algo corrido seguía siendo la mujer bella y tan atractiva que fue siempre.

-Cariño-susurró besando suavemente mi cabello-, ya han pasado horas desde que estás aquí afuera, deberías entrar.

-Dime que no está muerto- sollocé abrazándola con fuerza-, por favor dime que papá volverá a casa y podremos celebrar su cumpleaños.

-Debes entrar, ya es casi de noche. Jasper está llorando en su habitación y los gemelos están dormidos...el policía dijo que de todas formas alguien debe ir a reconocer el cuerpo y no puedes quedarte sola aquí afuera.

Sólo esas palabras bastaron para terminar con la estúpida creencia de que esto era una pesadilla. Papá de verdad había muerto y era el momento de afrontar la cruel realidad. Me abracé a ella con fuerza mientras las lágrimas caían por mi cara.

-Sé que estás sufriendo mucho más que Jasper - comenzó mamá limpiando mis lágrimas-, tu padre y tú tenían una relación muy especial, pero tu eres muy valiente y podrás superar esto...Carlisle te quería mucho, incluso mucho más que a su madre.

-¿Papá no quería a su madre?- pregunté con curiosidad.

-Algunas madres son imposibles de querer porque no quieren ser amadas y no se comportan como una madre...

A partir de ese día nada volvió a ser lo mismo, mamá se volvía cada vez más distante hasta que el punto que ni siquiera cocinaba la comida para nosotros. Sólo se dedicaba el día entero a escribir cartas larguísimas en el despacho que una vez fue de mi padre mientras nosotros intentábamos vivir con el dolor de la muerte sobre nuestros hombros.

Los vecinos nos traían comida de vez en cuando mientras Jasper y yo jugábamos con los gemelos en el jardín, sin tener la idea de que muy pronto la palabra "jardín" se convertiría en algo como el cielo: maravilloso, pero prácticamente imposible.

Un día mamá nos llamó a Jasper y a mí al despacho, parecía contenta, animada y sostenía en su mano una carta de al menos tres hojas escritas por ambos lados. Nos miraba con una sonrisa y comenzaba a leer la carta una y otra vez, como si el contenido fuese realmente increíble.

-Hijos tengo que decirles algo muy importante- ella suspiró un momento antes de acariciar nuestras mejillas con ternura- : Su padre, que en paz descanse, pensó que iba a vivir por muchos años y que por tanto podría reunir un poco de dinero para cuando fuésemos viejos. Además, yo nunca me he contenido a la hora de comprar: cuando escogimos esta casa yo sabía perfectamente que un hogar con tres dormitorios era más que suficiente, pero yo quería una casa amplia con cuatro habitaciones. También me gustaban los autos y muebles más costosos, pero no eran lujos que sólo eran mi capricho si no que eran cosas que su padre también quería, por eso nunca dudaba en darme en el gusto.

Jasper y yo permanecimos en silencio , sabíamos que todo lo que decía mamá era cierto. Muchas veces la habíamos visto conseguir lo que quería ya sea con un beso, una caricia o palabras dulces susurradas al oído. Papá era bastante precavido, pero siempre cedía ante los mimos y la voz dulce de mamá.

-Carlisle creía que viviría lo suficiente como para volverse viejo, ver nacer a nuestros nietos y hacerse viejo conmigo- continuó ella-, por eso la casa tiene una hipoteca de casi 30 años y nada se ha terminado de pagar. Los muebles, los autos, las joyas: nada nos pertenece. Todo está endeudado y yo no tengo el dinero suficiente como para poder pagar...

-¿Comenzarás a trabajar?- preguntó Jasper mientras yo permanecía en silencio, incapaz de poder hablar.

-No sé hacer absolutamente nada, mírenme: soy sólo un bonito adorno que lo único que sabe hacer es ser dueña de casa, además aunque consiga un empleo no podré pagar las deudas, son demasiadas... Les digo esto porque ya son grandes y pueden comprender: dentro de unos días vendrán a llevarse todo, lo único que nos dejarán será la ropa. He hablado con Aro Vulturi, el abogado de su padre, y dice que el embargo es perfectamente legal y que no hay nada que podamos hacer. Incluso tendremos que abandonar esta casa en cuanto antes.

Creo que mi rostro comenzaba a reflejar la angustia que estaba sintiendo porque incluso Jasper, quien siempre buscaba una excusa para molestarme, me dio la mano a modo de consuelo ¿Qué iba a ser de mamá ahora viuda y al cuidado de cuatro niños? ¿Dónde viviremos a partir de ahora? No quiero irme de casa ni abandonar mis cosas. Por un momento siento la tentación de preguntar si es que mis zapatillas de ballet están en la lista de cosas que no están pagadas, pero mi hermano me mira a los ojos antes de apretar mi mano levemente. Odio ser como una ventana transparente por la que todo el mundo parece ver lo que estoy pensando o sintiendo, de hecho me hace sentir débil y tonta.

-No debes preocuparte Alice-dijo Jasper con una sonrisa-, aun podrás ser una bailarina de ballet. Eres la mejor bailarina que conozco y el dinero nunca podrá comprar tu talento.

-Creo que debí haberles dicho la buena noticia primero- mamá sonrió con ganas antes de volver a tomar la carta de tres hojas-, a partir de ahora viviremos en casa de mis padres.

Jasper y yo nos miramos extrañados. Nunca habíamos escuchado hablar sobre nuestros abuelos, de hecho siempre habíamos pensado que ellos estaban muertos y ahora, surgen absolutamente de la nada.

-Mis padres son ricos, pero ricos de verdad- mamá siguió sonriendo bastante animada. Yo no podía evitar mirarla sorprendida, pese a que se veía bastante feliz parecía que nos estaba ocultando algo, pero no me atreví a hacer ninguna pregunta-. Tienen tanto dinero que ni siquiera saben que hacer con él,¡ son dueños de hoteles, aviones, centros comerciales y un montón de cosas increíbles!... Sé que para ustedes debe ser extraño escuchar sobre sus abuelos ahora, pero es porque cuando yo tenía 18 años hice algo que ellos no aprobaron por lo que mi padre decidió desheredarme. Sin embargo, ahora él está muy enfermo y le he escrito a mi madre un montón de cartas explicándole mi situación, en un principio ella se negaba a perdonarme ¡pero ha accedido a recibirnos en su casa para que pueda ganar el amor de papá de nuevo y me vuelva a poner como su única heredera! ¡¿Se dan cuenta de lo que les estoy diciendo?! Muy pronto viviremos en un verdadero palacio y seremos dueños del mundo. Mi padre pasa en cama en el primer piso, pero estoy completamente segura que cuando me perdone y recupere su amor, ustedes podrán bajar a verle, cuando vea que ustedes son perfectos quedará encantado y podremos ser felices para siempre... ahora mismo comenzaremos a empacar: no puedo llevar más de cuatro maletas así que ustedes deberán compartir una y poner en otra la ropa y los juguetes que consideren que a los gemelos les gustan más.

No podía creer que además de abandonar mi casa tendría que escoger la ropa y los juguetes que más me gustan. Lo primero que me decidí a guardar fue la muñeca que papá me regaló cuando tenía tres años, no iba a dejarla bajo ninguna circunstancia. Era muchísimo más valiosa que la ropa o los lujos que compraría cuando mamá fuese la heredera de una fortuna. Pese a todo lo que ella había dicho, sentía que algo no marchaba bien, tal vez era un presentimiento pero estaba completamente segura que mamá nos estaba ocultando algo importante, además sentía un poco de curiosidad ¿qué cosa tan mala había hecho mamá para estar enojada con sus padres durante quince largos años?

Durante al menos media hora vi como mi hermano mayor iba poniendo más y más cosas dentro de nuestra maleta. Si no me apresuraba, pronto no habría espacio para mis cosas. Era totalmente injusto el tener que compartir una maleta porque tanto Jasper como yo habíamos seleccionado un montón de cosas. Él tuvo que dejar fuera algunos libros y yo mis zapatillas de punta favoritas. De todas formas había puesto zapatillas de media punta porque eran nuevas y no quería que mamá gastara dinero en otras, así que me dije que lo mejor sería ensayar con ellas por ahora.

Para mi sorpresa mamá pidió un taxi aquella misma noche para emprender el viaje al estado de Washington. Nos fuimos a la estación de trenes de noche, sin decirle a nadie y dejando un montón de cosas atrás. Los gemelos dormían sobre las piernas de mamá mientras yo intentaba acomodarme sobre el hombro de Jasper, estaba muy cansada y lo único que quería era dormir. Antes de quedarme profundamente dormida sentí como alguien besaba mi frente y susurraba en mi oído:

-Alice, antes de morir dormirás en al menos 1000 camas diferentes... eso te lo prometo...


hola n.n ¿qué les parece el cap. ? Sé que el fic es algo lento pero espero poder actualizar el fin de semana. Cualquier opinión o sugerencia será tomada en cuenta c: