A ambos "Guest" que dieron reviews les doy las gracias, y tomé mucho en cuenta el tema de incluir tríos y la verdad sería muy interesante

Darrentatic: gracias por tu review y bueno te explico un poquito y en general para los demás: si un personaje sale en un capitulo no quiere decir que queda ahí archivado, cada personaje que la gente decida irá generando una pequeña storyline. Así que claro que pueden volver personajes y repetirse el plato (Sam) o quizás luego el personaje no regrese, todo depende de las opciones del público :D

Charlotte Marian Mabe: Wow, de verdad gracias por tu review, de verdad que me alegró mucho leerla, porque a mí me encanta tu género de terror y amo tus fics! Muchas Muchas Gracias! ;D y espero que te guste seguir participando

Bueno les cuento, hice una especie de "promedio" y en todos los reviews propusieron a Blaine, así que creo que eso indica de que irá el capítulo de hoy. No quiero que crean que no tomo en cuenta sus otras opciones, es solo que debo complacer a todos al mismo tiempo y esta era la forma más "democrática" (¿?) Anyway…, también les aviso que la historia está situada en la quinta temporada, Sam está por graduarse, este capítulo me salió extra largo, creo que la primera mitad debí escribirla en el capítulo 1, pero ya no hay nada que hacerle así que espero que lo disfruten ¡mucho! ¡Saludos!


BLAINE

Los días sábados eran mis favoritos, podía dormir hasta la hora que quisiera, podía hacer lo que quisiera, no tenía responsabilidades más que asear mi dormitorio, pero eso no me preocupaba en lo más mínimo. Estaba enredado entre mis sábanas, traté de estirar los pies pero es como si las mismas fueran cuerdas que me los mantenían atados, así que no traté de luchar más y giré mi torso, enredando mas las sabanas a mis pies, quedando de pecho en mi cama. Hundí mi cabeza en el almohadón y traté de volver a dormirme, solo me volví a dormir cinco minutos, pero son esos cinco minutos donde tienes un millón de sueños y sintieras que dormiste todo un día más, esos sueños que te dejan más exhausto de lo que estabas cuando te acostaste la noche anterior. Me volví a voltear y noté mi erección matutina, acerqué mis pies a mi cuerpo y desenredé las sabanas de alrededor con mis manos. Me fregué un ojo mientras mantenía el otro medio abierto, la luz me molestaba. Ahora debía esperar a que mi bulto se bajara para poder ir a la cocina por el desayuno.

Mi bulto se hacía notar en el bóxer que utilizaba para dormir. Estiré mis brazos, tratando de no darle importancia a mi bulto así se bajaba de una vez, estiré cada dedo de mi pie y me levanté de la cama. Abrí las cortinas. Para pasar el rato me senté en la silla de escritorio. Abrí mi laptop, aunque no quería hacer nada en ella, aún así revisé mi correo, mi cuenta de Facebook… nada nuevo, cero notificaciones. Cerré el navegador y comencé a revisar las carpetas: videojuegos, escuela, Sam, Sam2, fotos, partituras, etc. La espera me estaba haciendo matar el tiempo de maneras estúpidas, mi mini-yo no quería bajarse tampoco. Entré a mi carpeta personal para eliminar las cosas que no utilizaba más, así mataría el tiempo haciendo algo "productivo". Le dije adiós a algunos trabajos de años anteriores, algunas carpetas con información que en algún momento utilicé para hacer algún trabajo, y cosas por el estilo. Hasta que algo llamó mi atención, una carpeta que se llamaba "Trabajo Verano 2012", abrí la carpeta, sinceramente ya no recordaba que hacía ahí esa carpeta ni porqué la había creado.

Comencé a revisarla, mi mini-yo ya había bajado por fin, pero ahora era la intriga la que me mantenía pegado a mi silla. En cuanto la carpeta se abrió vi una gran cantidad de fotos, comencé a revisarlas una por una, eran las fotos de mi trabajo como stripper, con los demás chicos del club de strippers, con algunas chicas calientes que querían tomarse fotos, con algunos chicos calientes que querían tomarse fotos, incluso con señoras y señores calientes. Algunas personas en las fotos me miraban de una manera que solo me hacía pensar… "asqueroso". No sé porque tenía guardadas esas estupideces, como si estuviera orgulloso de eso.

"Lista", un block de notas estaba situado al final de la carpeta, con un gesto de duda abrí el documento. Una lista se desplegó con diferentes nombres. ON, la ampolleta en mi cabeza se encendió, recordé cual era el "propósito de esa lista". En ese tiempo anotaba a las personas que me tiraba (así le digo yo a la gente que obtiene un recorrido gratis por Sam-town), un poco de rubor se asomó en mis mejillas, en serio eso era estúpido, pero bueno era dos años menor y no tenía puta idea de que estaba haciendo en ese momento. Quizás donde estaría si Finn y Rachel no hubiesen llegado ese día a rescatarme de ese antro.

Comencé a leer los nombres solo por curiosidad, por un momento un pensamiento de remordimiento me recorrió la cabeza, "WHORE" se me vino a la mente, pero luego decidí que quizás no eran tantas personas en la lista. Vamos, siete nombres no son la gran cosa, Puck se habría tirado a más de una docena de porristas y se sentía orgulloso de ello, Artie le seguía los mismos pasos, en fin, era cosa del pasado, pero siete personas no estaban mal.

Jenna, mi primera vez, la recuerdo bien, poco pecho, poco trasero, buenos labios; Lissa, tonta como una tabla; Callie, morena latina, unos besos suaves y era mejor cuando sus besos no eran precisamente en la boca; Octavia, esa si estaba buena por donde se le mirara; Matty, el único chico en la lista, y el único con el que me he acostado, guapo, pero hacía esos sonidos extraños, como si friera algo en una sartén, nadie sabía ni sabrá jamás de él, nadie puede saber de mi bicuriosidad. "Espera…" pensé. Volví a revisar la lista, subía y bajaba entre los nombres, esto databa del 2012, solo dos años atrás, lo que quiere decir que ya conocía a los chicos del Glee Club. Ninguno estaba en la lista.

Bajé a tomar desayuno, pero la idea me seguía rondando la cabeza, trataba de despejar la mente, era una tonta lista. La memoria me centellaba en la cabeza, nunca había llegado más allá con nadie del Glee Club, eso que había salido con varias de las chicas. Ya hacía memoria, Quinn jamás me había dejado tocarla, ni menos tener sexo, tenía miedo de volver a embarazarse. Santana era un chica que se podría definir como algo ninfómana, pero nunca se había acostado conmigo porque seguramente estaba solucionando su conflicto interno con Brittany en ese entonces. Luego salí con Mercedes durante ese verano, pero siempre entendí la señal que me mandaba, de no querer llegar a tercera base. Luego de ese verano me fui de la escuela, ahí perdí mi virginidad cuando trabajé de stripper, un buen recuerdo, Jenna, había debutado con ella, fue una escena excelente. Mi amigo abajo reaccionó ante el recuerdo. Poco después comencé a tener sexo, hasta que volví al Glee Club. Es como si el mismo Glee me volvía a la abstinencia, volví decidido por Mercedes, aún sabiendo que no tendría sexo con ella, pero de verdad me gustaba un montón, luego quebramos durante el verano. Ahí Brittany llegó a mi vida, pero tampoco tuvimos relaciones jamás, siempre me apartaba cuando intentaba algo con su razonamiento de "No podemos hacerlo hasta después de un tiempo o habrán rumores como los de Selena Gómez y su embarazo" o de que "le tenía miedo a las cigüeñas, y si no lo hacíamos la cigüeña nunca vendría a su casa". Luego Britt se fue. En fin, tampoco es que intentaba siempre tener sexo con mis chicas, nunca insistí demasiado, tenía la mente fría, pero hoy estoy un poco caliente. Ese es el punto, desperté con esa erección y luego encontré la lista, como no había notado que llevaba casi dos años sin sexo, solo ocupando la mano. No me había quejado antes, pero al ver la lista, ver con cuantos me acosté, me hizo rememorar lo bueno que era, y que haberlo dejado de lado por chicas que luego me botaron no fue una gran hazaña. "Quiero volver a tener sexo" pensé deseoso. Eran apenas las 11 de la mañana y ya quería encontrar un agujero que perforar en alguna persona, quien sea.

En fin, estoy soltero, puedo hacer lo que quiera ¿no?, no debo rendirle cuentas a nadie, soy solo un adolescente que quiere tener sexo, que sus hormonas lo piden a gritos, resistirse es contra la naturaleza.

Decidí dejar de lado esto, si quizás quiero tener sexo, pero solo hay un problema, no tengo con quién y tampoco quiero ofrecerme por internet, no es que nunca lo hubiese pensado antes, pero ahora no, es peligroso.

Ya había terminado mi desayuno, entre tanto pensamiento. Me fui directo a la ducha, el agua caliente relajaba mis músculos, en casa solo estaba yo, seguramente mis padres fueron al supermercado o algo. El agua corría suavemente, mientras yo entonaba una canción de Bruno Mars. Cogí la toalla y sequé cada rincón de mi cuerpo. Me puse unos bóxer y salí a mi habitación. Volví a chequear Facebook, Blaine me había hablado.

"Es Kurt otra vez " siempre me buscaba después de una pelea, era su mejor amigo, su psicólogo. "¿Qué pasa?" pregunté sin muchas ganas de saber para ser sincero.

"Estoy harto, sus celos, siempre sacándome en cara que lo engañé, a veces no sé si pueda llevar esto más lejos, el compromiso… quizás fue precipitado".

"Una vez infiel, siempre infiel" pensé, pero no podía decirle eso. "Quizás deban darse espacio?" lo hice sonar como una pregunta para que el mismo se respondiera acerca de su problema, me las doy de psicólogo.

"Quizás, gracias." Se desconectó.

Me lancé a la cama, mi pelo seguía mojado, dejando marcas en la almohada. No tenía ganas de hacer nada, solo esa lista seguía pasando por mi cabeza. Me dormí de nuevo.


Cuando volví a abrir los ojos noté que era la hora del almuerzo, me puse una polera y mis pantalones, unas calcetas y bajé a la cocina. Aún no había nadie en la casa. Fui al living y ahí había un mensaje, era un papel pegado en la televisión. "Nos vamos al paseo de curso de tus hermanos, besos" claro, lo había olvidado, hoy era el paseo y yo ni idea tenía. Abrí el microondas y vi un plato de comida listo para calentar, lo calenté y me lo llevé de vuelta al living, vi una peli mientras comía. La tarde siguió su curso, yo sentado en el sillón, rascándome de vez en cuando mis huevos.

El timbre sonó, y eso me sacó de mi rutina, no esperaba a nadie. Quizás vienen a ver a mis padres. Me paré del sillón hacia la puerta. Miré por el ojo mágico, era Blaine. "Hey" le dije al momento que abría la puerta. "Perdón Sam" salió de su boca "por venir sin avisar, vengo de la casa de Kurt y necesitaba hablar con mi mejor amigo". "Pasa" dije señalando hacia el living. Cerré la puerta y seguí a Blaine hacia los sillones.

"¿Todo bien?" era evidente que nada estaba bien, solo era un formalismo.

"Todo mal, hablamos un rato, sobre lo del compromiso, también cree que es apresurado pero no quiere que lo deshagamos por una simple pelea" Asentí mientras escuchaba. "Me recalca que yo lo engañé, que me acosté con alguien más, que yo soy el único para él. Aún así me dijo que por ahora era mejor enfriar la situación, que disfrutáramos del resto, es desesperante porque yo no hago nada malo, hago todo por él, pero él no valora nada". Sus ojos estaban algo colorados, su voz sonaba como si tuviera la garganta tapada.

"Hey, hey, no te sientas así, quizás es para mejor, te piensas las cosas" traté de sonar empático.

"Me dio un 'pase libre' Sam, tu sabes lo que significa" un puchero se asomó en su barbilla.

"Significa que tienes un pase libre, no creo que tenga un gran enigma oculto".

"Significa que quiere acostarse con otros, un pase libre, hacer lo que queramos sin tener "culpa"" una lagrima ya cayó por su rostro.

"También significa que tu puedes hacer lo que quieras" no le veía el lado malo al asunto, bueno yo no estaba enamorado como lo estaba Blaine.

"Pero yo… pero él… y si se queda feliz con el pase libre" su voz estaba entrecortada.

"Entonces tu también se feliz con el tuyo, deja de depender tanto de las personas" en serio yo dije eso, nunca había sido tan directo con Blaine, tan agresivo, no sabía cómo se lo tomaría él. ¿Le hice daño?, otra lágrima cayó.

"Tienes razón" se secó las lagrimas con la manga de su suéter "no es necesario que siga yo arrastrando a Kurt por el camino, si quiere puede ir conmigo, que se desvíe un tiempo, en algún momento volverá a la calle central" esbozó una sonrisa. "Ese es el Blaine que conozco" le dije mientras le apretaba un hombro, me miró y sonrió. "Gracias por escucharme siempre". "Gracias por mantener mi vida ocupada" le dije irónicamente riendo. Ambos reímos.

"De repente imagino que Kurt andará de gigoló acostándose con todos durante el tiempo libre" eso encendió una lamparita en mi cabeza nuevamente, recordé la lista, ahora estaba definido todo. Ya no podía ver a Blaine de igual forma, ahora lo veía como una presa, un ciervo a ser cazado, y yo era el puma.

"Pues si Kurt quiere acostarse con más gente, tu tendrás que hacerlo antes" en ese momento no pensé lo que decía, menos lo que hacía, mi visión ya la había perdido, cerré los ojos, pero mis otros sentidos se agudizaron, oí su respiración más cerca, lo estaba besando, mis labios y los suyos, unidos, juntos, saboreándose. Me apartó de repente.

En ese momento sentí que me derrumbaba ante la vergüenza, quizás que pasaba por la cabeza de Blaine, me estaba mirando fijo a los ojos, con sus mejillas sonrosadas, con cara de no entender nada.

"Yo… yo…" traté de definir las palabras pero nada me salía.

"Sam que… quiero decir, en que… yo…" tampoco salía nada de la suya. Me acerqué nuevamente a sus labios, pero esta vez Blaine retrocedió, nuestras miradas volvían a chocar, pero esta vez algo más cerca. Estaba rojo, sentía la sangre recorrer mi cara, y noté que la de Blaine también. Sus ojos me miraban, parecían esta atemorizados, esa no era la palabra… no había palabras para definirlo. "Sam… no… puedo" dijo entrecortado y murmurando. Retrocedí mi cabeza y miré mis rodillas, la vergüenza estaba apaleándome en el piso. Volví a mirarlo y Blaine mantenía esa mirada indescriptible, me miraba como si no me conociera, eso era. Me miraba como si fuera un extraño.

"Perdón" fue lo único que pude murmurar.

"¿Quién eres?" preguntó de una forma algo hiriente, algo irónica, algo amarga. "Soy yo… Sam" le respondí con una mirada directo a sus ojos. Tal parece que eso bastó, lo convenció, no sé que hizo clic en su mente, pero ahí estaba de nuevo, sus labios junto a los míos, y yo no iba a cuestionar ahí que había producido que se lanzara a mí de nuevo.

Su lengua comenzó a invadir mi boca, jugaba a atrapar la mía, yo hice lo mismo, mi lengua entraba en la suya, era como una guerra que ninguno quería perder. Sus manos comenzaron a tocar mi cuello, estaban frías, jugaban con el cabello de mi nuca, mientras que yo ponía mis manos en sus rodillas. Abrí los ojos y lo vi ahí, más cerca de lo que jamás lo había visto, con sus ojitos cerrados, tratando de entrar en mi boca, apasionadamente, ya estaba excitándome.

Se apartó de mí tomando mi rostro por la mandíbula con ambas manos, me miró y depositó un piquito en mis labios. "¿Que estamos haciendo?" su voz sonaba suspirante, le estaba gustando lo que hacíamos, no había duda. "Pase libre" murmuré. Me dirigió una sonrisa mientras se ponía de pié. "No te vayas…" pensé rápidamente. Pero no se estaba yendo, si no que se acomodaba a mí. Se sentó sobre mis muslos, todo su trasero en mi miembro, puso un rostro coqueto cuando logró sentir lo duro que me había puesto. "Interesante" murmuró, yo me ponía rojo. Tenía el culo de Blaine en mí, sentía todo el peso de su cuerpo sobre mí, era perfecto, carnoso, redondo y caliente.

Puse mis manos en sus piernas, y comenzó a besarme de nuevo, sus labios estaban más calientes de tanto agitarlos contra los míos, el sabor de su boca era totalmente desconocido para mí. Estoy besando a Blaine, mi mejor amigo, estoy en mi sillón con el encima de mi miembro. Cuando desperté esta mañana no me vi haciendo esto, ni en cien años, pero hoy estaba caliente, tenía ganas de tirar, y Blaine estaba ahí con su trasero disponible.

Lo mejor fue que el dio el primer paso, tenía luz verde, tomó mi polera desde abajo, sus dedos rozaron mi cintura, estaban fríos, y me la quitó. Quien sabe donde fue a caer, pero yo hice lo mismo. El cuerpo de Blaine si bien no era como el mío era igual de delicioso. No perdería oportunidad, comencé a besarle el pecho, él estiró su cabeza hacia arriba. Mis labios encontraron sus pezones, y mi lengua comenzó a jugar con ellos. Blaine comenzó a moverse, su trasero se frotaba contra mi miembro. Estaba muy excitado y el podía notarlo, necesitaba sacarlo, ¡Ya!.

Sus manos seguían jugando con mi nuca, casi apretando mi rostro contra sus pezones. Bajé mis manos por el contorno de su cintura, que cuerpo, hasta que llegué a donde quería, agarre su trasero con las dos manos, potenciando sus movimientos con mi fuerza, un vaivén sobre mí. Se apartó un poco de mi para poder besarme de nuevo. "Sam…" un suspiro lánguido. Blaine se levantó de su posición, justo en el momento en que más disfrutaba.

"Ven" me extendió su mano, yo la tomé y le seguí. Me llevó a mi propia habitación, abrió la puerta y comenzó a besarme inmediatamente, como si succionando el aire de mis pulmones lo mantendría con vida. Me encantaba como lo hacía, sus manos actuaban locas, comenzó a acariciarme todo el abdomen, recorría con sus dedos, hasta que llegó al borde de mis pantalones, buscó entre ellos los botones sin abrir sus ojos, yo estaba completamente duro, abrió mis pantalones y estos cayeron de golpe en mis tobillos. Moví mis pies para sacármelos definitivamente, cuando una mano curiosa de Blaine comenzó a acariciarme a través del apretado bóxer que llevaba puesto. Sus manos se movían suavemente, de verdad que lo hacía demasiado rico, solté su boca lo que le dio oportunidad de besar mi cuello, yo alcé la cabeza para darle más terreno que besar.

Con mis manos busqué el borde de sus pantalones, eran tan ajustados que solo la textura me hizo diferenciar piel de tela, busqué casi desesperado sus botones para soltar a la bestia. Estaba demasiado desesperado, llevaba dos años sin sexo. DOS AÑOS. No es normal para un chico popular como yo, dos años que no volverían, pero que estaban por recompensarse hoy.

Encontré lo que buscaba, aunque tuve que tironear un poco para que los pantalones bajaran de lo apretado que estaban eventualmente cayeron. Por lo que pude notar Blaine llevaba unos bóxers apretados negros, que solo hacían que su cuerpo se viera más deseable. Luego de que el desenredara los pantalones de sus pies caminamos juntos sin despegarnos hacia mi cama, durante el caminar mi pene y su pene se rozaron un par de veces. Fue el éxtasis. También estaba duro, y eso me hizo sentir más seguro, podía seguir al siguiente nivel, bueno ya estábamos en eso.

Blaine me empujó contra mi cama, al caer acostado pude mirar mejor todo de Blaine, su cabello ya estaba despeinado, adiós gel, su pene estaba duro, lo notaba. Se acercó a mí con una mirada seductora, y se sentó sobre mi miembro nuevamente. Eso fue la gloria, 4 de julio. El calor de su cuerpo, y el calor de mi miembro, era perfecto. Apoyó sus palmas sobre mi pecho, seguía mirándome a los ojos, yo me sentía algo cohibido con esta nueva actitud de Blaine, más confiado y dominante. Empezó a menear su cintura otra vez, la acercaba y la alejaba, arriba y abajo. Sentí que un poquito de líquido me salía de la punta de mi miembro, yo solo agarre el trasero de Blaine y comencé a acariciarlo.

"¿Dónde guardas los…?" "En el cajón" interrumpí, mi voz salió diferente, una voz erótica prácticamente, sabía lo que buscaba, sabía lo que quería. Blaine estiró la mano, entrebuscó en el cajón al lado de mi cama y encontró lo que quería. Un condón.

Sus manos bajaron por todo mi abdomen, se hizo hacia atrás para liberar la presión de su cuerpo de mi entrepierna. Sus suaves dedos se deslizaron por el contorno de mis bóxer, ligeramente la presión que estos ejercían se sintió liberada, mini-Sam estaba al aire, a la vista de mi mejor amigo. El rubor invadió mi rostro y solo atiné a cerrar los ojos por la vergüenza. ¿Y si no le parecía suficiente? ¿Me comparará con Kurt?, esas dudas florecieron en mi mente, la sensación de sus dedos fríos tocando con delicadeza la piel de mi miembro alejó cualquier atisbo de duda. Abrí los ojos y la escena me pareció más caliente de lo que imaginaba. Blaine comenzó a masturbarme, lo hacía suavemente al principio, pero iba tomando velocidad con cada bajada que hacía. La cabeza quedó totalmente descubierta, la tenía un tanto húmeda, estaba demasiado excitado, en todo este momento no había quitado la vista de lo que veía, no quería mirar a Blaine a los ojos, me moría de vergüenza. Un hijo de saliva cayó directamente en el torso de hombría, Blaine estaba poniéndose sucio, y eso me gustaba más. Su boca se acercó a la mía, en ese instante contemplé todo el rostro de Blaine, ya no tenía vergüenza, el también disfrutaba, le gustaba lo que hacía, y le gustaba lo que yo tenía entre las piernas, eso era claro.

Mi corazón saltaba más fuerte que antes, tomé su ropa interior y comencé a masajear su pene, estaba duro y la humedad se había traspasado a sus apretados bóxers, intenté bajárselos, pero en la posición que estaba era un imposible hacerlo, sus piernas estaban demasiado abiertas en torno a mi pelvis. "Lo siento…" murmuré con un tono de excitación, casi vaporoso. Rajé su ropa interior con la fuerza de mis manos, cual salvaje, pero yo ya no daba más, tenía que ponerlo en algún sitio.

Ambos ya estábamos totalmente desnudos, era el peak de la situación, Blaine se sostenía en sus rodillas, mientras seguía besándome, todo mi rostro, mi cuello, su respiración bajo mis orejas eran como una melodía. Busqué el condón que Blaine dejó caer en la cama, lo encontré cerca de mi cintura, traté de abrirlo con cuidado, no veía lo que hacía, Blaine se despegó de mis labios y tomó el preservativo. Me miró a los ojos, y yo le devolví la mirada, mientras sentía la fría sensación de la vaselina del condón en torno a todo mi pene en mi rostro se formaba una mueca de placer, mientras que en el rostro de Blaine aparecía un suave tono rosa. De su boca salieron unos pequeños gemidos, como un animal cuando pide comida, Blaine quería hacerlo, y lo quería ya.

Afirmé mi pene por su base con una mano, con la otra en la cintura de Blaine lo fui guiando para que se acercara a mi cuerpo. La sensación fue éxtasis puro. Sentía como mi cuerpo se abría camino por dentro del cuerpo de Blaine. Era un camino estrecho, pero que quería recorrer. "Oh…" gemí suavemente. Blaine puso sus manos en mi pecho, alrededor de mis pezones, y comenzó a menear su culo. Lo agitaba cada vez con más fuerza, y mientras aumentaba su fuerza también aumentaba la fuerza de sus gemidos. Subía y bajaba. Puse mis manos sobre su cintura y comencé a jalar acercándolo a mí y alejándolo de mí. Se formó una sincronía entre que subía y bajaba, y en que se alejaba y se acercaba. Un vaivén, y mi pene era el eje. Nos mantuvimos así un rato.

"Saaaam…" ese gemido erizó mi piel, Dios me está matando, esto me está matando, es delicioso.

Tomé el control y de manera brusca me levanté de mi posición. Sin desencajarse de mi cuerpo Blaine quedó en sus cuatro extremidades, ahora yo ponía la fuerza mientras que el recibía el impacto.

El sonido de mis muslos azotando sus nalgas solo hacía que la excitación aumentara. Puse mi mano sobre su espalda baja, y con la otra comencé a masturbarlo. "Más fuerte…" gimió entre dientes, Blaine bajó su cabeza hasta el colchón, dejando que su cuerpo se viera más empinado, comencé a golpearlo más y más fuerte, introducía y retrocedía, la sensación era más de lo que había sentido antes con ese otro chico. "Saaaaamhhhhhhhhh…" un grito ahogado, Blaine mordía su propio antebrazo, su grito de placer venía acompañado del liquido blanquecino que salía de su pene, salió mucho, su pene era casi como el mío, un poco menos grueso, pero un poco más largo, era perfecto. La sensación de su líquido espeso y caliente entre mis dedos me hizo llegar al punto culmine del acto mismo, mis piernas comenzaron a relajarse, un cosquilleo subió desde mis pies a mi cintura y un jadeo intenso salía de mis pulmones, mi corazón se aceleró, mi semen llenaba el condón.

Blaine cayó acostado en mi cama, y yo caí sobre él. Sin retirar mi miembro nos quedamos unos segundos procesando el momento. Acaricié su cabello, estaba sudoroso, pero el olor que emanaba de él era una mezcla de sudor, gel y shampoo, un olor dulzón y fuerte. "Esto fue…" traté de decir, pero me cortó a media frase, "…lo máximo" finiquitó él. Retire mi miembro de su trasero, saqué el condón, lo amarré y lo dejé por ahí. Blaine se volteó, besé sus labios y me acomodé entre su brazo y su torso.

"Sam, siento ser el aguafiestas de esta situación pero…" la voz de Blaine sonaba temerosa "…tu sabes, yo amo a Kurt". "Lo entiendo Blaine, sexo es sexo" volví a besarlo, estuvimos así unos segundos. "Esto no puede ocurrir de nuevo" fue cortante. "Quien sabe,…" quise dejar la opción abierta "…es mejor que te vayas, mis padres pueden llegar y debo limpiar este desastre" le sonreí y volví a depositar mis labios en los suyos. Blaine se vistió sin decir palabra, tomó sus cosas y nos dirigimos a la puerta de entrada. "Nos vemos en clases Blaine" le sonreí al momento que atravesaba la puerta. Blaine se quedó mirándome a los ojos, pasaron los segundos, no desvié la mirada, y se volvió a lanzar a mis labios, besos salvajes y apasionados, agarré su trasero y comencé a moverlo nuevamente. Me apartó poniendo sus manos entre nosotros. "Me debo ir" dijo sonriendo, me dio un nuevo beso, esta vez suave y salió con su particular caminar. Cerré la puerta y rasqué mi entrepierna. Subí a mi habitación nuevamente, y luego de ordenar todo el desastre, abrí rápidamente mi laptop, me dirigí a mi carpeta. "Blaine" escribí en mi lista.