Capítulo 1: ¿Qué piensas ahora?

Cinco años después…

-Hugo, ¿Quieres salir ya del baño?- gritó Rose a su hermano menor.- ¡Llevas horas ahí y me tengo que duchar! Y no me digas que te estas afeitando porque no tienes ni un solo pelo en la cara a si que sal- de- ahí.

-Bueno hermanita.- dijo Hugo abriendo la puerta ya completamente vestido.- Tampoco es para que te pongas histérica, que aún quedan horas para ir a la estación.

Rose sacó la lengua a su hermano y cerró la puerta antes de que este cambiara de idea y decidiera hacerla esperar más. Se duchó rápidamente y una vez hubo salido se vistió con un vestido verde y unas sandalias marrones y se secó el pelo con el secador. Había sido idea de su madre comprar una casa con instalación eléctrica, cosa que a su padre aún no le hacía mucha gracia pues ni si quiera sabía como se hacían unas tostadas. Abrió su bolsa de maquillaje y cogió el rimmel y el eye linner y se pintó los ojos. Pensó en que su prima Dominique la mataría al verla tan poco maquillada pero ya qué más daba. Ella era así.

Se dirigió a su cuarto y terminó de meter las últimas prendas de ropa en el baúl. Cogió una chaqueta y el bolso y arrastrando el baúl y la jaula de Emmett, su lechuza, bajó las escaleras.

-Ya era hora Rose.- dijo Hermione con los brazos cruzados.- ¿Sabes que tenemos que ir a la estación aún? ¡Y no has desayunado!

-Pero mamá es que…- se intentó excusar Rose.

-Ni es que ni nada.- Hermione dio por zanjada la conversación.

-Pero es que Hugo ha estado horas en el baño y no podía ducharme.- dijo Rose sin darse por vencida.

-Eres una chivata.- dijo Hugo dándole un empujón a su hermana al pasar por su lado.

-Da gracias a que aún no soy mayor de edad, si no te hacía el maleficio de los moco murciélagos de Tía Ginny.- le susurró Rose a su hermano.- Y como me fastidies en el colegio te vas a enterar.

Rápidamente cogió una tostada y se la comió mientras se montaban en el coche. Su padre había ampliado mágicamente el maletero hacía tiempo sin que su madre se diera cuenta. Le guiño un ojo a Rose cuando guardó su baúl procurando que su madre no mirase.

-Bueno hija.- dijo Ron pasándole un brazo por los hombros de Rose y esta ya se temía lo peor.- ¿Qué tal de chicos?

-Papá por favor…- dijo la chica poniendo los ojos en blanco.- No creo que esto sea un tema para hablar ahora, que llegamos tarde.

-Pero alguien te tiene que gustar…- dijo Ron.

-El año pasado estuvo saliendo con Liam Corner.- se chivó Hugo.

-Hugo, eres un maldito chivato, te pienso hechizar.- le gritó su hermana, esta vez lo dijo a gritos y no le importó que sus padres la oyeran.

-¿Con el hijo de Michael Corner? No podías salir con otro imbécil.- dijo su padre.- Voy a hablar yo con ese chico y ya verá lo que…

-¡Mamá!- gritó Rose.- ¡Mira lo que dice papá!

-Ron, deja a tu hija en paz, parece mentira que no sepas que tiene edad para salir con chicos, y que Michael Corner te cayera mal en el colegio porque salía con Ginny no quiere decir que su hijo te caiga mal porque salga con tu hija.

-Ya no es mi novio.- apuntó Rose mientras se abrochaba el cinturón de seguridad. Ron arrancó el coche algo alterado.

-Bueno, no pasa nada…- dijo Ron mientras se calmaba.- Inspirar, expirar, inspirar, expirar.- dijo muy bajo para que no le oyera nadie, con pésimos resultados, pues sus hijos y esposa se tuvieron que meter los nudillos en la boca para que no se les oyera reirse.- Mientras no salgas con el hijo de Malfoy no me preocupa.- mintió descaradamente.

-Ya claro.- murmuró Hermione mientras miraba por la ventanilla del coche.- Cómo si no te conociera ya.

Los chicos se rieron. ¿Rose con Malfoy? ¡Si se odiaban más que nada!

-¿De qué os reís?- preguntó Ron mientras aparcaba el coche. Ya empezaba a cogerle el truco sin hacer magia.

-Es imposible que Rose salga con Malfoy.-dijo Hugo.- Son enemigos, se odian más de lo que Tío Harry odiaba a Voldemort o de lo que tú odias a el padre de Malfoy. Además según me han dicho Dominique y Albus el primer día que se conocieron Rose pegó una torta a Malfoy.

-¿Qué?- dijo Hermione.

-Eso no lo sabía hija, muy bien hecho.- dijo Ron recibiendo una mirada de reproche de su esposa.

-No debes de animarles a que hagan cosas malas o a que se peleen.- dijo Hermione mientras colocaba los baúles de sus hijos en sendos carritos.

-Está mal Rose, no pegues a nadie.- dijo su padre como un autómata mientras le guiñaba un ojo a la chica.

Se dirigieron a la pared del andén 9 y ¾ y la atravesaron de dos en dos.

-Me voy a buscar a Dominique, Samantha, Marine, Liam, Albus, Robert y Sean. Luego vengo a despedirme de vosotros y de los tíos.- dijo Rose mientras se alejaba poniéndose la chaqueta sobre el vestido puesto que empezaba a refrescar. Mientras estiraba un brazo para meterlo en una de las mangas dio a alguien en la cara.

-¡Lo siento mucho!- se tapó la boca con las manos y puso cara de susto.- De veras que lo siento, sólo es que no te ví…- cosa que era un poco difícil porque el chico era una cabeza más alto que ella. "Qué tonta, Rose, te encuentras un chico guapo y lo primero que haces es pegarle" pensó esta mientras se ponía colorada y deseaba que la tierra se la tragase.

-Pero mira por dónde…- miró a la chica mientras se frotaba la nariz.- No ha sido nada pelirroja, ya no me duele.- la miró con los ojos como platos y él también se puso rojo. No podía ser que en todos esos años en Hogwarts no la hubiera visto.- Soy…

-¡Rose!- gritó Dominique corriendo hacia su prima.- ¿Ya te estás peleando con Malfoy?

-¿Malfoy?- preguntó ella con sorpresa en vez de con odio.

-¿Weasley?- preguntó Scorpius. Parecía igual de sorprendido que ella. ¿Cómo no le había reconocido después de todos esos años de peleas?- Vaya, vaya Weasley…

No oyó que iba a decir porque Dominique como precaución la llevó con sus primos y amigos, conociendo todas las peleas que habían tenido a lo largo de los años. Abrazó a todos sus amigos y a su primo Albus.

-Con esa ropa atraerás a algún Snargalumf de pelo pincho.- dijo Marine Longbottom, su amiga e hija de su profesor de herbología y la extravagante amiga de sus padres y editora del quisquilloso Luna Lovegood- Longbottom.- Toma este collar, les espantará.- y dicho esto le dio un collar con una piedra negra. Parecía inofensivo, y no era tan feo como los que solía llevar Marine a si que se lo puso.

-Gracias Marine.- añadió esta dándole un beso en la mejilla. Pegó un pisotón a su primo Albus, pues estaba haciendo esfuerzos para no reírse.

-Bueno ¡al fin! Llevaba horas esperándote con la intención de arreglarte, pero al parecer no hace falta.- dijo Dominique dándo el visto bueno al atuendo de su prima.

-Vamos a despedirnos de nuestros padres chicos, os guardamos un compartimento.- dijo Liam sonriendo. Por la mirada que le echó a Rose se arrepentía de que hubieran terminado.

-Nosotros también vamos.- dijo Albus.- Luego nos vemos.

-¿Cuántas veces te tenemos que decir que no te rías de Marine?- pinchó Dominique a Albus una vez se hubieron alejado.

-Vamos chicas, es que es tan cómica…- contestó Albus.- Snargalumf de pelo pincho…- Y se volvió a reir hasta que se le cayeron las lágrimas. Unas cuantas chicas de cuarto se quedaron mirando atontadas a Albus y Rose y Dominique las espantaron con la mirada.

-Niñas…- dijo Rose. Encontraron a sus padres cerca de la columna de acceso besuqueando a Lily, Louis, Hugo y Lucy. También estaban Victorie y Teddy, habían ido al andén a despedirles y al parecer Tío Bill finalmente había aceptado la relación de su niña mayor con el ahijado de Harry. Fred y Roxanne estaban detrás de ellos haciendo ruidos de besuqueo con lo que se llevaron una buena reprimenda de Angelina, su madre.

-Tenéis 17 años, ya sois mayores de edad, es hora de que empecéis a comportaros, y como reciba una sola queja más de la dirección del colegio os juro que…

Mientras tanto Ginny reñía a James.

-No quiero que vuelvas a molestar a Lily, si quiere tener novio ya tiene edad para tenerlo…

-¡Aún no tiene!- dijo Harry.- es una niña, sólo tiene quince años…

-¡Tú con quince años tuviste tu primera novia a si que ahora no me digas lo que puede hacer o no mi hija!.- le decía Ginny a Harry y mientras James se escapaba para no tener que oír más a su madre.

Hermione abrazaba a Hugo y Fleur besuqueaba a Louis.

-Bueno, nosotros nos vamos al tren- dijo Dominique viendo la que se les venía encima. Rose cogió los carritos y Albus los animales.- ¡Nos vemos en Navidades!- dijeron los tres a la vez.

-Eh, ¿dónde creéis que vais?- dijo Ron.- Rose ven aquí a dar un abrazo a tu padre.- y dicho esto abrazó a su hija, que estaba igual de roja que su pelo.

-Papá, por favor, que no tengo cinco años…- dijo la chica intentando zafarse. Dominique y Albus también estaban siendo abrazados por sus madres y padres y estaban tan rojos como ella a si que por lo menos no se podrían reír en el tren.

-¿Se puede saber porqué el "Escorpión" no te quita el ojo de encima, hija?- preguntó su padre mirando a chico. Rose, deshaciendo el abrazo, miró hacia donde se dirigían los ojos de Ron. Scorpius estaba mirando la escena con una sonrisa, pero no era maliciosa, si no que parecía que le enternecía. "Ya estás imaginando cosas, Rose" se dijo la chica a sí misma.

-Ni idea, le tendré que patear el trasero de nuevo.- dijo la chica haciéndose la dura, aunque muy lejos de sentirse así.

-Hija recuerda pegarle con el pulgar por fuera del puño si no quieres rompértelo…

-¡RON! ¿QUÉ TE HE DICHO ANTES? -le gritó Hermione a su marido.

Un silbido anunciaba la partida del tren. Los chicos repartieron besos y abrazos rápidos entre su gran familia y subieron al expreso de Hogwarts.

-¿No os parece que nuestras madres se parecen cada vez más a la abuela Molly cuando se enfadan?- dijeron Fred y Roxanne a la vez, como si se leyeran el pensamiento.

-Ya sabéis lo que dice el abuelo Arthur, "se pega todo menos la hermosura".- dijo James citando a su abuelo.- Menos mal que la hermosura a mi me sobra.

-Sí hermanito, rebosa por todos los poros de tu piel.- dijo Lily sarcástica mientras Molly y ella iban en busca de sus amigas.

-Cuidadito con quién te juntas Lils.- le gritó esta vez Albus.

-Deja a Lily en paz y vamos a buscar a los chicos.- dijo Dominique empujando a Albus.

-Adiós chicos.- se despidió Rose de sus primos.

-Recordad, si queréis Surtido Salta-clases, ya sabéis a quién buscar.- les dijo Fred con un guiño.

-Calla, que te lo confisco Fred.- dijo Rose dirigiéndose a su primo. Rose, como sus padres, era prefecta de Gryffindor, a pesar de su carácter explosivo era bastante responsable. Cuando encontraron a sus amigos Rose dejó a Emmet y su baúl magenta y rosa en el portaequipajes y agarró a Albus, que ya se había olvidado de sus labores de prefecto, del brazo y dijo.- Volveremos pronto, guardadnos sitio y compradnos algo de comer.- y dicho esto les tiró su bolso.- Domi, ya sabes dónde están los galeones.

Albus fue arrastrando los pies tras su prima. No le apetecía nada sentarse en el vagón de los prefectos con unos asquerosos Slytherin y menos con el imbécil de Malfoy. Por lo menos su prima compartía el sentimiento con él.

Rose abrió la puerta del vagón y los prefectos de séptimo y quinto de su casa les hicieron un hueco. Albus, que estaba distraído, no se dio cuenta de que las chicas de su casa, las de Hufflepuff, las Ravenclaw e incluso las Slytherin nada más verle se habían puesto a cuchichear sobre él. A Rose le recordaron a Dominique, porque ella se portaba así cuando veía a un chico que le gustaba. En cambio ella no era así, o al menos eso creía. Se abrió la puerta del compartimento y apareció Malfoy, que llegaba tarde, como siempre. La profesora McGonagall, directora del colegio, se acababa de aparecer en el tren para darles instrucciones sobre alguna nueva norma y las contraseñas de las salas comunes.

-Malfoy, llegas tarde.- le dijo la profesora McGonagall indicándole con la cabeza que se sentara. El problema era que el único hueco libre era al lado de Rose. Esta se separó lo más posible de él para evitar el contacto, como había hecho siempre que había podido.

-Gracias.- le susurró Scorpius al oído.- No quería que me contagiaras nada.

-No lo he hecho por ti, es que temo que se me pegue tu estupidez, y lamentablemente lo tuyo no tiene cura.- le contestó cortante Rose.

-Señor Malfoy, señorita Weasley, ¿querrían hacer el favor de prestar atención a lo que estoy diciendo?- preguntó retóricamente la profesora, puesto que no esperaba respuesta si no que quería que se callaran.

-Sí profesora, lo siento mucho.- dijo Rose poniéndose roja. No odiaba algo más en el mundo, excepto a Malfoy, que le reprendiera algún profesor. Les dio un pequeño discurso sobre el comportamiento ejemplar que deberían tener, sus deberes como prefectos y las contraseñas de las casas. Albus y Rose, una vez hubo acabado la reunión, se levantaron de sus asientos y se dirigieron al compartimento donde estaban sus amigos. Rose notó que alguien le agarraba del brazo y le impedía continuar. Albus siguió andando y apenas se dio cuenta. Rose se giró, ya intuyendo quién era el que la había impedido continuar.

-¿Qué quieres, Malfoy?- le preguntó más exasperada que enfadada.

-Deberías andar con más cuidado.- le dijo este mirándole a los ojos. Rose apartó la mirada incomodada.

-¿Porqué si se puede saber?

-He oído que tú ex, Liam quiere volver contigo.- le dijo levantándole la barbilla para que le mirara a los ojos de nuevo.

-Bueno, eso no es asunto tuyo, es más no te tendría ni que interesar.- dijo Rose apartándole la mano de su cara e intentado que le soltara el brazo.

-Es cierto.- dijo el chico pensativo.- no sé ni porqué he hablado contigo.- dijo soltándole el brazo a la pelirroja. El chico se marchó pensativo a su compartimento dejando a una más pensativa Rose en mitad del pasillo.

Una vez pasado el Shock del primer momento comenzó a andar hacia dónde se encontraban sus amigos, decidiendo que no iba a hablar de eso ni con Dominique, que aparte de su prima era su mejor amiga. "Con Albus menos", pensó la chica cuando abrió la puerta del compartimento, "sería capaz de ir ahora a pegarle un puñetazo". El resto del trayecto fue tranquilo, hasta que tocó cambiarse y ponerse la túnica. Liam salió excusándose diciendo que tenía que ir al baño, pero ambos sabían que después de lo suyo sería un palo tener que cambiarse en el mismo sitio. Rose se quedó pensativa cuando su exnovio salió por la puerta. ¿Y si resultaba que era cierto lo que le había dicho Scorpius? ¿Ella sentía lo mismo por él ahora?

-Rose, hija, ponte la túnica que estás en babia.- le dijo Samantha ayudándole a meter la mano por una de las mangas. Marine, asustada miró el amuleto que le había dado a Rose, por si los Snargalumfs de pelo pincho le habían picado, pero parecía que todo iba bien.

-No te preocupes Marine, no son los Snargalumfs.- le dijo Dominique con una risita.- Es el amor.

-¡Cállate ya!- dijo su prima volviendo en si y dándole un codazo.

Cuando Liam volvió el ambiente se tornó tenso. Rose seguía dándole vueltas sobre si aun le quería o era sólo su amigo y Liam creía que había cometido el error más grande del mundo cuando terminó su relación. Tenía que hablar con ella, le tenía que decir lo que sentía, antes de que otro se le adelantara. Había visto como la miraba Robert, y no sólo él, también Sean, y algún que otro chico que se quedaba embobado mirando a través del cristal del compartimento. Los chicos notaron como el tren iba frenando. Cogieron su equipaje y sus mascotas y se dirigieron a las salidas. Pusieron los baúles en el carrito que llevaba los equipajes a la escuela y con sus mascotas se montaron en los carruajes. Dominique le cogió a Emmett y empujó a Rose y a Liam.

-En este no cabemos todos, montaros en ese de ahí detrás.- dijo con una sonrisa de pilla.

Rose, maldiciendo a su prima por haberla hecho eso se montó en el siguiente carruaje con el Hufflepuff, y para colmar el vaso también se montó su más querido enemigo, Malfoy.

-Rose, esto yo quería hablar contigo.- susurró Liam a su oído.

-¿Ahora? Es que no me parece que sea un buen momento…- dijo ella evitando el tema.

-Por favor…- suplico el chico.

Malfoy se hacía el desinteresado, pero tenía la oreja a la escucha.

-Rose es que…- Rose deseó que la tierra la tragase. Tenía que decirlo delante de Malfoy.- Creo que… hicimos mal cortando, me gustas mucho.- le cogió la mano y le hizo mirarle a los ojos. Rose estaba más roja que su cabello.- Te quiero. Volvamos a ser pareja.

-Liam, lo siento, no te puedo dar una respuesta ahora, es que no sé lo que siento.- le dijo Rose con la voz en un hilo.- No sé si te quiero como amigo o algo más.

Malfoy soltó una risita.

-¿Y tú de qué te ríes, idiota?- dijo Rose enfadada.

-De vosotros.- dijo el chico con toda la naturalidad del mundo.

-Da gracias de qué esté ella aquí, porque si no saldrías con tu bonita cara mal parada.- dijo Liam.

-Dice el que le acaban de dar calabazas.- comentó Malfoy como si estuviera haciendo la retransmisión de un partido.

-¡No le he dado calabazas!- gritó Rose alterada.

-¿A no?- preguntaron los dos chicos a la vez con cara de asombro.

-No.- y dicho esto besó a Liam. Nunca supo realmente porqué lo hizo, quizá quería demostrar a Malfoy que estaba equivocado. Pero cuando besó al chico supo que en realidad sólo le quería como amigo, pero el daño estaba hecho, desgraciadamente ya no había vuelta atrás. Los carruajes pararon enfrente a Hogwarts y Liam agarró de la mano a Rose y no se la soltó en todo el trayecto al Gran Comedor. Cuando se separaron para ir a sus respectivas mesas Liam besó a Rose. Ella incómoda se separó de él lo más pronto posible. Liam pensó que era porque había mucha gente, a si que no le dio más vueltas.

-¿Qué tal enamorada?- le preguntó Domi cuando se sentó a su lado.- Ya os he visto agarrados de la mano.

-Sí, al final era lo mejor.- dijo Rose con voz de alegría, la cual estaba muy lejos de sentir. Sentía que iba a hacer daño a Liam sólo por tener razón frente a Malfoy.

-Eso no es cierto que te conozco Rossie, me lo vas a tener que contar todo luego.

-¿El qué? Domi, me parece que el maquillaje te afecta a las neuronas.- dijo Rose haciéndose la despistada.

La directora llamó la atención de los alumnos. La ceremonia de selección iba a comenzar. Rose memorizó la caras de los nuevos alumnos de Gryffindor para poder guiarlos más tarde a la sala común. La cena fue igual de divertida que siempre, unos hablaban con la boca llena, otros contaban chistes, los mellizos Weasley hacían bromas a los novatos, los de primero se asustaban de los fantasmas… Sí, como siempre. A excepción de que dos personas parecían faltar en sus respectivas mesas. Casi no hablaban, sólo comían y asentían. Levantaron la mirada. Unos ojos marrones y unos azules se encontraron. Los que habían prometido ser enemigos para toda la eternidad ya no sentían odio hacia el otro cuando se miraban, aunque jamás lo reconocerían. Al parecer, una prohibición sería rota por ambos y esa noche se dormirían pensando el uno en el otro.


Hola!

No lo pensaba subir hoy (porque hoy subí el prefacio y como que me parcía muy seguido, pero le enseñé la historia a una amiga, y que casualidades de la vida que esta sí que le gustó (cosa que me halaga y sí La, date por aludida).Este capítulo me gusta más que los dos que le siguen, no porque sea más especial o más guay, si no que yo me sentí mejor cuando hube acabado con ello.

Sobre los personajes, se que puede resultar confuso que sean tantos y todo eso, a mi aún me cuesta acostumbrarme a todos ellos, con sus personalidades diferentes y todo eso. De algun personaje, no hablo mucho aún, pero creo que luego iré incluyendo más cosas de todos los personajes. Se que es menos confuso cuanto más sabes de ellos, o por lo menos eso es lo que yo creo, o como me resulta a mi mas sencillo.

De los personajes, los Potter y los Weasley (y algunos de los profesores) no son míos, los vi en una página web de Harry Potter, pero la hija de Luna y Neville, Marine y todos esos amigos que tienen y tal si que los he ido inventando sobre la marcha.

Espero que encontreis más especial este capítulo que el prefacio, y también espero vuestros reviews, que ya sabeis que me hacen mucha ilusion, además de que me encantan las críticas constructivas por si algún día quiero llegar algo medianamente bueno. Y de momento (y debido al abandono por parte de la mayoria de mis amigas y el exceso de tiempo libre asociado con las vacaciones de verano) contesto a todos vuestros reviews (como habeis comprobado los que habeis firmado.

Muchas gracias por leer y muchísimas por dejar review.

Este capítulo se lo dedico a Lara, porque por una vez le ha gustado algo que escribo, a Vane, porque me apoya con todo lo que hago, y a Iri, porque está loca y al parecer le encanta el fic.

Un beso a todos,

Elle