Capitulo 2

Heridas profundas

-La comida esta lista dijo la joven pelirroja al hombre que estaba sentado fuera de la tienda que ahora era su hogar, el no contesto ni siquiera pareció escuchar, así era casi siempre un fantasma del hombre que hizo temblar a Roma, Laeta se acerco y extendiendo una mano temerosa toco le toco el hombro sobresaltado volteo poniendo se en guardia pero al darse cuenta de quien se trataba se permitió relajarse un poco.

-Disculpa pregunto ignorante aun de lo que la mujer había dicho.

-Que esta preparada la comida.

Spartacus se levanto con dolor sus heridas habían dejado secuelas tanto en su alma como su cuerpo, no había día en que las imágenes de la ultima batalla no lo abordaran sus hermanos caídos y la gente que no logro su libertad era algo que cargaba momento a momento, aun no entendía porque la muerte no llego a él, su deseado descanso, su regreso a los cálidos brazos de Sura pero no fue así estaba seguro que era su castigo por haber engañado a todos los que lo siguieron con las ideas absurdas de libertad, él tenia que vivir con eso…

Laeta lo miro con tristeza aun después de dos años no podía borrar el dolor que estaba dentro del corazón de ese hombre que si bien no la amaba como ella hubiera deseado podría decirse que eran una pareja.

-Necesitas comer dijo con suavidad, Spartacus asintió entrando a la tienda el olor del estofado le despertó el apetito algo buen o en toda esta mierda pensó.

Laeta le sirvió en unos cuencos de madera sentándose frente a él, al dar el primer bocado los ojos del hombre se abrieron por la sorpresa.

-Esta delicioso dijo con su mirada de gratitud haciendo a la mujer sonreír.

-Si tenemos suerte nuestras cosechas estarán listas antes de que comiencen las lluvias Agron prometió que la próxima vez que nos viéramos nos traería un par de cabras.

-Una vez creo que le dije a Sura que cuando dejara la espada criaría cabras, tendríamos hijos… es como si nada de eso hubiera existido realmente.

Laeta ya estaba acostumbrada a esos estados de remembranza melancólica de Spartacus así que lo único que hizo fue levantarse para ir a abrazarlo.

-Algún día encontraras la paz que necesitas…

Él no dijo nada pero tomando una mejilla acerco el rostro de la joven para darle un pequeño beso.

Así era su vida, la tan ansiada paz y libertad llego con un precio que no aceptaba aun, su vida estaba vacía sino fuera por Laeta y su ternura el se habría rendido, pero ella le dijo una vez que escuchara y si los Dioses no lo querían muerto aun, era por algo.

Un par de semanas cuando Agron y Nasir llegaron de visita y como dijo Laeta llegaron con un par de cabras.

-Spartacus grito Agron abrazando a quien amaba como a un hermano, Spartacus sintió una felicidad que hace mucho no sentía, desde que desaparecieron para el imperio eran pocas ocasiones en las que se veían.

-Agron, Nasir me alegro verlos dijo con un nudo en la garganta.

-Casi un año desde la ultima vez, pero aquí estamos reunidos nuevamente.

Entrando a la tienda saludaron efusivamente a Laeta y comenzaron a ponerse al corriente desde la ultima vez que se vieron.

-Así que Sibyl dio a luz a una hermosa niña estoy segura que eso hará más ligero el dolor en su corazón menciona Laeta muy feliz.

-Es bueno saber que no todo lo perdimos…

-Spartacus…

-Se sigue hablando de nosotros?

-No… quien hable de la rebelión es castigado o condenado a muerte según nos enteramos todo lo que una vez forjamos se ha borrado por el tiempo y el miedo dijo Nasir.

-Es peligroso que se arriesguen en los limites del imperio.

-Soy un guerrero Laeta no conozco otra vida, además ya tenemos nuestro hogar en el este del rin, pero alguien tiene que estar al pendiente de los pocos que sobrevivimos.

-Aun así estoy de acuerdo no deberían arriesgarse de esa manera…

-Y tú deberías cortarte ese pelo por Jupiter pareces una bestia.

Spartacus sonrió no se acordaba que se había dejado crecer de nuevo el cabello, quería alejarse de la imagen que los Romanos habían formado de él.

-Una cosa es segura ellos caerán, si unos esclavos como nos decían logramos esto cuando llegue un enemigo digno les dará por el culo.

-Pueden quedarse con su puto imperio todos ellos a quien me interesaba ver morir lo ha hecho.

-Pues dejaste ir a una y por lo que dicen vive cómodamente criando al heredero de ese hombre otro monstruo.

Spartacus quedo conmocionado con la noticia así que ella vivía realmente nunca pensó que pudiera sobrevivir sola en el bosque, tenía que aceptar una cosa era una mujer fuerte, y además criaba a su hijo, que extraña sensación sintió en su pecho al decirse a si mismo esas palabras su hijo…

-Spartacus?...

-Estas seguro que ella esta viva.

Agron lo miro interrogante a que venia tanta preocupación por esa puta, quizás fue un error nombrarla.

-Si fue la única sobreviviente en la caída del ejercito de Glaber en el Vesubio, pero que tiene que ver contigo acaso iras a buscarla para arrancarle la cabeza?

Spartacus no contesto y al ver que no volvería hablar de eso Agron dejo de insistir, cambiaron de tema hasta que llego el tiempo de marcharse el despido fue más efusivo y emocional pasaría tiempo hasta que volvieran a verse…

Cuando estaban acostados ninguno de los dos logro conciliar el sueño.

-Parece que de nuevo tus pensamientos no te dejan dormir.

-Nunca lo hacen dijo sonriendo.

-Es por la persona que comento Agron?

Spartacus volteo a mirarla se sentía avergonzado de no confiar en su amigo, pero el secreto de haber dejado a Ilithyia en libertad había quedado con Mira…

-Alguna vez llegaste a conocer a la hija del senador Albinus.

-Ilithyia me parece… nunca hable con ella no estaba a su altura de sus amistades pero era imposible no conocerla.

-Su marido fue quien me quito a Sura de mis brazos…

-Y ella…

-Prométeme que no le dirás a nadie esto.

Laeta asintió con un gesto de preocupación en su rostro.

-Por un puto juego de una víbora esa mujer y yo engendramos un hijo, ese niño que ella esta criando como Romano, como hijo del hombre que me quito a Sura es mío dijo con odio.

Laeta quedo completamente asombrada y por la mirada de Spartacus también se sentía preocupada, que era lo que estaba pensando en ese instante.