Disclaimer: Harry Potter, sus personajes y lugares son marca registrada y no me pertenecen.

Cómo sobrevivir a la Navidad.

Segunda entrega: Cómo escoger las decoraciones.

Paso 1: Escoja los colores o el tema de su decoración.

-¿Un tema? - preguntó Harry – ¿desde cuándo hay que escoger un tema para decorar? Creo que la navidad ya es tema suficiente.

-Lo sé, pero habrá mucho de donde escoger, y de todo tipo de cosas, colores... Al menos debemos escoger un color.

-Pensé que los colores de navidad eran rojo y dorado. Lo cual es perfecto, ya sabes, los colores de Gryffindor.

-Pero son aburridos, casi todos decoran de ese color. ¿Qué tal azul y plateado?

-¿Cómo Ravenclaw? Paso. Volviendo a los temas, dame ejemplos.

-No sé, dulces, Disney, Star Wars...

-¿Star Wars? ¿Para navidad? Caray, los muggles son extraños. Bien, vayamos a las tiendas y ahí escogeremos lo que más nos guste. Pasamos por Teddy de camino.

Como todos los domingos, Teddy, de cinco años, pasaba el día con ellos. Normalmente lo llevaban a desayunar y después al cine, a algún parque de diversiones, a visitar a los Weasley o algo por el estilo. Pero en días como éste que tenían cosas que hacer el niño los acompañaba.

Recogieron a Teddy y su abuela les entregó una maleta con todo lo que podría necesitar. Se despidieron y acordaron pasar a dejarlo en la noche.

-Creo que sería lindo que el tema de nuestra decoración fueran los dulces – opinó Hermione.

-A mí me gustan los dulces – dijo Teddy desde el asiento de atrás.

-Dos contra uno, Potter.

-¡Pero la Navidad ya es un tema! Escojamos solo colores. Propongo rojo y dorado.

-Los propones porque son los colores de Gryffindor – dijo Hermione - ¿qué tal verde y rojo? Son colores navideños también.

-Verde y rojo no combinan – argumentó Harry.

-Eres hombre, ¿tú qué sabes?

-Tú nunca usas ropa verde y roja al mismo tiempo tía Herms – opinó Teddy.

-Teddy ¡ayúdame! Bien, eh... plateado y morado, ¿qué opinas? – preguntó la muchacha observando a Harry desde el asiento del copiloto.

-Me parece. Son colores neutros. Y por neutros me refiero a que no están en las casas de Hogwarts. Así nos evitaremos esos temas en la cena de Navidad.

-Sólo tú y Ron hablan de esos temas

-Y Malfoy – añadió el joven.

-Se llama Draco. Deberías de empezar a decirle por su nombre, parece que va en serio con Ginny.

-Para mí siempre será un hurón – dijo Harry riéndose.

-¡Yo quiero un hurón mascota! - exclamó Teddy desde el asiento de atrás.

-Cuando veas al novio de tía Ginny le preguntas, estoy seguro que le encantará la idea.

-¡Harry!

Paso 2: Haz una lista de lo que necesitas.

-Bien – dijo Hermione entrando a la tienda de la mano de Teddy – necesitamos luces para el pino, luces para afuera...

-¿Las luces de afuera también van a ser moradas? Porque se me ocurría poner luces de colores para que contrasten con la nieve.

-Pues supongo que solo el pino y las decoraciones de dentro de la casa – contestó la chica, insegura - ¿qué opinas?

-No sé – dijo Harry con una expresión burlona – tú eres la experta, ¿qué no?

-Ja, ja. Tomaremos luces de colores. ¡Agarra un carrito! ¿Quieres sentarte en el carrito, Teddy?

-No, quiero caminar.

-¿Estás seguro? Vamos a tardar y te vas a cansar.

-Quiero caminar – dijo el pequeño.

Quince minutos después estaban los tres parados frente a un estante repleto de luces, tratando de escoger algunas para el pino.

-¿Qué tal los que tienen forma de copo de nieve?

-¿Y los que tienen forma de dulces?

-¡Me gustan los dulces!

-Mejor las circulares moradas normales – sugirió Harry - ¿cuántas deberíamos de llevar?

-No tengo idea – dijo Hermione en voz baja – deberíamos ponerle luces blancas también.

-¿Cuántas de cada una? ¿Dos? No, son muy pocas. Llevaré seis de cada una.

-Creo que doce series es mucho para el pino.

-No, creo que serán suficientes. Es muy alto. Las voy a probar.

Harry conectó las luces para asegurarse que funcionaran y las echó al carrito.

-Bien – dijo Harry – para afuera voy a llevar los que parecen copos de nieve.

-Ya hay mucha nieve en las calles – contestó Hermione

-¡Pero míralos Herms! Serán como pequeños milagros de navidad colgando del garage. Llevaré diez.

-¡¿Diez?! - exclamó la muchacha - ¡Es demasiado!

-No, para nada, será la casa más iluminada de la calle.

-El recibo de luz saldrá carísimo

-¡No importa! Mira – dijo mostrándole un copo del tamaño de su mano que cambiaba de blanco a azul – son fabulosos. Los voy a llevar.

-Llévales, entonces. Me adelanto con Teddy para escoger las esferas.

Sugerencia: El pino puede decorarse no solo con esferas, también con muñecos de peluche, flores, tiras de tela y por supuesto la estrella en la punta.

-De verdad Hermione, estas esferas tienen el tamaño de tu cabeza.

Cuando Harry los alcanzó en las esferas, unos diez minutos después, Hermione y Teddy ya tenían el carrito lleno de esferas de todos los tamaños, cintas en distintos tonos de plateado y varios muñecos de peluche que a Teddy le gustaron para colgarlos y Hermione no pudo negarse.

-Creo que son muchas esferas – comentó Harry

-El pino es muy grande – argumentó la chica.

-La tía Herms dijo que tú llevabas muchas luces y no le hiciste caso – comentó Teddy – tía, si yo fuera tú no le haría caso tampoco.

-¿Ves? Teddy tiene razón.

-Okay, llevémoslas. Pero los peluches me parecen una exageración. Nunca he visto un pino con peluches.

-Mi abue Andrómeda ha puesto peluches en el pino – dijo Teddy.

-¿Hermione te sobornó para que estés de su lado, chiquillo? - preguntó Harry al niño en broma.

-Quizá le prometí un helado – bromeó la chica – además, los peluches los escogió él. Pero son lindos mira, hay muñecos de nieve, Santa Claus con trajes morados, regalos... Se verán muy lindos – dijo alzando la punta interior de las cejas y abriendo mucho los ojos.

-No pongas esa cara, es hacer trampa. No. - volteó la cara – No vamos a llevar los peluches.

-Dímelo viéndome a los ojos – retó Hermione. Harry volteó a verla.

-No vamos... Ay, Hermione Granger, no sé qué hacer contigo. - cerró los ojos – no vamos a llevarlos.

-¡No hagas eso! - dijo la chica, metiendo la mano bajo los lentes para abrirle los ojos - ¿Por favor?

-¡Eres insufrible! - dijo Harry riéndose y besándole la frente – bien, los llevamos. ¿La tela para qué es?

-Se enrolla y se pone alrededor del pino – explicó Hermione – créeme, se verá bien.

-Falta algo, mi tía Petunia solía poner como un tapete alrededor del pino donde ponía los regalos de Dudley.

-Oh, tienes razón, el pie de árbol. Escoge uno, están por allá.

Harry tomó el único morado y lo puso dentro del carro. Hermione lo agarró e iba a hacer un comentario cuando Harry intervino.

-No, ni digas que no te gusta, o que no combina o algo así. Es el único que hay.

-¡Sólo iba a decir que estaba muy lindo! Honestamente, Harry Potter. Apuesto a que no pensaste que sería así escoger los adornos.

-De hecho no – dijo mientras empujaba el carrito. - Pensaba que sería más coser y cantar. Pero esto se parece más a cuando escogimos los colores para pintar los cuartos y la sala.

Hermione sonrió, recordando cómo habían pasado casi cinco horas en la tienda escogiendo los colores para su casa nueva.

-El encargado casi nos escupe ese día – recordó la chica.

-Y yo casi le escupo a él – comentó Harry - ¿qué sigue en la lista?

-Eh... - murmuró Hermione mientras revisaba el papel – figuras para el nacimiento.

Paso 3: Escoja su nacimiento en base al espacio donde lo va a poner. Las figuras necesarias son: María, José, niño Dios, Reyes Magos, vaca, borrego y los animales que guste. No se olvide del pesebre y el heno.

-Mi tía no ponía nacimiento – observó Harry – pero tampoco tenía el espíritu navideño muy alto. Llevemos los muñecos más grandes para ponerlos afuera.

-¿Porqué esa necesidad de llevar siempre lo más grande? - preguntó Hermione – si no te conociera, diría que es cuestión de compensación.

Harry se quedó unos segundos presa del estupor, hasta que comentó:

-Realmente no sé si sentirme ofendido o halagado con ese comentario – dijo mientras Hermione reía – yo... Bah, olvídalo. Llevemos este nacimiento – dijo, señalando uno con figuras de la altura de sus piernas – es grande y viene completo, así no tenemos que buscar varias figuras.

-Veamos – dijo la chica acercándose al precio – no, ni hablar. ¡Está carísimo!

-Podemos pagarlo, amor. Son aproximadamente... - hizo cuentas en su mente – ¿100 galeones?

-¿Y qué hay de todo lo que ya llevamos? No creo que...

-Velo como una inversión – la persuadió su novio – los años siguientes no tendremos que comprar esto, entonces...

-No puedo creer que aún tengas tu poder de convencimiento intacto. Pídeselo al encargado.

-Tía, tengo hambre – se quejó Teddy - ¿a qué hora vamos a comer?

-Oh, Teddy, lo siento tanto, hemos tardado mucho. ¿Quieres una hamburguesa? Toma – sacó de su bolso una barra de cereal – come esto, sólo nos queda buscar una cosa más y vamos a comer.

-¿De veras? - cuestionó Harry, quien había terminado de hablar con el encargado del nacimiento – yo también tengo hambre ya. ¿No hay una barra de cereal para mí?

-¡No te voy a dar los bocadillos de Teddy! - se paró en las puntas de los pies y le dio un beso suave en los labios – eso deberá ser suficiente.

-Nunca tengo suficiente de esos – comentó con una sonrisa mientras le pasaba el brazo por los hombros - ¿Qué falta?

Hermione sonrió enormemente.

-¡Inflables!

Paso 4: Hay inflables de distintos tamaños y estilos, escójalos a su gusto. Lleve sólo los necesarios.

-¡Llevemos este farol inflable para la entrada!

-¡Mira este Santa con su trineo! Se verá fabuloso en la azotea

-Éstos pingüinos deslizándose en la resbaladilla son muy graciosos, los pondremos en la terraza.

-Éste pino con los muñecos de nieve es perfecto para el jardín

Harry y Hermione llevaban al menos la mitad de los inflables que había en la tienda, todos dentro del carrito. Teddy también opinaba e incluso metió uno o dos sin que su padrino se diera cuenta. Después de algunos minutos en esa sección, Hermione se dio cuenta que eran más de diez muñecos inflables que ya llevaban.

-¡Harry! ¿Crees que entren todos en la casa?

-Claro que no – contestó el chico, enspeccionando la caja de otro inflable – recuerda que casi todos van en la entrada o en la terraza.

-Yo sé, me refiero a si tenemos espacio suficiente, llevamos... - contó los inflables - ¡Doce! Creo que deberíamos dejar algunos.

-¿Cómo? No, no creo que sea... - guardó silencio cuando volteó a ver el carrito – Oh, ya veo a qué te refieres. - se rascó la cabeza – sí, tienes razón, dejemos algunos. Dejemos el farol, los pingüinos, el tren y la esfera de nieve gigante.

-¡¿Qué?! ¡No! Yo escogí esos – contestó Hermione - ¿porqué no dejamos los que tú escogiste? Ese Santa Claus en motocicleta es algo exagerado

-¿Bromeas? ¡Se parece a Hagrid!

-¿De dónde? Que yo recuerde Hagrid no lleva un traje rojo ni la barba blanca.

-Oh, vamos – comentó Harry – hombre enorme, gordo, barba larga, ¿en moto? Es Hagrid de donde lo veas.

-Padrino – llamó Teddy, quien ya se había cansado y se encontraba sentado en el carrito – Santa Claus anda en un trineo, no en moto.

-Pero este Santa es especial, chiquitín – dijo Harry, ante la mirada de reprobación del niño – Bien, Santa-Hagrid se queda – aceptó a regañadientes, sacando la caja respectiva del carrito de compras - ¡pero los pingüinos también! Son lindos y todo pero llevan lentes de sol como si fuera pleno verano.

-Bien – contestó la chica – también se queda la palmera, dijo mientras sacaba la caja

-Y el globo de nieve gigante

Así, fueron dejando algunos y consiguieron quedarse sólo con 6; cuando terminaron se dirigieron a las cajas para pagar.

Recomendación: Diciembre es el mes en el cual las tiendas están mas abarrotadas, sea consciente del tiempo que puede tardar.

-Oh, por Dios, las filas están larguísimas – dijo Harry – creo que tendrás que darle otro bocadillo a Teddy.

Hermione asintió y sacó una bolsa resellable con manzana picada para el niño (que tuvo que compartir con su padrino). Fue su turno de pagar después de unos treinta minutos.

-Hola, buenas tardes – saludó el cajero, comenzando a pasar los artículos por el escáner -Oh, parece que alguien estuvo de compras navideñas.

-No me digas – contestó Harry con ironía, fastidiado después de esperar.

-Sí – contestó el chico, lo cual hizo pensar a Harry que su sarcasmo era tan avanzado que la gente no era capaz de distinguirlo. O quizá el muchacho no era muy brillante – en ésta época todas las familias vienen por sus decoraciones navideñas, en unos tres o cuatro días comenzarán a venir por los regalos.

Definitivamente, no era muy brillante. Pagó por todo (el total de la cuenta le ganó una mirada retadora de Hermione, esas de 'tuve razón de nuevo') y se dirigió a guardar las compras en la camioneta mientras Hermione se adelantaba con Teddy al restaurante.

Cuando Harry regresó la encontró sentada cerca del área de juegos con tres hamburguesas con papas y refresco.

-Pensé que tenía hambre – comentó Harry mientras agarraba una papa.

-Dijo que jugaría un rato antes de comer – le contestó su novia – vendrá en unos momentos.

-Estoy muy cansado – dijo Harry mientras comía su hamburguesa – Tardamos... - miró su reloj - ¡¿tres horas y media?! No puedo creerlo. Creo que nunca en mi vida había pasado tanto tiempo en una tienda.

-Uy, no es nada – alardeó Hermione – deberías hacer este tipo de compras con mi mamá. Mínimo seis horas en el centro comercial. Además, creo que esto fue pan comido considerando lo que sigue en la lista.

-¿Qué sigue en la lista? - preguntó con su refresco a medio camino entre la mesa y su boca.

-Poner tooodo lo que acabamos de comprar en el pino, y dentro y fuera de la casa.

-Oh no – fue todo lo que atinó a decir.

Comenzaba a arrepentirse de haber comprado tanto, pero luego recordó que con magia no podía ser muy difícil, no les tomaría más que una o dos horas. Además iba a hacerlo con Hermione, y la vida siempre le parecía mucho más placentera cuando estaba con ella.


¡Hola chicos! Después de un año, regreso con esta historia. Quería subir capítulos desde el 1 de diciembre pero no servía el módem de mi casa y apenas hoy lo repararon, así que aquí está, espero lo disfruten mucho :) Terminé este capítulo por ahí de marzo así que espero se sienta bien la atmósfera navideña, espero con ansias sus opiniones, sugerencias y lo que esperan ver en los siguientes capítulos. Ya tengo unos adelantados así que ¡nos leemos pronto! Recuerden dejar reviews, saludos desde México.