Me levante decidida y firme como todas las mañanas. Todos estarían expectantes por la fiesta de esta noche, un gran acontecimiento para poner en marcha mi plan.
Ordené a Dorotea que me suba el desayuno y que avisara al chofer que hoy conduciría yo. Mis padres no estaban, pero ya era parte de mi rutina no verlos a diario.
Deguste mi desayuno y me cambié. Solo un vistazo al espejo y estaría deslumbrante todo el día ¿Quién podría dudarlo?
Salí de casa, sin adiós alguno, y me apresure al colegio, no quería que me vieran jugando mis cartas.
Aparque en mi VIP y no me detuve al escuchar los gritos de Serena y Coni. Nada me retrasaría.
Sin vacilar fui hacia Rose, la muchacha mas chismosa de todo el instituto, de pelo rojizo y enmarañado totalmente descuidado con un corte pasado de moda. Para mi suerte, me adoraba. Haría todo al pie de la letra.
-Oye Rosie, ¿Irás mañana a la fiesta no?-le pregunté con la mejor vos amable y patosamente cursi que pude fingir.
-Claro no me lo perdería, ¿y tu? ¿Irás con Jason?-Oh, justo en el blanco.
-¡No!, claro que no. Se torno insoportable, nunca tenia tiempo para mí, lo dejé- remarque.
-¿Enserio? Valla.. se veían bien juntos-eso ya lo sabia, los mas populares van siempre juntos, se ve que Jason era el que no tenia eso en claro-¿Debe sentirse mal no?
-Ya lo creo-mentí. Me disponía a marcharme cuando la escuche susurrar-
-Oh pobre Jason..-
-¿Pobre Jason?- la interrumpí, estaba colmando mi paciencia, ¡¿que no podía solo divulgarlo i ya?!-Yo tuve que soportar sus horarios y caprichos-Diablos, no parecía convencida-Además..-añadí aun mas fuerte- sus padres no quieren que salga con nadie, por lo del estúpido baloncesto, tiene 18 años, creo que ya puede acomodar sus tiempos ¿No?-y una vez mas, Blair gana, a la pobre Rosie le habían roto el corazón, específicamente, un chico que dedicaba mas tiempo al deporte, la toque en lo mas profundo, ya que todas sus facciones se descompusieron en ese mismo segundo, y una serie de sentimientos encontrados pasaron por su rostro. Genial, no tardaría en hacerlo cursar.
Me di media vuelta mientras escuchaba sus pequeños sollozos, y los pasos apurados para así reunirse con sus amigas y contar la nueva noticia "Jason, capitán del equipo de baloncesto, aclamado atleta, esta solo, su novia, Blair, lo dejo."
Todo iba perfecto, pensaran que yo lo dejé por que el solo se preocupara por un deporte. Solo tendría que mostrar una falsa mueca de tristeza y Jason y su fama de poder con todo, estaría arruinado.
A la hora del almuerzo, nuestra ruptura era todo lo que se escuchaba, en cada pasillo, cada escalera, hasta la cocinera de la cafetería hablaba sobre eso.
Nos sentamos –Serena, Coni, y yo- en una mesa continua en la cual usualmente Jason y sus amigos almuerzan. Pero aún no lo veía por ninguna parte. Me estaba desesperando.
Llegaron sus amigos y se situaron justo en la mesa que esperaba, pero algo, un sentimiento extraño y contrariado surgió dentro de mí. Jason lo desmentiría, si, i todos me creerían a mí, pero que sí... ¡No!, no me permitiría pensar en peros, el había terminado conmigo solo diciendo "B, creo que esto no podrá seguir". Y cuando yo quise saber un porque solo dijo "otra chica apareció". Hirió mi orgullo, y no saldría bien parado de esta.
Jason no se hiso presente durante el almuerzo, y me di por vencida. Lo vería esta noche en la fiesta. Me despedí de las chicas con el pretexto de tener que prepararme para esta noche.