Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


Este capitulo se lo dedico a mi amiga Ruth a la que todos conocen como Tuty, que hoy esta de cumpleaños. Que cumplas muchos años mas, que Dios te bendiga siempre y lo pases muy lindo junto a tu familia.


Mi Destino Escrito con el Tuyo

CAPITULO II

La Fiesta. Parte II

Los hermanos Cornwell habían sacado a bailar a sus novias Annie y Patty. Candy se quedó sentada en un sofá del salón esperando a Albert, mientras miraba las parejas que estaban bailando. Pensaba en la cara que pondría su amigo y protector cuando le contará que ella iba regresar con Terry. Estaba segura que él se iba sorprender mucho, tanto como a ella, cuando esa tarde después de llegar del hospital se encontró con la carta que Terry le había mandado, tirada por debajo de la puerta. En ese instante pensó que podía ser del hogar de pony, pero cuando vio el remitente se quedó paralizada, no podía creer que esa carta que tenía en sus manos, fuera de él, de Terry, ese amor de adolescencia que por culpa del destino se tuvieron que separar. Con paso lento había caminado por todo el departamento, sin saber qué hacer con la carta. Se moría de curiosidad por saber qué era lo que decía, pero al mismo tiempo tenia tanto miedo leerla, sin poder imaginarse cuál era su contenido. Sin embargo tomó valentía y parándose al lado de la ventana de la sala la abrió y comenzó a leerla, con sus labios temblorosos de lo nerviosa que se encontraba en ese momento.

Querida pecosa.

Me imagino que te va sorprender mucho cuando leas esta carta, aunque no lo creas para mí no fue fácil escribirla, ya que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos. Sin embargo tú no has dejado de estar presente en mi corazón, dándome las fuerzas para salir adelante, después de esa separación que a ambos nos dolió profundamente. Pero ahora el destino nos está dando la oportunidad de volver a estar juntos y esta vez para siempre. Aunque no lo creas pecosa soy un hombre libre, Susana ya no desea estar conmigo, se dio cuenta que nunca la voy a amar y decidió dejarme para comenzar una nueva vida. Para mí fue un gran alivio, no sabes todo lo que tuve que pasar al lado de una mujer que no se ama, pero no te voy hablar de eso porque es parte del pasado. Ahora solo tú eres mi presente y mi futuro. Te amo Candy y estoy dispuesto hacerte muy feliz, solo dime que también me sigues amando, para viajar a Chicago y pedirle tu mano a mí gran amigo Albert, tu protector.

Por favor pecosa piénsalo y cuando tengas la respuesta envíamela para planear una vida a tu lado.

Te ama.

Terry Granchester.

Candy con su corazón latiendo intensamente, cerro sus ojos con mucha emoción al terminar de recordar aquella carta, que le daba la esperanza de volver a estar con el hombre que siempre ha amado, Terry.

En eso llegaron Los señores Legan, con sus hijos Niel y Elisa, que venían un poco retrasados, todo por culpa de Elisa que se había demorado más de la cuenta en arreglarse. Sara y su esposo se acercaron a saludar a unos amigos, mientras que Niel y Elisa al ver sola a Candy se dirigieron hasta ella, como siempre para molestarla.

—Candy White que sorpresa –la saludó Elisa con una risa burlona. Muriéndose de la envidia de que Candy estuviera más bella que ella esa noche.

—¿Qué haces tan sola? –le preguntó Neil.

La rubia dio un pesado suspiro, ya que cada vez que se encontraba con los hermanos Legan habían problemas. Sin embargo se sentía tan contenta que digieran lo que dijeran no iba caer en sus provocaciones.

—Estoy esperando a Albert –respondió.

—¿Todavía no llega tio William? –preguntó Elisa.

—Ya llego, pero está en la biblioteca con la tía abuela.

—Por qué no aprovechamos para bailar, Candy –le ofreció Niel.

—No, gracias…

—¡Te niegas a bailar conmigo!

—Sí, Niel.

—Ya Niel no te humilles con esta huérfana –le dijo Elisa –Por qué mejor no me sacas a bailar a mí.

—Elisa no me interesa bailar contigo, es aburrido.

—¡Idiota! –le gritó Elisa dándole un punta pies.

Candy se echó a reír.

—¡Y tú de que te ríes pobre huérfana!–protestó Niel.

En eso llegó Albert que alcanzó a escuchar las feas palabras que le decía a su protegida, algo que lo indignó completamente.

—¡Niel Legan pídele disculpa a Candy por lo que le has dicho! –le exigió mirándolo furioso.

—¡No pienso humillarme ante ella!

—Sino lo haces tendrás que irte de mí mansión y no volver nunca más. No voy a permitir que ustedes dos vuelvan a lastimar a Candy ¡Así que la respetan o se olvidan de volver a esta mansión! –le advirtió Albert con una autoridad que atemorizó a los hermanos Legan.

—Candy siento mucho lo que te dije –se disculpó Niel sintiéndose realmente humillado por tener que pedirle disculpa a esa huérfana, que siempre lo estaba rechazando.

—No importa, Niel -contestó Candy.

—Espero que esto no vuelva a pasar Niel y esta recomendación es para ti también Elisa.

—Sí, tio William –dijeron los dos marchándose hacia otro lugar del salón.

Candy abrazó a Albert.

—Albert gracias por siempre protegerme –le dijo con cariño y buscando en sus brazos esa protección que solo sentía con él.

—Lo hago con gusto, pequeña. No voy a dejar que nadie te vuelva hacer daño –le dijo sabiendo que ahora la iba a proteger con más fuerza, porque aparte de ser su protegida y amiga iba ser su esposa.

—Quisiera hablar contigo a solas Albert –le dijo Candy pensando en contarle sobre lo de Terry, ya era momento de hacerlo.

—Está bien, pero antes tienes que venir conmigo a la biblioteca hay algo muy importante que tienes que saber.

...

Ambos llegaron a la biblioteca donde seguía la tía abuela junto al señor Edwards. Candy al verlo de inmediato recordó cuando lo conoció. Había sido como tres meses atrás, que ella llegó a la mansión a visitar Stear y Archie. Aquel señor estaba de visita, cuando el la vio actuó de una manera muy extraña con ella, como si le hubiese impresionado conocerla. Ahora se preguntaba que hacia ese señor en la biblioteca y por qué la seguía mirando de la misma manera.

—Pequeña hay algo que tienes que saber –le dijo Albert mirándola a los ojos.

—¿Que sucede Albert? ¿Porque la tía abuela y este señor están aquí? –preguntó ella confusa con la situación.

—Pequeña…este señor es tu abuelo.

—¡Mi abuelo! –repitió ella mirando al anciano.

—Si Candice, yo soy tu abuelo –le confirmó el señor Edwards.

Ella negó con la cabeza.

—No puede ser…usted mi abuelo.

—Si…soy tu abuelo –se acercó a ella –No te imaginas cuanto tiempo te he buscado.

—¿Pero cómo sabe que soy su nieta…?

—Por qué eres igual a mi hija, te reconocí de inmediato cuando te vi aquí en la mansión ¿Lo recuerdas?

—Si…señor.

—¡Oh mi querida nieta tenemos tantas cosa de que conversar! Tienes que saber por qué no te criaste conmigo.

—¿Y mis padres?…-preguntó Candy con la voz quebrada de la emoción que sentía de conocer a alguien de su familia.

—Tu madre que era mi hija, se llamaba Emma murió cuando tú naciste, y bueno tu padre no lo sé... ¿Elroy, William me pueden dejar solo con mi nieta?

—Sí, Peter –dijo Elroy saliendo de la biblioteca.

Albert no quería dejar sola a Candy, sabía que ella lo necesitaba en ese momento, pero tenía que hacerlo. Le dio un beso en la frente en señal de apoyo y cariño y siguió a su tía Elroy.

Una vez solos el señor Edwards comenzó a contarle todo a Candy, toda aquella historia que a ella la dejo realmente sorprendida. Su madre había muerto cuando ella nació y su propio padre en venganza se la había robado, era algo que no podría haber imaginado, sin embargo por fin sabía quién era su familia, y aunque no tenía a sus padres, si tenía un abuelo, un señor tan distinguido y rico como lo eran los Andrew.

—Señor yo no sé qué decirle…-le dijo Candy secando sus lágrimas y sintiendose muy desconcertada con lo que estaba viviendo.

—No me digas nada Candice, yo sé que esto no es fácil para ti. Yo lo único que deseo es que me des la oportunidad de que me aprendas a conocer, para poder darte todo ese cariño que nunca pude darte antes.

Ella lo miró con ternura, su abuelo se veía una persona sincera, de corazón noble, que no podía negarse a la oportunidad de conocerlo.

—Si…señor a mí también me gustaría conocerlo.

—¿Te puedo dar un abrazo?

—Si…

El señor Edwards se acercó a ella y la abrazo con todas sus fuerzas pensando en su querida hija Emma, que ya no estaba con él, pero que ahora Candy, su nieta tomaría su lugar.

—Me gustaría que vinieras a mi mansión, para que conozcas a mí otra hija, tu tía. Ella se llama Fabiola y tiene una hija llamada Sally es muy simpática, pienso que van hacer buenas primas.

—Claro, cuando usted quiera señor…

...

Siguieron platicando un rato más y ambos salieron de la biblioteca donde al llegar al salón. El señor Edwards que era un hombre muy querido y respetado en el mundo social, le pidió autorización a Albert para hacer un anunció.

—Damas y caballeros, sé que esta no es mi mansión, sin embargo con los Andrew siempre hemos tenido una amistad desde cuando William Andrew padre estaba vivo, por eso me atrevo a ser un anuncio, un anuncio que me tiene muy feliz –dijo haciendo una pausa –Hoy después de tantos años, donde muy pocas personas lo sabían he encontrado a mi querida nieta, que por circunstancias no pudo criarse a mi lado, pero ahora está aquí conmigo, ni nieta es la señorita Candice White Andrew, la hija adoptiva de William Andrew.

Las murmuraciones se escucharon en el instante, todos quedaron tan sorprendidos al enterarse que la hija adoptiva del patriarca de los Andrew era nieta del señor Edwards.

Cuando todo se silenció nuevamente, el señor Edwards llamó a Albert para que se ganara al lado de ellos.

—William aquí delante de todos quiero agradecerte de todo lo que has hecho por mi nieta, realmente eres un gran hombre y que años atrás hice muy bien en comprometerte con ella, sé que tú la aras muy feliz.

Candy miró a su abuelo sin entender de lo que decía.

—Así será señor Edwards are muy feliz a su nieta –le dijo Albert mirando a Candy completamente enamorado de ella.

—Ese es otro anunció que tengo que hacer. Querida nieta, a todos los presentes esta noche se cumplirá un compromiso que años atrás yo hice con el padre de William, en ese entonces tú eras solo una bebé y William un niño. Con William padre se nos ocurrió comprometer a su hijo y a mi nieta, y ahora que te encontré y que ya son adultos es tiempo que ese compromiso se concrete con una gran boda, donde todos están invitados.

Candy se había quedado paralizada que no podía hacer ni decir nada, ella comprometida con Albert, su mejor amigo y protector.

Los murmullos se escucharon nuevamente, pero esta vez más fuerte, ya que dos noticias de ese índole era demasiado para una sola noche.

—Qué suerte tiene esa huérfana –comentó Elisa con rabia –Nieta del señor Edwards y futura esposa del tio William.

—Y pensar que yo me pude haber casado con ella–dijo Niel pensativo –Habría pertenecido a esa familia tan prestigiosa como los Edwards.

—Aunque sea nieta de ese señor siempre será una dama de establo.

—No, Elisa ya no…aunque nos duele Candy es mucho más que nosotros.

Los hermanos Cornwell, Annie y Patty estaban tan sorprendidos como Elisa y Niel con las dos noticias que eran sobre la rubia.

—Vaya Candy nieta de ese señor –comentó Stear con asombró.

—Mi gatita se lo merece, ahora nadie la va volver a humillar –dijo Archie sintiéndose feliz por ella –Elisa y Niel deben estarse muriendo de la rabia.

—Que afortunada es Candy en haber encontrado a su familia –añadió Annie con tristeza, pensando que a ella también le gustaría encontrar la suya.

Archie la abrazo.

—No te pongas así Annie, a lo mejor tú también algún dia vas a encontrar a tu familia.

—Yo me alegro por Candy, pero no entiendo por qué se va casar con Albert, si ella -dijo Patty…

—Si ella que Patty…-la interrumpió Stear.

En ese momento Patty recordó que no podía decir lo de Terry.

—No nada…Stear.

Al señor Edwards se le acercaron algunos amigos para felicitarlo por la noticia de haber encontrado a su nieta. En ese momento Candy se apartó de él y salió al jardín para tomar un poco de aire y tratar de asimilar todo lo que estaba pasando.

...

Albert la siguió, sabía que su pequeña estaba confundida con todo lo que estaba viviendo en la fiesta y que tenía que hablar con ella, sobre todo por lo de su compromiso.

—Pequeña tenemos que hablar –le dijo tomándola por los hombros.

—¿Albert que significa todo esto…? –le preguntó afligida.

—Significa que estamos comprometido desde hace muchos años –la miró a los ojos intensamente –Te das cuenta nuestros destinos desde antes que nos conociéramos en la colina de Pony estaban unidos.

—Albert todo esto es tan confuso para mí, yo nieta de ese señor y comprometida contigo…

—Lo se…pequeña, pero poco a poco te vas a acostumbrar a tu nueva vida. Ahora tienes una familia y un futuro esposo. Yo estoy dispuesto a todo para hacerte feliz.

—Albert…no tienes por qué cumplir ese compromiso, yo puedo hablar con mi abuelo…

Él le coloco un dedo en los labios de ella.

—Yo sí quiero cumplir con ese compromiso –le dijo con palabras muy segura –Para mí ese compromiso no es una obligación, es un placer pequeña….por qué... yo... te amo…

Ella lo miró asombrada, ya que nunca imaginó que su amigo y protector estuviera enamorado de ella.

—¡Albert…tú me amas…!

—Sí, te amo desde hace mucho tiempo, pero no encontraba el momento para decírtelo, con mis viajes apenas hemos podido estar juntos. Pero ahora con todo esto es el momento indicado para confesarte todo mi amor, ya no me cabe duda que eres la mujer de mi vida.

La rubia se sentía emocionada con todo lo que Albert le estaba diciendo, no podía sentirse más alagada de que el la amara de esa manera. Sin embargo no podía dejar que él se hiciera ilusiones con una boda que no se podía realizar, porque ella le tenía un gran cariño por todo lo bueno que ha sido con ella, pero no lo amaba. Su corazón era de Terry y ahora con mayor razón que tenía la oportunidad de volver a estar juntos.

—Albert tenemos que hablar sobre nuestra boda.

—Dime, pequeña…

—Albert…yo no…

En eso llegó el señor Edwards, interrumpiendo la conversación de los rubios.

—Estaban aquí…

—Estábamos platicando de la boda –le contestó Albert.

—¿Eso significa que pronto habrá boda?

—¿Qué le parece dentro de tres meses señor Edwards?

—Me parece perfecto, William.

—¡Tan pronto! –exclamó Candy sobresaltada.

—¿Te parece muy apresurado pequeña? –le preguntó Albert.

—Bueno…si…

—Tranquila querida nieta es la fecha ideal, tu no aras nada, le diere a mi hija Fabiola que te ayude en todo –le dijo el señor Edwards tomándole un brazo –Ahora William te la voy a robar un momento, quiero presentarle a mi nieta a mis amigos.

—Sí, vayan tranquilos…

Candy sin poder decir nada más, y prácticamente obligada entro con su abuelo al salón, pensando en que tendría que encontrar otro momento de hablar con Albert claramente. Pero esa noche no pudo hacerlo su abuelo no la dejó sola en ningún momento, que ni con sus amigas Annie y Patty pudo platicar.

Esa noche Candy durmió en la mansión Andrew. A la mañana siguiente se levantó temprano para poder hablar con Albert, pero él ya se había marchado a su oficina y ella tenía que irse a su trabajo en el hospital.

En Nueva York, Terry se encontraba en el teatro ensayando para una nueva obra que iba a estrenar la compañía, donde él tendría un papel muy importante. Eso lo tenía muy contento porque su carrera de actor cada dia crecía mucho más, por otro lado estaba feliz de que pronto estaría con la mujer que siempre ha amado, eso le daba más energías para salir adelante y ser un gran actor del cual Candy se sintiera muy orgullosa. No hallaba la hora de poder viajar a Chicago y verla, besarla y decirle lo mucho que la amaba, en la carta que le había enviado se lo había dicho, pero decírselo en persona era diferente. Fueron tanto tiempo separados que ahora merecían poder ser felices juntos, como ambos siempre desearon.

El ensayo terminó y Terry se fue a su camarín para cambiarse de ropa y marcharse a su departamento. Una vez listo se encontró con Karen que lo estaba esperando.

—Terry quiero hablar contigo –le dijo mirándolo seria.

—¿Pasa algo Karen? –le preguntó.

—¿Viste el periódico de la mañana?

—No…¿Por qué…?

—Bueno…por qué salió algo que no te va gustar ver.

—¿De qué hablas Karen?

—Mejor míralo con tus propios ojos –le dijo Karen pasándole el periódico.

Terry lo abrió encontrándose con algo que lo dejo helado y que apenas pudo leer.

"Anoche se realizó el compromiso del millonario William Albert Andrew con su protegida la señorita Candice White, un gran acontecimiento para toda la sociedad de Chicago, que ha todos dejo sorprendidos"

—¡Qué significa esto Candy y Albert comprometidos! –expresó frunciendo el ceño.

—Parece que tendrás que olvidarte de Candy.

—No Karen, ella me sigue amando, me lo dijo en la carta que me envió -le explicó Terry sacandosela de su bolsillo -Siempre la hando trayendo comigo. Tomala para que la leeas.

Karen tomó la carta y la leyó.

Querido Terry.

Cuando leí tu carta no lo podía creer, era como un sueño del cual no quería despertar, que después de tanto tiempo tú me siguieras amando. Yo también te sigo amando Terry, como el primer dia que mi corazón comenzó a latir por ti, cuando ambos estudiabamos en el colegio San Pablo. Hice todos los intentos para olvidarte, por que sabía que nunca íbamos a poder estar juntos, pero en el fondo de mi corazón siempre estaba la ilusión de volver a tenerte frente de mí, y ahora con todo lo que me has dicho esa ilusión se hará realidad, quisiera decirte muchas cosas más, pero lo are cuando nos veamos en persona. Lo antes posible hablaré con Albert para que nos de su autorizacion.

Te amo Terry y espero verte muy pronto.

Candy, tu pecosa.

—¿Entonces qué vas hacer, Terry?

—Voy a viajar lo antes posible a Chicago, la pecosa me trendra que dar una buena explicación de qué está pasando realmente con su protector –dijo Terry arrugando el periódico con sus manos.

Continuará...


Hola mis lindas chicas.

Aqui les dejo otro capitulo de mi nuevo fic, con mucho cariño para todas ustedes, por la buena acoginda que le han dado a las que lo comentaron y a las chicas que lo colocaron en sus favoritas, se los agradesco enormemente y me algra mucho de haber regresado.

Un cariñoso saludo de agradecimientos para las que me mandaron sus reviews :

Silvia, Stormaw, Awylin0440, Mary silenciosa, MadelRos, Alebeth, Lizita, tutypineapple, Katnnis, YAGUI FUN, Isasi, Elo Andrew, C.C. Suu, Patty Martinez, monica, Cahuatzinp, sayuri1707, Jennifer, iurinibe.

Que pasen un lindo fin de semana.