2º El secreto mejor guardado.
En la casa se respiraba paz, Hermione se había quedado sola, subió al desván y sacó una caja con unos papeles dentro, había tantos recuerdos dentro de esa caja. Su marido había ido a Bulgaria, Ron estaba haciendo unas pruebas de Quiddich para un equipo de primera, aunque le gustaba estar en segunda división siempre había soñado con eso, y a sus 32 años le había llegado su oportunidad ante todo pronóstico, puesto que a su edad era muy difícil que le aceptaran.
Rose había salido con Lily, ambas se llevaban bien a pesar de sus dos años de diferencia, habían ido a tomar algo al callejón Diagon aprovechando los días de vacaciones de navidad. Y Hugo estaba en casa de Harry con Albus y James.
Respiró tranquila, nadie iba a poder molestarle en ese momento. Destapó la caja y se encontró con unas fotos de un viaje que hizo con Ron, sonrió, no le gustaba tener fotos puestas por la casa, solo tenia una de sus hijos, y aquellas fotos le traían buenos recuerdos.
Después de estar un rato viendo fotos de su familia (Harry y Ginny incluidos) sacó una carta, la carta que quería leer desde que se enteró de que su hija salía con Scorpius, pero nunca había tenido el valor de hacerlo.
"Hola.
Esto es una despedida, no volverás a verme, a saber nada de mi, al menos eso espero. Solo quería agradecerte lo que has hecho por mi. Jamás pensé que podría confiar en ti, y mucho menos que tú ibas a ser la persona en la que mas confiaría del mundo. Espero que seas feliz, yo tengo una tarea que realizar y seguramente acabaré muerto, o peor, en Azkaban. Espero que comprendas la despedida por carta. Las cosas están muy difíciles, te deseo felicidad de corazón.
DM."
Un ruido la sacó de su ensimismamiento y miró hacia atrás, su hija Rose estaba allí, con la boca abierta leyendo la carta por encima de su hombro. Hermione la miró con lágrimas en sus ojos y se levantó.
Ambas se miraron por unos segundos, Rose no salía de su asombro, aquellas iniciales solo podían pertenecer a una persona: Draco Malfoy. Y eso la había dejado en shock. Retrocedió unos pasos y cuando llegó a la puerta se dio la vuelta y bajó hasta el comedor, su madre la siguió con la carta en la mano. Se sentó a su lado en el sofá, encendió la chimenea y miró a su hija.
Creo que tenemos que hablar ahora que sabes algo. Al menos, antes de que te construyas una historia falsa en tu cabeza.
¿Engañas a papa? - Hermione abrió la boca escandalizada.
¡No! Para nada, no, no, no. Esto fue hace muchísimo tiempo atrás.
Uf, menos mal, era lo único que me preocupaba. - Rose abrazó a su madre.
¿Cómo?, te acabas de enterar de que mantenía algún tipo de relación con el peor enemigo de tu padre y solo te preocupa ¿eso?.- Rose rió.
Mama, por favor, soy mayor, no creo en la enemistad. Papó es rencoroso y no ve mas allá de sus narices, ni aunque le pongas un cartel con luces sería capaz de entender algo contrario a sus ideas.
Jajajaja, que bien conoces a tu padre. De todos modos creo que te debo una explicación.
Para nada mamá, mientras eso acabara de verdad, a mi me da igual, no quiero ningún tipo de explicación.
¿Enserio?
Sí. - Hermione sonrió. Se sintió feliz al ver a su hija, no era esa clase de chicas a las que les gustaba los cotillos y esto le hacia enorgullecerse de ella.
Solo te pido que no se lo cuentes a nadie, lo llevamos en secreto dentro de Howgarts y por nada del mundo quiero que se entere nadie. Y mucho menos que él sepa que aún guardo esta carta.
No te preocupes mamá, tu secreto esta a salvo. - Hermione abrazo y beso a su hija.
Gracias... y ahora.. ¿Quieres que hagamos galletas? - A Rose se le iluminaron los ojos pues si algo heredó de su padre, fue su hambruna a cualquier hora del día.
¡Siiii!
En la casa de los Malfoy Scorpius acababa de llegar de casa de los Zabini, se llevaba genial con el hijo de Pansy y Blaise, eran amigos desde el primer momento en el que entraron a Hogwarts. Se dirigió al despacho de su padre, necesitaba pergamino para los trabajos que le habían puesto en vacaciones. Cabreado por aquello subió y entró sin llamar, pensado que su padre estaría fuera.
Draco empalideció al ver a su hijo allí y escondió algo detrás de la espalda. Scorpius le miró intrigado por la reacción de su padre: Algo ocultaba.
¿Que escondes papá?
Nada- Dijo él, intentando mantener su tono de voz lo más tranquila posible.
No creas que soy idiota, enséñame que escondes.
No.
A ver, no puede ser un regalo para Astoria pues su cumpleaños no es hasta verano y vuestro aniversario no es hasta septiembre. No puede ser un regalo para mi, puesto que mi cumpleaños fue hace 3 días. Así pues, ¿ Es un secreto tuyo, personal e intransferible? - Draco negó con la cabeza.
Vale, pues me voy a mi habitación, solo quería un poco de pergamino. - Se acerco al escritorio y cogió el pergamino, cuando se encaminó hacia la puerta su padre respiró tranquilo y cuando salio volvió a mirar la foto que sujetaba entre sus manos. - ¿Esta es Hermione la madre de Rose?. - Draco casi se muere del susto al oír la voz de su hijo.
¿Que te había dicho? No puedes entrar aquí como si nada y mucho menos sin llamar antes sabiendo que estoy yo.
¿Os estáis besando en esa foto? ¿Pero... Astoria.. ? Si se entera te mata papá. Además que yo no podría salir con Rose porque seria mi hermanastra. ¿De qué vas?
Hablame con respeto Scorpius. - Miró severamente a su hijo, pero con un aire de culpabilidad, había llegado el momento de tener que desvelar el secreto. - No estoy engañando a tu madre, esto pasó hace muchos años y es algo que ya he olvidado. Así que no tienes de que preocuparte.
Ya, lo has olvidado y guardas esa foto y la miras con nostalgia. Papá, mientele a otro, pero a mi no. Creo que me debes una explicación lógica a esto, ya que tu se supone que odias a los sangre sucia.
Ambos oyeron la puerta de la entrada y se quedaron en silencio, Draco escondió rápidamente la foto y Scorpius se sentó en el sofá del despacho, Astoria subió y abrió la puerta.
¿Como están mis rubios preferidos?- Dijo con tono chillón, ambos se miraron y contestaron al unisono.
Bien. - Astoria rió.
Que guapos estáis. - Abrazo a su marido y le besó y a su hijo le hizo lo mismo.
Bueno, yo creo que me voy, papá, luego hablamos. - Le miró severamente y su padre le devolvió la mirada.
¿De qué estabais hablando cariño?
De su futuro, no sabe aún lo que va a hacer y tiene que empezar ya a decidirse.
Aiis, se ha hecho tan mayor.. y parece que fue ayer cuando le cantaba nanas. Es tan mono.-Draco sonrió. Si, su hijo había crecido, y bastante. El problema era ese, que había madurado demasiado y sabía que el tema de la foto no se le iba a escapar. - Cariño, tengo que irme mañana a Italia. Mi hermana va a hacer la tarde de compras anual tan famosa, y puesto que el año pasado ya no os gusto a ti y a Scorpius he pensado en ir sola...
Me parece estupendo. - Astoria se sentó encima de su marido que estaba sentado en la silla del escritorio. Sus ojos estaban muy abiertos y a Draco le dio miedo, ya sabía por que era.- Astoria, te insistiría en ir, pero como tu bien has dicho Scorpius y yo allí mas bien pintamos poco.
Pero podéis quedaros en el hotel visitar Italia...
Llevo 20 años asistiendo a ese evento, me sé el callejero de Italia mejor que el de Londres, entiéndelo.-Astoria se levanto de sus rodillas y le miró.
Como quieras.
Desapareció por la puerta del despacho, Draco cogió el libro donde se encontraba la foto y lo dejó en la estantería. Respiró tranquilo y volvió a sentarse en la silla hasta que su hijo entro de nuevo, su corazón empezó a palpitar rápidamente, pero pronto se paró al escuchar decirle que se iba, que no iría a cenar.
Scorpius sacó la moneda que le había regalado Rose para poder comunicarse, pensó su mensaje y se preparó para su cita.
Rose estaba en su habitación escuchando música, cuando su moneda empezó a vibrar, era la misma forma de comunicación del ED pero con la diferencia de que la moneda vibraba en vez de quemar. La cogió y leyó el mensaje: "Quedamos en media hora en el callejón Diagon, dile a tu madre que no cenas en casa".
Algo muy importante tenía que haber pasado para que la citase así de repente. Cogió su bolso, se arregló un poco y salió, en la cocina estaba Hermione y le dio un beso, le dijo que no llegaría a cenar y tras pellizcarle a su hermano salió por la puerta rumbo a su destino. Hacia frío, era principios de Enero, solo quedaban tres días para regresar a Howgarts y acabar su ultimo año, lo estaba deseando.
Llegó a la hora, como siempre puntual y allí estaba Scorpius con su escoba en la mano. Le dijo que subiera y así lo hizo, ambos volaron hasta una pequeña montaña que había cerca de allí, bajaron y entraron en una cabaña. El interior era todo lo contrario al exterior, con el encantamiento fidelius y ayudado por su padre Scorpius pudo hacer esa cabaña y camuflarla de muggles y curiosos.
Era una cabaña pequeña, cabía un sofá, una chimenea pequeña, había un pequeño baño y un fogón en medio del salón. Estaba decorada con los colores verdes y rojos de Slytherin y Gryffindor. Rose se sentó en el sofá y esperó a que Scorpius dejara una bolsa en el suelo de donde empezó a sacar algo de comida y bebida. Le miró con suspicacia, algo pero que muy malo le pasaba, aun no le había besado, ni siquiera le había mirado por mas de 5 segundos.
Cuando se sentó al final a su lado le cogió la mano y le miró a los ojos, Rose tembló, noto su aliento cerca de su boca, estaba nervioso, le sudaban las manos y sus ojos grises eran oscuros. Temió porque le dejara, pero entonces no la hubiese citado allí y la hubiese invitado a cenar ¿no? Le rozó la cara lentamente y ella se estremeció, luego besó sus labios lentamente y después de unos segundos le miró a los ojos.
Rose, yo... tengo algo muy importante que decirte. - Rose le miró seria, cogió sus manos más fuerte y le besó de nuevo, con mucho cariño, dándole la seguridad que necesitaba.
Dime lo que quieras Scorpius.-Él trago saliva y sin darse cuenta las palabras salieron de su boca.
Tu madre y mi padre estuvieron juntos. - Rose pegó un grito. - Joder, no se decir las cosas con tacto lo siento.
¿Tú lo sabías?- Scorpius se quedó pálido, como que... ¿Ella lo sabía?
¿Tú también lo sabías?, yo me he enterado hoy, vi a mi madre leer una carta de tu padre.
¿Cómo? Rose... ¿qué? Yo vi hoy a mi padre con una foto de ambos besándose.
¿BESANDOSE? ¡PERO QUE BONITO SCORPIUS! - Él la miró.
Odio cuando te pones en plan novela rosa. - Rose rió y besó a su novio.
Pero hay que saber la verdad, además me habías asustado, pensaba que ibas a dejarme.
No, aún no... - Rose le dio un pequeño puñetazo. - Rose, yo creo que el tema lo deberíamos dejar zanjado y enterrado, ni tu padre ni mi madre pueden enterarse... y remover el pasado siempre trae problemas...
No, hay que averiguarlo... ¿Por qué no venís tu padre y tu una noche a cenar a mi casa? Mi padre esta de viaje por el Quiddich...
El destino a elegido que así sea, mi madre se va a Italia mañana, con la arpía de mi tía.
¿En tu familia solo hay arpías? No te he odio hablar bien de ellos nunca.
Solo mis padres son aceptables, mi madre menos, pero bueno... y lo de la cena.. si el destino así lo quiere, así se hará
Bien, bien, bien.
Ambos se quedaron en silencio mirando a la chimenea aun apagada, Scorpius la encendió y después miró a Rose que estaba pensativa.
¿Qué te preocupa?- Le preguntó suavemente.
Es solo que.. ojalá fueses así todo el tiempo. - Scorpius levantó la ceja al estilo Malfoy. - Sí, ya sabes... ahora eres tan jovial, divertido... incluso alegre... pero es meterte en la casa Slytherin.. y no sé, eres como el blanco y el negro.
Rose... soy así contigo y con nadie más, eso creelo. Suelo ser frío, de hecho me conociste frío y distante... no sé porque dices eso.
No lo sé, es que me gustaría estar contigo así en Howgarts sin tener que escondernos y...
Eso esta hablado ya, sabes que nuestras casas no se llevan bien y que yo tengo un apellido que se respeta aún. No puedo dejar mi personalidad de lado, soy así siempre, solo cambio contigo...
No es justo, la guerra acabo hace tiempo y...
Y nada Rose, es algo que tienes que aceptar y punto.- Rose agachó la cabeza en señal de tristeza. No pudo entender como su madre aguantó a un Malfoy y menos a Draco el cual, según sabía, odiaba a los descendientes de muggles.
¿Cenamos? - Scorpius asintió y ambos se pusieron manos a la obra.
