Warriors In Love

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Capitulo 1

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Al escuchar la suave pero determina voz salir de la boca de aquel guerrero quede estático, trague seco con solo pensar en la realidad que aquel no era un flacucho muchacho y si una mujer, no se trataba de una chica cualquiera y si una mujer muy bien entrenada, su mano decidida no le temía a la idea de degollarme ahí mismo, fijamente sosteniendo la daga sabiendo exactamente a que profundidad hacer el corte.

Tampoco se trataba de cualquier persona en su reino, la respetaban y al mismo tiempo la adoraban, eso solo significaba una cosa… Realeza.

Como no me había dado cuenta al ver si fina silueta, ver como sus hombres darían la vida por defenderla, simplemente nunca había visto semejante cosa ¿una mujer? ¿Dónde estaba la autoridad del rey Haruno? ¿Dónde estaba su orgullo de hombre que tanto le gustaba expresar?

Jamás en la vida me había sentido desarmado, los primeros instantes quede sorprendido, simplemente absorto pero luego de ver como se la llevaban de vuelta a los calabozos la odie intensamente, nunca nadie me había puesto de guardia baja, pero ella con un simple movimiento me hizo olvidar realmente de todos mis propósitos.

No sabia realmente si haber permitido que siga con vida me beneficiaba en algo, aun no tenía idea de quien era, aunque lo sospechara no tenia la seguridad si realmente podría utilizarla para mis propósitos, tenia que ser en el momento propicio.

Me senté en una esquina de mi alcoba apoyando los codos en las rodillas, hacían ya dos días que mi prisionero estaba en los calabozos no quería que el tiempo pasara pero es que realmente no tenia ni idea de que hacer con ella, escuche la puerta abrirse lentamente las gruesas cortinas de color oscuro no dejaban que ningún tipo de luz entrara por las ventanas. Muchas veces había escuchado que los niños del pueblo me temían, decían que era como un vampiro que nunca salía de día pero es que realmente odiaba la claridad, si ellos me temían por tal motivo los mayores me temían por mi carácter duro y sin piedad.

Desde mi posición pude ver a unos de mis hombres observar con los ojos entre cerrados indicando que no podía ver nada de lo que ocurría ahí adentro, el rubio se adentro unos cuantos pasos mas con confianza como siempre la había tenido desde que nos conocíamos de la infancia y ese era Naruto Uzumaki se podría decir que era una especie de mano derecha, yo lo calificaba así, el gritaba a los cuatro vientos que era su mejor amigo, esos sentimentalismos no iban conmigo.

Se paro en la puerta por unos segundos seguramente pensando si yo realmente me encontraba ahí o debería ir a buscarme en otro lugar.

-nee…teme…no me gusta ir tanteando los rincones de tu alcoba y tampoco quiero que saques de tu habitación a patadas si me atrevo a abrir las cortinas así que podrías… ¿hacer acto de presencia…?-pregunto finalmente a lo que no pude evitar dar un suspiro que lo hizo sonreír cuando lo escucho

-¿Qué quieres?-pregunte cerrando los ojos con la voz algo ronca, rogaba que no fuera solamente a perturbarme

-nada… saber como estabas, acabo de llegar del reino de los Hyuuga, tengo cosas muy importantes que podrían interesarte-termino por decir mientras disimuladamente o tal ves sin darse cuenta del acto abría la puerta con una vana intención de verme dentro de aquella oscura alcoba

Me quede callado sin responder nada, los Hyuuga y su reino definitivamente eran un problema para mi una piedra que tenia que sacar de mi camino, pero ahora tenia una piedra aun mas enorme que me estorbaba el paso entero y era aquella que se encontraba en mis calabozos esperando una pequeña orden mía y pondría fin a sus esperanzas de algún día volver a ver a los suyos.

-¿te encuentras bien teme?-pregunto frunciendo el ceño-ya me entere lo que sucedió hace unos días…-dijo con aires de misterio lo cual me hizo a mi fruncir el ceño-me tome la libertad de averiguar quien es a la mujer que tienes por prisionera… ¿ese tema te interesa?-pregunto con énfasis y claro sarcasmo en la voz

El maldito me conocía demasiado bien, más de lo que me agradaba a decir verdad, sabía que aquello me estaba quitando el sueño, el no saber controlar una situación me estaba volviendo loco y cuando solo él llegaba con la información para poder ayudarme se jactaba de ello.

-¿Qué es lo que sabes?-pregunte nuevamente pero esta vez mirándolo fijamente el intento disimular una zorruna sonrisa, demasiado mal disimulado en realidad

-la mujer que tienes encarcelada en aquellos inmundos calabozos es la hija del rey Haruno, heredera al trono-dijo apoyándose en la pared, una típica pose de que venia mas por delante ya que era estúpido esperar una respuesta de mi parte

Si no hubiera sido por la oscuridad hubiera visto mi rostro estampado la sorpresa y a los segundos una magnifica idea paso por mi mente y no pude evitar sonreír con tan solo pensarlo, aquel reino me tenia simplemente cabreado, sus murallas eran tan resistentes que jamás alguien había conseguido entrar, pero con la chica en mis manos, mataría a uno y cada uno de los nobles y pondría a todas las mujeres en especial las de la realeza a servir a todo mi reino.

-¿quieres que te siga contando o quieres que espere a que termines de saborear tu venganza?-pregunto dando un largo bostezo

Me levante lentamente de aquel rincón, hacia mucho me había vuelto un hombre muy frio, primero la muerte de mi madre cuando tenia solo 5 años, cada ves que lloraba o pedía por ella mi padre me obligaba a entrenar hasta que mis manos sangraran por sostener la espada, una lección que jamás olvide ya que así aprendí que la única forma de olvidar es centrarse en un objetivo.

Tenía un hermano mayor, el cual visitaba el reino constantemente pero jamás expreso sus ganas de reinar o siquiera ser parte del consejo, siempre le gusto viajar, por tal motivo desde muy joven se desaparecía por meses, luego de la tragedia por la que vivió nuestro padre muy rara vez venia al palacio.

Hacia muchos años mi padre había comandado nuestro ejercito y en unas de las batallas había salido gravemente herido quedando paralitico y ciego, solo con pensar en el maldito que le había causado aquello la sangre me hervía y ahora prácticamente diez años después la querida hija de aquel maldito venia a parar justamente en mi reino, en mi calabozo…en mis manos.

Me acerque a paso lento a Naruto, se enderezo para poder observarme, no pudo evitar negar con la cabeza con una leve sonrisa en sus labios al ver aquella diabólica sonrisa aparecer en mi labios, yo estaba simplemente eufórico, diez años intentado destruir al Rey Haruno y toda su prole y ahora por arte magia, ella…su única hija había venido a mi.

-tengo mucho tiempo para saborear mi venganza, espere diez malditos años… puedo esperar cinco minutos a que termines de informarme…-termine por decir

-bien… es una experta en armas… eso estoy seguro que ya lo comprobaste tu mismo-dijo con un deje de burla lo cual no me paso desapercibido mientras le daba una rápida mirada a mi cuello-es el mejor guerrero de todas sus tropas y… su padre tiene una alianza muy fuerte con los Hyuuga… incluso… pretendía darla en matrimonio al hijo mayor dentro de un mes, que es cuando ella cumple 18 años-termino por decir con un aire de superioridad, las mejores noticias siempre las recibía de Naruto nunca le pregunte de donde las obtenía pero siempre supuse que se debía a su carácter hiperactivo ya que siempre había tenido facilidad de hacer amistades a donde fuera

-Neji Hyuuga…-dije entre dientes recordando el castaño en la última batalla que habíamos tenido contra ellos

-el mismo…-dijo Naruto estirándose-dicen que la chica es muy hermosa…-¿puedo ir a verla teme?-pregunto con inocencia mirándome con unas enormes ojos como si estuviera pidiendo un dulce

-¿verla? ¡Claro que no! Es una prisionera de guerra, además… no encontré ninguna belleza bajo aquellas armaduras…-dije sin poder recordar exactamente su fisionomía, vestía como hombre y estaba totalmente bañada en sangre

Una idea paso por mi mente, no esperaría ni un segundo mas para poner en marcha mis planes de venganza, antes de hacer con ella lo que me diera la maldita gana, arrancaría de ella a como diera lugar los secretos de su reino, la hija de aquel maldito seria su desgracia y su perdición ella me indicaría como pasar por aquellas murallas, luego se la daría a mi ejercito entero y que hicieran con ella lo que quisieran, me encantaría ver si Neji Hyuuga la tomaría por esposa después de todo esto.

-prepara a tres hombres de mi confianza incluyéndote, los quiero en los calabozos en menos de 15 minutos…-termine por decir teniendo una fugaz idea por la cabeza

-¿algún adelanto?-pregunto con pereza seguramente ni había descansado de su reciente viaje queriendo dejarme las informaciones primero

-no… solo has lo que te pedí…-dije con autoridad, luego de que lo vi salir de mi habitación cerré la puerta, busque mi armadura, bajaría a aquel apestoso calabozo y le enseñaría a aquella niña quien estaba a mando

Hacia dos días que estaba tirada en aquel inmundo calabozo, la comida que me dejaban las ratas se dedicaban a comerlas no pensaba en comer la comida de aquellos malditos bastardos, no tenía hambre y mi sentía en extremo sucia, tenía ganas de un buen baño lo que no entendía era porque no me mataban de una buena ves y si pensaban usarme que estaban esperando, no podía creer como unas mentes tan lentas podrían haber llegado tan lejos, oh si este reino que apestaba a corrupción era el mas fuerte de todos, a los que todos temían por su falta de humanidad.

Cuando vi el cuerpo inerte de aquel hombre tan honorable y tan respetado por todos en mi reino tirado en suelo como una simple basura como lo había dicho él, me había jurado a mi misma, jamás temerle y no lo haría, por mas difícil que fuera mi situación, al menos intentaría no temerle.

Desde muy pequeña había entrenado, mi padre me había hecho entrenar como si hubiera tenido a su hijo varón que tanto había deseado, no que me desagradara, él decía que era para mí seguridad tanto que comenzó a exigir que las niñas mujeres también entrenaran para su propia seguridad y no fueran un estorbo para la familia.

El problema vino después, mi padre lo había hecho con la intención de mi protección personal, pero me gustaba tanto proteger a otras personas que las primeras veces salía a las batallas escondida, vestida de hombre con un caballo diferente, hasta que descubrieron la verdad y no hubo quien me detenga, todos intentaron persuadirme de que aquello no era algo para las mujeres, pero no existía persona ni siquiera mi querido y autoritario padre me haría desistir.

Había comenzado a hacerlo cuando tenía solamente 14 años y cuatro años después seguía luchando por defender a mi pueblo y a mi reino, jamás sería una reina que se esconde detrás de sus súbditos, seria siempre la primera en levantar la espada y la primera en repartir la paz si así fuera necesario.

Amaba mi pueblo como a mi misma, mi padre también les era muy devoto, yo lo seré el doble y si algún día, si por una fuerza mayor lograra escapar de las garras de estos hombres y poder reinar, tendría mis hijos y así como se me había sido enseñado les enseñarían a amar a su gente.

Salí de mis pensamientos que era lo único que tenía en aquellos días, al escuchar la resonancia de los pasos en aquellos húmedos suelos, me enderece un poco para poder recibir a quien vendría a visitarme, fruncí el ceño al ver a aquel chico rubio un poco escandaloso intentando identificarme en medio de aquella oscuridad.

-nee… ¿estas muerta?-pregunto este al ver que yo no me movía-escucha princesa voy a abrir la rejilla no hagas ninguna estupidez o tendré que salir corriendo detrás de ti, estoy algo cansado para correr así que no lo hagas ¿sí? Y tranquila que no muerdo…-termino por decir para abrir la reja del calabozo, no pude evitar rolar los ojos al escucharlo que clase de idiota pensaba que yo era

Se acercó lentamente mirándome de diferentes ángulos, al parecer habían enviado a un retardado mental para que pudiera hacerse cargo de mí, lo vi tomar un palillo largo y delgado, al tenerlo entre las manos me suncho el brazo.

-yo tampoco muerdo así que larga eso…-dije algo molesta estirándome un poco, pude ver una sonrisa en sus labios ahí me di cuenta que su intención era hacerme hablar

Los pasos se escucharon nuevamente esta ves eran mas, aun agachado el rubio se volcó a ver quienes eran los que venían, se pararon tres hombres enormes a la entrada de la reja.

-lo lamento miladi, pero va tener que acompañar a mis compañeros…-dijo el rubio para enderezarse

En sus ojos pude ver algo de culpabilidad en ellos, dos de ellos entraron y me levantaron del suelo con tal facilidad que pensé que me quebrarían en dos, no volví a dirigirle la mirada al rubio pero él se había quedado parado dentro de la celda mientras los otros hombres prácticamente me arrastraban por los húmedos pasillos.

Nos detuvimos en frente una pesada puerta de madera, cerré los ojos por algunos segundos, rogué a los dioses que me dieran fuerzas, no le pediría fidelidad a los míos porque eso lo tenia de basta y sobra, nunca traicionaría a uno de los míos antes prefería verme muerta, que traicionar su confianza.

Uno de ellos abrió la puerta para que entremos, me empujaron contra una de las paredes con tal fuerza que perdí el equilibrio intente sostenerme pero en ves de eso me raspe las manos y me golpee la frente provocándome una pequeña herida que había comenzado a sangrar, me sentía mareada por el golpe aun así me lleve mis raspadas y sucias manos a la herida.

-quítate la armadura y las ropas…-escuche que dijo uno de ellos haciéndome volcar la mirada de golpe hacia ellos-¿!no escuchaste!? ¿! lo harás tu o prefieres que te la arranquemos nosotros!?-grito haciéndome tensar la mandíbula me levante como pude del suelo y lo encare fijamente

Simplemente soltó un maldición y al acercarse a mi le di un golpe con mi muñeca en la nariz quebrándosela, el rugió al ver la cantidad de sangre que salía de ella, me tomo del cuello tumbándome al suelo, no pude evitar gemir de dolor al darme la cabeza contra el suelo, con muy poco tacto me quitaron las armaduras, por mas que intentaba forcejear ellos no se inmutaron, me negaba a llorar, me negaba a sufrir por eso.

Al quitarme la fina blusa que llevaba pude ver sus rostros marcados con la excitación, no era exactamente una buena experiencia para alguien que como yo jamás había estado con un hombre, jamás alguien me había visto desnuda y aquello aunque me negara rotundamente me aterraba.

-¿Qué haces?-pregunto el que me sostenía por los brazos al que se encontraba sobre mi

-solo quiero una probadita antes de que llegue Lord Sasuke…-dijo como si fuera la cosa mas obvia del mundo

-¿! Te has vuelto loco!? Si hacemos algo fuera de sus órdenes sabes que nos matara…-termino por decir el que me sostenía por las piernas

Podía sentir su respiración sobre mi cuello y comienzo de mis pechos, volqué el rostro con los ojos cerrados al sentirlo pasar su lengua sobre mi cuello.

No llores…no llores...

Me repetía constantemente prefería morir a tener que pasar por esto, a tener que aguantar a este brutal hombre sobre mi, probando mi piel y moviéndose sobre mi de manera rara, lo mire a los ojos con odio e ira al ver que bajaba sus dedos hasta mis bragas, me la arranco de una jaloneada, sentí mis caderas arder por la fricción de la tela.

-ahora si… podría hacerte mía con una sola estocada y a nadie le importarías un comino…-me decía cerca del rostro con su aliento levemente alcohol, sus manos bajaban y subían por mis muslos cada vez con mas afán

-y yo… voy a cazarte desgraciado…-dije con suavidad y como un susurro pero con tal determinación que lo vi sorprenderse y asustarse por algunos segundos

-eres una…

-¡basta! ¡terminemos de una ves!-dijo el que me sostenía de los brazos por fin soltándome de su firme agarre, seguido del que me sostenía de las piernas y por ultimo aquel hombre quien me dedico una sonrisa burlesca

-aun vas a ser mía maldita…acuérdate de mis palabras-dijo sobre mis labios

-y tu acuérdate de las mías…-dije prácticamente escupiéndose antes de que se parara me volcó el rostro de un golpe, sentía como si me hubiera reventado el ojo, simplemente cerré los ojos intentando tranquilizar mi cuerpo y alma

Una ves me vi sola me tape los pechos con los brazos arrinconándome contra la pared, hacia frio, mi piel comenzaba a erizarse y mis uñas se volvían moradas, sentí que me arrojaron un balde de agua fría en la espalda haciéndome dar un pequeño grito del susto, trague seco al sentir como el agua helada que me arrojaban me dolía al tocar contra mi piel, temblaba de pies a cabeza de frio, intente levantarme pero cada que lo hacia el agua que me arrojaban me volvía a sentar, apenas tenia fuerzas para mantenerme despierta no había dormido ni alimentado en aquellos dos días, mis labios comenzaban a temblarme , ya ni siquiera sabia hacia cuando tiempo estaba ahí, mis pies estaban adormecidos y la cabeza me daba vueltas.

A cada balde de agua que me arrojaban me sentía ida, en cualquier momento me desvanecería y realmente era algo que no quería, no quería que se aprovecharan de mi, no quería tener que pasar por estas cosas, prefería la muerte a tener que llevar toda la vida con el recuerdo de alguno de aquellos hombres utilizando mi cuerpo ¿Por qué no me mataban? Era lo más fácil para todos incluso para mí.

-suficiente…-escuche una voz a mis espaldas mientras intentaba pararme con ayuda de la pared

Tropecé pero aun así conseguí erguirme, me sentía humillada, mis ojos pesaban pero estaba tan cansada que siquiera ganas de llorar tenia, me mordí el labio inferior tragándome mi odio, me sentía tan poca cosa, en aquellos momentos me sentí inútil, débil, todos los años de entrenar arduamente no habían valido de nada, había protegido bien a mi pueblo ahora solo era un alma mas por ser olvidada, me di media vuelta para fijarme en el rostro de cada uno de ellos, pero en ves de eso me tope con el.

Abrí la boca levemente, ¿Qué le diría? No tenia nada para hablar con aquel hombre que me miraba con aquel par de ojos ónix con tal insistencia que simplemente me dedique a observarlo, trague seco al fijarme en su fisionomía, tan hermoso ¿ y de que le servía? agache la mirada pero con brutalidad me volvió a levantar el rostro sosteniéndolo firmemente con su mano derecha sin llegar a hacerme daño, pero yo no tenia ningún daño físico algunos tal ves… ¿Sicológicos? Demasiados.

Acerco su rostro con tal lentitud que parecía una eternidad, su respiración se mezclo con la mía, comencé a agitarme y mis piernas me temblaban no sabría decir de que, aquel hombre que estaba a pocos centímetros de distancia aquel hombre que parecía ser tan perfecto, ¿era posible odiarlo tanto? ¿Era posible hacerme sentir tan humillada como lo acababa de hacer el? Si lo odiaba infinitamente y mi ira en aquellos instantes era inmensa pero no tenia como ni ganas de expresarla.

-aun vamos a divertirnos muchas veces como estas…Sakura…-dijo mi nombre de tal forma que me erizo la piel

-¿Por qué?-pregunte suavemente sin entender aun el porque me hacia pasar por aquellos horribles momentos

La respuesta no vino nunca, mis ojos comenzaron a cerrarse y todo comenzó a darme vueltas, no sabría decir si caí sobre el duro y mojado suelo o si aquel desalmado hombre me había sostenido entre sus brazos de cualquier forma…seguía bajo su merced.


Bueno este fue el primer capitulo de este FF, espero que les gusten! gracias por los reviews y por el cariño!

no olviden los comentarios me gusta saber que piensan y sus opiniones!

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