Disclaimer: Pokémon no me pertenece, es propiedad de Satoshi Tajiri

Advertencia: GeekChicShipping (ClemontxSerena); leve AmourShipping (AshxSerena)

Fic participante del reto: Welcome to Disney del foro DexHolders del Prof. Oak.

Aclaraciones: El fic tendrá de base la historia de la película Encantada de Disney (algo que se me olvido mencionar en el capitulo anterior), obviamente no sera todo como en la película.


Tienes que irte, Serena, a un lugar seguro—dijo el azabache con semblante serio provocando, si aún más se podía, angustia y preocupación en sus compañeros.

Fue lo que había dicho el azabache cuando salieron del bosque y encontraron un centro Pokémon cerca del bosque para poder curar las heridas de Ash y Pikachu, los cuales solo presentaban heridas superficiales.

Serena no podía evitar su preocupación al respecto, Clemont no dejaba de fruncir el ceño ante esta situación, y Bonnie creía que el pastel que la enfermera Joy le había regalado estaba delicioso, aunque en su cabeza estaba también la pregunta de quién pudo hacerle eso a sus amigos.

Cuando su estadía allí terminó, Ash les dijo que fueran a otro lugar que sea seguro, él no iría con ellos ya que quería, no, tenía que enfrentarse a lo que posiblemente quería hacer daño a Serena. Esta al principio se negó alegando que era peligroso que estuviera solo en esto, pero él solo dijo que era para mantenerlos a salvo, en especial a ella. El grupo dudaba, pero aun así aceptaron. El azabache sonrió como siempre lo hacía, le encargó el grupo a Clemont dándole ánimos, lo haría bien, dio media vuelta y se fue en dirección al bosque, sin siquiera mirar atrás.

Se quedaron mirando a donde había desaparecido el azabache para que luego el inventor dijera que ya era tiempo para partir.

Ahora caminaban por un pequeño sendero que llevaba a un pequeño pueblo según Serena al revisar su mapa electrónico. El ambiente era extraño, no hablaban mucho entre ellos, la tensión se podía ver a kilómetros, y de cerca se podía cortar con la cuchillada de algún Scyther.

Clemont trataba de pensar que era aquello que moraba en el bosque, ¿un pokémon?, ¿una horda de estos?, ¿alguna o un grupo de personas? No podía dar con una respuesta clara, pues, Ash no había dado ningún detalle, solo había dicho que cuidaran de Serena. Cuidar de Serena, ¿eh?, no era ningún problema, pero si necesitaba protección, entonces debe de ser un enemigo de ella o algo por el estilo.

— ¿Qué pudo haber pasado? —preguntó angustiada Serena sacando al rubio de sus pensamientos.

—Nos lo estamos preguntando desde el principio del capítulo—comentó Bonnie cruzándose de brazos al igual que su Dedenne sorprendiendo a sus demás compañeros—, ¿podemos cambiar el tema?

—Bu-bueno, queda por lo menos cuarenta minutos antes de llegar al próximo pueblo—dijo la peli miel revisando nuevamente su mapa electrónico de caratula rosa.

Siguieron caminando hablando de cualquier tema que se les ocurriese, principalmente temas propuestos por la pequeña, la que al parecer no le preocupaba mucho el asunto. Antes de llegar al pueblo, la rubia preguntó algo interesante. ¿Serena era una verdadera princesa?

—Bueno— esta desvió su mirada rascando su mejilla—, no fui coronada oficialmente como la princesa de Kalos, pero, si, digamos que sí.

—Entonces, Ash, quien es el campeón de la Liga, ¿es un Rey? —preguntó con entusiasmo la pequeña.

—Sería considerado un príncipe, Bonnie—explicó la chica—, quien sería el rey o la reina en este caso es Diantha, creo.

—Pero eso son solo títulos propuestos por las personas—interrumpió de pronto Clemont—, siguen siendo campeones, Ash solo está por debajo de la Elite Fourth—explicó acomodándose los lentes.

—Eso ya todos lo saben—dijo entrecerrando los ojos la hermana del inventor haciendo que él se encogiera de hombros.

Caminaron en silencio hasta llegar al pueblo, este era pequeño pero humilde, y bonita según la peli miel. Por lo que se podía ver a simple vista tenía un centro pokémon ya que resaltaba de los demás por su techo rojo, al lado de este había lo que parecía ser un mercado, se podía observar las pocas casas que habían, pero aun así se apreciaba lo acogedor que era el lugar. No conocían el nombre, el mapa no lo registraba, al parecer es un pueblo construido hace no muchos años, tenia un gran arco a la entrada que decía bienvenidos forasteros. Muy acogedor.

— ¡Qué bonito! —comentó maravillada la pequeña junto a su Dedenne observando con más detalle a medida que avanzaban por el pueblo. Clemont y Serena asintieron con una sonrisa.

Al llegar al centro pokémon el inventor pidió una habitación para poder hospedarse con sus amigos, aunque más bien, una amiga y su pequeña hermana. Serena junto con Bonnie fueron al mercado para ver que podían encontrar para cocinar, pero era más para distraerse, el tema de Ash aun seguía rondando por su cabeza, quizás lo que dijo el azabache fue una excusa y se fue a Alola solo. Quizás, nadie sabe.

Soltó un suspiro que atrajo la atención de Bonnie quien preguntó que le sucedía, ella negó con una mano que no pasaba nada, inventó una excusa de que también hay hacer unos Pokepuff para los pokémon. La rubia sonrió asintiendo, ya habría otros momentos para preocuparse.


La noche se hacía presente, el viento se dejaba sentir en las calles, las personas se refugiaban en sus casas, los pokémon fantasmas aparecían para poder aterrar en las cercanías y ya no sé qué más describir...

Nuestro ahora trio de Kalos se encontraba comiendo tranquilamente su cena, estaban sus pokémon con ellos también saboreando sus deliciosos Pokepuff hechos exclusivamente por la waifu de Kalos, aunque algunos no estaban del todo contentos, pues algunos de sus amigos no se encontraban allí con ellos.

—Tranquilos, chicos—dijo Clemont con voz suave—, Ash y los demás volverán pronto—unos pokémon asintieron, otros bajaron la cabeza con tristeza.

Se podía notar la ausencia de ellos.

Después de la cena, la peli miel limpió los trastes, guardó la comida pokémon que sobró, (la cual no era poca), y al terminar todo eso se alistó para poder irse a la cama, se puso el pijama de dos piezas con tonalidades rosa y un moño del mismo color para su cabello.

Salió del centro pokémon, sentía la necesidad de pensar y estar dentro de la habitación no ayudaría mucho, prefería hacerlo sola al aire libre. Se sentó en uno de los escalones observando hacia el cielo oscuro, no se divisaba estrella alguna, con suerte la luna que a duras penas se lograba ver. Suspiró con pesadez, recordó un momento similar después de su último performance cuando habló con Ash, quien fue un gran apoyo en aquel momento de dudas. Pero ahora él no estaba con ella.

—Todo esto fue muy sorpresivo, ¿verdad? —escuchó decir una voz familiar detrás de ella provocando que saltara en su lugar al sacarla de sus pensamientos.

—Clemont—dijo al ver sentarse a su lado al inventor—, me asustaste.

El rubio soltó una pequeña risa seguida de un lo siento, se acomodó junto a ella, fijó su mirada en la luna hasta que fue cubierta por una nube. La chica lo observaba con las manos sujetando su rostro, el chico no tenía puesta el pijama, aún tenía su uniforme de inventor, el cual observaba atentamente el cielo, al parecer, sumergido en sus pensamientos. Sus ojos celestes fueron lo que más le llamaron la atención, eran como si quisieran decir algo.

Clemont, de pronto, volteó a verla con una sonrisa—. Te gusta Ash, ¿cierto?