Adiós a la noche
-¿Esta noche? –Dijo Taiki un poco asombrado. –Pero no hemos elegido a nadie.
-¿Estas seguro? –Dijo Yaten casi burlándose mientras degustaba en vino en su copa. –Tu no has escogido a nadie pero Seiya…
-¿Te refieres a aquel chico? –Taiki tomo la copa que estaba sobre la mesa mientras se acomodaba en un como sillón. –Es un poco… insignificante…
Seiya, al igual que la noche anterior miraba por la ventana de su oficina, que también daba hacia los viñeros. El sonido del cristal roto sonó en el silencio de la habitación. La fina bebida se mezclo con la sangre y los vidrios.
Sin darle mucha importancia con su otra mano saco un pañuelo al tiempo que tiraba los vidrios en su mano en la basura.
-Que desperdicio… -Decía Yaten al tiempo que miraba como Seiya se limpiaba. –Será entonces que… estas celoso…
-¡Oh! –Exclamo Taiki. -Es cierto, él estaba mirando-la
-Basta… -Dijo Seiya tranquilamente. -¿Les parece bien esta noche?
-Mmm… -Reflexiono Taiki. –Es demasiado pronto, él no sabe nada de esto.
-Pero… -Interrumpió Yaten. –Eso lo hace mas divertido.
-Son realmente crueles…
El atardecer cayo al igual que todos los días, la actividad en la zona comercial de Whis crecía por la noche, por alguna razón las ventas subían a estas horas del día. Tres elegantes hombres entraron en un peculiar tienda de telas. El dueño del lugar los recibió personalmente.
-Seiya… Taiki… Buenas noches.
-¿Quién es el encargado? –Dijo Yaten mirando a todos lados. –Obvio después de ti.
-Mmm… no hay nadie, son… bueno…
-¿Tu eres el ultimo en salir? –Taiki parecía un poco incrédulo. -¿Tu cierras?
-Si…
-Pues lo siento… -Dijo Seiya sonriendo. –Hoy vendrás con nosotros, así que deja a alguien encargado.
-Pero… -Mamoru dudo un poco. -¿Qué es todo esto?
-¿Quieres hacer crecer tu negocio no? –Yaten se acerco a él. –Entonces síguenos.
Algo en la mirada de Seiya parecía desafiarlo, como retándolo a seguirlos. Y viniendo esta mirada de él, no podía menos que aceptarla.
Los pájaros cantaban para alegrar la mañana, y al igual que casi todas las mañanas Usagi abría las cortinas de su cuarto para recibir los primeros rayos del sol.
-Una mañana hermosa. –Se dijo a si misma.
Unos golpecitos en la puerta le anunciaban lo que ocurría cada mañana, Setsuna pasaba a ver si necesitaba algo. Y después iba a despertar a la pequeña. Una vez que Setsuna se retiraba Seiya hacia su aparición. Saliendo del baño.
-Una mañana muy alegre. –Dijo él, al mirar a Usagi parada en la ventana. –¿Vas a salir?
-Probablemente…
-Hoy…
-Lo sé… Pero no sé quién es el novato.
-¿Tiene importancia? –Seiya se acerco a ella. –Lo más importante es nuestra celebración ¿no crees?
-Está bien… -Dijo ella sonriendo. –Me has convencido… iré…
-Que bien, llévate a la niña, no quiero sorpresas en nuestra ausencia.
-Está bien.
Hacía más de una semana que Seiya, Taiki y Yaten habían ido a ver a Mamoru, con esto Mamoru estaba un poco más activo, más alegre y sobre todo… se ocupaba menos de las pequeñeces de su negocio. Ahora ya tenía encargados para eso y el solo recibía los reportes.
Hoy era un día especial, aquel grupo de inversionistas lo había invitado a cierto viaje, razón por la cual estaba hasta cierto punto emocionado, ella asistiría, podría volver a verla, aunque fuese de la mano de otro.
La sorpresa fue verla desde el aeropuerto, sobre todo porque venía sola, Seiya no estaba con ella, ni la famosa niña… estaba sola… y tampoco estaba alguno de los amigos de Seiya. Motoki, que había ido a despedir a su amigo noto la forma en que la miraba, y se temió lo peor.
Toda la vida, desde que se conocían, había esperado que el pudiera ver a una mujer de esa forma, ahora que realmente estaba pasando, deseaba que no fuera así, todos la conocían, y el sobre todo, múltiples ocasiones había servido banquetes en su casa… Como el día de su boda por ejemplo.
-Mamoru… -Dijo Motoki un poco dudoso por lo que estaba por decir. –Mamoru…
-Lo siento amigo… -Dijo Mamoru. –Es hora de irme, me dirás a mi regreso en dos días.
-Pero…
-Adiós. -Ni una palabra más, Mamoru había salido corriendo para abordar su avión.
-Adi-os… -Dijo Motoki más preocupado que antes.
En el avión la sobre cargo le indico su asiento, sin embargo él aun no quería sentarse, esperaba verla, hablar con ella… Y su deseo fue concedido.
-Por aquí señor. –Indico la sobre cargo.
-¿Mamoru? –Dijo aquella dulce voz inconfundible para él. -¡Que sorpresa!
-Usagi… -Contesto él mas encantado por ella que por su suerte.
-Parece que nos sentaremos juntos.
-Si… eso parece.
El viaje quizás duro una o dos horas, probablemente menos, pero en su compañía para Mamoru eran solo unos cuantos minutos, que no daría por alargar esos minutos, volverlos una eternidad y vivir por siempre en su regazo… Pero claro... no todo en la vida es poesía y a la llegada había que aterrizar en la realidad.
Seiya ya estaba esperando a Usagi y la había recibido con un beso que más de uno envidiaría… empezando por Mamoru.
-Bienvenido señor Chiba. –Exclamo Seiya al verlo llegar. –Los chicos estaban un poco ocupados con los preparativos, así que yo los llevare.
-Gracias…
Descender del cielo a la tierra, o mejor dicho al infierno. Verlos juntos le carcomía las entrañas y sobre todo por que podía ver la burla en los ojos de Seiya. ¿Por qué lo soportaba? Por ella… por aquella que no sabía que el existía.
Hubo un poco de sorpresa al notar a la misma gente del avión en la fiesta, el hotel estaba completamente reservado, a pesar de no estar completamente ocupado.
Aquel lujoso lugar imponía, a la entrada una sala de espera amplia y elegante era acompañada a la derecha por un pequeño pasillo que llegaba al restaurant y a la izquierda por la recepción, todo se vislumbraba desde las afueras por tener paredes de cristal.
Al centro de la estancia unas enormes escaleras que se partían en dos al llegar a mediana altura, al centro había un cuadro que representaba una antigua batalla. Los ascensores estaban a los costados de las escaleras y esto lo había notado por que ya comenzaban a subir las maletas.
-Bienvenidos… -Anunciaron Taiki y un chico rubio desde las escaleras principales.
-Agradecemos su asistencia como cada año. –Dijo aquel chico.
-Esperemos que este año sea tan prometedor como los anteriores y diviértanse, mas aun que otros años.
Una ovación de aplausos no se hizo esperar, parecía gente de otro mundo, tan perfecta y correcta que en cierto modo daba miedo. Mamoru se sintió presa en este mundo de burguesía y perfección.
Pero ahí estaba ella, y por ella sería capaz de quedarse esos dos días o incluso más, con tan solo estar cerca de ella.
-¿Te llevo a tu habitación? –Pregunto Yaten que llegaba desde atrás. –Ven es por aquí.
-Gracias, pero quisiera…
-No-no… todo a su debido tiempo. –Dijo Yaten sonriendo. –Ven… sígueme…
La habitación del fondo en el 4 piso del hotel, un poco alto para haber subido por las escaleras, pero ambos tenían buena condición física, quizás Yaten un poco más de la que realmente demostraba.
-Por lo visto tienes mas resistencia de lo que parece.
-Lo se… -Dijo Yaten sonriendo. –Te sorprendería un poco… Es aquí…
Una hermosa vista al bosque, desde el cuarto piso de la habitación se estaba casi a la altura de la copa de los arboles… Aunque claro lo había mucho más altos.
-Prepárate para la primera reunión, estaremos abajo en una hora.
-Esta bien, gracias.
Una hora para prepararse…. ¿Prepararse para qué? Para ver una vez más como él la besa y se llena de su aroma mientras el solo puede sonreír… O quizás para algo más… Después de todo esa gente lo tiene todo, dinero, belleza, perfección… Esa horrible perfección, que tanto lo asusta y que quizás podría esconder algo más….
La hora se había cumplido, ya estaba correctamente vestido, una vez más portaba traje de etiqueta, esta vez con una máscara para sus ojos y un sombrero de copa. Antes de salir miro la noche y sintió un poco de nostalgia…
-Bueno ya estoy aquí… así que lo siento mamá pero este es mi adiós a la noche…
Y sin decir ni hacer mas, salió de aquella fría y perfecta habitación.
