HOOOLA! Yo otra vesss! Si, si, tal ves las estoy cansando pero hey! Todos me quien verdad *u*? Bien, empecemos.

Disclaimer: Toooodo es de Meyer ¡Maldita por hacer personajes tan irresistibles!

Summary: Bella Huye, embarazada, de Forks, con el corazón roto por un chico. Allá, en Londres, tal ves encuentre un nuevo amor. TH

Que comience la acción!

Capítulo 2

"Nuevo comienzo"

Atención. Todos los pasajeros deberán abrochar sus cinturones. Estamos por aterrizar. Gracias.

Bella seguía dormida cuando muchas de las personas empezaron a bajar del avión. Se revolvía en sueños y decía incoherencias. Una suave mano se posó en su hombro, sacudiéndola.

Empezó a abrir los ojos lentamente. La luz del día le dolía en los ojos, pero vio que, frente a su cara, se hallaba un chico de unos veintitrés años.

- Hey, linda, es hora de bajar ya- le susurró dulcemente.

Bella bostezó y le dedicó una mirada avergonzada.

- Gracias.

- Soy Emmett- se presentó con una sonrisa. A Bella le pareció tierno ver los suaves hoyuelos en sus mejillas. Era un chico alto, mucho, y mas parecido a un gorila.

- Bella.

Emmett volvió a sonreírle. De pronto, su ceño se frunció y miró hacia su reloj de mano.

- Mmm… Tengo que irme. Un gusto conocerte, Bella. Tal ves nos veamos por ahí.

- Claro.

Cuando Emmett se marchó, Bella suspiró y tomó su mochila.

Tomó un taxi, le dio la dirección de la casa de su madre al taxista y partió.

- Se ve preocupada, señorita, ¿se encuentra bien?- preguntó el taxista.

Ella le dedicó su mejor sonrisa.

- Estoy bien- mintió.

Llegó a la casa de su madre. Bella le pagó al taxista y se despidió, este le dedicó una sonrisa antes de irse.

Bella tomó sus maletas y respiró profundo antes de ir a la entrada.

El aire del frío invierno le congeló el cuerpo. Se estremeció y apretó la bufanda contra su cuello. Se frotó las manos enguantadas y tocó el timbre.

- ¡Bella!- chilló su madre cuando abrió la puerta, y se lanzó contra ella.

La luna de miel con Phill le había sentado bien. Estaba más broceada, y se notaba más feliz. Sus ojos irradiaban felicidad, y estaba más delgada.

Bella la abrazó fuerte. Sí. Había echado de menos a su madre.

A sus espaldas, un tipo alto y sonriente abrazó a Reneé por la cintura.

- Hola, Phill- saludó Bella.

Phill sonrió y asintió.

- Oh, Bella, ¡será tan divertido que estés acá!- dijo su madre.

- Déjala respirar, Reneé- sonrió su padre.

- Oh, tu cállate, embustero.

Bella sonrió. Se notaban tan enamorados.

Y recordó a Mike.

Trató de no arruinarle la tarde a su madre, por lo que sonrió lo mejor que pudo.

Al día siguiente, Bella y su madre preparaban panqueques. Phill estaba leyendo el diario.

- Y, Bella, ¿tienes pensado estudiar aquí?- preguntó.

Ella no lo había pensado.

- Puede ser.

Reneé soltó un gritito de emoción.

- Será genial, Bella. ¡Oh! Ya quiero presentarte a Esme.

- ¿Esme?- preguntó.

- Sí. Es una amiga que conocí en clases de yoga. ¡Te encantará! Podrías juntarte con sus hijos. Ellos tienen tu edad y son muy agradables y muy dulces y…,

- Respira, mamá- dijo Bella.

Reneé se sonrojo.

¡Vaya! Al fin se de quién lo saqué.

- Lo siento. Pero es enserio, Bella. Sus hijos son muy agradables. Tal ves los veas en la escuela.

- Sí, tal ves.

- Tú y Alice Cullen podrían llevarse bien. Es una chica agradable, aunque le encantan las compras.

Oh oh.

Primer día de escuela. A Bella se le formó un nudo en el estómago. Desde que había llegado a casa de su madre, su barriguita se notaba más, pero ellos creían que era porque comía mucho.

Ojala fuese eso.

Y ahora, estaba frente a la sala de su primera clase, tratando de reunir fuerzas y poder abrir la puerta.

Cuando bajó del auto de su madre, pensó que podía hacerlo. Caminar por los pasillo, segura y con la cabeza en alto, como lo habría echo Jessica.

La extrañaba. Al igual que a Jake.

Abrió la puerta.

Y justo en el momento en que lo hizo, veinte cabezas se giraron a verla. Intentó no sonrojarse, pero falló. Trató de no mirar a los estudiantes y se centró en caminar bien y no tropezar.

- ¡Ah! Así que usted es la señorita Swan. Por ser su primer día, puede llegar tarde a mi clase. Ahora, siéntese.

Pensó que él le designaría el puesto, pero siguió con su clase como si ella no estuviera allí. Tragó saliva y buscó un puesto vacío. Había uno al lado de una chica menuda. Buscó otro, pero era el único libre. Suspiró en su interior y se sentó.

- Hola. Soy Bella Swan- le dijo a la chica.

Pareció un poco tímida para presentarse, pero, después de un rato, le estrechó la mano y la miró a través de sus enormes anteojos.

- Ángela Webber.

- ¡Señorita Swan! Deje de desconcentrar a mis alumnos y concéntrese usted en la clase.

- Lo siento.

Cuando tocó el timbre, todo salieron corriendo, como si se quemara la escuela. Bella, en cambio, se paró lentamente y se fue.

- Espero que no se vuelva a repetir, señorita Swan- le dijo el profesor.

¡Que viejo mas amargado!, pensó cuando salió.

Vio en su horario la siguiente clase, pero ese espacio estaba vacío. Oh, Dios. Seguramente le habían dado un horario erróneo. Genial, volveré a llegar tarde. Ojala el profesor no sea un amargado como este.

- ¿Necesitas ayuda?

Se giró y vio a Ángela Webber mirarla con una sonrisa.

- Yo… Sí. Mi horario no dice qué clase me toca ahora.

Por un segundo, la confusión pasó por el rostro de Ángela, y después la sorpresa y diversión. Trató de disimular la risa, pero terminó echada en el piso, con una mano en el estómago.

- Yo… - no pudo seguir, la risa de Ángela le impedía hablar.

- Ay, Bella. Ahora no hay clases. Es el almuerzo. Por eso el hueco en blanco- le explicó.

- Oh- Bella en verdad parecía estúpida con esa expresión.

- Vamos- la tomó de la mano Ángela- Puedes sentarte conmigo.

La guió a una puerta grande de madera. La abrió y esta vez casi cien cabezas se posaron en ella. O tal ves más.

Bella quería salir corriendo, pero la mano de Ángela la arrastró a una mesa lago apartada de las otras. En la mesa habían dos chicos y una chica. El primer chico era parecido a una caricatura japonesa. El segundo tenía una expresión idiota en la cara, como si no supiera por qué estaba sentado ahí. La chica lucía la misma expresión.

- Chicos- dijo Ángela- ella es Bella Swan. Es nueva.

- Hola- saludó, incómoda., Bella.

- Un gusto conocerte, Bella- dijo el chico japonés- Soy Eric Yorkie.

-Él es Tyler, y ella es Lauren- siguió Ángela.

-Un gusto- dijo.

Tyler no la miró, y Lauren le dedicó una mirada asesina.

¿Enemigos tan pronto?, se burló en su mente.

Platicaron sobre muchas cosas… Bueno, ella, Ángela y Eric, ya que Tyler y Lauren solo hablaban entre ellos. Y Bella pudo escuchar como a veces se burlaban de los gafas de Ángela y el peinado de Eric.

Par de idiotas.

El timbre volvió a sonar y todos los alumnos volvieron a correr a sus clases.

- Bien, Bella, nos vemos luego- se despidieron Ángela y Eric. Tyler y Lauren se fueron sin decir nada.

Bella se quedó sola y miró su horario. Biología…

Genial.

Mientras caminaba al salón, pudo escuchar el llanto de una chica en el baño.

Se asomó y vio a una chica menuda y con los cabellos alborotados llorando. Su pequeño cuerpo se sacudía con cada llanto.

- Hey- dijo Bella, sorprendiendo a la chica.

La chica se paró y trató de disculparse. Tenía todo el rimel corrido y las mejillas estaban pálidas. Bella la retuvo del brazo antes de que huyera.

- ¿Qué te pasa?- le preguntó.

- Na-nada- tartamudeó ella.

- ¿Cómo te llamas?

- A-Alice Cullen.

Bella abrió los ojos. ¿Ella era Alice Cullen? ¿Aquella chica que lloraba y gemía? Su madre le había dicho que era una chica muy alegre y con mucha energía. ¿Qué pasó con eso?

- Vamos, no llores. Yo soy Bella Swan.

Alice dejó de llorar un segundo.

- ¿Swan? ¿Eres la hija de Reneé?- hipó.

Bella le sonrió y asintió.

- Sí. Mi madre me ha contado mucha sobre ti.

Alice soltó una risa rota.

- Y mi madre me ha contado mucho sobre ti.

- ¿Me dirás que te pasa?

Alice lloró más fuerte.

- Es- es que tuve una pelea con mi novio Jasper. Dijo… ¡Dijo que no quería volver a verme en su vida!

Bella emitió un pequeño Oh.

- Seguramente lo dijo en broma…- trató de calmarla.

- ¡No, lo dijo muy seguro!

Y siguió llorando.

- No, Alice, no llores. Si él no ve que eres lo más valioso que existe, entonces no es para ti- repitió Bella las palabras de su madre cuando le contó sobre Mike.

- ¿Tú… En verdad crees eso?- preguntó como una niña pequeña que acababa de descubrir de dónde vienen los bebés.

- Claro.

- ¡Tienes razón!- se paró, llena de vitalidad, y gritó con emoción- Él no es nadie si no se da cuenta de que valgo mucho más que la ropa que se compra.

Vaya… Eso sonó extraño, pensó Bella.

- ¡Iré y le diré que es un estúpido por no valorarme!

- ¡Así se habla, Alice!

Ambas salieron del baño corriendo. Alice con la determinación pintada en su rostro y Bella… Bueno, Bella era Bella.

- ¡Ey, Jasper!- le gritó Alice a un chico que venía saliendo del baño de hombres. La miró con amor y trató de abrazarla. Era un chico lindo.

- ¡Alice! Lo siento mucho, cariño. Nunca quise…

Alice estrelló su pequeño puño contra su cara. El tal Jasper se veía asombrado.

- ¡No me vengas con cariño!- gritó enojada Alice- ¡Eres un estúpido por no valorarme, y ahora me perdiste!

-Alice…- trató de hablar Jasper.

- Cuando te dije que debías cambiar tu ropa lo dije por que te amaba, no porque creía que eso no te hacía popular.

¡Ah! Así que eso era. Ahora los comentarios extraños tienen sentido.

- Alice, yo… Lo siento mucho, muñeca.

- Te amo, Jasper- se suavizó Alice. Tal ves era un poco bipolar- Y no quiero que cambies nada si no quieres.

Jasper sonrió.

- Yo también te amo, Alice.

Alice rió tontamente y se lanzó a sus brazos. Jasper la recibió y le dio un tierno beso.

Aquí es cuando tu te vas, idiota. Le gritó el subconsciente de Bella a Bella.

Trató de escabullirse e irse, pero Alice se separó se Jasper y la agarró del codo. Para ser pequeñita, tiene fuerza, pensó.

- Mira, Jazz, ella es Bella Swan. La chica de la que nos habló mi madre.

- Sí, lo recuerdo. Es un placer conocerte Bella. Soy Jasper Hale- sonrió.

- ¡Es muy linda!- se alegró Alice- Tal ves le pueda comprar ropa y…

-¡NO!- gritó Bella.

Alice la miró apenada y Jasper con una sonrisa.

- ¡Vamos, Bella!- suplicó- Sé que seremos muy buenas amigas. Quiero comprarle algo a mi futura mejor amiga y cuña…

- ¡Alice!- le tapó la boca Jasper.

Alice se libró de ella. Aunque no terminó la frase.

- ¿Qué ibas a decir, Alice?

- Yo… Que… ¡Oh! ¡Lo olvidé!- se rió nerviosa.

Bella no quedó muy convencida, pero no dijo nada al respecto.

- También presiento que seremos mejores amigas, Alice- dijo cuando iban caminando juntas a la clase de biología. Alice le sonrió y la abrazó.

Al final del día, Bella se despidió de Alice y de Jasper y subió a su camioneta roja (un trasto, según Alice y su madre). Iba conduciendo a casa cuando su celular recibió un mensaje.

Bella:

Espero que nos veamos mañana.

¡Oh! Casi lo olvido: El viernes por la tarde iremos de compras para festejar nuestra amistad.

¡Prepárate!

Te quiere, Alice.

Sí. Mejores amigas por siempre.