Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
"Welcome To My Life"
By Midori-Cullen
Summary: ¿Y si cuando los Cullen llegan a Forks se encuentran con una Bella bastante distinta? ¿Y si ella ya es un vampiro? ¿Y si tiene algun tipo de relación con los quileutes? E/B
Chapter II: "¿A vampire in Forks?"
EPOV
Aterrizamos en Port Ángeles y luego tuvimos casi veinte minutos de viaje en coche. Debería haber sido más de una hora, pero la velocidad de conducción de Carlisle nos ahorró todo aquel tiempo.
Recorrimos el pueblo casi en totalidad y nos adentramos en un pequeño sendero que conducía por el bosque. Resultaba bastante fácil el perderse en todo aquel revoltijo de plantas, y el paisaje repleto de un mareante verde. Casi claustrofóbico. Aunque nosotros nunca nos perderíamos aquí. De hecho, resultó sorprendentemente sencillo el llegar a nuestra nueva residencia, una vez que fuimos capaces de divisarla caí en la cuenta de que la farsa volvía a comenzar.
Nuevamente mentir sobre nuestra edad, nuestra identidad, nuestro origen, dar miles de explicaciones, exponer la cuartada, volver a comenzar. Todo de nuevo. Aquello no me pareció agradable en lo absoluto.
Pero se trataba de algo a lo que debía acostumbrarme, las mentiras jamás cesarían, eran parte de nosotros.
Bajamos del auto rápidamente. La "casa" se había deteriorado bastante, especialmente en lo que concierne a las paredes y pisos. Aunque la estructura en sí no parecía haber sufrido mucho el paso del tiempo. Lo de las paredes y demás no me sorprendía, medio siglo es medio siglo. Nada que un nuevo tapizado y un cambio de maderas no solucionase.
Subí a la que antes había sido mi habitación. La había elegido porque era una de las más grandes, tenía una vista preciosa y era perfecta para conseguir una buena acústica. La música formaba parte de mí, debía pensar en sus beneficios también.
Sin más rodeos, comencé a acomodar nuevamente mis cosas. No había traído demasiado y no me arrepentía de ello, realmente no me apetecía pasar horas acomodando miles de cosas.
Fue muy fácil el adaptar los nuevos muebles de modo que la acústica fuera perfecta, amaba esta habitación. Proseguí con mis CDs, colocándolos en las estanterías nuevas.
Lo hice con lentitud, quería distraerme un poco antes de bajar con los demás, de modo que tardé unos quince o veinte minutos en acomodarlos todos. Si, tenía bastantes.
Terminé ubicando mis libros y dejé la ropa que utilizaría mañana en el instituto sobre el sofá. Suspiré. Realmente, realmente, deseaba que no llamáramos demasiado la atención, aunque, al ser un pueblo tan pequeño y sin muchas novedades y nosotros tan… inhumanos, existía un noventa y nueve coma nueve de posibilidad de que… a nadie le importara un comino mis plegarias. ¿Qué podía esperar? Jamás me habían escuchado, ¿Por qué iba a ser esta la excepción?
Miré el reloj, este marcaba las doce y media de la medianoche. "Vaya, el tiempo sí que se pasa volando cuando uno está compadeciéndose a sí mismo" reí con sarcasmo en mi fuero interno. "Ojala pasara con esa rapidez en ciertos momentos"
En eso, escuché algo de movimiento abajo. En menos de dos segundos descubrí que todo el ajetreo que se escuchaba era porque Alice, Jasper y Emmett estaban de regreso, obviamente, sanos y salvos. Finalmente, toda la preocupación de Carlisle y Esme había sido en vano, todo había tal y como Alice había dicho.
Sería grosero no bajar a saludarlos, por lo cual, contra mi voluntad, me vi obligado a descender por las escaleras. Hubiera preferido seguir hundido en mis propias cavilaciones, pero se trataba de mis hermanos y no podía ser tan desconsiderado con ellos.
—Hola –saludé sin mucho entusiasmo, traté de no sonar grosero pero tampoco era una persona muy efusiva, por lo cual no podía fingir mucho fervor o me vería como un imbécil hipócrita. Quizá analizo demasiado las cosas, Alice dice que pienso mucho. Pero al menos pienso ¿cuál es el problema de calcular mis acciones? Es mejor que ser un imprudente.
—Hola –me devolvió Jasper con la misma emoción. Bueno, por lo menos Jasper es igual a mí.
—Hola Edward, te he extrañado –me dijo risueña la más bajita. Siempre efusiva, sonrió ampliamente. ¿Alguna vez Alice estaba deprimida? A esta altura comenzaba a dudarlo.
— ¡Hola pequeño amargado! –gritó Emmett, haciendo gala de su voz atronadora. Sentí como el ruido aturdidor de sus palabras, como sus pensamientos, hacían eco dentro de mi cabeza.
—Diablos Emmett, creo que me dejaste sordo –me quejé, cerrando un ojo como si doliera.
— ¿Pueden los vampiros quedarse sordos? –susurró Rosalie, casi inaudiblemente. Aún así pude oírla y sonreí con burla.
— No lo sé –contesté, aun sabiendo que era una pregunta meramente retórica- Pero me gustaría que no me utilizaran a mí como conejillo de indias.
—Pero, sería interesante averiguarlo –Alice gorjeó una larga carcajada- ¿No lo crees Carlisle?
—Claro. Siempre es bueno tener nueva información sobre nuestra especie –le siguió el juego él, mientras reía suavemente.
Puse una expresión de ofensa fingida- Bueno, ya vale. Suficiente de burlarse a mi costa. Es tiempo de irnos al instituto a que todos se queden mirándonos como si estuviéramos caminando por allí solo con ropa interior –sentencié.
Rosalie profirió un par de maldiciones que no se veían muy bien con su figura de mujer femenina, Jasper frunció el ceño, Emmett se encogió de hombros y sonrió y Alice resopló. Si, ese sería un muy largo día.
Esme y Carlisle se mantuvieron imperturbables con pequeñas sonrisas grabadas en sus rostros.
Nos dirigimos al garaje, listos para subirnos a mi nueva adquisición, un brillante Volvo color plateado. Era rápido, elegante, no demasiado llamativo y dinámico. Perfecto, moría de ganas por estrenarlo de una vez.
Pero, por supuesto, Rosalie tenía que salir con algún comentario de los suyos, lista para iniciar una nueva discusión.
— ¿Por qué tenemos que ir en el coche de Edward? –preguntó, enfadada.
—Porque –comencé, con un tono que evidenciaba que hasta un niño de tres debería saberlo- entre todos los coches, el mío es el menos ostentoso. Y se supone que tratamos de desentonar lo más mínimo. ¿Es mucho sacrificio para ti viajar en este auto, Rosalie?
Ella apartó el rostro mordazmente y se dirigió al coche a grandes zancadas. Podía escuchar como me maldecía una y otra vez en su fuero interno, aunque creo que esa era justamente su intención.
Sonreí petulante cuando entre en el auto y me senté en el asiento del conductor, desde atrás Rosalie me envió una mirada asesina y yo solo sonreí aún más.
Apreté el acelerador a fondo y me encaminé hacia el nuevo instituto.
Mierda. Yo sabía que esto iba a pasar, no necesito ser Alice para saberlo, pero eso no significa que me moleste menos.
¿Acaso la gente olvidó los conceptos básicos de la cortesía? Porque clavar la mirada deliberadamente sobre alguien y no apartarla por nada del mundo, definitivamente no es cortés.
Y mucho menos cuando no haces ningún esfuerzo por disimularlo ni siquiera un poco.
Cabe decir que yo no era el único irritado por la situación. Jasper tenía el ceño fruncido y luchaba contra sí mismo por no mandarles a esos humanos una mirada asesina y gritarles que dejaran de mirarlo de esa forma, lo cual seguramente los aterrorizaría.
La única que no se mostraba demasiado afectada por la situación era Rosalie, al fin y al cabo, el ser adulada era algo a lo que estaba acostumbrada desde su vida humana y no le molestaba demasiado llamar la atención. "Que suerte".
Las primeras horas de clase transcurrieron normalmente. Temía que algún humano lo suficientemente atrevido se acercara a intentar comenzar una conversación/interrogatorio-disfrazado, pero por sus pensamientos intimidábamos lo suficiente como para que se lo pensaran muy bien antes de acercársenos. Espero que siga siendo así siempre.
El sonido nasal del timbre interrumpió mis cavilaciones. "Ya es hora del almuerzo" pensé. Luego sonreí "Bueno, de su almuerzo. Porque dudo que quieran estar cerca durante el nuestro".
Fui encontrándome con mis hermanos durante el trayecto a la cafetería. Ninguno se veía demasiado entusiasmado, excepto Emmett quien sonreía como siempre, trando de alivianar el ambiente.
Observe a Alice. Se veía muy concentrada y ausente. Pude ver que el espectro de una imagen intentaba sin éxito asomar en su mente. Primero se veían las puertas de la cafetería abrirse, ingresaba un grupo de gente y por unos momentos la secuencia se cortaba. Lo próximo que se veía éramos nosotros mismos, con expresiones estupefactas grabadas en nuestras facciones. Había alguien, una figura femenina, o eso se podía apreciar. Era una chica. Ella nos observaba, y nosotros le devolvíamos la mirada con incredulidad. Después, la visión se desvanecía repentinamente.
Alice centró su mirada en mi rostro. Se veía frustrada, y su ceño se cerraba fuertemente, producto de su esfuerzo por forzar la visión lo más posible.
—Relájate Alice. No conseguirás nada si sigues forzándote a ti misma. Además, no creo que sea nada malo –consolé en susurros. Alice se estaba tomando demasiado en serio todo esto. Al fin y al cabo, la visión versaba básicamente de una chica entrando a la cafetería y nosotros en shock por su presencia. Era inquietante, si. Pero no demasiado grave, sabríamos manejar la situación si ocurría algo malo.
Nos pusimos en la cola y llenamos nuestras bandejas con abundante comida que, de todas formas, no comeríamos. Aun así, es necesario mantener las apariencias. Llamaría bastante la atención un grupo de alumnos que no comen jamás durante el almuerzo. Y tampoco queríamos ser tratados de anoréxicos, mucho menos teniendo un padre médico.
Nos sentamos en una mesa situada en una de las esquinas del lugar. Allí no llamaríamos la atención y podríamos mantenernos a una prudente distancia de los otros alumnos.
Pero en ese momento todos los murmullos, cuyo tema principal, por supuesto, era mi familia, se detuvieron súbitamente.
Con curiosidad, los cinco subimos la mirada hacia lo que fuera que había llamado la atención de todos.
Primero entraron un grupo de chicos de ante último año. Nada fuera de lo normal, sino fuera porque era los mismos que Alice había visto antes. Estaba seguro, y ella también lo notó. Sus ojos brillaban por la expectación, y seguramente los míos igual. Si las cosas iban como ella había visto, ahora debería aparecer ella.
Nos inclinamos levemente hacia delante, esperando. Nuestros hermanos nos observaron con confusión. Claro, ellos no entienden absolutamente nada de lo que está pasando. Luego se lo diríamos. Pero ahora, necesitaba ver si había entrado ella o no.
Fue entonces cuando la vi.
Entraba despreocupadamente en el lugar, su mirada estaba pérdida por las tantas caras que se habían volteado a verla. No parecía sorprendida por tamaña atención, pero tampoco complacida. Más bien, su expresión denotaba resignación.
No era muy alta, sino más bien, menuda y delgada. El cabello lo llevaba en una media coleta, era de una tonalidad caoba. Las ojeras malvas no estaban muy pronunciadas y era pálida como un fantasma. Tan pálida como nosotros.
Pero eso es porque, simplemente, ella es una de nosotros.
Menudo primer día de clases.
A/N: Bien! Ya vamos por el segundo capitulo. Ahora solo me faltan los otros 7!! Oh, Dios. Creo que ya me deprimí…
¿Podrían no asesinarme por borrar todos los capitulos? Sufrí haciéndolo xD
Ademàs quisiera que los que ya leyeron "Cuando Tu Llegaste a Mi Vida" se pasaran por mi perfil en la parte de "Noticias" allì esta explicado porque estoy editando todo y todo lo que necesiten saber. De todas formas a los que tengan dudas no duden en mandarme un PM y yo les contestaré.
pra los que nosaben, este fic lo publiqué a principios de este año y estaba en parada temporalmente, ahora estoy editandolo en su totalidad.
No saben el trauma que me genera releer los capítulos de este fic (el original) Simplemente me dan ganas de esconderme debajo de una piedra por mis forma de narrar, y, sin embargo, fue muy aceptado en su momento. Y agradezco a todos los que lo leyeron en su momento, nuevamente. Como también le agradezco mil veces a los que le están dando una oportunidad ahora.
Ya saben, sin lectores los escritores no serían lo mismo.
Ahora, damas y caballeros (¿siquiera hay chicos que lean esto?) me voy a comenzar a editar el tercer capitulo, tengo mucho que escribir pero, por suerte, acabo de comenzar mis vacaciones de invierno! Aunque esto de la Influenza H1N1 me cortó todos mis planes de cine, teatro y demás. Maldita sea. En fin, nos vemos en próximo capítulo ;)
Cuídense,
Midori
