2. 12 años después
James salió disparado por el pasillo seguido de Sirius, ambos huían de una enfurecida y empapada Lily.
- Papáaaaaa.- se oía la voz de Lily por toda la casa.
- Cariño no hace falta que grites.- contestó Ginny desde la cocina mientras Lily amenazaba con su venganza a sus hermanos.
Era una mañana movida en la casa de los Potter, ya que todos ellos irían éste año a Hogwarts y uno de ellos, Sirius, por primera vez. Era su primer año y Sirius estaba nervioso aunque tambien estaba prácticamente seguro de que iría a Gryffindor ya que todos le decían que su forma de actuar era idéntica a la de James y éste había quedado en la casa de los leones. De todas formas no le importaba quedar en otra puesto que albus y Lily ya habían sorprendido quedando ambos en Slytherin, asi que Sirius no estaba preocupado por eso, solo estaba nervioso y ansioso de alejarse de la libertad de sus padres que siempre lo habían tenido bien atado y vigilado, por fin sería libre al llegar a Hogwarts, por eso sí estaba nervioso.
- ¿Tenéis los baúles listos?.- preguntó Harry que ya estaba en la puerta.
- Espera he olvidado algo arriba.- dijo Sirius mientras subía las escaleras a toda velocidad y entraba en su cuarto. Al entrar se encontró todo tirado y se puso manos a la obra, tenía que encontrar aquel mapa que robó a su padre aquel que se hacía llamar el mapa del merodeador.
A James y Sirius siempre les habían gustado aquellas historias sobre los míticos merodeadores y los gemelos Weasly que sus padres les contaban, además les daban unas ideas estupendas sobre todo cuando el pequeño entrase en Hogwarts.
- ¿Bajas ya Sirius?.- preguntaba James desde abajo con tono impaciente
- Ya voy.- Había encontrado el mapa y bajaba las escaleras con la misma velocidad que las había subido.
Entonces Ginny que estaba registrando el equipaje de James y Sirius se fijó en una escoba situada al lado del baúl del menor de sus hijos:
- Sirius no puedes llevar escoba.- añadió cogiéndola
- Pero maaa, ¿que voy a hacer yo sin ella?.- dijo con esa sonrisa ladeada que más de una vez le había sacado de problemas.
- Me la quedo y no hay más que hablar.- pero ésta vez no funcionó.
- ¿me dejarás usar la tuya no?.- susurró a James
- Jaja eso son mis deberes por un mes.
Y así la familia Potter subía en un coche muggle en dirección a King's Cross.
