AN: Muchas gracias por los reviews!en serio :glompingyouforever: xDDD
significan mucho y me animan a escribir.
Por cierto es la primera vez q actualizo en una semana O.O
Si teneis alguna pregunta dadme un review y la respondere en el prox cp o tambien dentro del mismo fic xD
En serio, please, comentad, me encanta saber vuestras opiniones
"Blood exorcist"
Capítulo 2
Pero de éso ya han pasado 5 años...
Ahora tengo 16.
Siguiendo mi rutina diaria de estudiante me levanté y miré la hora en despertador.
7:50, el instituto comienza a las 8:15.
Nunca he sido una persona muy puntual. El tiempo es algo a lo que nunca he dado demasiada importancia, pero puedo entender que se lo den los demás, por lo me incorporé y salté de la cama, algo mareada por el sueño perdí momentaneamente el equilibrio y casi caigo al suelo, pero soy lo suficientemente ágil como para recuperarme antes de que suceda.
El sueño, ésa es otra.
Suspiro para mi, han cambiado tantas cosas desde aquel día.
Después del funeral mi tía pasó a ser mi tutora legal, por lo que me fui a vivir con ella y su marido a la ciudad que está al lado de la Academia True Cross (qué pequeño es el mundo ¿verdad?) hubiera preferido irme lejos de allí, de la escuela de exorcistas tal y como dijo papá, pero no es como si estuviera en situación de elegir, al fin y al cabo, yo solo tenía once años.
Solo tenía once años cunado mi tío decidió que se irían de viaje de negocios, sin mi por supuesto.
Nunca le caí bien, yo lo sabía. De todas formas no olía bien.
Mi tía era un poco más compresiva, además...olía como papá.
Yo era una molestia ademas, ellos no podían ver a los demonios, por lo que de vez en cuando se formaban situaciones extrañas.
¿Con quién estás hablando? me preguntaban.
Con...con nadie... respondía yo con resignación.
Más o menos pasado un mes se fueron. Francamente me daba igual mientras que el cheque con el dinero de la manutención siga llegándome cada mes.
Poco después fui yo quien empezó a cambiar.
Al principio fueron pequeñas cosas, detalles.
A los tres meses, empecé a tener problemas, insomnio. Si me acostaba a las once no me dormía hasta las seis. Por lo que siempre llegaba tarde al instituto ¡y para colmo me quedaba dormida en las clases!
Probé a acostarme muy tarde e incluso con pastillas, pero era inútil.
Simplemente mi cuerpo quería dormir por la mañana y vivir por la noche.
Después dejé de disfrutar las comidas como antes, a menos que fueran dulces, casi no notaba el sabor de los platos. Además todo parecía monótono y repetitivo.
Luego estaba el sol...,es decir, al sol no le pasa nada es solo que la luz... es algo molesta.
Pero las peores cosas, más bien las más escalofriantes, ocurrieron cuando empecé a experimentar.
¿Recordáis el collar del Mephisto, verdad?
Pues lo odio, ¡LO ODIO!
Estaba bien llevarlo cuando tenía 11 años, 12...¡pero 16!
Parece una especie de fetiche extraño, es más, me han acosado alguna que otra vez por ese tema.
Además...me hace sentir...como éso, un perro.
Por lo que una noche me lo quité.
No fui capaz de dormir.
Fue instantáneo.
Cuando me desperté, a la noche siguiente(falté a clase), mis ojos volvieron a ser rojos.
Cuando me vi en el espejo, no pude evitar quedarme un rato, parada, como esperando que fuera un sueño. Rezando para que la chica del espejo fuese otra persona.
Pero no me rendí, porque tengo que luchar y demostrar que puedo salir a delante. Demostrar que mi padre...que mi padre no murió para nada.
Por éso empecé a entrenar, a experimentar, quitándome el collar.
Gracias a lo cual descubrí que concentrándome lo suficiente podía mantener mis ojos color chocolate, como lo fueron siempre, y que si realizaba las tareas de la casa y hacía footing por la tarde, acababa lo suficientemente agotada como para poder conciliar el sueño durante 8 horas.
Era feliz, porque de alguna manera me sentía libre, como no lo había sentido en mucho tiempo.
Pero todo era una ilusión.
Tres días. Mi límite son tres días.
No aguanto más sin que aparezca...la sed.
Me estremezco solo de recordarlo. De recordar la sensación de angustia, de impotencia, d-de...dolor.
Comienza siendo un pequeño dolor en la garganta, como si estuviese seca.
Por lo que bebí agua. Pero nada.
Se mantiene ahí, cada vez más y más molesta. No importa cuanto beba, no se calma.
Pasadas unas horas, me da hambre. Pero no importa lo que coma, no se va.
Y por último viene el dolor, a los 5 días.
En ése punto ya no soy capaz de mantener mis ojos ocultos.
El sexto día no pude evitar llorar.
Lloré y lloré.
Lloré por papá, lloré por el dolor, por la sed. Pero sobre todo lloré porque supe, me dí cuenta de que por mucho que lo intentara, por mucho que me esforzara, yo no era humana, era...era …..un monstruo, un demonio.
Tal vez nunca lo fui, solo que estaba dormida.
Sin embargo casi por casualidad entendí con exactitud cuanto necesitaba aquel collar.
Lo recuerdo bien, fue al sexto día.
Los dos anteriores ya había hecho novillos.
Fui al baño, a beber agua, y cuando me incorporé, no había nadie en el espejo. No me reflejaba, como si no estuviera.
Ya no lo aguantaba más.
La sed...era tan insoportable...que...que cogí un cuchillo y-y...
Me corté el pelo.
Puede parecer que lo uno no tiene nada que ver con lo otro, pero Van Goth se cortó una oreja ¿no? Pues yo me corté el pelo, presa de un ataque de ansiedad.
Me dio tanta rabia que comencé a descargar toda mi tensión acumulada sobre el moviliario de la casa .
Casi por casualidad abrí el cajón donde guardaba el collar rosa y cuando me dispuse a destrozarlo, la sed...desapareció.
¡Solo con cogerlo!
Probé a ponérmelo.
Asaltada por un presentimiento, me dirigí al espejo. Volví a verme en él.
Mis ojos volvieron a la normalidad. Pero mi pelo, ahora estaba mucho más corto.
Me llegaba casi a los hombros, algo desordenado y desigual, además...estaba más oscuro, mechones negros se mezclaban con los míos color chocolate.
Sonreí era algo extraño, no me importaba, de alguna forma me quedaba bien.
A partir de ahí todo fue a mejor.
Me resigné a llevar el collar, pero logré "idear una rutina diaria" con la que, en la medida de los posible podía tener una vida normal.
¡Además no todo era tan malo!
Como ya dije mi vista, olfato y oído eran mucho mejores.
Soy más rápida, y sobre todo tengo una enorme fuerza física (que me fue muy útil cuando quise trasladar el frigorífico)
Con estos pensamientos positivos, me puse mi uniforme, cogí una tostada (ya me la comeré por el camino que es tarde), la cartera y salí de casa.
Vivo bastante cerca, pero aún así debería darme prisa.
_¡Kiiiiiraaaaaa!-
La voz familiar me sacó de mis pensamientos.
Contemplé como la chica rubia, de ojos azules y gafas se apresuraba para alcanzarme, por lo que la esperé.
_ ¡ya vas tarde Alfred!-
Ella sonrió de oreja a oreja.
Emilly Smith, era la alumna de intercambio que vino desde Estados Unidos, pero ante todo es y será mi mejor amiga, la única persona a la que permito llamarme Kira (¡SI! Es una referencia a Light Yagami, debido a mi apellido).
Fue curioso, como nos conocimos.
Fui a una librería, porque había oído que habían sacado un nuevo libro de Death Note en el que el protagonista era L, como si fuera una historia alternativa.
Hurgué entre la estantería hasta dar con mi objetivo.
"L Change the WorLd"
Madre mía solo el título me hace vibrar de emoción.
Más feliz que un niño con un caramelo me dispuse a pagar cuando la oí.
_ ¡Ah! ¿Pero tú no eres Kira Yagami de la clase 2 B?-
Fruncí el ceño y le dirigí a la chica una mirada gélida.
_ Me llamo Kumiko, si no te importa-
Ella rió.
_ L-Lo siento, ¡pensé que era tu nombre de verdad!-
_ ¡¿De dónde has sacado éso?- contesté irritada.
_ ¿Ya ha salido el nuevo libro de L? ¡Que bien, me moría de ganas de leerlo!.
El súbito cambio de tema hizo que bajase la guardia.
_ Si...¿eres fan de Death Note?-
Asintió muy animada.
_ ¡Entre otros!, ¿a quién prefieres? Yo soy más de L-
_ ¿tú que crees?- le dije como si fuera lo más obvio del mundo agitando el libro.
_Ehhhh...¿A Light?-
_ ¡NO!, ¡a L!-
¿Acaso no es obvio?
Mi respuesta le produjo un ataque de risa.
_¡ Entonces que te llamen Kira debe ser un asco!-
En situaciones normales no me hubiera reído, pero ella, tenía algo...diferente, y yo también estallé en carcajadas.
Logró calmarse primero y con mucho esfuerzo balbucear.
_S-Si quieres puedes llamarme tú también algo, ¡ya sé! Llámame Alfred ¿ok?-
Fruncí el ceño ante la incompresión.
_¿Alfred?¿Por qué?-
Levantó un dedo en alto y me lo colocó prácticamente en la cara.
_ ¡Éso es algo que yo sé y que tú tendrás que averiguar!-
Tras lo que guiñó un ojo y rió comicamente.
Me uní a ella.
Desde ese día somos las mejores amigas.
No fue muy difícil adivinar lo de Alfred. Emilly es mismísima personificación de la versión femenina de América del anime Hetalia, hasta en el más mínimo detalle.
_Mira quien fue a hablar ¡eres tú quien va tarde!-
_¡Las dos vamos tarde!-
_¡Pues eso!-
_¡Pues eso!-
Nos echamos a reír y corrimos juntas hasta el edificio.
Emilly es A+, un grupo sanguíneo de lo más común, lo que me hace más fácil estar con ella.
Cuanto más raro es el grupo sanguíneo mejor huele y mejor sabe (supongo).
¡AH! Casi se me olvidaba, soy una vampira (tardé 4 meses en darme cuenta),pero lo llevo bien...más o menos...
Simplemente un día me cansé de llorar y de lamentarme. Estaba ¡harta! De autocompadecerme, por lo que decidí caminar hacia delante.
Además he desarrollado...algunas habilidades, como caminar por las paredes, introducirme en los espejos (aún estoy probando éso)...lo normal.
El timbre había sonado cuando entramos, por lo que nos ganamos un castigo del profesor.
Aunque ya estábamos acostumbradas.
El día fue bastante normal y rutinario. Comentamos acerca de lo que haríamos el fin de semana. Emilly insistía en invitarme a su casa ,mientras íbamos a las taquillas para coger los zapatos de gimnasia.
Cuando abrí la taquilla me calló una montaña de papeles en la cara.
Ganándome la mirada de admiración de Emilly.
_¡Woaaa! Debe haber por lo menos 30 cartas aquí ¡que envidia! ¡NEW RECORD!-
Efectivamente son cartas de amor. No soy nada popular pero no paro de recibirlas, creo que tiene algo que ver con que sea una vampira. De todas formas no me interesan.
_ Tú también recibes muchas – puntualicé.
_ Si, pero yo soy americana y tengo pechos grandes, ¡es comprensible!-
¿Qué os decía?
_ ¡Un momento!¿Qué quieres decir con lo de los pechos grandes?-
_ Que son más grandes que los tuyos- dijo con un mohín.
_¡Mis pechos están bien gracias!-
No son enormes, cierto, ¡pero tan poco son pequeños!
Seguimos discutiendo acerca de los pechos hasta que llegamos a la pista.
Hoy teníamos la prueba de velocidad.
Gimnasia me gusta, era el único lugar donde podía "desmadrarme un poco" sin que se note demasiado. Adoraba la sensación de velocidad, y a veces a duras penas podía contenerme.
Como era la última clase del día nos pusimos de nuevo el uniforme y salimos.
Aunque ya en la puerta me vi asaltada por un olor familiar.
_¡Oh! Kumiko, ha pasado tiempo-
_ ¡Yukio! ¿Qué tal?-
No veía a Yukio desde el funeral...¡ha crecido mucho!, ahora es un poco más alto que yo y eso que es un año menor (¡que rabia!).
Caí en la cuenta de que no había presentado a Emilly.
_ Ehhh, Yukio ésta es Alfr-...digo Emilly-
Cuesta bastante desacostumbrarse a los motes.
_ Yukio Okumura, encantado-
Emilly se lo quedó mirando ruborizada.
Había oído que Yukio era muy popular con las chicas, pero no me esperaba que también con ella.
Emilly se inclinó, recordando en el momento preciso los buenos modales japoneses.
_ E-encantada, soy Emilly Smith-
_ He oído que tan han dado una beca para True Cross, ¡debes ser un gran estudiante!- comenté animada, intercambiando más información de la ambos aparentábamos a primera vista.
_ Si, en realidad mañana mismo me voy...¿y tú?-
Le dediqué una sonrisa a medias.
_ ¿Yo? Que más quisiera, no tengo la calificación suficiente-
El pareció entenderme y asintió con la cabeza.
_ Ya veo...-
_¡Yukioooo!-
Nos vimos interrumpidos por la súbita aparición de un chico, tal vez un año menor que yo, de pelo y ojos azul oscuro, vestido de traje de chaqueta.
Se nos quedó mirando algo ruborizado.
_ Éste es mi hermano gemelo, Rin-
No pude evitar sorprenderme, es decir, ya sabía que eran hermanos, ya que huelen demasiado similares, aunque Rin parece ser B+.
Pero nunca me habría imaginado que fueran gemelos, no se parecen en nada.
Incliné la cabeza.
_¡Encantada! Soy Kumiko Yagami-
Rin parecía nervioso (y colorado)
_ ¡E-Encantado!-
Emilly respondió sin mucho interés, mirando a Yukio.
Vaya...Rin huele bastante bien a pesar de tener un grupo sanguíneo común.
_ Hermano, ¿no se suponía que tenías que estar buscando trabajo?-
Rin pareció congelarse en el acto.
_ ¡Acaso no puedo pasarme a por mi hermano pequeño!-
_ ¡Solo naciste unos segundos antes!-
_ ¡Oh Cállate!- cotó malhumorado.
Mi boca se curvó en una mueca intentando contener la risa.
Rin suspiró y Yukio frunció el ceño.
_ Será mejor que nos vayamos, pero ha estado bien verte Kumiko-
_¡Nos vemos!- se despidió Rin con una sonrisa.
Es muy diferente de su hermano, pensé. Parece alguien optimista y sincero, alguien amable a quien no le importa mostrarse tal y como es.
A diferencia de Yukio que era más bien serio e introvertido.
Le dediqué una sonrisa de oreja a oreja y asentí.
_ ¡Nos vemos!-
Una vez que se fueron Emilly me agarró por los hombros y comenzó a zarandearme.
_¡Kiraaaa!¿¡Cómo no me has dicho que conocías a Yukio Okumura?-
_¡Pues porque no surgió la conversación!-
Enarco una ceja y cruzó los brazos sobre el pecho como si estuviera dándole vueltas a algo muy importante.
_¿Quién iba a decir que te iban los más jóvenes?-
Mi ruboricé profundamente ante sus palabras. Y comencé a golpearle en la cabeza con mi cartera.
_¡DE DÓNDE SACAS ÉSO!¡Además eres tú quien se ha quedado mirándole con la boca abierta!-
_¡No es cierto!-
_ ¡Si lo es!-
_¡No!-
_¡Si!-
_No-
_Si-
_Si-
_No-
_¡Ajá!-
_¡Para ya!- le espeté.
Aunque nos echamos a reír al darnos cuanta de lo ridículas que parecíamos.
La verdad es que volví a ver a Yukio y Rin ese mismo día.
En el entierro de su padre.
Fue por la tarde al aire libre, el cielo estaba oscuro y llovía, como si él también llorara.
Había muchos exorcistas, (creo que todos lo eran), por lo que estaba bastante nerviosa.
Mi vestido negro se me pegaba al cuerpo mojado, al igual que el pelo, pero no me importaba.
Nunca conocí a Shiro Fujimoto demasiado bien, solo le saludaba cuando nos encontrábamos, temía que me descubriese, pero parecía una persona amable.
Me coloqué a la cola para dar el pésame.
Sin embargo me fijé en que Rin se había quedado mirando la lápida, por lo que decidí dirigirme a él primero.
Me situé a su lado, pero él no pareció darse cuenta.
_ Rin...-
Con un respingo levantó la cabeza hasta mi altura.
En ese momento lo noté.
Rin olía diferente...olía como...como ¿Mephisto?...¡pero Rin es humano!¡no puede ser!
Al ver que Rin me miraba fijamente, deseché esos pensamientos y me centré.
_ L-Lo siento mucho Rin...-
El parecía no haberme oído, tal vez por la lluvia.
Me lo quedé mirando un momento y después le abracé.
Al principio se puso rígido por el contacto inesperado, pero luego se relajó.
No suelo ser tan impulsiva, además no me gusta demasiado el contacto físico.
Pero Rin tenía esa mirada, mi mirada. Una mirada de dolor, d-de culpa.
_ Está bien, ya verás como todo va a mejor- Le susurré y tras separarme le dediqué la mejor sonrisa que pude reunir en un momento como ése.
_Gracias...- dijo, algo cortado.
Asentí y me dirigí hacia Yukio.
Es extraño, como hemos intercambiado los papeles.
Estaba muy serio, sus gafas brillaban lo justo para no dejarme ver sus ojos.
_ Yukio...lo lamento de verdad- dije con sinceridad.
Me miró y sus labios se curvaron en una mueca, que pretendía ser una sonrisa.
Me sorprendió que fuera capaz de sonreír en ese estado, yo fui incapaz.
_ Te agradezco mucho que hayas venido, pero ya puedes irte si quieres, sé que para ti debe ser...arriesgado-
Mis ojos se abrieron hasta su tope y me quedé paralizada a causa de la impresión.
¿Acaso Yukio...lo sabe?
Intenté hacerme la sueca, medio desesperada.
_ ¿Q-Qué quieres decir...?-
Se acercó las gafas a los ojos.
_ No te preocupes, no lo diré. Además no te considero una amenaza potencial-
Arqueé un poco la ceja.
¿Se supone que éso era un alago?
Yukio continuó.
_ A fin de cuentas has sido capaz de mantener el control durante 5 años-
Tanto su tono como la gravedad de sus palabras me hicieron volver a la realidad.
No me gustó nada lo que había insinuado, aunque fuera un aspecto positivo.
_¿Cómo lo sabes?- dije bajando el tono de mi voz.
Se supone que solo lo sabía mi padre, bueno, mi padre y tal vez...
_ Me lo dijo la misma persona que te ha informado sobre el funeral-
La persona que me avisó del funeral, lo hizo por un mensaje telefónico:
Hoy se celebra el entierro de Shiro Fujimoto, ¡deberías ir!
Tal vez nos veamos allí ^_^
B-e-s-o-s Mephisto
(Por supuesto le respondí en el acto:)
¿¡Cómo has conseguido mi número!
(Pero solo recibí esto):
O_
¿Seguro que quieres saberlo?
Aún me estremezco al recordarlo.
Ahora que lo pienso empiezo a olerlo cerca de aquí, y no me apetece para nada encontrarme con él ahora mismo.
Me quedé frente a Yukio un momento de más, meditando mis opciones.
¿Desde cuánto tiempo sabe lo que soy?
De todas formas, parece ser un...amigo,creo.
Asentí con la cabeza a modo de despedida.
_ Gracias...-
Y me marché.
Al día siguiente había quedado con Emilly, pero como era sábado puse el despertador a las 5 de la tarde.
Los fines de semana aprovecho para dormir un poco más.
El despertador sonó, pero me tomé mi tiempo y remoloneé, pensando en los gemelos Okumura...y en mi misma.
Supongo que fueron las palabras de Yukio...me hicieron sentir tan...inhumana, tan...diferente.
Me revolví el pelo para espabilarme y fui a lavarme la cara.
El collar estaba del revés por lo que volví a ponerlo en su sitio.
Hurgué en el armario hasta dar con una falda verde oscuro, leggins negros y una camiseta lila, aunque también me llevé una sudadera gris para después.
Aún algo adormilada, cerré la puerta con llave y me fui tan ancha.
Emilly vive algo lejos, pero la media hora de trayecto a pié sirvieron para despejarme.
Vivía en un bloque de pisos muy alto, uno de los más lujosos del barrio, en la sexta planta.
Francamente...no me apetece subir las escaleras, pero sé que tengo que cansarme si quiero dormir esta noche.
Llegué a mi destino dejando tras de mi un largo suspiro.
Pegué al timbre de la casa de la derecha.
Emilly me recibió con una mirada exasperada.
_¡Tarde!-
_...Lo siento estaba...¿durmiendo?-
_Siiii claro,¡anda pasa!-
No hay mejor mentira que la propia verdad.
_¿Qué hacemos?- pregunté.
_ No sé...podemos jugar a algo o ver una película...-
_ ¿Queeeeé ? ¿No podemos ir al cine o de tiendas?-
Emilly comenzó a presionar mi cabeza con fuerza hacia abajo.
_ Podríamos ….¡Si no hubieras llegado a las 8 de la tarde!-
_ Oh...-
_¿Comedia romántica o terror?- será mejor que escurra el bulto cambiando de tema.
_ ¡Ambas!-
Lo bueno de ver películas de miedo con ella era que no daban miedo, tenía un gusto pésimo para ellas.
De todas formas la vida real ya era bastante terrorífica.
Se nos hizo un poco tarde, tuvimos suerte de mirar el reloj de pared cuando aún eran las 12.
Insistió en acompañarme porque, palabras textuales, "seguro que una panda de borrachos te violan si vas sola, además el collar puede darles ideas".
No hace falta decir que se ganó un buen golpe con el canto de la mano.
Me puse la sudadera, no por frío, sino para crear ambiente de noche.
Charlamos de forma superficial mientras caminamos por la solitaria calle, iluminada tenuemente por las farolas.
Me puse un poco tensa al sentir la presencia de un demonio cada vez más cerca, pero sin una buena excusa para cambiar la dirección no me quedó más remedio que apresurar el paso.
Pasamos cerca de un descampado.
Se oían voces, cuando pasamos por delante miré de reojo y alcancé a ver a tres adolescentes.
Pero solo me interesó el del centro, de pelo gris y con piercings, rodeado por una multitud de pequeños demonios negros, con unos cuernos y cola que conocía demasiado bien.
Él...era él...
Noté como por dentro me dividía en dos.
Una parte de mi herbía. Quería ir allí, a por él, a por el demonio que mató a mi padre, que me destrozó la vida. Quería ir allí y destrozarlo, golpearlo hasta que...¡que s-se disculpara!
Pero otra parte de mi me decía que no podía, que me tragara el dolor y el orgullo y que pasara desapercibida. Que ese pobre chico solo era un humano poseído y que matarlo no arreglaría nada.
Seguí a mi segunda mitad a regañadientes (mi instinto asesino es fuerte), pero únicamente lo hice por Emilly, no me perdonaría que si pasara algo.
Desgraciadamente, nos vio, o nos olió quien sabe.
_¡Eh chicas!¡¿por qué no venís a divertiros con nosotros?-
Llamó el más alto agitando una lata de cerveza en el aire. No creo que tenga edad suficiente para beber de todas formas.
Pasamos de ellos en un primer momento, pero otro insistió.
_ ¡ Putas tenemos dinero!-
Oh no...
_ ¡¿Qué habéis dicho jerks?- Cuando Emilly se enfada comienza a insultar en inglés.
_ Pasa de ellos Alfred, vámonos...-
Intenté calmarla, en vano.
_ ¡Venga ya Kira! ¿Vas a dejar que esos gilipollas nos insulten como si nada?-
Apreté los labios con fuerza a causa de la frustración.
Ojalá pudiera explicarle...
_ Son idiotas déjalo...-
Agarré su mano y tiré de ella hacia delante, tanto como para silenciarlo como para intentar transmitirle de alguna manera que aquello era más serio de lo que parecía.
¿Por qué?
¿¡Por qué de todos los delincuentes de la ciudad, hemos tenido que topar con el poseído!
_¡Anda! ¿Kumiko, me equivoco? Ha pasado tiempo ¡como has crecido!-
Maldición, se ha dado cuenta.
_ ¡Eh tío no saques la navaja!- le espetó uno, algo asustado.
_¡Largaos inútiles!-
Les dedicó una mirada gélida.
Sus "amigos" salieron por patas sin mirar atrás, como si ya hubieran vivido una situación similar antes.
_¿Le conoces ?- preguntó Emilly confusa, lógicamente.
Yo me quedé congelada en el sitio.
Se estaba acercando por lo que tiré más fuerte de Emilly en vez de responder.
_ Sabes...todavía no he olvidado cómo me humillaste la última vez...-Comentó despreocupado mientras se pasaba la navaja de una mano a otra.
Empecé a correr con Emilly detrás de mi. Ya que intuía que las cosas iban a ponerse serias.
_¡Vuelve al coche! ¡Ja! ¿no fue éso lo que dijo aquel idiota? ¡Espero que tuviera una muerte lenta!-
Eso...fue demasiado.
Me paré en el acto, y respiré hondo.
Contrólate, ¡contrólate! Soy mejor que que éso, soy...soy.
_ ¿¡Kira de qué habla! ¡¿ De qué conoces a ese tipo!-
Quise responderle algo, pero la súbita visión de esos perros zombies de nuevo me detuvo.
_ ¡Joder responde!¡Jo-...!-
Parece que ella también se ha dado cuenta.
Su ritmo cardíaco y su respiración aumentaron, empezaba entrar en pánico.
Ya que (al igual que América) no era tan valiente como parecía.
Entonces lo supe. Supe que aquel demonio no iba a dejar que huyéramos, ni ella ni yo, y que iba a pagarlo con ambas, en plena calle si era necesario.
Tengo que proteger a Emilly, pase lo que pase.
Aprovechando que soy más fuerte que un humano la arrastré por los callejones, rápidamente.
Uno de los perros intentó saltar sobre mi, pero lo desvié con una patada, ganándome un grito en la oreja de mi amiga.
No la escuché mientras gritaba, preguntando a dónde íbamos o qué eran esas cosas.
Simplemente corrí y corrí hasta llegar a mi casa, aún sabiendo que nos seguían.
Empujé a Emilly dentro y con un portazo cerré.
Seguía balbuceando, aturdida y agotada por la carrera, por lo que me vi obligada a silenciarla con más brusquedad de lo que pensaba.
_¡ESCUCHA ALFRED! Ahora mismo no puedo explicarte mucho, ya que ni yo misma lo tengo muy claro. Solo puedo decirte que todo ésto no va contigo. ¡Así que por favor quédate aquí hasta que amanezca! ¡Y por lo que más quieras no salgas!...-
Me miraba con la boca abierta intentando a duras penas captar toda la información.
_ P-Pero ¿y tú?...¿Qué vas a hacer? ¡No te vayas, no puedes irte! ¡No pienso dejarte sola!-
La agarré por los hombros y la forcé a mirarme, intentando parecer mucho más segura de lo que en realidad estaba, e intentando disimular las lágrimas que amenazaban con caer.
_¡ No te preocupes!...te prometo...te prometo que todo saldrá bien, ¡que nos veremos mañana, y que será como si nada hubiera pasado!-
_ P-Pero Kira...-
_¡No te preocupes! ¡Es una promesa!- Le sonreí.
La dejé con la palabra en la boca y me dispuse a salir, pero me detuve.
_ Si los perros vuelven, coge mi móvil, está en mi habitación encima de la mesa. Llama al último número del que tengo un mensaje y explícale la situación-
Cerré la puerta tras de mi. Para que no me siguiera arranqué el pomo de la puerta dejándola atascada.
Espero que Mephisto mande a alguien...si yo no pudiera protegerla.
Hay perros fuera, esperando.
Golpeé a uno, para provocar a los demás y empecé a correr, alejándolos de la casa todo lo que pude.
Al principio eran solo tres, pero cada vez hay más. Además tengo la impresión de que me están rodeando, o eso o dirigiéndome a alguna parte.
Lo tuve claro, cuando me encontré de nuevo en el descampado.
El chico estaba esperándome cómodamente recostado contra la pared del edificio de en frente.
Me dedicó una sonrisa sádica. Chasqueó los dedos, y una multitud de perros, zombies o lo que fueran empezaron a rodearme, me fijé en que había también cosas cuya deformidad me recordó a un fantasma, pero estaba claro que eran perfectamente sólidos, además de mucho más grandes que los perros.
Ha cambiado su modus operandi pensé. Aunque desde luego no era momento para chistes.
Sin embargo yo tenía cierta confianza.
La última vez acabar con ellos no resultó difícil, ¿por qué habría de ser diferente esta vez?
Lo fue.
Aquella vez, me sentí diferente, cambiado y algo insconciente sobre mis acciones. Podía ver al enemigo antes de que se acercase si quiera y podían destrozarlo solo con una mano.
Sin embargo ahora, aunque soy más fuerte y rápida no notaba nada de éso.
Empezaron a llegar de todas direcciones, y yo simplemente no daba a basto.
Golpeé con brazos y piernas lo más fuerte que pude, pero no llegó ni de lejos a ser como la última vez, ni mis manos ni mis piernas los atravesaban.
No aguanté más de diez cuando quedé sepultada por aquella masa de pochedumbre.
_¿Ya no somos tan valientes verdad? - se burló el demonio.
Me dio una patatada en el estómago, aprovechando que estaba en el suelo.
_¿Qué te pasa? ¡Vamos ! ¿Es todo lo que sabes hacer?-
Le dirigí una mirada de desprecio, la mayor que pude reunir, pero no encontré fuerzas para hacer nada más.
Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba al lado.
Acto seguido me agarró por el pelo y me lanzó tan fuerte, que me golpeé contra la pared, dejándome casi sin respiración.
Le era tan fácil como levantar una muñeca de trapo.
Intenté incorporarme aturdida y mareada. Mi visión daba vueltas.
Pero él llegó antes y me levantó unos centímetros en el aire por la sudadera.
_Sabes, tal vez no haya capturado al príncipe, pero creo que podré compensarlo contigo.
O tal vez te conserve para mi, ¿quién sabe?-
No entendí ni una palabra.
Mi corazón latía acelerado, presa del pánico.
No lo entiendo, para una vez que necesito poder, ¡¿por qué no soy capaz de hacer nada?
De repente el demonio frunció el ceño, como si algo le hubiera molestado.
_¿Qué coño es ésto?¿ ¡Acaso eres propiedad de otro!-
Fruncí el ceño, tan confundida como él.
¿Propiedad?
Agarró, molesto, mi collar, me lo quitó con facilidad, debido a que es muy elástico, y lo arrojó varios metros más allá.
De repente lo sentí.
La misma sensación de aquella vez, la misma confianza y la misma fuerza.
Justo cuando me quité el collar. Por lo visto no solo me quitaba la sed, también restringía mi fuerza de alguna manera.
Sin dudarlo un segundo, golpeé al demonio en el mentón con la pierna, tuve suerte de pillarle por sorpresa ya que le dí de lleno.
Me parecen que van a cambiar las tornas.
El resto de zombies, reaccionó rápidamente volviendo a la carga.
Ahora sí que era capaz de destrozarlos como es debido, aunque intenté controlar el hormigueo de satisfacción que recorría mi cuerpo cada vez que mataba a uno, sabiendo que si me meto del todo en él acabaré matando al adolescente.
Pronto me cansé de dar golpes y me di cuenta de que necesitaba un arma.
Por lo que me escabullí un momento del pequeño campo de batalla, hasta la calle, donde fijé mis ojos en una de las farolas.
Servirá supongo. Aunque he de reconocer que estoy un poco nerviosa, ya que nunca he levantado algo tan grande.
Pesaba, pero no era imposible de levantar.
Arranqué la farola del suelo y acto seguido la utilicé como arma, aplastado a todo aquel que se me ponía por delante.
Sin embargo, la solté después de cerciorarme de que había acabado con casi todos, ya que era bastante incómoda, y a penas podía moverme debido a su tamaño.
En vez de esperar a que el resto viniese por mi, yo fui por ellos.
Los perros no eran problemas, pero los nuevos eran más difíciles de matar.
No tenía más remedio que atravesarles el corazón, ¡suerte que podía ver las venas! Por que algunos tenían en corazón el la derecha e incluso otros en el estómago.
Por lo menos el demonio intentó atacar también, en vez de esperar a que otros hagan el trabajo.
Intentó darme un puñetazo, pero yo ahora era más rápida que el por lo que me dejé llevar un poco.
A una velocidad que me sorprendió incluso a mi, salté, aterrizando sobre su brazo todavía extendido, dándole al bajarme una patada en la cabeza.
Lo mandé contra la pared, dejándola algo ahuecada por el golpe.
Él ya no se movía, se había desmayado. Aunque no descarto que no tenga ningún hueso roto.
Por lo visto, aunque ocupe un cuerpo humano éste no es capaz de soportar mucho más de lo que haría normalmente.
Eché una ojeada al resto del lugar y suspiré aliviada y satisfecha, no queda nadie.
Luego recordé que ya no tenía el collar, es más, apostaría algo a que ahora mismo mis ojos son rojos, y que tengo colmillos.
Lo encontré rápidamente ya que veo bien en la oscuridad.
Me agaché, lo recogí y volví a colocármelo cuando oí un ruido.
Al principio me tensé pensando que se había despertado, pero al fijarme mejor parecían...¿aplausos?
_ ¡Bravo, bravo! ¡Es increíble cómo has superado mis expectativas en tan poco tiempo!-
Esa voz...y ese olor...
Mephisto estaba detrás de mi, tan cerca que casi me doy de bruces con él al volverme.
_M-¿Mephisto?-
¡¿Cuánto tiempo lleva ahí?
_ ¡El mismo~!-
Se inclinó a modo de saludo y besó mi mano.
Me quedé de piedra y ruborizada, como un tomate.
No esperaba que hiciera éso y menos siendo yo semejante desastre de sangre y barro.
Me dejó momentaneamente sin palabras.
_¿Q-Qué haces aquí?- espeté aturdida.
_ Tú sabrás, fue tu amiga quien me llamó-
¡Se me había olvidado!
_ ¡Madre mía! ¿¡Cómo está Alfred! ¿¡está bien, está herida?-
Mephisto enarcó una ceja.
_ Si te refieres a Emilly, duerme plácidamente en su cama, sin recordar nada de lo sucedido esta noche-
Me sonrojé un poco por haber usado su apodo y me quedé con la boca abierta.
_ Ah...g-gracias-
_ No hay por qué darlas, pero por favor la próxima vez intenta no llamarme tan tarde, soy un hombre muy ocupado, pero hasta yo necesito dormir -
Me incliné sin saber cómo expresar mi agradecimiento.
_ ¡M-Muchas gracias!-
Él suspiró.
_ Será mejor que nos vayamos antes de que venga algún curioso-
_ P-Pero...¿y él?- dije señalando al adolescente inconsciente.
_ Ya mandaré que lo exorcisen más tarde, no te preocupes-
_Ah...-
Vaya, no parece haber dejado un solo hueco en blanco.
Me acompañó hasta casa, sin hablar durante el trayecto y jugando a darle vueltas a un paraguas blanco con tres bolas falsas de helado como mango.
Yo aún estaba conmocionada, sin entender cómo podía estar tratando algo tan absolutamente anormal, con total indiferencia, como si pasase todos los días.
Rompió el silencio una vez llegamos a la puerta.
_ Seguirán viniendo, y no solo Astaroth, vendrán otros demonios-
¿¡Astaroth!
¡Ese tipo era Astaroth, el duque del infierno !. (me parece que también es un rey pero no estoy segura)...y yo, le he dado una paliza, dos veces. Este pensamiento me ha provocado una gran satisfacción y cierto orgullo. Pero contengo una sonrisa.
Le miré seria, acorde con la situación.
_ ¿Qué debo hacer entonces?-
No respondió, pero sus ojos brillaban y rió por lo bajo.
Pregunta estúpida Kumiko, pregunta estúpida.
Pero...¿debería?
Papá me dijo que me alejara de los exorcistas,¡fueron sus últimas palabras!
Pero por otra parte, la única forma de evitar verme asaltada por un demonio cada dos por tres es aprender el oficio.
Mephisto antes que exorcista es un demonio (y sospecho que Rin también), que ya me ha ayudado varias veces. Pero papá no se fiaba de él...
De todas formas no tengo otra opción, he llamado demasiado la atención por aquí. Además Yukio ya lo sabe, tal vez desde hace ya mucho, y no ha dicho nada, tal vez los exorcistas no sean tan malos.
_ Queda...¿queda sitio en tu a-academia?- pregunté avergonzada por tener que tragarme mis palabras anteriores.
_ ¡Siempre hay sitio para ti querida!- se había animado mucho.
_ ¿Qué te parece si te recojo mañana?-
_ ¿T-Tan pronto?-
_¡Por supuesto!, las clases empezaron ayer-
_ Ah...vale...-
_ ¡Perfecto! Te recogeré mañana a...las 7, será mejor que te acuestes ya si quieres dormir algo-
Asentí con la cabeza, le di las gracias y me despedí.
Volvió a hablarme justo cuando ya casi había cerrado la puerta (que estaba arreglada misteriosamente).
_¿Ha sido mejor que el footing verdad?-
He de reconocer que en cierta manera ha sido divertido.
Un momento...
_¡Un momento!¿¡Cómo sabes lo del footing!-
No recibí respuesta, había desaparecido.
Me estremecí, casi es mejor que no lo sepa.
A la mañana siguiente casi no fui capaz de levantarme.
Estaba totalmente agotada, y tenía las sábanas pegadas a la cara. Literalmente tuve que arrastrarme por el suelo para llegar al cuarto de baño.
A regañadientes me puse mi uniforme escolar y me arreglé un poco el pelo.
Pegaron a la puerta.
_¡Kumiko-chaaaan~!-
Bajé las escaleras con mucho cuidado para no caerme rodando.
Al abrir la puerta la luz me golpeó en toda la cara y no pude evitar soltar un gruñido de desagrado.
_ ¡Buenos días~!- saludó Mephiso alegremente, ahora que lo pienso ¿no lleva siempre la misma ropa?
_ Buenos días...-
_ ¿No hace un día espléndido?-
_¿Eh? Si si...-
respondí adormilada.
Pero la limusina rosa, tan ancha que casi no cabía en la calle, aparcada en mi puerta, fue como un bofetón.
Le miré desencajada esperando que me dijera que su coche estaba detrás o algo.
Pero solo me dedicó una sonrisa orgullosa y me invitó a pasar.
El interior también era rosa, con un amplio sofá de cuero rojo ¡ e incluso una gran bandeja de dulces de todos los tipos!
Casi me daba miedo estropear el sofá al sentarme.
Una vez puesto en marcha el vehículo Mephisto comenzó a hablar.
_ Supongo que tendrás algunas preguntas...-
Asentí, pero se me quedó mirando.
¡Ah! Que tengo que preguntarlas yo...
_ Si...bueno...quería saber...¿por qué fui atacada por Astaroth?-
_¡Bueno pregunta!-
_Gracias-
_Bien como ya sabrás, Kumiko-chan, no eres humana, eres un demonio. Aunque tan poco puedes ser considerada como un demonio en sí-
Fruncí el ceño completamente confundida.
_ ¿Ah no?-
_ No. Eres un tipo de demonio muy extraño y poco común, un vampiro-
Le interrumpí.
_¡Eso ya lo sabía!-
Se aclaró la voz molesto.
_ ¡Déjame terminar! Un vampiro es un ser humano que posteriormente ha sido convertido en demonio mediante una "vampirización" que consiste en la mordedura o el intercambio de sangre con otro vampiro. Por lo que un vampiro es un demonio creado enteramente en Assiah y no en Gehenna. Aunque por supuesto os afectan las mismas cosas que a un demonio normal e incluso con algunas restricciones diferentes, como en el caso de la luz ¿Comprendes la importancia de lo que te estoy diciendo?-
_ Más o menos, pero yo no he pasado por ninguno de esos procesos, además lo que dices no tiene sentido, porque entonces ¿quién convirtió al primer vampiro en vampiro?-
_ ¡Ahí es donde quería yo llegar! Kumiko-chan ¿sabes quién fue el primer vampiro así como su líder?-
Enarqué una ceja.
_¿Drácula?- dije medio en broma.
_¡Exacto!-
Me sorprendió haber acertado de casualidad.
_ ¿Y sabes cómo se convirtió a Drácula en vampiro?-
Busqué en mi memoria fragmentos de la película (¡No he leído el libro ¿vale?).
_ Creo que fue porque vendió su alma al diablo...¿no?-
Chasqueó la lengua.
_Casi. Efectivamente vendió su alma al diablo, concretamente al mismísimo Satanás, que a cambio de su alma le otorgó su propia sangre. Básicamente le utilizó para crear una nueva raza de demonio-
Estaba completamente inmerso en la historia de Mephisto, pero sigo sin entender qué tienen que ver conmigo.
_ Sin embargo un exorcista llamado Van Hellsing derrotó a Drácula evitando así que esparciera su reino de terror por el mundo y blablabla...
Sin su líder vuestra raza estaba condenada, sobre todo con el Vaticano dándoos caza de forma implacable-
Aunque seguía siendo interesante, yo quería llegar al quiz de la cuestión, por lo que le interrumpí de nuevo.
_ Mephisto, todo eso está muy bien y es interesante, de verdad, pero no explica por qué Astaroth iba tras de mi-
_ ¿Directos al grano entonces? Me encanta- guiño un ojo.
_Verás Kumiko-chan, Astaroth, y otros demonios irán tras de ti porque eres la descendiente directa de Drácula, o puede que incluso su reencarnación-
Hacia mucho tiempo que no me quedaba en estado de shock.
Tiene que ser una broma...tiene que estar tomándome el pelo.
_¿Qué?-
_ Que eres la descendiente directa de Drácula-
_¿Q-Q-Qué?-
_He dicho q-
_¡¿QUEEEEEEÉ?-
Estallé como su fuese un globo y no paré de balbucear, presa del pánico y el desconcierto.
_ ¿CÓMO ES POSIBLE? ¡Tiene que ser una broma! ¡E-ES IMPOSIBLE! ¿me tomas el pelo verdad? ¿VERDAD?-
Mephisto se acercó y comenzó a darme palmaditas en la espalda intentando calmarme.
_ ¡Calma,calma!-
Me incomodó un poco encontrármelo tan cerca.
¡Maldita sea! Había olvidado lo bien que olía.
Su olor es difícil de describir, tanto que no podría concretar si quiera su grupo sanguíneo, pero si tuviera que describirlo, sería...cálido, delicado y suave pero frío, un poco dulzón pero fuerte al mismo tiempo, un olor tan confuso como la persona en sí misma. Me pregunto a qué sabrá...
¡¿EN QUÉ DEMONIOS ESTOY PENSANDO?
Tardé unos minutos en volver a igualar mi respiración y en aceptar lo que me estaba diciendo.
_ ¿C-Cómo?-
_ Francamente no lo sé. Tu existencia fue una sorpresa para todos te lo aseguro. Me importa mucho más el hecho de que estés aquí, pero prometo investigar sobre tus orígenes-
Le miré agradecida y agobiada, y asentí.
_Gracias...-
Él sonrió.
Suspiró y se preparó para seguir hablando.
Habría jurado, me dedicó una sonrisa diabólica, pero estaba demasiado conmocionada para darme cuenta.
_ Hay muchos demonios interesados en ti. Al fin y al cabo, tener a un vampiro de tu lado es muy útil. Vuestra sangre proporciona una mayor fuerza, momentanea, al provenir de Satanás. Podéis crear vuestro propio ejército de sirvientes, convertir a otros humanos en demonios sin necesidad de una posesión, además de otras...ventajas para el demonio. ¡Eres muy útil! Y por eso muchos demonios querrán hacerte de su propiedad - Completó, airado y con ojos brillantes de ingenio, como orgulloso de algo en particular.
Creo que me he olvidado de respirar. Y creo que mi corazón también se ha olvidado de cumplir con su función.
¿Ejército?...¡Propiedad!
_ ¡Ya hemos llegado~!-
Le dediqué una mirada entre atónita y enfadada. ¿Cómo podía hablar de esa manera tan despreocupada? ¡Ni que hubiéramos estado hablando del tiempo!
Alcancé a ver la gran academia por la ventana de la limusina.
Me quedé congelada en el sitio un momento.
_ ¿Alguna otra pregunta?-
_...N-No, creo que no...-
_ ¡Bien! Entonces si no te importa ponte el uniforme antes de salir-
Dijo dándome una blusa blanca, falda rosa. Medias blancas, zapatos y un lazo a rayas rojas y azules.
Es bastante mono.
No se me había ocurrido que tendría que llevar otro uniforme.
_ ¿Dónde me cambio?-
_ En el coche- dijo como si fuese lo más obvio y natural del mundo.
Me ruboricé intensamente y le dediqué una mirada atravesada.
_¡No pienso cambiarme delante de ti!-
Intentó excusarse y calmar la situación agitando las manos.
_ ¡O-Oh, no te preocupes, no miraré!-
Para reforzar su afirmación giró la cabeza hacia la ventana y colocó los dedos de la mano derecha en la frente y la mejilla.(¡Aunque no se estaba tapando los ojos!)
Inquieta, me di la vuelta y comencé a desabrocharme la blusa, pero me sentía incómoda . Por lo que le miré de reojo para descubrir que él estaba haciendo lo mismo.
_¡ESTÁS MIRANDO!-
_ ¡Para nada!- Estaba ruborizado, normal teniendo en cuenta que le acababa de pillar con las manos en la masa.
_¡TE ACABO DE VER!-
_ ¡Miraba el carrito de dulces~!-
Roja como un tomate, me salía humo de la cabeza.
Le maté con la mirada.
_¡FUERA DEL COCHE!-
_¿Cómo?¡Querida te recuerdo que este es MI-!-
Le interrumpí bruscamente, abriendo la puerta del vehículo y echándolo de un patada.
En otras circunstancias me hubiera reído al verlo caer de culo.
_¡PERVERTIDO!-
No me gusta nada ser violenta, pero a veces no me queda alternativa.
Cerré la puerta con un portazo y me cambié de ropa malhumorada, tras lo que yo también bajé del coche.
Me encontré con que Mephisto ya se había transformado en perro y me esperaba.
Aún enfadada no le dirigí la palabra. Tan solo dejé que me guiara por la academia y me explicara el uso de la llave así como que me entregara la de mi habitación, (que no compartía con nadie por razones obvias).
Después me llevó hasta las clases, pero ya estaban empezadas.
Fingí escucharle mientras alardeaba sobre el intrincado diseño del pasillo y de toda la escuela en sí.
He de admitir que el diseño era impresionante, pero yo tenía la mente en otra parte. Aunque lo mejor será que medite todo después, más tranquilamente.
Sin embargo mientras recorríamos el pasillo recordé súbitamente una pregunta que me había estado atormentando durante años.
_ Oye Mephisto, también quería preguntarte acerca del colla-
_¡Hemos llegado!- Me interrumpió.
_ ¡Ah! Y por cierto Yukio Okumura es uno de tus profesores, lo digo para que no te lleves sorpresas. Ocupa la habitación inferior a la tuya, por lo que puedes preguntarle si tienes dudas sobre como llegar-
_ V-Vale...per-
_¡Bye~!-
Se fue antes de que pudiera volver a preguntarle. Definitivamente iré a verlo después.
Llamé a la puerta y entré, algo nerviosa, cuando oí que me dieron permiso.
La clase era algo pequeña y destartalada, como si no se hubiera usado mucho.
Había poca gente, un chico con el pelo rosa, otro rapado y con gafas, sentado junto a uno con una cresta. Dos chicos al fondo, uno con una sudadera por lo que no le vi la cara y otro rubio con un muñeco de un conejo rosa en una mano.
Había pocas chicas, solo tres, una de pelo morado-rosaceo, otra con melena morena y otra rubia con un bonito kimono, sentado a su lado estaba un chico de pelo azul oscuro, durmiendo sobre el pupitre, por lo que tan poco le vi la cara.
Como dijo Mephisto Yukio era el profesor.
_ ¡Adelante Yagami!-
Me extrañó que me llamara por mi apellido.
De repente el chico de pelo azul oscuro se despertó al oír mi nombre...No puede ser.
_¿KUMIKO?-
Me miró Rin con ojos desorbitados.
_¿RIN?-
Hablamos a la vez como en un dúo cómico, señalándonos el uno al otro.
_¡¿QUÉ HACES TÚ AQUÍ!-
