Ningún personaje "conocido" me pertenece, a excepción de los que yo inventé. Todos ellos pertenecen a Masashi Kishimoto.

N/A: Holaaaaa! no me he tardado en actualizar porque estoy muy feliz por sus comentarios ^^ aquí les dejo el nuevo capi, espero que les guste.

CAPITULO 2:

"Dobe, eres un imbécil"

Hinata, aun con Hanabi en brazos, fue a la habitación de su hermano Neji. Puso a su hermanita de pie en el suelo y le dijo que no llorara muy fuerte; si era como en las películas y series de televisión, seguramente los muertos podrían oírlos.

Hinata se acercó a la cama de Neji y comenzó a sacudirlo de forma nada suave. El chico que poseía ojos perlas al igual que sus dos hermanas menores, abrió los ojos con cierto pesar. Al ver a sus hermanas ahí creyó que seguramente lo despertaban para que fuera a matar una araña o esa clase de insectos a los que las chicas les tenían miedo.

—Ahora no, Hina. –Habló con voz ronca mientras tomaba su almohada y se la ponía sobre la cara.- Tengo mucho sueño. El tonto de Lee me obligó a bailar durante horas.

Pero la nombrada no estaba para quejas.

Tomó las sabanas que cubrían al chico y las jaló, dejándolo solo en sus bóxer rojos con bolitas blancas.

— ¡Dios, Hinata! –dijo alzando la voz, a la vez que se reincorporaba en la cama e intentaba quitarle las sabanas a la muchacha- ¡¿qué parte de "tengo sueño" no entiendes?!

—Levántate ahora mismo y vístete. –Le ordenó la chica con una voz fría y mecánica que ni ella misma conocía- Tenemos que irnos.

El chico tembló. Su hermanita nunca de los nunca, ni siquiera cuando le rompió sin querer su figura de unicornio de cristal preferido, le había hablado así. Por lo regular Hinata era más… dócil, frágil y tierna.

—Hinata… ¿estás bien? –dijo Neji, estirando el brazo para tocarle la frente a su hermana. De verdad que creía que Hinata estaba con fiebre o era sonámbula. Pero al tocarla se dio cuenta que la muchacha estaba bien.

—Nii san, -susurró Hanabi casi a la entrada de la habitación- Hinata-Nee san está bien. Tenemos que irnos antes de que ellos se den cuenta de que estamos aquí y vengan por nosotros.

— ¿Ellos? –preguntó confundido el oji-perla.

—No hay tiempo. –cortó Hinata- Hanabi, ve y despierta a nuestros padres, diles lo ocurrido y diles que empaquen ropa. –la niña asintió y salió disparada al cuarto de Hiashi y Hana Hyuga.- Y tu, Neji, ayúdame a atrancar la puerta.

—Pero ¿qué dices?

—Hay zombies, Neji. Zombies en la calle.

El chico miró incrédulo a su hermanita, para después sonreír y acariciarle la cabeza como un dueño a su mascota.

—Deja de ver películas, Hina.

— ¡No te estoy mintiendo! –insistió la otra al borde de las lágrimas. Definitivamente necesitaba un tranquilizante a la voz de ya.

Neji negó divertidamente con la cabeza, para después arrebatarle las cobijas a su hermana y volverse a tirar a la cama. Pero antes de que Hinata pudiera decir nada, otro grito espantoso se escuchó a lo lejos.

—Hinata, apaga la tele, no es divertido.

—Neji, en tu cuarto ni siquiera hay tele… Hanabi la rompió hace dos semanas cuando estábamos jugando Hocky aquí dentro.

En eso, el chico abrió los ojos. Eso era muy cierto.

Otro grito.

Otro grito más.

Un auto pitando.

Un llanto de bebé… ¡Un llanto de bebé!

Neji se levantó de un brinco de la cama, volviendo a temblar.

—Dime que estás bromeando. –pero Hinata, también temblorosa, negó con la cabeza.

—Uno de ellos mató a un hombre afuera de la entrada… la sangre entró y ha manchado el tapete. –La voz de Hinata comenzaba a cortarse- Y luego el hombre al que Hanabi y yo creímos muerto, se levantó, y junto al otro se han desayunado al señor Collins, y muy posiblemente también a su familia. –Neji la miraba con la boca abierta mientras intentaba ignorar todo el escándalo de allá afuera- También quisiera que esto fuera una broma –inocentes lágrimas comenzaron a bajar por las mejillas blancas de la chica- pero esto es real, Nii san… yo lo vi.

El chico estuvo a punto de abrazar a su hermana cuando, de repente, Hiashi y Hana entraron como estampida al cuarto de su hijo mayor.

—Hinata ¿es cierto lo que Hanabi nos dijo? –preguntó escéptico su padre.

—Hanabi, será mejor que no comas dulces en la noche. –dijo Hana volteando a ver hacia atrás donde se supone estaba su hija menor, pero al voltear, la nombrada ya no estaba. - ¿Hanabi?

La señora Hyuga salió de la habitación, caminó por el pasillo buscando a su hija, cuando la vio en el piso inferior asomándose por la ventana.

—Hija ¿qué…?

—Hay más, mamá… muchos más. En la calle. –susurraba la niña.

—No digas tonterías. –Dijo sin moderarse en la voz- Ve a la cama a dormir, o sino mañana no saldrás a jugar con Konohamaru…

—Tengo que llamarle y decirle que no saldremos.

—Hanabi, ya basta. –le interrumpió su madre, pero en eso se escucharon más gritos de desesperación.

Hana, por pura curiosidad, bajó las escaleras y fue hasta donde su hija estaba agachada, y al llegar, sintió algo viscoso en la planta del pie derecho. Extrañada, viró la vista al suelo y lo vio… vio la sangre… la cara le empalideció de inmediato. Iba a gritar, pero una mano le tapó la boca.

—No hagas ruido mamá, o ellos te podrán escuchar. –susurró Neji detrás de su madre, puesto que éste acababa de ver a los zombies, junto a su padre y a Hinata, a través de la ventana de la habitación del chico. – Ahora, quiero que subas con Hanabi, y empaquen ropa, solo lo necesario, mamá. –Hana asintió- Papá y yo atrancaremos tanto la puerta principal como la de la cocina. Hinata empacará comida y saldremos por la cochera en media hora. Todo estará bien.-dijo Neji antes de soltarla.

Acto seguido, sin decir más, Hana tomó de la mano a su hija menor y ambas subieron a empacar ropa.

Neji aun estaba en ropa interior, pero a él poco le importó en ese momento.

Hiashi apareció saliendo de la sala empujando el sillón para tres personas, haciendo el menos ruido posible que, comparado con el baño de sangre de afuera, casi ni se escuchaba.

El error de las personas, de sus vecinos, había sido despertar temprano en domingo y abrir la puerta para ver porqué gritaban.

Mientras tanto, en la cocina, Hinata había tomado una caja de cartón y en ella estaba colocando alimentos que bien podría serles de mucha ayuda en los próximos días, especialmente latas, y muy poca fruta fresca.

La caja se llenó y la chica tomó otra para repetir el proceso. Se llenó, volvió a tomar otra; así llenó 5 cajas del tamaño de dos cajas de zapatos a lo alt lo ancho, pero aun con eso no era suficiente. Ni siquiera sabía a dónde irían.

Estaba en discusión mental de dónde podía encontrar otra caja, cuando su pierna comenzó a vibrar. La chica pegó un brinco, pero al acordarse de que siempre ponía su celular en el bolsillo de su pijama se relajó… temporalmente.

Metió su mano al bolsillo derecho del pantalón y sin fijarse quién era, contestó.

— ¿Si?

— ¿Hinata-chan?

La nombrada se quedó congelada.

—Hinata, dime que estás bien y que sigues en casa.

Pero la chica no contestó.

— ¡Hinata, por favor! ¡No es momento para que te quedes muda! –Dijo la voz desesperadamente- ¡contéstame! ¡Di algo!

— ¿Ino-chan? –preguntó dudosa a la vez que se daba un golpe mental por no haber llamado a su amiga antes.

—Sí, soy yo. –Contestó la chica un poco más aliviada, pero su tono de angustia se podía percibir a leguas.- Supongo que ya sabes lo que está sucediendo… no abras la puerta bajo ninguna circunstancia, Hina. Allá afuera es un baño de sangre. Papá abrió la puerta cuando escuchó unos gruñidos extraños, y antes de que pudiéramos pestañear, una cosa, porque llamarles personas no sería un significado adecuado, brincó sobre papá, tumbándolo, y si no hubiera sido porque mi hermano llegó y le plantó un santo batazo a esa cosa, seguramente papá ahora no estuviera con nosotros…

—Pero tu padre está bien y es lo que cuenta.

—Lo sé… -dijo pensativa y aliviada a la vez, hasta que por el auricular se escuchó otra voz que Hinata pudo reconocer de inmediato como la de Sakura Haruno, su otra amiga, y no era de sorprender, puesto que Ino, al no ser invitada a la fiesta a donde fue Neji, había organizado una pijamada en su casa solo para chicas, pero a Hinata no la habían dejado ir simplemente porque había sacado un 8.7 en un examen de química, y eso que ella había sido la más alta en calificación.- Ya lo sé, Sakura, no me lo tienes que decir. –Decía cansada la chica rubia- Dile a Tenten que baje esos cuchillos, va a asustar a mi ma… ¡MAMÁ! ¡DEJA ESA HACHA EN SU LUGAR!... ¿de dónde demonios sacó un hacha?

—Am… ¿Ino?

—Ah, sí, perdón. Es que si no mantengo el control, nadie lo hace. –suspiró- Temari y Karin andan cubriendo las puertas y ventanas; mi papá anda en el sótano buscando las pistolas y balas que mi abuelo Jiraiya le dio hace algunos años, que jamás creí que nos servirían, por cierto; Sakura anda haciendo conteo de la comida; y mi mamá y Tenten andan revisando haber qué nos puede servir para defendernos. Y yo… bueno, ando aquí de telefonista marcando a todos nuestros amigos y familiares.

Pero a pesar de la explicación de la rubia, Hinata estaba inquieta, sintiendo una presión en el corazón.

— ¿Y tu hermano? ¿Dónde está?

— ¿Naruto? –Preguntó extrañada y a la vez asustada- ¿el baka de Naruto aun no llega a tu casa?

— ¿Qué? ¿Por qué tendría que venir a mi casa?

—Naruto dijo que iba a ir por ti… -y la voz se le apagó.- no puede ser…

—Ino, ¿a qué hora salió Naruto-kun de tu casa?

—Hace media hora… -la voz se le cortó, y aunque la peli azul no podía verla, sabía que su amiga estaba a punto de llorar.

Y es que, la casa de los Namikaze estaba a 2 cuadras de la casa Hyuga… no haría más que 5 minutos si acaso.

—Iré por Naruto. –dijo decidida la peli azul, después de todo, Naruto había salido de su casa con la única intención de ir por ella. Ella tenía que hacer algo.

—No, Hinata… si mi hermano no ha llegado a tu casa, no salgas, o él jamás me lo perdonaría. –Susurró con un hilo de voz- Naruto es un baka… ¡ES UN BAKA! –y comenzó a llorar.

—Ino, todo va a estar bien, todo…

Pero su voz fue interrumpida por un gran estruendo que se escuchó en el tejado de la casa.

Hinata tragó saliva. Eso no se escuchaba nada bien.

—Ino, ¿las "cosas" pueden subir a los techos?

—No lo sé…

—Luego te llamo. –y colgó.

Hinata tomó uno de los cuchillos de la cocina, y con paso tembloroso, comenzó a subir las escaleras. Ningún muerto profanaría su casa mientras ella viviera.

.

.

.

.

Un chico rubio, de 18 años, al haber salido de su casa para ir por su mejor amiga (y también amiga de su hermana), se había topado con ciertas dificultades; haber salido por la puerta principal no había sido de sus más brillantes ideas, especialmente cuando llevaba su pijama de zorro puesta (el cual consistía únicamente en un pantalón naranja con zorritos pintados y una playera sin mangas) y apenas un bate de metal que se había ganado en la feria de hacía dos meses.

Tuvo que romper su propio record de velocidad para poder escapar de 3 zombies que lo perseguían muy de cerca. De hecho uno de ellos le había tomado por el brazo, pero Naruto había tenido la gran idea de darle un puñetazo con la mano libre, y de esa manera zafarse. Pero su suerte no había sido muy buena. Al intentar cruzar la calle se tuvo que detener en su andar al ser casi atropellado por un cartero que pedaleaba muy rápido arriba de su bicicleta, y detrás de él iba un zombie que bien podría haber ganado el maratón de 50 kilómetros sin ninguna dificultad, y si no hubiera sido porque el rubio se aventó al bote de basura enorme de los Uchiha, no la hubiera contado.

—Maldición, ¿cómo terminé aquí? –Se maldijo entre dientes- soy presa fácil. Siempre y cuando a los carnívoros no se les ocurra abrir la tapa, estoy seguro.

Y pasaron 10 minutos, y los gritos se comenzaron a escuchar… si cuando él se despertó apenas se escuchaban uno o dos a lo lejos, ahora podría jurar que eran 20 gritos a la vez.

—Piensa, ¡piensa! –Se decía nervioso- no quiero morir en un bote de basura. Maldición. Si salgo, muero, si me quedo, muero. ¿Qué es preferible? ¿Morir siendo alimento o morir por falta de agua y comida? La segunda es menos dolorosa.

Sin embargo, comenzó a sentir que estaban jalando el bote de basura dónde él estaba, y con los ojos abiertos de par en par, tomó firmemente el bate. No iba a morir. No iba a morir. ¡No iba a morir!

Y, de repente, el bote cayó al suelo, haciendo que la tapa se abriera por el impacto.

El rubio salió disparado, a gatas, esperando que en cualquier momento se le echaran encima los muertos, pero no pasó nada. Miró con curiosidad alrededor. Estaba oscuro, y, al parecer, estaba en lo que parecía una casa. Una sala.

—Dobe, eres un imbécil.

Naruto levantó el rostro, sorprendido al haber escuchado la voz de Sasuke Uchiha, su amigo y rival desde que iban al jardín de niños.

El rubio se levantó, sin soltar el bate, sin comprender.

—Teme ¿cómo llegue aquí?

—Siempre he dicho que los baka´s tienen suerte. –Murmuró- Da gracias a que Itachi te vio desde el piso superior, de lo contrario seguirías allá afuera, con la suerte de ser devorado.

—Tú siempre tan lindo, Teme. –rodó los ojos, irónico.

—Y tú siempre tan idiota. –Le contraatacó el otro- ¿cómo se te ocurre salir a semejantes horas, con esa ropa, descalzo, con un bate sin filo y en éstas circunstancias? Siempre creí que eras todo un Dobe, pero esto supera la definición.

— ¡¿A quién le dices "dobe", Teme?!

—Hmp. –"dijo" el pelinegro, girándose en sus talones y yéndose a sentar al sillón.- Si vas a salir a la calle, es mejor que te consigas uno de éstos –le mostró su herramienta de pico, la cual, estaba llena de sangre.- Con éste bebé puedes sobrevivir. Es como un juguete. –sonrió de medio lado recordando a los 3 zombies que había tenido que matar para poder sacar a Naruto de ese aprieto.- Por cierto, Dobe, ¿a dónde ibas con tanto afán?

—A la casa de Hina-chan.

El pelinegro arrugó el ceño, con una sonrisa burlona sobre sus labios.

—Vaya, así que ibas a proteger a tu noviecita.

— ¡Qué no es mi noviecita, Teme! –Gritó el rubio, sonrojado, dando gracias a Dios de que las luces estuvieran apagadas y su amigo no lo viera- Es la amiga de Ino, ya lo sabes.

—Sí, claro. Y tú vas a su rescate solo porque tu hermanita te lo pidió ¿no?-el rubio asintió, a lo que Sasuke soltó una risilla irónica- Y yo soy el príncipe azul.

— ¡Cállate, Teme! ¡Tú serás el príncipe pero de las tinieblas!

—Aun así, soy príncipe. –Sonrió con arrogancia- Y, en todo caso, no deberías estar tan preocupado por tu noviecita; ella sabe defenderse muy bien, ¿o no recuerdas cuando le rompió la nariz a Gaara cuando él había tumbado apropósito a tu hermanita? Antes de que pudieras hacerle nada, Hyuga ya lo tenía en el suelo.

— ¡Pero eso fue hace años! –se justificó.

Y en efecto, cuando las chicas tenían 12 años y habían ingresado a primero de secundaria, un niño raro de segundo grado que iba en el mismo salón que Naruto, de nombre Gaara Sabaku No, había ido con Ino y la había tumbado sin razón alguna, y para cuando Naruto llegó para defender a su hermanita, la amiga tímida y torpe de su hermanita ya le había propinado una patada en el rostro a Gaara, rompiéndole la nariz. Esa niñita de aspecto frágil no era más que una simple fachada. Tiempo después, cuando los niños se hicieron amigos, Naruto descubrió por la misma boca de Gaara que él había tumbado a Ino porque ésta le había jalado de la coleta a su hermana Temari.

Hinata había recibido un reporte por aquel acto.

—Sí, hace años, Dobe, pero recuerda que la familia Hyuga tiene una ridícula tradición de enseñar a sus herederos a pelear.

Eso era cierto: tanto Neji como Hinata y Hanabi sabían karate, aunque Neji también le hacía al boxeo y Hanabi al tae kwon do, mientras que Hinata prefería el yoga y el Muay thai a pesar de que éste era un poco más "agresivo y pacífico" a la vez.

—En todo caso, ella te defendería antes de que siquiera pudieras espantarle un zombie sin piernas.

—Cállate, Teme. –soltó avergonzado, porque después de todo, Naruto sabía que por muy bien que él supiera defensa personal, en una pelea, seguramente Hinata iría un paso más adelante por el simple hecho de saber dos artes marciales.

Hinata podía ser una chica inocente, tierna, linda y delicada, pero cuando se trataba de defender a su familia o a sus amigos, ahí sí que era para tenerle miedo.

Naruto iba a decir algo más cuando, de repente, sintió una mano sobre su hombro, lo que provocó que éste gritara y comenzara a dar batazos a la nada, con los ojos cerrados, hasta que alguien le quitó el bate.

—Deberías tener más cuidado con ésta cosa, -le advirtió la voz de Itachi en la oscuridad- podrías sacarle un morete a alguien que sí esté vivo.

—Perdón, Itachi-san, yo…

—No tienes que disculparte, -dijo amablemente el joven- así que ¿ibas por la señorita Hinata? No creo que sea un buen momento para ir a jugar, Naruto-kun. Hasta en las noticias lo han dicho.

— ¿En las noticias? –pestañeó incrédulo el rubio, sin entender. ¿Es que los medios de comunicación ya lo habían dicho y él no se había enterado?

—Sí. –asintió Itachi llevándose a Naruto a la cocina, donde estaban los señores Uchiha viendo la televisión al mínimo volumen.

Sin embargo, al llegar a la poca luz que brindaba el televisor, el joven rubio se pudo dar cuenta de las manchas de sangre sobre la ropa de Itachi, lo que quería decir que él también había colaborado con Sasuke para rescatarlo.

—No te preocupes por eso ahora, niño, -le dijo Itachi viendo con diversión que Naruto le iba a dar las gracias- sabes que he estado en el ejercito poco más de año y medio, sé usar armas, y sobre todo, defender a los amigos de mi enano hermanito. –sonrió de medio lado.

El rubio asintió, para después dirigir su mirada al televisor: en él se presentaba a una mujer pasada de los 40 años, con un saco color verde limón y un pañuelo colgado de su blusa blanca; ésta estaba dando avisos sobre el incidente de una infección que nadie sabía de dónde había salido, pero que, por seguridad, nadie saliera de su casa:

—… Se les recomienda a todas las personas habitantes de Konoha, que no salgan de sus casas a menos que sea debidamente necesario. La situación está bajo control, por lo que no tienen de qué preocuparse. La infección pronto terminará. Mantengan la calma. –decía la señora, pero de un momento a otro, se escuchó un gruñido, y el grito del camarógrafo se hizo sonar. La señora aterrorizada se levantó, pero ya era demasiado tarde, una zombie con falda, al parecer una trabajadora del programa, ya la había alcanzado y mordido. La cámara se cayó al suelo, poniendo la pantalla en gris.

Naruto pestañeó.

— ¿Y eso significa que sigamos con calma? –dijo, aferrándose aun más al bate.

— ¿Dijiste que querías ir por la señorita Hyuga? –dijo despreocupado el mayor de los hijos Uchiha.

—Sí.

Y antes de que Itachi le respondiera algo, Sasuke entró a la cocina un tanto alarmado.

—Pues si es así, será mejor que comencemos a hacer nuestras maletas y nuestro plan B, Itachi, porque esos monstruos saben que estamos aquí. Lo supieron porque hicimos bastante ruido metiendo al Dobe.

Unos ruidos comenzaron a sonar en la puerta de entrada que estaba atorada con un librero, y por las ventanas que estaban superficialmente cubiertas por tablones de madera.

Los dos jóvenes Uchiha´s miraron a sus padres, notando que su madre se levantó tomando unas bolsas con comida del suelo, mientras su padre decía:

—Las escaleras y cuerdas están en el sótano. Hagámoslo.

Pero Naruto seguía sin entender nada.

— ¿Hacer qué…? –pero no pudo terminar su pregunta debido a que sintió un fuerte golpe en el pecho que lo dejó sin aire.

—Tienes mucha suerte, Dobe, ¿sabes manejar una de éstas? –dijo Sasuke, quien había golpeado a Naruto con el palo del pico de herramienta. Naruto negó.

—Bueno, en lo que papá y yo descontaminamos el sótano, Chibi, enséñale a Naruto-kun cómo se usa eso. –ordenó Itachi, ganándose el enojo del pelinegro menor.

— ¡Que no me llames "chibi"! –Bufó- Ven, Dobe, tenemos que proteger la entrada.

Pero Naruto no hizo esfuerzo de moverse.

— ¿Cómo que "descontaminar"? –preguntó horrorizado… porque, si bien sabía, eso quería decir que había zombies en el sótano… ¿verdad?

Más Sasuke se limitó a jalarle de la camisa y llevárselo consigo, puesto que los golpes y gemidos iban en aumento.

.

.

.

N/A: ¿Qué tal les ha parecido? Espero que les haya gustado, y quisiera agradecerles a Maguita, .37, El angel de la oscuridad, Kyojin, Hinata12Hyuga, CarolNeko, Yuri-Chan43 y a Hina fire, muchas gracias por sus comentarios ^^ me hacen muy feliz :D

muchas gracias a todos por leer!

pero, diganme, ¿qué pasará en el próximo capitulo? Ni siquiera yo lo sé! y aunq lo supiera, no se los diría, jajajaja, es sorpresa... HASTA LA PROXIMA!