Capítulo 1
Sanada Genichiro se destacaba particularmente por ser una persona seria y educada, sus compañeros de clase y equipo de tenis lo respetaban, además se había ganado el titulo del "Emperador" por su forma de jugar.
Se encontraba en las instalaciones del campus para la Sub 17 luego de participar en el campeonato en donde Japón quedo en segundo lugar, fue complicado ganarle a Alemania.
La invitación acababa en 10 días, así que decidió quedarse ese tiempo para seguir aprendiendo de sus superiores. Yukimura su gran amigo se encontraba con el caminando por los alrededores, comentaban alguna cosa u otra pero no era una conversación extensa.
- Lástima que solo sean 10 días mas – Seiichi miro al cielo – cuando regresemos, solo 2 meses más y nos graduaremos
- ¿Aún no has elegido a tu sucesor? – Genichiro lo miro
- No, espero tu consejo – cerro su jersey ya que hacia frio – no se quien se quedara al mando de Rikkaidai
- Kirihara – toco su mentón – es demasiado alocado para el puesto
- Pero tiene mucha pasión
Escucharon unos gritos, como si estuvieran corriendo a alguien. Caminaron hacia la dirección y vieron que un hombre alto daba instrucciones a una ¿Mujer? Ella tenía una raqueta y estaba sudando.
- Es la primera chica que veo aquí – Seiichi apresuro su paso para observar mejor
- No sabía que habían invitado a chicas – Genichiro lo siguió
El hombre volvió a gritar a la chica cuando esta no pudo hacer el saque con su mano izquierda, la muchacha parecía frustrada, tomo la pelota y volvió a intentar pero fallo.
- Maldita sea – el hombre sacudió su raqueta – llevo dos días en esto y tú no mejoras, solo pierdo mi tiempo
- No es culpa mía – la muchacha levanto la mirada iracunda – no soy yo la que pidió jugar tenis con la izquierda
- No me respondas inútil – el hombre se acercó a ella saltando la net – fuiste tú la que llego aquí buscando aprender
- Puedo hacerlo con la derecha – levanto su mano – puedo jugar con esa, ¿porque me obligas a usar la izquierda?
- Porque solo entreno zurdos – sacudió su raqueta – y como no tengo otro a quien entrenar
- Entonces no lo haga – la muchacha dejo caer su raqueta – no quiero que pierda su tiempo
Fueron unos segundos en que el hombre la tomo de la camiseta, acercándola peligrosamente a su rostro, ella trato de zafarse pero el hombre era un poco más fuerte.
- Suélteme – se sacudió – que le pasa
- Una mocosa no me dará ordenes
La muchacha logro empujarlo separándose un poco, el hombre lleno de ira sacudió su raqueta llegando a golpear los labios de la mujer. Yukimura corrió al ver como el sujeto levantaba su mano para golpearla, ella por su parte cerro los ojos esperando el golpe pero nunca llego, al abrirlos vio una mano sujetando la del entrenador, y un brazo la apartaba.
- ¿Pero qué rayos? – El entrenador trato de zafarse pero la mano del muchacho era firme
- Que vergüenza – Sanada lo miro con ira – un hombre golpeando a una dama, patético
- Suéltame estudiante, no sabes con quien tratas – el entrenador trato de retroceder
- Se ve que trato con un cobarde – lo soltó con fuerza haciendo el tipo caiga de mala forma – ¿Cuál es tu nombre? Hablaremos con los directores
- Mocoso - el entrenador se levantó – voy a hablar con los directores, les diré que te atreviste a ofender a tu superior
- Es usted quien ha lastimado a una muchacha – Seiichi seguía protegiendo a la chica con su brazo – veremos a quien expulsan
El entrenador sonrió y les dio la espalda, camino a paso acelerado, Yukimura bajo el brazo y giro para ver a la chica. Ella tenía los ojos muy abiertos y seguía cubriendo sus labios.
- ¿Te encuentras bien? – Yukimura bajo un poco la vista, la chica no era de la misma estatura
- Gracias – la muchacha retiro su mano, estaba cubierta de sangre – Lamento que
- Toma – Sanada le ofreció un pañuelo
- No gracias – ella retrocedió – no quiero ensuciarlo
- Recíbelo – Sanada sonó algo molesto
- Está bien – recibió el pañuelo y lo coloco sobre su labio
- Sanada sonaste muy aterrador – Yukimura le dio una sonrisa – ella no necesita más gritos
- No fue mi
- No hay problema – la muchacha los miro – lamento haberlos distraído de su entrenamiento, agradezco su gentil apoyo – Miro a Sanada – te devolveré este pañuelo impecable, ¿cómo te llamas?
Genichiro vio a la chica con interés, otras muchachas hubieran llorado o hasta hecho un drama pero ella mantenía una calma tenebrosa. Era pequeña. No tanto, él era el alto. Observo sus ojos marrones claros, sangre aun saliendo de su labio, un poco de sudor en su frente y el aroma que desprendía era cítrico.
- Yumikura Seiichi – su compañero hablo haciendo que ella gire – tercero de secundaria
- ¿Secundaria? Pero aquí entrenan los de la sub 17
- Fuimos invitados – señalo a Sanada – Sanado Genichiro, tercer año
- Wou, estudiantes de secundaria invitados, bueno es un gusto Seiichi, Genichiro
Ellos la miraron sorprendidos por la facilidad en que usaba sus primeros nombres, ella sacudió su pantalón, recogió su raqueta y trato de irse pero Sanada la tomo del brazo. Ella levanto su mirada, preguntándole que pasaba.
- No nos has dicho quién eres o que estaba sucediendo, te ayudamos, al menos merecemos saber lo que paso para dar aviso a los directores, estas siendo grosera y mal educada
- Sanada – Yukimura intervino – ella
- Tienes razón – lo miro – lamento mucho mi comportamiento – realizo una reverencia – les agradezco su apoyo, mi nombres es Mell, bueno Melliza Masaki, pero pueden llamarme Mell. Vine a aquí por insistencia de mi madre, el entrenador al parecer estaba algo ocupado y como no cubrí sus expectativas reacciono de esta forma
Un placer Mell – Yukimura le sonrió – eres buena en el tenis
No lo sé – agacho la mirada – puedo jugar pero no de forma profesional, gane uno que otro partido pero nada importante
¿A qué escuela perteneces? – Sanada le hablo
Al MerchSchool – ellos la miraron como diciéndole "Que" – es una escuela en América
Ya veo – Yukimura se apoyó en la net – no eres japonesa
Mi padre es Japonés, mi madre extranjera, he vivido la mayor parte de mi vida en América, solo un par de años aquí – volvió a limpiarse el labio – ustedes son enormes comparados a mí, ¿son de secundaria? Qué raro
Si lo somos – Sanada la miro serio – ¿Si no te gusta el tenis que haces aquí?
No dije que no me gustara, se jugarlo pero no de forma profesional, mi madre insistió en que lo practique más, hablo con Ken mi padre para que lo practique aquí en Japón ya que hay buenos jugadores
¿Tu padre es alguien importante? – Sanada la miro con interés
No, bueno – suspiro – aquí tiene una empresa de ropa deportiva y es amigo del entrenador principal, así que logre ingresar pero como ven llevo 3 días y no he practicado nada. Creo que debo irme
Si deseas practicar hazlo – Yukimura la miro – coméntales sobre ese entrenador y podrás tener otro
No quiero ocasionar problemas, a donde voy siempre causo revuelo
¿Por qué dices eso? – Sanada la volvió a observar
No soy apegada a las costumbres Japonesas, digo algo y se sienten ofendidos, ya ni se si debo quedarme callada o hablar, es complicado
¿Pero te gusta Japón? – Yukimura la miro con una sonrisa tierna
No lo conozco del todo, lo que he visto hasta ahora es hermoso – miro a Sanada
El paso saliva, cuando dijo hermoso se refería a él o al país?
Entonces quédate – para Yukimura no pasó desapercibido que ella observaba más a Sanada, y el también la miraba con curiosidad
La educación aquí es algo diferente
¿Pero qué edad tienes?
Cumpliré 16
Entonces tienes que ingresar a un instituto, luego a la universidad
¿Por cierto a que escuela acuden?
Rikkaidai fuzoku
¿Rikkaidai? Creo que escuche algo, ya se, ustedes quedaron en segundo lugar en el torneo nacional
Si pero lo hemos ganado antes
Ya veo – miro a Sanada – ¿En verdad no tienen nada que hacer? No quiero quitarles tiempo
Estábamos caminando, dando un paseo ¿no es así Sanada?
El no respondió, tenía su concentración en el cuello de la muchacha, ella tenía un colgante que se le hacía familiar. Lo había visto, no recordaba donde.
¿Genichiro? – cuando escucho su nombre despertó, la muchacha lo observaba – ¿Estas bien?
Si – miro a otro lado – una caminata de relajación
Ven con nosotros – Yukimura le extendió la mano
Ella observo la mano y luego miro al joven, tenía una sonrisa tierna. Acepto la mano y el la guio por el camino, después de unos segundos la soltó y comenzaron a caminar.
Sanada miraba de reojo como ellos platicaban de forma natural, no había timidez o momentos de silencio, ella de rato en rato trataba de incluirlo en la conversación pero el como siempre solo usaba monosílabos para sus respuestas. A ella no parecía importarle, seguía introduciéndolo en la conversación, desde su altura Sanada observo a la muchacha, su cabeza llegaba a su hombro, calculo su estatura, no pasaba de metro sesenta y cinco o tal vez menos, observo su calzado, zapatillas simples con ninguna plataforma, jersey de color negro y camiseta gris. No era un ropa que llamara la atención, tenía el cabello recogido en un moño ajustado, unos pendientes pequeños plateados y sus manos lucían unas uñas cortas, Nada excéntrica.
No tienes frio – Yukimura se detuvo retirándose la parte superior del Jersey
No – hizo un movimiento con sus manos – agradezco tu preocupación pero no tengo frio, no te retires el jersey por favor
Está bien, ¿A qué universidad iras?
Aun no lo sé, me gustaría estudiar literatura o psicología
Interesante, hay universidades muy buena aquí en Japón
Lo tendré en cuenta cuando sea el momento y ¿Tu Genichiro que estudiaras?
La miro por unos segundos, aun lo descolocaba escuchar su nombre de pila con tanta naturalidad, le molestaba un poco pero no lo suficiente para ser grosero.
Aun no lo tengo claro Masaki-san – agrego mirándola como diciéndole que use su apellido
Ya veo – le sonrió – Cuando sea el momento lo decidirás Genichiro
Otra vez su nombre de pila pero ella sonrió, esa sonrisa tan natural lo dejo noqueado, era la primera vez que sentía un calor extraño en su rostro al presenciar una sonrisa femenina. A parto la mirada, nervioso, ¿Que había sido eso?, ¿Qué clase de sonrisa fue esa?
¿Te molesto mi comentario? – Ella se detuvo frente a el – en verdad si fue así lo siento, soy algo atrevida a veces – realizo una reverencia corta
No – se detuvo más nervioso – he bueno – se quedó sin palabras, no sabía que decir – yo
Sanada no es propio de ti tartamudear – Yukimura se burlo
Lo ven – ella miro el atardecer – a donde vaya solo ocasiono caos, las personas aquí nunca me podrán aceptar, las culturas son tan diferentes
Iba a decirle que no se preocupe pero una voz algo melodiosa lo interrumpió
Así que aquí están – Atobe camino rápido a la dirección – interactuando con una mujer
Atobe – Yukimura sonrió – que agradable verte
Más agradable para mi es ver a una belleza – miro intensamente a Mell – ¿Nos conocemos?
Lo dudo joven – ella lo miro sin admiración – ¿Es compañero suyo?
No – Sanada respondió cortante – pertenece a otra escuela
Hyotei Gakuen, Atobe Keigo – dijo haciendo una pose extraña – Cae rendida ante mi encanto natural
Ello lo observo con gracia, soltó una carcajada digna de un buen chiste.
Estudiantes de secundaria – rio – son tan graciosos
¿Te pareció gracioso? – Atobe pregunto sarcástico
Disculpe mi atrevimiento joven pero ¿Cómo fue eso de que caiga rendida a su encanto natural? – imito la pose – ¿Qué demonios?
Es mi presentación
Bastante egocentrista permítame decirle – miro a Sanada – No lo crees así Genichiro?
Bastante
Uhm – Atobe miro a Sanada – te llamo por tu primer nombre ne Kabaji?
Usu – un sujeto enorme respondió asustándola
¿Otro de secundaria?
Al momento varios empezaron a llegar, muchachos bien parecidos, altos, mirándola con curiosidad.
Creo que debo irme – Retrocedió un poco – no es nada bonito ser la única mujer
¿Mell? – el entrador Itaru la llamo
Saito – ella casi corrió al verlo – por fin te encuentro
Veo que hiciste muchos amigos – señalo – muchos
No – ella camino con dirección a Yukimura y Sanada – Seiichi y Genichiro, han sido muy amables conmigo
Ya veo, pero Mell aquí usamos nuestros apellidos, no seas atrevida
A ellos no les molesta ¿Verdad? – Los observo, ellos la miraron Yukimura fue el primero en responder
No me molesta, viniendo de ella
Lo vez – Miro a Sanada
No – la miro, ella le volvió a sonreír y volvió a quedarse sin palabras – no tengo problema
Gracias – ella se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla – nos veremos después
Sanada se quedó helado, no parpadeaba, vio como ella fue hacia Yukimura e hizo lo mismo, un beso simple en la mejilla. Los demás estaban sonrojados, viendo la escena.
Saito iré a mi habitación, hoy tuve un día muy interesante, nos vemos Seiichi, Genichiro – Dio la vuelta y corrió a las instalaciones
El entrenador los miro, Yukimura estaba algo sonrojado pero sonreía, por otro lado Sanada seguía sin moverse
Discúlpenla – los miro – ella es así de extravagante
A mí no me dio un beso – Atobe estaba molesto – muchacha atrevida
¿Celoso Atobe? – Yukimura lo miro – no todas caen rendidas a tu encanto natural, ¿Nos vamos?
Sus demás compañeros de Rikkaidai se juntaron, Sanada camino moviendo su gorra, haciendo que esta le cubra el rostro, se sentía avergonzado, nunca más hablaría con aquella muchacha atrevida, sin pensarlo su mano toco el lugar en donde ella lo había besado, recordó el contacto y maldijo interiormente. Estaba decidido a no volver a hablarle para toda la vida, solo que algo muy dentro suyo se sentía decepcionado, hubiera querido que el beso sea solo para él. Sacudió su cabeza molesto, desde ¿Cuando se ponía a pensar en cosas absurdas? Maldijo otra vez, pero la sonrisa de la muchacha apareció como una fotografía en su mente, esa sonrisa llena de vida, iluminada por el atardecer lo descolocaba. Suspiro con ira por recordar tal cosa.
¿Sucede algo Sanada-sempai? – Kirihara lo observaba
No – recupero su mirada estoica – nada
Como diga
Escucho que sus compañeros comentaban sobre ella, "Que bonita" "Que encantadora" "Los llamo por sus nombres" ya estaba hartándose de tanto cuchicheo barato.
Se llama Melliza Masaki – Yukimura hablo sorprendiéndolo – tiene 16 años, encantadora ¿No?
Si capitán – y volvieron los cuchicheos – es preciosa, algo extraña pero preciosa
Atrevida – dijo Sanada haciendo que todos se quedaran callados, el miro de reojo como todos lo observaban – elocuente
No parecías tan molesto hace un momento – Yukimura sonrió – la elocuencia es hermosa
No respondió y siguió caminando, ya no quería saber nada que tenga que ver con esa muchacha, nunca más le hablaría, estaba prometiéndose eso internamente. Pero no sabía que estaba muy equivocado.
Al día siguiente los estudiantes de secundaria disfrutaban de un desayuno satisfactorio, algunos ya se habían retirado del complejo rumbo a sus casas, otro estaban aprovechando los días que quedaban en la invitación. Sanada estaba en una mesa solo, al parecer no tenía cara de buenos amigos y nadie se le acercaba. Tenía un vaso de leche, tostadas, frutas y algo dulce en su bandeja, la ducha no le había ayudado a apaciguar su mal genio, seguía molesto con la muchacha. A lo lejos escucho cuchicheos sobre la mujer esa, miro a otro lado, al menos podía observar el ventanal que dejaba ver las canchas de tenis. Pensó en su futura graduación y lo triste que sería dejar al equipo de tenis. Ya no volvería a jugar por Rikkaidai, no en la sección de Júnior, tal vez ingresaría a preparatorio de su escuela, pero no sería lo mismo.
Buenos días, Genichiro – sus pensamientos se vieron interrumpidos por una voz, no giro a ver, la vio por el reflejo del cristal, era ella – ¿Puedo acompañarte? O ¿Sera una grosería hacerlo?
La muchacha tenía el cabello suelto, largo ondulado, giro a verla, cabello oscuro, ropa limpia, los mismos colores de ayer, y esa sonrisa. No quería hablar con ella, quería que se fuera pero todos en el salón se habían quedado en silencio, como esperando a su respuesta, si aceptaba lo iban a molestar siempre, si no aceptaba le dirían grosero. No sabía que decir.
Lamento haberte molestado – ella recogió su bandeja – lo siento – estaba por darse la vuelta pero el reacciono y la tomo del brazo
No – ella lo miro – no serias una molestia
Gracias – le sonrió otra vez
Los demás miraron y escondieron sus caras en sus bandejas, empezaron con el cuchicheo, el miro de reojo como Yukimura lo miraba, él también tenía su mesa solo. ¿Porque ella no fue a ese lugar si se llevaban bien? ¿Por qué escogió sentarse ahí?
En verdad si te incomoda mi presencia puedo retirarme – la miro reaccionando – no deseo que tus amigos empiecen a molestarte sin sentido
No hay problema – bebió su leche – todo está en orden
No eres bueno mintiendo – ella tenía solo una taza de café en su fuente – creo que si me voy ocasionare más revuelo, es mejor que me quede sentada
Parece que si – lo dijo más por el que por ella – pero
No te preocupes, ayer te lo dije – bebió el café – suelo causar revuelo sin proponérmelo
Tal vez si sepas lo que haces, solo finges inocencia
Ella lo miro fijamente, ¿Acaso había dicho en voz alta? Se le había escapado.
No es así – ella lo seguía mirando – jamás haría algo a posta solo por desear captar miradas o atención, eso es para los niños
No….
Ya sé que no me creerás – lo interrumpió – acabas de conocerme y tampoco te culpo, no es fácil confiar en las personas, crecí bajo una cultura diferente en donde ser sincero es sinónimo de atrevimiento aquí – bebía rápido su café – terminare mi café y me retirare para que puedas desayunar en paz Genichiro
Él se había quedado callado, la había ofendido, no era su intención solo soltó lo primero que se ocurrió, vio como ella apuraba su café caliente. De reojo vio que los estudiantes observaban tímidos su mesa.
Esta caliente – le dijo – puedes quemarte
No es de importancia, tu comodidad apremia – ella de un sorbo largo termino el café – muchas gracias por compartir su mesa Genichiro – iba a levantarse pero él le tomo la mano
No te vayas – bajo un poco la voz – lamento haberte ofendido
No me ofendí – ella bajo la voz también – solo no deseo que te incomodes por mi culpa, no quise causarte problemas
No lo has causado – la miro – quédate
Está bien – el soltó la mano de la muchacha, estaba helada
Debes abrigarte, es temporada fría
Lo sé, solo que, no traje ropa de abrigo
¿Cómo? – la miro sorprendido
En el lugar donde estaba, era verano, así que solo tome un par de jerséis y viaje, olvide que aquí estaban en invierno – suspiro – que tonta fui
Puedes enfermarte
Lo sé – miro a otro lado – Seiichi
Giro para encontrarse con la mirada de Yukimura, ella le hizo una seña y su compañero se acercó con la fuente.
¿Interrumpo? – mostro su sonrisa
Claro que no Seiichi, buenos días, lamento no haberte saludado antes
No te preocupes, te vi algo distraída – tomo una silla y se sentó – buenos días Sanada
Yukimura – bebió mas leche, sintió algo por dentro, ¿Decepción? – una taza de café no es suficiente desayuno
No tengo mucha hambre – miro su taza vacía – solo desperté con sed
Te traeré mas café – Yukimura iba a levantarse pero Sanado lo hizo primero
Yo lo hare – necesitaba un respiro – ahora regreso
Camino rumbo a la caja, pidió una taza de café con leche, unas tostadas y un huevo. Ese sería un buen desayuno, agrego un jugo de frutas para complementarlo. Si algo detestaba era que las personas no se alimenten bien, más si estaban ejercitándose. Miro como Yukimura y ella platicaban, tanta naturalidad, no como con él, donde el silencio reinaba. La que atendía le dio la cuenta y saco su billetera pagando el total, tomo la fuente e iba a llevarla pero Atobe lo detuvo.
¿Qué buen desayuno, para tu novia?
¿Cómo?
Mazaki – miro en dirección a la muchacha – toda una victoria
Si te refieres a Masaki-san – enfatizo – es solo una amiga – acaso dijo ¿amiga? Desde cuando era su amiga
Ahh no lo parece, neh kabaji – un Usu, se escuchó a lo lejos
Lo es – sujeto con más fuerza la bandeja – ahora si me permites
Paso molesto, ¿Cómo se le ocurría a Atobe decir semejante desfachatez? Mientras regresaba vio como ella sonreía mirando a Yukimura, no cabía duda que su cabello suelto la hacía ver más llamativa, ¿Acaso era ella consciente de eso? No parecía atenta de su belleza natural, parecía ser una mujer sincera, sabia expresarse, no era atrevida, era más bien, elocuente. Llego a la mesa y dejo la bandeja frente a ella.
Esto es un desayuno – ella lo miro con sorpresa
¿Es para ti?
Para ti
Pero – señalo las cosas – no te di dinero para eso, ¿Cuánto es?
No te preocupes por eso – bebió su leche
No te hubieras molestado – ella acerco la bandeja – que vergüenza
Come – fue casi como una orden
Muchas gracias – empezó a comer
A sanada le gusta que nos alimentemos bien
Puedo verlo – bebía su jugo – hace mucho tiempo que no desayuno acompañada
¿No vivías con tu madre? – Yukimura pregunto sorprendido
Vivo en el extranjero cerca de ella, se volvió a cazar y vive con su esposo. Como no le caigo bien al hombre, me enviaron a un departamento, cuando vengo de visita a Japón, me quedo en el piso de Ken, mi padre usaba cuando era soltero.
¿No tiene una casa?
EL también se volvió a casar con una japonesa que curiosamente me detesta, las parejas de mis padres no me tienen estima
Pero si eres adorable – Yukimura agrego
Agradezco tu comentario pero ellos no creen eso, además no soy tan adorable, creo que soy atrevida
Lo eres – Sanada quiso que lo trague la tierra, se le escapo otra vez – quiero decir
No tienes que explicarlo, sé que soy atrevida – bebió mas jugo – pero me es difícil quedarme callada
No me pareces atrevida, más bien la sinceridad es importante
Gracias Seiichi
Se quedaron platicando por una hora, a Sanada no le cabía en la cabeza algunas opiniones de la muchacha. Seria porque vivía sola, no era mal educada solo que había ciertas cosas que no se debían decir o hacer pero ella rompía esos esquemas. Sorprendentemente pudo intercambiar palabras con ella, se enfrascaron en un debate sobre política, economía, paz mundial y terminaron con festivales. Era increíble cómo podían pasar de un tema serio a un tema irrelevante. Acabado el tiempo de desayuno, salieron caminando aun debatiendo sobre los festivales, a ella le parecía pérdida de tiempo al igual que él.
Nunca participe de ninguno en mi país – miro el cielo – no me gustaba
Son recuerdos que se crean entre amigos
No tenía muchos – miro a Seiichi – los podía contar con una sola mano sin usar todos los dedos
Siendo así como eres dudo que no hayas tenido amigos
Créeme, no he tenido muchos – miro a Sanada – Genichiro, ¿Tienes novia?
Sanada la miro sorprendido, ¿Novia? ¿Qué demonios había sido eso? Ni siquiera él había pensado en eso-
No – dijo molesto
Se nota – le sonrió – aunque no lo comprendo
¿Por qué? – se detuvo
Eres alto, guapo, inteligente ¿Cómo no vas a tener novia? O ¿Es que aquí los de secundaria no piensan en eso? En América tener novia es normal
Le había dicho ¿Guapo? Lo estaba adulando
Es una pérdida de tiempo – empezó a andar
¿Y tú Seiichi?
Aun no tengo – la miro – tal vez en un futuro una bella chica se enamore de ti
Pues déjame decirte que será así, eres tan tierno que cualquier chica caería rendida a tus pies
¿Cualquiera?
Si, ella sabrá ver cada cualidad tuya
Gracias
Sanada los miro y puso los ojos en blanco, estaban hablando de tonterías. ¿Guapo? Ella estaba loca, era una atrevida. Llegaron a las canchas de práctica y vieron a muchos practicar. Algunos los miraron y otros ni los notaban.
Ahí estas Mell – el entrenador Saito se acercó – eres tan pequeña que es difícil encontrarte
Que malo Saito – ella hizo un puchero – tu eres un gigante
Algunos de preparatoria se rieron, el entrenador los miro con gracia.
Ustedes – lo señalo – 50 vueltas a la cancha
Un ¿Qué? Colectivo se escuchó, solo los miro y empezaron a correr. Sanada sonrió de lado y Yukimura cubrió su boca para no mostrar su sonrisa.
Mell tienes que empezar con el entrenamiento, Ken-kun llamo preocupado
¿El? Por favor – se sentó en una grada – si en verdad está preocupado caerá nieve – miro el cielo nublado – lo vez
Dale una chance Mell – Saito se sentó – ella lo controla sabes eso
Claro claro – apoyo su cabeza en el hombro de Saito – toda la culpa la tiene ella ¿no?
Hay mi pequeña – Saito la miro con ternura – Ken no sabe lo que se pierde
Bueno ha perdido 16 años ya, qué más da otros 5
Sanada y Yukimura eran testigos silenciosos de aquella platica, el comprendió la conversación. Al parecer el padre de la muchacha ni siquiera la veía. Entonces ¿Quién se hacía cargo de todos sus gastos y vida?
¿Te gustaría entrenar con los de secundaria?
¿Puedo? – ella se levantó de golpe
Claro que si – Saito se levantó y busco con la mirada – el novato ya se fue
¿Quién?
¿Se refiere a Kintaro-kun? – Yukimura pregunto
Si – seguía buscando – tan tierno
¿Puedo entrenar con Genichiro y Seiichi?
El entrenado los miro, pensó un poco y sonrió.
Está bien pero solo si ellos lo aceptan
¿Aceptan? – los miro esperanzadas
Sanada iba a decir que no, tenía pendientes pero no quería quedar mal con el entrenador.
Claro que si – Yukimura respondió
Gracias – lo abrazo – no te defraudare Seiichi y ¿Genichiro aceptas?
Está bien pero…
Le iba a decir que se ahorre el abrazo pero fue en vano ella ya lo tenía sujeto por su cintura, pudo oler el perfume de su cabello, pudo sentir la respiración eufórica de la muchacha en su pecho y también siento la forma femenina. Iba a empujarla pero su brazos no reaccionaban, fue ella la que se separó y le mostro una gran sonrisa, acomodo más su gorra, trato de cubrir al máximo su rostro. De reojo vio como sus demás compañeros comentaban en voz baja lo que había sucedido.
Pasaron unas horas en que Yukimura y Sanada ayudaban a Mell, ella escuchaba y prestaba toda la atención posible a sus maestros. Sanada se sorprendió cuando ella hacía preguntas precisas, movía la muñeca de forma casi perfecta, no los interrumpía con preguntas absurdas hasta que otra vez la voz melodiosa de Atobe apareció.
¿Jugando sin mí? – Atobe camino hasta donde estaban ellos
Hola joven – Mell lo miro pensativa - ¿Keigo?
Me place que hayas memorizado mi nombre
Seria difícil olvidar el nombre de usted su alteza – realizo una reverencia
Lo tomare como un cumplido – se acercó, esquivando a Yukimura y Sanada
¿Sabes jugar?
No – lo miro – solo estoy aquí pasando el tiempo
Ohhh – se acercó más - ¿Quieres jugar conmigo?
¿Al tenis? – se alejó – si
Si logras devolverme al menos 3 pelotas, hare todo lo que desees, caso contrario si no eres capaz de hacerlo, tu harás todo lo que yo desee
¿Es en serio?
Si
Sanada estaba a punto de intervenir, que demonios le pasaba a Atobe, como le proponía algo tan vulgar a la muchacha.
Acepto – le dio la mano – pero que sea un juego
Está bien – se paró a su altura original – ya sabes un trato es un trato
Claro que si – Mell empezó a calentar con su raqueta – un juego, que emoción
¿Sabes en que lio te has metido? – Yukimura se acercó – él juega muy bien
Debe ser, tiene confianza
¿Eres idiota o qué? – Sanada casi le grito molesto - ¿Cómo se ocurre aceptar semejante barbaridad
Sanada – Yukimura levanto la voz - ¿Cómo le dice eso?
No soy idiota Genichiro – Mell se acercó – Me reto y acepte
Tonterías, perderás
¿Cómo lo sabes? ¿Puedes ver el futuro acaso?
No sabes jugar al tenis, basto con verte practicar ayer
No viste nada
Lo vi, eres débil
Y tu un engreído – Mell se acercó más levantando la mirada – si gano esto – le quito la gorra – será mía – se la puso y camino sacándole la lengua.
Sanada tenía la boca abierta. ¿Ella le había dicho engreído? Eso le había dolido, y su gorra ¿Iba a quitársela? Camino pero el entrenador apareció, miro la escena y golpeo su rostro en cansancio.
¿Qué paso? – miro a Yukimura
Debe detenerla, acepto un reto de Atobe
¿Reto?
A un juego si el gana ella hará todo lo que el desee y caso contrario si ella gana
Ay por Dios Mell
Es una mocosa atrevida – Sanada lucia enfurecido
Vio como Saito corrió a la cancha, Atobe y Mell ya se encontraban frente a frente cada uno con sus raquetas.
¿Segura? – Saito le pregunto
Por supuesto – le sonrió
Saito retrocedió y subió a la silla del árbitro, Sanada se acercó más a la cancha, vio a la muchacha con su gorro.
A un juego Atobe vs Mell – dijo Saito - ¿No te arrepentirás?
Ya te dije que no – Mell lo miro
No te lo decía a ti – señalo a Atobe – a el
Sanada se miró con Yukimura, ¿Qué habrá querido decir? Atobe dio una risa escandalosa y se acomodó, coloco su mano en frente como de costumbre y sonrió.
Puedo ver todos tus puntos débiles
¿En serio? – Mell tenía la pelota – empecemos
El saque de Mell fue tan rápido que Atobe no tuvo tiempo de bajar la mano, la miro sorprendido, ¿Acaso la pelota había pasado por su lado? Miro de tras suyo y la pelota estaba ahí. ¿En qué momento paso?
15 a cero – dijo Saito
Atobe reacciono y vio como ella alistaba el otro saque, esta vez lo detendría. Ella saco y antes que pudiera mover la raqueta la pelota pasó a una velocidad de terror. Volvió a mirar y otra pelota muerta.
30 a cero – volvió a decir Saito
Keigo – Mell lo llamo - ¿No jugaras?
Eres una farsante, pequeña
¿Farsante? – Mell volvió a sacar – una fácil
Esta vez él pudo responder, no era la misma forma o potencia. Vio como ella subió a la net, sin querer le había lanzado un globo. Se apresuró a recibir la pelota que seguro era un tiro potente pero ella solo la golpeo con suavidad haciendo que la pelota caiga y deje de botar.
40 a cero, punto para el juego – Saito sonrió
¿Qué demonios? La pelota dejo de votar, Atobe no salía de su asombro, vio como ella se alistaba para volver a sacar. Lo hizo y la pelota iba con lentitud, un globo. Molesto corrió y decidió tomar ventaja, respondió con un smash potente. Ella retrocedió un poco y recibió la pelota, hizo un giro raro con su mano y la pelota regreso a Atobe y otra vez cayo muerta, la pelota no reboto.
Juego para Mell – Saito bajo de la silla – Te lo advertí Atobe-Kun
¿Qué diablos fue eso? – Atobe tiro su raqueta - ¿Cómo lo hiciste?
Es un juego – Mell se acercó - ¿Así es el tenis no? – sonrió – ya sabes ahora tienes que hacer lo que yo diga
Maldita sea – Atobe la miro - ¿Qué demonios quieres?
Después te lo diré
Mell camino hacia las gradas, vio como los demás estudiantes la miraban sorprendidos, giro para ver a Genichiro y este tenía los ojos bien abiertos, Yukimura sonría.
Gane el gorro – sonrió - ¿Genichiro?
¿Quién eres? – el casi susurro
Mell – rio – ayer te lo dije
Fingiste que no sabías jugar – Sanada ahora lucia molesto
Te dije que se jugar con la derecha, nada profesional
Lo que acabas de hacer es una técnica que usan los pro – Sanada se acerco
¿En serio? – toco su mentón – la vi en un manual de tenis, no pensé que era de un pro
Bien hecho Mell – Yukimura se acerco
Gracias Seiichi – sonrió - ¿Me queda bien?
Si pero – Yukimura se acercó, le quito la gorra y soltó el cabello de la muchacha, volvió a ponerle el gorro – ahora se te ve mucho mejor
¿En serio? – sonrió - ¿Genichiro?
Sanada la miro, ella sonrió y el tiempo se detuvo, su corazón latió con más rapidez, su rostro empezó a calentarse. Su gorra le quedaba muy bien, paso saliva, ¿Qué le estaba pasando? ¿Qué era eso que sentía? Miro a otro lado, sin responderle. Estaba avergonzado, no quería verla. Sintió que le tocaban la cabeza.
Ahí está – ella le había puesto el gorro – a ti te queda mejor
Iba a responder pero ella dio la vuelta y su cabello se movió con ella, vio cómo se alejaba. Cansado se retiró el gorro iba a sacudirlo pero había un pequeño pedazo de papel en el. Lo abrió y una letra corrida en Ingles decía "Es mía" Miro otra vez en la dirección de la muchacha, ella caminada lento pero ya se iba alejando, sonrió sin darse cuenta. Guardo el papel en su bolsillo y se colocó el gorro.
Sanada – Yukimura se aproximó - ¿Todo bien?
Si – dijo aun mirando como ella se alejaba – todo está bien
Dicho eso dio la vuelta y reunió a sus compañeros, tenían que entrenar, ellos estuvieron de acuerdo solo que una bocina sonó "Hora del almuerzo". Había perdido toda su mañana por culpa de ella. Contuvo su rabia. No le volvería a hablar, esta vez era en serio.
Continuara-
