Este capítulo se lo dedico a Stay Kazami Gehabich por darme la inspiración necesaria (y el material) para terminar este capítulo. Te quiero imotou.
Capitulo 1: Adiós a los cuentos de hadas.
Alice PV
Mire el techo. Antes era de un blanco perla, pero ahora es de un color más oscuro, más "sucio", deteriorado por el tiempo. Hay pequeñas manchas oscuras y muestra lo gastada que esta la pintura. La lámpara que alumbra la habitación es bonita, tiene forma de pequeñas mariposas de vidrio enlazadas por flores que solo un gran artista puede realizar. Trae recuerdos de grandes tiempos, cuando todos aparentaban una vida de ensueño.
La cama es suave y cálida y me hace sentir cansada, con ganas de dormir. Pero no puedo dormir. Abro los ojos y parpadeo varias veces. Y trato de enfocarme en la persona a mi lado.
Me había parecido eterna la distracción que tuve pero solo duro unos segundos. Escuche atentamente lo que me decía.
Ya había oído eso antes, unas semanas atrás. También no es la primera persona que me lo dice, sino que solamente estoy cansada de escucharlo. Siempre era lo mismo. Era como si quisieran que yo me convirtiera en ellos.
—¿Al menos estas escuchándome? – me jalo el cabello no muy fuerte.
—¡Ay, Rose! ¡Eso dolió! Pero que salvaje eres – le reproche, aunque dramatice un poco.
—No es para tanto debilucha y deja de evadir el tema – la mire de mala gana, sabía que no me salvaría de esta – eso que hiciste con el pobre Travis ha sido de lo peor, en verdad, no me lo esperaba de ti, Alice.
—"No es para tanto, Rose" – repetí sus palabras socarronamente – Creo que podrá superarlo pronto.
—¡No creo que lo supere en toda su vida! Lo que le hiciste lo avergonzó demasiado, jamás lo superara.
—¿No era lo mismo que el trataba de hacer? El también se quiso pasar de listo y simplemente lo puse en su lugar.
—Ay, Alice. No sé que voy a hacer contigo… tienes siempre esa negatividad hacia el sexo opuesto cuando te ven como algo más que su amiga o compañera.
—Que quieres que haga ¿creer esos cuentos de hadas absurdos?
—Creo que he hecho mal con contarte todas las cosas malas que me han sucedido con los chicos, porque eso solo hizo que los odiaras más…
—¿Cómo crees que eso me haría odiarlos? ¿No merecen esos tipos mi odio?
—Es que no todos son iguales…
—¿En verdad quieres que te rememore todo lo que han hecho? Como aquel chico que conociste en la pizzería y al día siguiente que salieron en una cita quiso meterte mano porque estaba muy caliente y no se pudo contener, ¿o aquel que solo salió contigo porque necesitaba hacerse pasar por heterosexual y al final lo cachaste con su novio en el closet de su casa, o aquel que hizo una apuesta con sus amigos haber quien se liaba contigo primero y de pronto una horda de chicos te invitaba a salir y el muy sin vergüenza se te tiro encima cuando te llevo a su casa o…
—Ya entendí — me interrumpió, su rostro se había vuelto colorado – pero eso no será siempre así.
—Solo porque hayas comenzado a salir con mi hermano y lo creas un príncipe azul no significa que sea verdad. Yo en tu lugar le diría adiós a los cuentos de hadas.
—Ellos eran idiotas, y él es lo más cercano que hay de un príncipe, el es todo lo que aquello chicos no eran, el es muy serio con nuestra relación.
—¡Qué suerte, Rose! La relación más seria que ha tenido Emmett ha sido con un perro que tuvo en nuestra infancia y murió a los tres meses por inanición.
—¡Alice! ¡No me cambies el tema! Estaba diciéndote sobre lo que hiciste esta mañana con Travis…
—¿Sabes? El me recuerda al tipo del percing con el que saliste hace un año, ya sabes, cuando trataste de cambiar de look y todo. Ese tipo sí que estaba mal de la cabeza, como cuando te llevo en moto y te dejo a mitad de la nada porque te negaste a fumar hierba con él.
—Alice, esas son aguas pasadas…
—Pero que sean aguas pasadas no significa que esa clase de tipos no se merezcan el rechazo.
—¡Pero eso no justifica que hallas hecho llorar al pobre chico!
Hice una mueca ante sus palabras. Técnicamente no lo había hecho llorar, el había decidido llorar por sí solo. Apenas teníamos unas semanas de conocernos y ya me había mandado una carta profesando su amor eterno hacia mí. No lo conocía lo suficiente como para establecer una relación sentimental con un desconocido.
Así que simplemente le mande su respuesta algo así como: gracias, pero NO. Luego el no creyó lo que leyó por respuesta (demasiado vanidoso y presuntuoso, si me preguntan), así que vino a preguntarme directamente y la respuesta fue no.
Siguió insistiendo y admitiré que fue tierno por su parte pero no soy de las personas que establecen la confianza en el sexo opuesto en poco tiempo de conocernos. Por lo tanto, le dije no, podíamos seguir llevándonos pero no me interesaba una relación en el momento.
Y así, sin más se echo a llorar. No sé si trataba de ablandar mi corazón (duro y frio para algunos), pero lo único que causo fue molestia y poca simpatía. Todos se asomaban a ver la causa por la cual este chico lloraba y el no tenia vergüenza en mostrar sus lagrimas en público.
Todo el mundo a nuestro alrededor comenzó a decir que le dijera que sí, que era majo, que era atractivo, que no fuera tan cruel, que lo intentara.
Pero lo único que hice fue dar media vuelta y caminar con paso normal hacia la cafetería.
Y sí, puede que lo dejara llorando con la multitud a su alrededor, mientras iba a comprarme un frappe, pero el momento se había vuelto incomodo y prefería estar en compañía de mi amada cafeína. Eso y que no consentía usar lágrimas para hacer ceder a otra persona, eso le quito muchos puntos.
—¿Alice? — la voz de Rosalie me saco de mis aturdidos pensamientos y me gire para verla con una sonrisa picara en mi rostro.
—No puedes negar que fue divertido. Y el afectado soy yo porque ahora todos creen que soy una bruja endemoniada…. Pero fuera de eso fue entretenido. Aunque Travis me caía bien. Es una lástima.
Y así sin más recogí una revista y me puse leer. No pensaba gastar más tiempo en él. Que pareciera un lindo príncipe del rock, con un cuerpo demasiado sexy y de una gran galantería no significaba que fuera el mejor partido. Yo no creía en cuentos de hadas y punto.
