Holaaaaa de verdad agradezco mucho que les guste esta historia… de verdad cuando leí el libro me pareció magnifica y bueno hora que intento seguir su secuencia y complementar a los personajes con los caracteres de Inuyasha y Kagome pues me parece fascinante… espero que les gusta este capi y que sigan dejando Review ya que me alientan a seguir adelante con mis historias…

Capítulo II

-No lo quiero, Sesshomaru. Debes de estar loco si imaginas que puedo pensar siquiera en convertirme en su esposa.

-Kagome, a veces las apariencias engañan- replicó el hermano. Espera hasta que estemos más cerca y sin duda percibirás la bondad de sus ojos. Taisho te tratará bien.

Kagome negó con la cabeza. Las manos le temblaban tanto que dejó caer las riendas del caballo. Las sujetó con fuerza y trató de no lanzar una exclamación al ver al enorme guerrero y al animal de aspecto monstruoso que estaba tendido junto al hombre.

Al acercarse el animal comenzó a gruñir. Al parecer no era bien recibida. Y Kagome estaba aterrada.

-Sesshomaru ¿de qué color son sus ojos?-

El hermano rió

-No me he fijado en eso Kagome… los hombres no nos fijamos en esas tonterías.

-Me dijiste que era un hombre gentil de voz suave y sonrisa pronta. En este momento no sonríe. Me mentiste.

-Kagome, no mentí- replicó el Barón Sesshomaru- El me salvó la vida en dos ocasiones y se niega a reconocerlo. Es un hombre orgulloso pero honorable. No dejaría que te casaras si no creyera que sea un buen hombre.

Kagome no respondió pues le invadió el pánico al pasar la mirada del animal al hombre. Sesshomaru creyó que se desmayaría.

-Kagome, Taisho es el de la izquierda.

La broma no divirtió a Kagome.

-Es muy grande ¿no?

-No más grande que yo- replicó Sesshomaru

-Muchas mujeres desearían un esposo fuerte capaz de defenderlas. Su fuerza debería ser un punto a su favor.

Kagome negó.

-Es un punto en contra- afirmó y siguió mirando fijamente al Laird, que parecía crecer ante sus propios ojos. Cuanto más se acercaba más grande le parecía.

-Es apuesto. –El comentario sonó como una acusación.

-Si tu lo crees así…- dijo Sesshomaru, decidido a no contradecirla.

-Eso es otro punto en contra. No quiero casarme con nadie apuesto.

-Eso no tiene sentido.

-No tengo necesidad de hablar con sentido pues ya lo decidí: No lo aceptaré. Sesshomaru llévame a casa, ya.

Sesshomaru tomó las riendas del caballo de Kagome. El temor que vio en los ojos de la hermana le encogió el corazón. Sólo él sabía lo que ella había sufrido estando casada con el barón Naraku.

-Escúchame Kagome: Taisho no te lastimará. Jamás le permitiría que lo hiciera. Piensa en todos los motivos que tienes para casarte con él- dijo- estarás a salvo del Rey Juan y de sus seguidores, y ya no te perseguirán. Aquí estarás segura.

-Eso es importante.

-Taisho odia a Inglaterra y a nuestro Rey.

-Eso es otro punto a favor- admitió mordiéndose el labio inferior.

-Aunque ahora este lugar parezca horrible, algún día será un paraíso y tú ayudaras a reconstruirlo.

-Sí, podría ayudar- dijo la joven- Y ansío este clima templado. A decir verdad solo acepte venir porque me convenciste de que estas tierras están más cerca del sol. Dijiste que era extraño que el clima estuviera tan frio hoy.

Buen Dios. Olvido ese detalle. Kagome odiaba el frío y tuvo que mentirle para que aceptara conocer a Taisho. Y Ella tan inocente se había tragado esa mentira.

Sesshomaru soltó un suspiro. Imagino que cuando Kagome estuviera hundida en la nieve comprendería la mentira de su hermano. Para entonces ya estaría casada con Taisho y no le preocuparía tanto.

-Sesshomaru, ¿No le contaste nada sobre mi matrimonio con Naraku verdad?

-No, te di mi palabra.

-¿Y ya le contaste sobre que no puedo tener hijos?

-Él lo sabe Kagome.

- ¿Y porque no le importa?

-Quiere las tierras. Ahora es Laird y su principal preocupación es el clan.

-Es una respuesta fría, pero sincera – admitió- lo conoceré.

Sesshomaru sonrió.

Taisho estaba impaciente y comenzó a bajar los escalones en el mismo momento en que Kagome hacia avanzar a su caballo. Todavía no la había visto muy bien pues estaba cubierta por completo por una capa negra con caperuza. Sin embargo, lo sorprendió la pequeñez de la muchacha: dada la estatura de Sesshomaru esperaba una mujer más grande.

La apariencia de la joven no le importaba demasiado: el matrimonio no era otra cosa que un arreglo práctico. Sin embargo por ser hermana de Sesshomaru pensó que sería rubia y de ojos claros como él.

Estaba equivocado. Cuando la muchacha apartó la caperuza. Unos rizos negros le cubrieron la espalda y sus ojos color chocolates resaltaban en la palidez de su rostro. Unas pequeñas pecas cubrían el puente de su menuda y fina nariz. Los clanes Taisho y Wolfs se reunieron en torno a la recién llegada y se escucharon gruñidos de aprobación a su alrededor.

El mismo Taisho no estaba seguro de no haber lanzado una exclamación: La imagen de la joven le quitó el aliento.

Sesshomaru no había dicho una palabra del aspecto de Kagome y en realidad Taisho no tuvo interés en preguntar. En ese momento miró a Sesshomaru y vio en sus ojos una expresión risueña. "sabe que estoy impresionado" pensó. Inuyasha ocultó su sorpresa y concentró la atención en la hermosa mujer que se acercaba a él.

Por Dios era una hermosa muchacha. Los rizos negros hasta la cintura se balanceaban a cada paso que daba. Al parecer no tenía defectos. Tenía un puñado de pecas sobre la nariz y eso le gustó. Los ojos color chocolate, el cutis limpio y blanco y la su boca… Taisho gruño, esa boca suscitaba pensamientos lascivos. Eso también le gustó.

Miroku y Kouga no pudieron evitar dar su aprobación con gruñidos y silbidos que sonrojaron a la muchacha. Inuyasha no pudo controlarse y los lazó contra el suelo para que se callaran… De inmediato los demás soldados guardaron silencio.

Kagome se detuvo, miró a los soldados en el suelo y luego al líder.

-¿Ese es un hombre gentil?- murmuró para Sesshomaru- me mentiste.

-Kagome dale una oportunidad. Me lo debes a mí y también a él.

Kagome se acercó a Taisho pero el resoplido y gruñidos de la bestia a su lado la hicieron temblar.

-Buenos días Laird.

La voz le temblaba. Le tenía miedo Tanto al hombre como al Galgo posicionado a su lado derecho.

-¿Habla en galés?

La pregunta dirigida a Sesshomaru fue contestada por la misma Kagome.

-Sí señor, aprendí a hablar su idioma.

A Inuyasha le encantó el sonido musical de esa voz. Pero aun estaba cargada de nerviosismo y temor.

-Sesshomaru, espera aquí. Tu hermana y yo iremos a conversar adentro.

Luego Inuyasha se acercó a tomar a Kagome del brazo y el perro se le acercó. De manera instintiva la joven dio u paso atrás.

La enorme bestia gruñó y Taisho le ordenó salir. El animal meneo la cola y salió de la habitación.

Taisho volvió a colocar el brazo y Kagome asintió con la cabeza antes de tomarlo y entrar al castillo.

-Quisiera que dejara entrar a sus tierras al Sacerdote Mushin.

-Miroku- ese grito sobresaltó a Kagome- Ve a la frontera y permítele la entrada al sacerdote.

Miroku que se acercó de inmediato asintió con la cabeza y corrió a cumplir la orden.

Taisho pensó que haber accedido a la petición de Kagome disminuiría el temor de la joven. Después de todo había mostrado ser un hombre complaciente peor aun así Kagome parecía a punto de saltar.

"Que muchacha tan tímida".

Taisho pensó en sujetarla y ponérsela sobre el hombro para llevarla a dentro pero cambió de idea eso no ayudaría en nada.

Por la expresión del Laird Kagome comprendió que el hombre sabia del miedo que le tenía. Hizo una onda aspiración y apoyó la mano sobre la del guerrero.

Todo en el era grande. La mano era el doble que la suya y sin duda la hizo temblar.

-¿Por qué tiemblas?

La joven trato de retirar la mano pero Inuyasha se lo impidió. Ahora que la tenía no la dejaría ir.

Antes de que Kagome ofreciera una explicación razonable a la pregunta el hombre se volvió y la llevó escaleras arriba, al interior del castillo.

-Es debido este clima tan poco habitual- tartamudeo la joven.

-¿el qué? – Inuyasha parecía confundido.

-No importa Laird.

- Explícate Kagome.- exigió.

-Sesshomaru me explicó que el clima aquí es templado todo el año.

-¿Te dijo eso?- preguntó Inuyasha, También preguntándose por el repentino sonrojo en las mejillas de la muchacha.

-Me dijo que no era habitual el frio en esta región.- dijo-

Inuyasha estuvo a punto de estallar a carcajadas pero se contuvo a tiempo: el clima en realidad era sorprendentemente cálido para esta época del año.

-¿Y tú crees en todo lo que te dice tu hermano?- preguntó

-Desde luego- respondió la joven.

-Comprendo.

-Es el frio lo que me hace temblar.

-No, no lo es.

-¿No?

-Me tienes miedo Kagome.

Esperó que volviese a mentirle, pero ella lo sorprendió con la verdad.

-Si- afirmó- le tengo temor. Y también a su perro.

-Tu respuesta me satisface.

Por fin Inuyasha le soltó la mano.

-¿Le satisface saber que le temo?

Taisho sonrió.

-Kagome, yo ya sabía que me temías. Pero me complace que lo hayas admitido. Podrías haber mentido.

-Usted se daría cuenta de que mentía.

-Así es.

La respuesta fue en extremo arrogante pero a Kagome no le molestó, ya se esperaba que un hombre tan grande y apuesto como este fuera arrogante.

Kagome se giró para mirar el castillo y contempló los destrozos de las paredes y lo poco que quedaba del techo.

-Esto lo hicieron los hombres de mi marido ¿cierto?

- Si cierto, de tu ex marido- admitió el Laird – pero tú no tienes la culpa.

-Pude intentar persuadirlo

-No creo que te escuchara- afirmó Inuyasha- dime Kagome ¿Sabia Naraku de los destrozos de su amiguito?

-Sabia de lo que era capaz- respondió

-Intentaste reparar la injusticia- señaló- después del ataque de ese vasallo por eso envíate a tu hermano.

- Ese hombre hizo mucho mal por aquí- Kagome se veía roja de la ira al contemplar los deterioros del lugar.

-Kagome, te casaras conmigo.

Inuyasha lo dijo con énfasis y sin sonreír. Kagome reunió coraje para enfrentar la ira del guerrero y negó lentamente con la cabeza.

-Explícame los motivos de tus dudas- le exigió pero Kagome volvió a negar.

En nombre de Dios. ¿Por qué ella tenía la posibilidad de elegir? Sesshomaru tenía que haberse limitado a anunciarle que se casaría y eso era todo.

-Kagome no me agradan las mujeres tímidas.

Kagome se encogió de hombros.

-No soy tímida- afirmó- aprendí a ser cautelosa Milord, pero no tímida.

-Oh entiendo- dijo Inuyasha pero no se lo creyó.

-No me gustan los hombres grandes aunque sean apuestos.

-¿Me consideras apuesto?

¿Cómo se las ingenió para cambiar las palabras de la joven en un cumplido? También Inuyasha pareció asombrado como si nunca hubiera tenido conciencia de su atractivo.

-Me ha interpretado mal señor- dijo Kagome- su gallardía es un punto en su contra, además no me casaría nunca con un hombre grande.

Inuyasha no respondió solo siguió observándola con el ceño fruncido como si no comprendiera sus palabras.

-Milord ¿Qué piensa acerca de mi opinión?

Inuyasha suspiró.

-Son opiniones tontas.

-Quizás- admitió – pero eso es lo que pienso.

Taisho decidió que ya había perdido demasiado tiempo en esta discusión.

-Bien. De hecho Kagome, no te iras de aquí. Te quedarás conmigo. Mañana nos casaremos. Ah y de paso, eso no es una opinión es un hecho.

-¿Se casará conmigo en contra de mi voluntad?

-Sí, así lo haré.

Demonios de nuevo parecía aterrada. Y eso no le agradó así que trato de razonar con ella y así lograr su cooperación.

-¿Acaso cambiaste de opinión y quieres regresar a Inglaterra? Sesshomaru me dijo que querías dejar Inglaterra.

-No, no cambié de idea, pero…

-¿Puedes costear el impuesto que exige el Rey por ser soltera?

-No.

-¿Se trata del Barón Tsukumo? – Preguntó pero no la dejó responder- Fehh no me importa de todos modos no dejaré que te vayas. Ningún otro hombre te tendrá.

-No quiero el barón Tsukumo.- respondió enojada.

-Por tu tono deduzco que también es un gigante apuesto.

-Milord, ese hombre seria apuesto solo si a una le parecieran atractivo los sapos, además es tan pequeño de estatura como de mentalidad, es inaceptable para mí.

-Comprendo- dijo Taisho remarcando las palabras- de modo que te desagradan tanto hombres grandes como pequeños. ¿Acerté?

-Está burlándose de mí.

-No, no me burlo de tus estúpidas afirmaciones. Sesshomaru es grande tanto como yo- le recordó

-Sí, pero mi hermano nunca me lastimaría.

La verdad había salido a la luz: Kagome soltó las palabras sin poder contenerse y Taisho alzó una ceja al oír la significativa afirmación.

Kagome se apresuró a bajar la mirada, pero antes Inuyasha vio que se había sonrojado.

-Por favor Laird trate de comprender. Si me mordiese un cachorro yo tendría posibilidades de sobrevivir, pero si me mordiera un lobo creo que tendría la menor posibilidad.

Kagome hacia un enorme esfuerzo por mostrarse valiente pero no lo lograba.

Inuyasha pensó que ese temor era originado en experiencias pasadas.

Pasaron varios minutos de silencio. Inuyasha contemplaba a la joven y esta fijaba la vista en el suelo.

-¿Acaso tu esposo…?

-No quiero hablar de él.

Ya tenía la respuesta. Dio un paso hacia ella y Kagome no retrocedió. Inuyasha puso las manos sobre los hombros y la obligó a mirarlo. Kagome tardó en obedecer.

Taisho habló en un murmullo ronco:

-¿Kagome?

-¿Si?

- Yo no muerdo.

Continuara…

A todos aquellos que leen… por favor dejen reviews adoro leerlos y poco a poco iré contestándolos… Atte Sirena:-D