Los personajes no me pertenecen, son de Nickelodeon. Esto sólo lo hago por diversión y no con fines de lucro.
Muchas gracias por los comentarios que recibí sobre este fanfic, la verdad soy más de historias de un solo capitulo, pero siempre es bueno entretenerte con algo completamente nuevo.
Ahora simplemente disfruten las siguientes líneas.
—¡Ya te vi Kendall Knight! ¡Estás detrás de Logan! —El más alto lo señaló acusadoramente—. ¡Quítame estas cosas de inmediato! ¡Este perro tiene pulgas!
—¡Es una botarga! ¡Tonto! —respondió Kendall.
El acusado corrió directo a los elevadores para escapar de la furia de James, lo que provocó que este lo siguiera, pero no pudo avanzar gracias a que Carlos seguía intentando despegar las monedas del suelo y tropezó con él. La botarga terminó sobre ambos y Logan no tuvo más remedio que seguir a su compañero de bromas.
—Bien —rió Katie—. Pero eso no me dice mucho de porque parece que los vomitó una hamburguesa.
Kendall y Logan voltearon a verse y recordaron que aún estaban bañados en ese liquido color rojo que había sido el protagonista de la ultima broma por parte de sus otros dos amigos. La niña parecía esperar el resto de la historia así que los chicos decidieron continuar.
—Verás hermanita…—continuó el rubio.
Logan observó desde la ventana del 2J que Carlos caminaba por la orilla de la piscina con dos malteadas rosas en mano; una para él y otra para James, con quien se reunió apenas llegó a las cabañas. ¿Qué hacía Carlos llevándole una malteada rosa a James? ¿Qué no sabía que las de soya bajas en grasa eran las únicas que el chico alto tomaba?
Sacudió la cabeza cuando su pensamiento se había desviado de su propósito y se apresuró en tomar asiento frente al televisor y revisar la programación de ese día. Necesitaba desviar su pensamiento en algo que no fuera idear una nueva estrategia para hacer que James y Carlitos se dieran por vencidos.
Apenas el armonioso sonido de un video musical invadió el departamento, la puerta se abrió de prisa ante el paso de un apurado Kendall que llevaba un extraño paquete en mano. Instintivamente Logan tomó un enorme cojín naranja y se lanzó detrás del sofá, obteniendo con ello un futuro cardenal en el hombro izquierdo.
—¡Soy yo! —rió Kendall ayudándolo a levantarse.
—Ya me di cuenta —bufó el chico genio—. ¿Qué es lo que traes en la mano?
Kendall desenvolvió rápidamente el paquete arrojando papeles de distintos colores al suelo para al final mostrar un delgado libro en color negro y que en la portada incluía la fotografía de Sir Walter Raleigh. Lo más difícil de creer era que las letras en color oro dejaban ver el titulo "Las mejores bromas de todos los tiempos, por Lord Jugarretón"
—Es una broma, ¿Verdad? —Su amigo no sabía que responder—. No sé de donde sacaste eso, pero se supone que tú y yo éramos los razonables del grupo. Ambos sabemos que Lord Jugarretón no existe.
—¡Estoy desesperado! ¿Sabes? —Se alteró Kendall—. Eso mismo pensé yo cuando extrañamente recibí esto. Lo dejaron en la paquetería y Bitters me lo entregó porque estaba dirigido para mí —el chico hablaba cada vez más rápido, y cuando vio que el más bajito estaba por decir algo subió el volumen— ¡No tengo idea de quien lo envió y por el momento no me interesa! ¡Lo único que tengo en mente es que las bromas descritas dentro de este libro son las más geniales que he visto en mi vida!
Kendall arrojó el libro a las manos de Logan y este comenzó a leer; el genio de la banda abría más los ojos conforme las paginas avanzaban.
—Esto… esto es…
Logan no podía ni hablar; su rostro lo decía todo. Kendall se dio cuenta de esto y una siniestra sonrisa se dibujó en su rostro al mismo tiempo.
Al día siguiente, durante el desayuno, Logan y Kendall estaban sentados hombro con hombro frente a Carlos, que comía pacientemente la comida que la señora Knight había preparado antes de ir al gimnasio. Katie estaba en una de las cabeceras y no paraba de verlos divertida sin decir una sola palabra.
—¡Carlitos! —la voz de James llamó la atención de todos los presentes—. Tomaré un baño, cuento contigo para que mantengas vigilados a nuestros rivales hasta que salga de la ducha.
El chico del casco no despegó la vista de sus dos amigos, pero no pasaron ni diez segundos cuando la piel se le comenzó a erizar; Kendall y Logan lo observaban fijamente, sin parpadear y con una enorme sonrisa en sus rostros. Tenía todas las intenciones de preguntar el porqué, pero grito de dolor por parte de James proveniente del baño lo hizo correr para socorrer a su amigo.
Apenas despareció de la vista de los demás, el grito de Carlos no tardó en hacer segunda al de James. Logan y Kendall chocaron sus manos en señal de victoria.
El gusto de posiblemente vencer a James y Carlos no les duró mucho, pues cuando la madre de Kendall regresó a casa se encontró con que los rivales de su hijo y el chico listo tenían los pies rojos y sus zapatos de descanso estaba casi desechos; los chicos habían puesto yoduro de nitrógeno y por poco la piel de sus pies no la contaban. Gracias a ello, Kendall y Logan fueron castigados hasta por una semana. Por su parte Katie no dejaba de reír con todo lo que estaba sucediendo.
Días después, los cuatro chicos seguían con la guardia en alto, pues Carlos y James nunca dijeron haber sido derrotados, aún y cuando sus pies seguían irritados después de la última broma. Carlos y Logan estaban sentados en el amplio sofá con una gran muralla de almohadas entre ellos para evitar contacto. James había desaparecido sin previo aviso después de que Kendall había despertado después de una siesta corta con un par de bigotes hechos con marcador permanente. En aquellos momentos el chico rubio estaba encerrado en el baño tratando de quitar las marcas de su rostro y por eso los chicos más bajitos estaban solos en la sala del 2J.
La situación era bastante incómoda, pues sus entrecejos arrugados decían que ambos estaban molestos, y no era para menos.
—Espero que a Kendall no se le quite el bigote hasta dentro de tres días —dijo Carlitos para después mostrarle la lengua a Logan.
El chico listo lo observó con rareza.
—Eso es lo más infantil que he escuchado en mucho tiempo —vio a Carlos mostrarse ofendido.
—¡Mira quien lo dice! —prosiguió—. ¡El que le ayudo a Kendall a que James se quemara y comenzó con todo esto!
Logan vio a Carlos hacer un puchero con sentimientos encontrados; era como si quisiera llorar y su furia no le permitiera desistir. A Logan se le contrajo el corazón cuando vio esas expresiones en el rostro del más inocente de sus amigos. ¿Cómo es que no lo había visto antes? Carlitos era quien menos quería seguir con esas jugarretas que los involucraban a los cuatro. Cuatro chicos quienes se suponía que eran mejores amigos.
—¿Por qué estás ayudando a James? —preguntó el chico listo.
Carlos, quien en ese momento parecía estar muy lejos de los pensamientos de Logan, no dudó en voltear a ver nuevamente a su amigo cuando terminó la pregunta.
—Porque tú estás con Kendall y James es mi mejor amigo —fue la respuesta del chico, y por la forma tan divertida en que lo dijo parecía que desde un principio él lo tomaba como un simple juego sin consecuencias—. Aquel día que vi que tú y Kendall le estaban gastando una broma a James y él me preguntó si sabía quién era el culpable, de verdad pensé que se traba de un simple juego, pero ahora desearía no haberle contado ni una sola palabra.
—Lo mismo pienso —Logan quitó algunas almohadas para palmear el hombro de Carlos—. De haber sabido que esto se le saldría de las manos a Kendall, lo habría detenido en vez de ayudarlo. ¡Y vaya que es raro que algo le salga mal a Kendall!
Ambos chicos rieron un poco para demostrar que estaba de acuerdo en todo. Ninguno de los dos quería seguir con aquel juego sin control.
—Además —prosiguió Carlitos—, creo que James está un poco fuera de sí. No sé porqué, pero creo que le cuesta trabajo admitir que ayudaste a Kendall a realizar esa broma. Me dijo que no te consideraba capaz de algo así; y menos contra él.
Logan no tenía palabras para continuar con la charla. ¿James pensaba que?
—Hagamos algo Carlitos —dijo Logan un tanto nervioso por lo que acababa de escuchar—. Dile a James que ambos se rindan, y yo convenceré a Kendall de hacer lo mismo, así ninguno de los dos grupos será ganador y podremos seguir con nuestras vidas normales, ¿Qué opinas?
Carlos sonrió en señal de que estaba de acuerdo con el plan y ambos se levantaron para poner en marcha sus planes después de estrechar sus manos. El chico del casco tenía todas las intenciones de salir corriendo hasta que vio a Kendall salir del baño con los labios y la parte baja de la nariz rojos después de haber tallado tanto esa zona del rostro.
—¡Tú! —Apuntó a Carlos—. ¡Dinos cuál será la próxima broma que tienen planeada para así poder ganar de una vez y terminar con todo esto!
—¡No! —expresó un muy risueño Carlos— ¡Haré algo mucho mejor!
El chico de la piel morena corrió directo a la puerta para ir en busca de su amigo. Kendall se apresuró a seguirlo para que no escapara y al mismo tiempo Logan trató de detener al rubio para tratar de explicarle lo que estaba pasando, pero justo cuando Carlos abrió la puerta, un pastel con mucho betún fue a parar directo a su cara manchando toda su ropa y el casco. Kendall rió al verlo y Logan palmeo su frente en señal de fastidio.
—¡Ay no! ¡Olvidé que Tyler estaba detrás de la puerta con un pastel listo para atacar al primero que saliera! —se reprochó Logan.
El niño pelirrojo también reía mientras Carlos trataba de retirar todo el pastel de su ropa con mucha desesperación. Logan había comenzado a preocuparse; tal vez gracias a esto la tregua entre él y Carlos se había ido por el retrete.
—¿Cómo pudiste Logan? —reprochó Carlos con las manos llenas de pastel—. ¿Desperdiciar así un pastel? ¡Mejor me lo hubiera comido yo!
El chico listo suspiró aliviado; Carlitos seguía siendo tan inocente.
Kendall rió aún más al ver al latino comer los trozos de pastel que había logrado rescatar, pero no era en burla, si no feliz por tener de vuelta al ocurrente Carlos de siempre. Eso le daba tranquilidad a Logan, pues sospechaba que el rubio también quería terminar ya con esa inútil guerra de bromas.
—¿Carlos? ¿Qué te hicieron?
La risa de los chicos se dejó de escuchar cuando la voz de James apareció por uno de los pasillos; estaba sorprendido por ver a Carlitos en ese estado.
—¡No es justo! —reprochó la cara de BTR a Logan y Kendall— ¡Venía con todas las intenciones de pactar una tregua y me encuentro con que ambos han atacado a Carlos a mis espaldas!
—¡No! ¡James, espera!
El líder de la banda intentó explicarle a James lo ocurrido, pero el más alto ya había tomado a su compañero del brazo para llevárselo lejos de ahí. Cuando dieron vuelta en el pasillo Kendall y Logan compartieron miradas fugaces y salieron corriendo tras ellos.
—¡James! ¡James! —gritaron al mismo tiempo mientras corrían.
Estaban por llegar a las escaleras cuando un grupo de niños de entre cinco y diez años bloquearon su camino y apuntaron con pistolas de agua. James apareció tras ellos con una sonrisa triunfante.
—De verdad —explicó James—… mis verdaderas intenciones eran terminar con esto, pero después de ver a Carlos así creo que pondré en marcha mi astuto plan. ¡ATAQUEN!
Esperando lo peor, Kendall y Logan comenzaron a gritar cuando los niños también lo hicieron al mismo tiempo en que activaban sus armas de juguete, bañándolos con una espesa salsa de tomate.
—Esa ha sido la mejor broma hasta ahora —comentó Katie cuando su hermano y Logan terminaron su relato—. La salsa de tomate siempre será un clásico.
Los dos chicos rodaron los ojos para después ver a la niña retirarse a su habitación. Se quedaron de pie en el centro de la cocina no sabiendo que hacer.
—¿Qué vamos a hacer, Kendall? —no sabía cuántas veces había preguntado eso, pero seguiría haciéndolo hasta que todo aquello terminara.
—Sólo se me ocurre una sola manera de solucionar esto amigo —respondió el rubio—. Sólo una forma.
Y después de eso, Logan vio que Kendall reflejaba en su mirada despreocupación, y eso sólo pasaba cuando ya tenía uno de sus famosos y grandiosos planes con los que solucionaba todo.
Continuará…
¡Si! ¡Proximo capitulo gran final! ¿Ya vieron el bromance, soft-slash o como quieran llamarlo?
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¡Nos vemos en el próximo capítulo!
