''Whispers''
Había algo extraño ese día, la puerta de la iglesia empezaba a perder un poco su color. Desde hace años que la puerta perdía un poco de su color, pero ahora ese color de oro reluciente y brillante, empezaba a dejar de brillar, quedando en un color amarillento sin vida. Algunos empezaron a temer, tal vez, al transcurso de los años, la puerta se derrumbaría y dejaría a los demonios entrar para que ellos se enfrentaran con la realidad. Silver había leído algo parecido en un libro.
''Las puertas se abrirán dejando entrar toda la oscuridad, la maldad, la lujuria y la furia, pero sólo ahí que enfrentar la realidad y saber cómo luchar contra ello''
Lo había leído en un libro de Antología. Siempre se interesaba por los libros, los a leído desde que era pequeño, siempre se sentaba en las escaleras del Altar y se ponía a leer. Mientras buscaba en la biblioteca un libro, escuchó algo caer, miró hacia abajo y vio el libro donde salía escrito de los demonios más comunes, subordinados del Diablo y los que podían ser invocados. Quedó mirando un rato el libro y lo tomó. Empezó a recordar un poco como le gustaba leer siempre este libro. Se sentó en el suelo y empezó a leerlo, ahora entendía un poco más de lo que hacían algunos demonios.
Algunos eran invocados para cumplir un deseo, pero todo tiene un precio, tienen que dar algo a cambio, algunos tenían que entregarles su alma, a otros cualquier cosa, otros su cuerpo pero por toda la eternidad. Los demonios no se enamoran, no tienen alma ni corazón, es imposible que un demonio se enamore sin tener sentimientos. Eso si, pueden sentir deseo de tener un cuerpo de alguien que sea muy bellísimo. Silver aveces se preguntaba de cómo eran físicamente, en los libros no salía nada sobre su forma física. Se desconoce, ya que nadie los invocan... aunque algunos sí.
Leía atentamente el libro, hasta que oyó de nuevo esa voz que cuando era pequeño y leía este libro siempre le susurraba.
-Con que te puedo ver de nuevo...
Silver se quedó allí sin decir nada, se preguntaba qué demonio era quién siempre le susurró.
-¿Por qué no me dejas escuchar tu voz?
Cómo Silver era pequeño en ese entonces, se asustaba al oír esa voz y cerraba el libro y salía corriendo, su madre siempre le metió en la cabeza que los demonios son malos y que no ahí que hablar con ellos nunca. Pero Silver ya tiene 21años, está grande y puede enfrentarse a las consecuencias solo y arreglarlo solo.
-¿Qué es lo que siempre has querido? - La voz de Silver era seria, tenía que serlo, siempre y cuando hablabas con un demonio.
-Tu voz, es muy hermosa al igual que tú... has crecido bastante.
Dicho esto se ruborizó un poco, pero no era notable, sacudió su cabeza y se puso serio de nuevo.
-Sólo responde.
El demonio dio una pequeña risita -Invocame...
-No
-Admite que siempre me has querido invocar, mi voz te interesa al igual que yo, quieres saber de mi, verme...
-T-Te equivocas - Silver empezó a tartamudear un poco, el demonio tenía razón, a él le interesaba su voz, quería saber cómo era su apariencia y saber de él. Por una lado, se preguntaba si podía ser alguien amigo de un demonio.
-Lo sabes muy bien Silver, sólo hazlo...
-No lo haré...lo siento
-Bueno no importa, pronto nos veremos Silver...
-¿Cómo es eso?
-Ya lo veras, muy pronto nos veremos
Silver se asustó un poco - No lo entiendo...
No hubo respuesta alguna, no sabía que pensar en lo que le dijo, tal vez algo malo sucederá. Cerró el libro y lo dejó entre-medio de otros libros, dio un pequeño suspiro y salió de la biblioteca. Mientras caminaba por el pasillo se encontró con su madre, ella es una ''sabia'' con las otras madres.
-Silver, cariño al fin apareces, ¿dónde estabas?
-Am, estaba en la biblioteca...
-Ya veo, como siempre desde pequeño leyendo libros.
Silver se rió un poco y luego miró hacia abajo, un poco arrepentido de haber hablado con ese demonio, la madre le miró un poco preocupada.
-¿Qué ocurre cariño?
-Creo que eh hecho algo malo...
-¿Qué cosa?
-Hice lo que tú siempre me dijiste que no hiciera... - cerró los ojos y dijo como en un susurro - hablé con un demonio.
La madre quedó sorprendida y a la vez asustada, no dijo nada, sólo quedaron en silencio - Silver, ahí algo que siempre eh querido decirte...
Silver abrió los ojos y miro a su madre algo intrigado - ¿Qué cosa?
La madre dio un suspiro y luego miró a Silver.
- Cuando yo tenía al menos 15 años, yo invoqué a un demonio... me interesaba un poco de ellos y como era ilusa lo invoqué. Recuerdo que me preguntó si tenía algún deseo, yo le respondí que no tenía ninguno. Me preguntó entonces por qué lo había invocado, yo sólo le dije que quería ver como era un demonio... entonces empecé a hablar con él, constantemente le invocaba.
Silver sólo la miraba atentamente, sin decir absolutamente nada - Entonces me dí cuenta que... me enamoré de él... - Los ojos de Silver se ampliaron.
-¿Qué?
La madre asintió lentamente - No sé como ocurrió pero... su voz era sensual, el demonio era hermoso... un día yo le dije y él alzó su mano y me dijo que si quería estar con él tenía que irme con él, yo iba a agarrar su mano, pero no, no podía, no se me permitiría... yo sólo le dije lo siento y cerré el libro para que se fuera, después de los años nunca más lo invoque.
La madre le tomo con sus dos manos la mano de Silver - Es por eso que te dije que nunca hablaras con un demonio, por el bien tuyo, por el temor que te ocurriría lo mismo, sólo por eso...
Silver le dio un sonrisa - No te preocupes, eso nunca ocurrirá, te lo prometo. - La madre lo abrazó fuertemente y este le de volvió el abrazo.
-Espero que haci sea... - Le dijo la madre como en un susurro, se apartaron- Bueno tengo una reunión, nos vemos después - Silver sólo asintió con la cabeza, miraba cómo la madre se alejaba, por su mente no dudó en pasar lo que le dijo.
No tenía que leer nunca más ese libro ni hablar con el demonio, por el bien suyo y por la promesa a su madre. Empezó a caminar hacia el altar de la iglesia, prendió las velas para que iluminará el lugar, estaba oscuro y no se veía casi nada. Se sentó enfrente del altar y comenzó a pensar.
Empezó a sentir algo extraño en su cuerpo, sintió como si alguien lo observara, miró hacia todos lados y miró hacia la puerta de la iglesia, sentía como si desde afuera lo observaba alguien, se incorporó y comenzó a caminar lentamente hacia la puerta, empezó a temblar un poco. Al estar enfrente de la puerta, puso sus manos temblorosas sobre ellas y puso su oreja en ella para ver si escuchaba algo.
No escucho nada, sólo tenia la sensación que aún alguien le observaba, Silver se alejó de la puerta y caminó de nuevo hacia el altar, se sentó enfrente de él y cerró los ojos. Se sentía algo frustrado y enojado, la sensación de que alguien le observaba desde atrás de la puerta, no le tomó importancia y se quedó allí sentado.
Pasaron unos min. y Silver empezó a desesperarse, se incorporó y camino de nuevo hacia la puerta, puso su oreja en la puerta par ver si escuchaba algún sonido, pero nada, el jueguito le empezó a hartar y no aguantó más.
-¡Sé que estas observándome!
Escuchó como si alguien se reía, puso su oreja en la puerta y al fin escucho a alguien - Sabía que no eras tan tonto.
Silver dio una mueca - ¿Quién eres?
-Sabes quién soy...
-¿Qué?
-Hablaste conmigo en denante...
Se dio cuenta que era el demonio de hace rato, como el demonio estaba al otro lado, su voz era de otro tono muy distinto - ¿Qué quieres?
-Quiero verte...
-¿Qué? - Abrió un poco los ojos y no pudo evitar sonrojarse un poco.
-Sé que quieres verme Silver...
Silver sólo permaneció callado por unos min. mientras escuchaba como el demonio le decía que abriera la puerta.
-No se puede abrir... - Aunque sonara como si él quisiera verle, Silver no quería, o sea, por una lado si, por otro no.
-Sólo espera unas horas más y veras que esta puerta se abrirá - Silver notó el ruido de abrirse unas halas y el aleteo, comprendió que el demonio se fue, empezó a preguntarse si eso era verdad, el brillo de la puerta está empezando a ponerse un poco gris, ¿Cuánto más estarán a salvo?
Camino perezosamente de nuevo a sentarse en frente del altar, cerró sus ojos y sin darse cuenta se quedó dormido.
