Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.

Este fic participa del reto Anual "Nuevo año, nuevas historias" del foro La Sala de los Menesteres

Sé que no les importará mucho mi clima pero se está viniendo una tormenta y yo ando a la buena de Salazar en el estacionamiento de la Uni robando señal, así que aunque tengo unos poquitos shots más, por el bien de mi laptop más que nada, esto es lo último que publico hoy.

Para esta Viñeta la palabra es "Error" y el personaje Marietta Edgecombe.

Ya se imaginarán de que va la cosa ^^ así que espero que lo disfruten.


Nuevo año, nuevas historias

2.- El error de Marietta

Lo había arruinado todo, lo sabía. Ni siquiera habían tenido que usar una poción con ella, su lengua se había desatado por decisión propia, aunque por buenos motivos o por lo menos ella así lo quería creer. Por lo tanto, al final no era tan malo en realidad, ¿cierto? Había sido lo correcto y lo más inteligente salvar a su madre de cualquier cosas que Umbridge pudiera intentar hacer, ¿no? Ella no era la mala de la historia, como Harry y los amigos de este lo querían hacer parecer. La profesora Umbridge se lo había dicho, el ministerio estaba contento con sus acciones, tanto así que el propio Ministro la acaba de felicitar.

Lo único que realmente la atormentaba era aquella maldición que había puesto Granger en el pergamino que ella había firmado. Esos granos horripilantes que cubrían sus mejillas, formando la palabra «CHIVATA», eran su único inconveniente. La bruja malvada había sido esa estúpida leona... ¡Pamplinas! Todo había sido un error. Abrir la bocota había sido el peor error de su vida y ya ni siquiera se podía mirar al espejo por ello. No sentía remordimiento por el tonto ejercito de Dumbledore, porque desde un principio ella no había querido formar de eso, su amiga Cho la había arrastrado pese a su negativa inicial. Ella tan solo era una victima de aquella descabellada situación y por lo mismo no se hundiría más.

—Señorita Edgecombe —la llamó la la profesora Umbridge—, dinos desde cuándo se celebran esas reuniones, querida. Si quieres puedes limitarte a negar o a afirmar con la cabeza, estoy segura de que eso no hará que te salgan más granos. ¿Se han celebrado regularmente durante los seis últimos meses?

¡Ja! ¿Y ella que iba a saber? Con esa cara de sapo y poco atractivo, un par de granos no la iban a matar. En cambio ella había sido una linda chica hasta que se le había ocurrido soltar la lengua. Nadie era tan estúpido para caer dos veces con la misma piedra. Ningún Ravenclaw que se respetara a si mismo, cometía el mismo error más de una vez y menos sabiendo las consecuencias.

Con la cara cubierta por su túnica y el flequillo, miró con mucho desprecio a Potter para luego negar con la cabeza. Vale, lo odiaba, pero no se arriesgaría a que más granos le salieran en el cuerpo. No lo hacía por ellos, lo hacía por si misma y por recuperar su lindo rostro antes de que la escuela terminaba, porque allá donde vivía, en casa, su vecino era el chico muggle más lindo que ella había llegado a conocer y no podría explicarle cuando lo viera el porque su cara estaba así.

Umbridge volvió a preguntar, una y otra vez de manera diferente, pero ella se negó. La profesora McGonagall la ayudó un poco y una sonrisa cubierta por su túnica, se formó en su rostro cuando escuchó el sarcástico comentario que la mujer hacía en contra de la cara de sapo. Si, si, ahora era cara de sapo porque todo era culpa suya. Esa mujer había podido interrogar a otras personas más, podría haber encontrado a otra soplona...

¡Joder! También podría encontrar a otra a la cual zarandear. ¿Ahora que le pasaba a esa vieja loca? Marietta escuchó al profesor Dumbledore defendela y a otro hombre del ministerio también interferir. De igual forma se quedó quita cuando Umbridge la soltó. Ya no quería seguir ahí, entre más tiempo pasaba más se cuestionaba, más analizaba y más se atormentaba. ¡Se había equivocado, pero no lo había hecho con mala intención! Su mirada ausente, viajaba allá lejos, donde el chico Danny Obsvorne le sonreí al pasar frente a su casa en patineta, mientras ella pretendía hacer jardinería.

¡Argh! Tan solo esperaba que los granos desaparecieran pronto o no podría asomar ni la nariz por la cortina en vacaciones. Maldita Umbridge, maldita Granger y malditos todos, incluyéndose ella misma. Ella por tonta, por no pensar con claridad, por no hacerle honor a su casa, porque su mayor error no había sido abrir la boca, sino pensar que los errores no tenían consecuencias.


¿Y qué tal? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Merezco comentario? ¿Galletitas? ¿Ranitas? ¿Cruciatus? ¿Algo? :3

687 palabras acorde al contador online y sin nada más que añadir, cambio y fuera que el agua ya se vino.

¡Pasad lindo día y nos leemos pronto! ¡Besos!

-Ophe