Encuentro
El impacto y posterior caída que sufrió el joven líder fue suficiente para dejarlo aturdido en el suelo por un par de segundos antes de entrar en un estado de alerta, podía estar en peligro en ese momento.
Se incorporó rápidamente, alejándose del otro, para encarar a su posible atacante, desenfundó sus katanas y cuando estaba apunto de exigirle explicaciones al contrario, la imagen frente a él le dejó sin palabras.
Primero observó como las extrañas luces que lo atrajeron ya no estaban. Segundo, había un muchacho, sí muchacho, que parecía ser mayor a él y a sus hermanos, 18 años probablemente, que iba incorporándose lentamente del suelo mientras una de sus manos masajeaba su frente como intentando aplacar dolor. Su cabeza estaba cubierta de, por lo que Leonardo podía apreciar, un pelaje blanco. Sobre la misma, habían dos extensiones sujetas por una especie de liga, pero fijándose con más detalle, el joven Hamato notó que eran orejas y estas, junto con la nariz triangular negra que había en el rostro, le hicieron suponer que se encontraba frente a un mutante humanoide conejo.
Luego de analizada la situación, Leonardo se sintió ligeramente más relajado y con su voz autoritaria y seria dijo:
— Si eres un aliado de Destructor, debo decir que ha sido la peor emboscada que he visto.
El muchacho rápidamente enfocó su mirada en él, como si recién hubiera reparado en que no estaba solo. Leonardo vio en esa mirada, de pupilas rojas por cierto, un aire de confusión que rápidamente cambio a determinación y en un instante, el chico conejo estaba frente a él, de pie con una katana propia y en posición de ataque.
— Yo no me subordino a nadie, kame, temo que me confundes.
El ninja azul no pudo evitar sentirse aún más sorprendido, ¿un mutante conejo que sabía japonés además de poseer una katana? Eso no se veía todos los días, además todo su atuendo lucía... oriental. ¿Qué podría tramar Destructor con un muchacho así?
— De acuerdo, no-subordinado, me veo en la obligación de preguntar tus intenciones en la ciudad.
— ¿Ciudad?— Dijo el joven albino mientras volteaba su cabeza hacia ambos lados para apreciar su entorno, para luego endurecer su mirada—. No es posible, esto debe ser una trampa. ¿Qué tramas, kame?
El joven Hamato sostuvo la intensa mirada con el contrario por unos segundos uniendo cabos. Obviamente no conocía al muchacho, por lo que no debía confiar, pero algo le decía que ni propio conejo sabía la razón de estar en ese lugar. Decidió que le daría una oportunidad al albino mientras lo mantenía vigilado.
— Creo que acusarnos mutuamente no nos llevará a nada, además, no creo que nos conozcamos— Suspiró y guardó ambas katanas en las fundas de su caparazón—. Soy Leonardo y no, no soy responsable de que estés aquí.
El albinto lo observó con sospecha unos segundos hasta que pareció convencido con lo dicho. Envainó su katana e hizo una pronunciada reverencia con ambos brazos pegados al cuerpo.
— Si ese es el caso, mis disculpas por asumir que eras responsable de mi situación, Leonardo-kun —El albino levanto la mirada y el joven líder intuía que estaba frente a alguien que podía confiar, aunque esperaría un tiempo prudente para admitirlo.
Tampoco podía evitar sentirse emocionado de encontrarse con alguien así, el chico se veía serio y misterioso, similar a los personajes de algunas series orientales. Podría obtener una anécdota interesante de esto.
— Soy Miyamoto Usagi, me encontraba en mi aldea hace unos momentos investigando unas luces extrañas cercanas a unos pastizales. Fui atraído hacia ellas y apenas me percaté que había sucedido ya me encontraba aquí.
— Espera, espera. —Dijo Leonardo mientras una sonrisa burlona aparecía en su rostro, teniendo en mente como romper el hielo con el estoico muchacho.— ¿Usagi? ¿Cómo conejo en japonés?
El contrario levanto una de sus cejas en un gesto de sincera confusión, siempre manteniendo su aire de seriedad y solemnidad pero en ningún momento mostrándose molesto.
— No entiendo cuál es la causa de su gracia, Leonardo-kun.
Sorprendido por la formalidad que aún mantenía su compañero, el quelonio supo que esta sería una larga noche.
...
Un ruido fuerte y molesto despertó a Miguel Ángel de su sueño, revisó el reloj que se encontraba en una de las paredes de su habitación y comprobó sus sospechas: rugido típico de su estómago a las 3 a.m significaba refrigerio. Con un bostezo y posterior estiramiento de brazos se levanto de su cama y se dirigió a la cocina de la guarida.
Caminó hacia su destino con cuidado y sigilo para no despertar a nadie de su familia, luego de unos pocos minutos volvía victorioso hacia su habitación con una rebanada de pizza fría entre sus manos, pero a medio camino escucho pasos, por lo que decidió esconderse entre las sombras y así observar al intruso.
Grande fue su sorpresa al ver que quien caminaba a esas horas por la guarida era Leonardo, quien rápidamente entro a su habitación sin notar la mirada del menor.
¿Recién volviendo a casa? Se preguntó mientras seguía observando la puerta cerrada de su hermano mayor. Si bien este volvía tarde cuando patrullaba solo por la ciudad nunca pasaba la media noche, aunque siempre habían esas veces donde llegaba un poco más tarde de lo acostumbrado. Si, probablemente esta era una de esas veces.
Quitándole importancia al asunto, Mikey se dirigió a su propia cama a seguir durmiendo tranquilo.
...
Leonardo apenas entro a su habitación se tendió de inmediato sobre su cama exhausto. ¡Vaya días! Ese Usagi si que era alguien "diferente". Habían pasado horas conversando y el quelonio podía decir que ya conocía más del curioso adolescente.
El albino le contó que en su aldea él era un samurái respetado a pesar de solo tener 17 años, y por ello sentía la responsabilidad de cuidar de los habitantes y el deber de responder si algo fuera de lo común se presentaba. ¡Al igual que ellos!
Usagi también le comentó que quería mantener su presencia en este mundo en secreto, ya que, por el momento, no había nada que indicara que alguien lo trajera intencionalmente. Leonardo aceptó y le dio su palabra a su nuevo amigo que no comentaría lo sucedido con nadie e incluso se ofreció a ayudarlo a encontrar la forma para volver a su propio mundo a lo que el propio samurái aceptó agradecido. Le advirtió además que la ciudad podía ser peligrosa y que entre las sombras podían esconderse poderosos enemigos, Usagi respondió que veía esto como un entrenamiento y le aseguró a la joven tortuga que se encontraría bien.
Con sus párpados cada vez más pesados Leonardo empezaba a dormirse pensando en el extraño muchacho. Era muy serio para ser un adolescente, además de tener un sentimiento de responsabilidad demasiado desarrollado.
Con una sonrisa, el joven líder se entregó a los brazos de Morfeo.
¡Disculpen por la demora! Espero que el otro capítulo esté listo más rápido :(
Por cierto, ¿Escucharon que nuevo personaje va a traer la quinta temporada a la serie? Estoy muy feliz! No puedo esperar, ¿qué opinan ustedes?
Si alguien tiene críticas o recomendaciones los recibiré con gusto!
Saludos y que pasen una buena semana.
