Capítulo 2: primer encuentro
¡Mierda! Las horas pasaron volando. Había olvidado mi clase de geometría analítica en casa con la señora Sue mi profesora, el lado bueno de clases en casa es que no tienes que cargar espantosos uniformes ni mucho menos atenerte a horribles horarios mañaneros, el lado malo es que el horario de las clases se olvidan. James me devuelve mi gran cuaderno de bocetos, agrego algunos hojas suyas para que las inspeccionara, maldije en silencio por no haber traído una mochila o bolso.
Casi me salieron alas, atravesé las calles como relámpago, solo me detenían los semáforos, corría evadiendo a las personas.
De repente golpeo mi cuerpo contra otro que salió de la nada, las hojas que llevaba en mis manos se dispersan por el aire, caigo golpeando mi trasero contra el suelo, el otro sujeto se apoya en una rodilla para evitar caer, ¡Qué reflejos!
Levanto la vista, unos impenetrables ojos esmeraldas me miraban desconcertados, me sonrojo casi enseguida.
— ¡LO SIENTO TANTO! — consigo decir.
Me tiende la mano para levantarme y consigo ponerme de pie.
—Deberías fijarte— me dice casi en reclamo. ¡Oh por dios! Su fantástico acento… Español, sus hermosos ojos esmeraldas y sin duda lo que más me mato fueron sus sensuales labios rojos.
Baja de tu nube me regaña mi conciencia. ¡Calla! le contesto.
Bajo la mirada, me inclino a mirar las hojas y me dispongo a recogerlas, entonces mi mano choca contra la de él, una electricidad recorre desde mis dedos hasta mi antebrazo. Levanto la mirada observando aquel apuesto individuo desde los pies hasta la cabeza, vestido de traje color gris, con una pequeña barba de 3 días y su cabello cobrizo perfectamente peinado.
Me pasa la hoja, sonrío hacia el pero no me devuelve la sonrisa.
—Gracias— digo, en cuanto las tengo las meto en el cuaderno, me sonríe desanimadamente, los ojos me brillan.
¡Muévete! Me ordeno.
Empiezo a caminar, bueno casi correr de nuevo. Cuando llego a mi casa cojo las llaves de mi bolsillo y entro.
12:57 p.m. marca mi móvil, doy un gran respiro de alivio, gane por 3 minutos a mi profesora que claro puntual como siempre llega a la 1 p.m.
Entramos a mi salón de estudio, por casi 2 horas estamos leyendo libros de geometría y examinando figuras geométricas. Al terminar la sesión Sue se despide y quedo sola completamente en la gran casa.
Corro a mi habitación, abro la puerta de mi cuartito privado me tiro en el suelo en cuanto entro. Respiro profundamente.
Caigo en un profundo sueño. El español se adueña de ellos y lo único que puedo ver son sus impenetrables ojos esmeralda y sus perfectos labios rojos que me sonríen. Despierto exaltada, me levanto aturdida camino al pequeño balcón de la habitación, miro las luces brillantes que alumbran la oscura noche de México, tan hermoso. Sonrió.
Corro escaleras abajo, entro en la cocina y cojo dos panes, mi lindísimo padre está llegando y corro a saludarlo.
—Hola chiquita, ¿Qué tal las clases con Sue? — deja su maletín en la mesa que está cerca de la puerta.
—Hola chiquito, todo bien— me sonríe por la contestación.
Cenamos en silencio, después de terminar me despido de con un enorme abrazo de oso de mi amado padre. Entro al baño de mi habitación me doy un buen baño, cepillo mis dientes y me pongo una pijama de Bob esponja. Me tumbo en mi cama y me envuelvo en mis sabanas, doy vueltas durante horas hasta que me duermo profundamente.
