Hola Fans de Watamote, 6 reviews, no esperaba tanto. Bieno, como ustedes lo pidieron, voy a continuar con la hitoria, aunque no sé cuantos capitulos serán, pero por lo que tengo pensado, creo que serán muchos. Espero que les guste.


Kyodai

Capítulo 1:

Lamento 35: Como no soy popular, voy a ser más femenina.

— ¡Voy a pensar en el futuro! —exclamó Tomoko tecleando rápidamente, imaginando una vida llena de lujos, popularidad y novios, muchos novios.

Era sábado por la mañana, faltaba poco para que las clases iniciaran y después de mucho pensar, la hija mayor de los Kuroki decidió que por fin era hora de madurar y comenzar a planear su futuro como profesional pues a sus dieciséis años ya debería estar preparándose para la vida en la universidad y ella no se iba a quedar atrás.

— ¡Tomoko, el desayuno está listo! —anunció su madre desde el comedor, donde su hermano y su padre esperaban.

—La comida puede esperar—murmuró para si al encontrar una página interesante.

Mientras que en la planta baja, la dueña de casa regañaba por la tardanza de su hija mayor y su esposo trataba de calmarla alegando que Tomoko siempre hacía lo mismo.

— ¡Tomoki, ve a buscar a tu hermana! —ordenó la mujer con el ceño fruncido, claramente molesta.

—Está bien—murmuró resignado, sabía que cuando su madre se molestaba era de temer y él no quería sufrir la ira de su progenitora.

Subió las escaleras con pasos lentos y mientras se acercaba podía oír la risilla nerviosa de su hermana mayor, ¿Qué diablos estaba haciendo ahora? No quería ni saberlo.

—Esta página también es interesante—.Le oyó decir a Tomoko, escuchando nuevamente su extraña risa.

—Oye, el desayuno se te enfriará—habló abriendo la puerta de golpe, haciendo que la chica casi saltara de su asiento— ¿Qué demonios estás haciendo?

—N...nada—contestó tratando de ocultar con su cuerpo la pantalla del computador en donde se podía ver una pequeña parte de hombres con el torso desnudo.

—Otra vez viendo cosas raras, no me sorprende que no tengas amigos—dijo sin pensar, olvidando lo sensible que había estado su hermana los últimos días—.Como sea, apresúrate o mamá nos regañará a ambos.

Tomoko observó a Tomoki salir de su habitación sin darse cuenta de que sus palabras le habían afectado de cierta manera. Después de ese bochornoso momento en donde ella había llorado en los brazos del menor e incluso había dormido con él en la misma cama; cosa que no sucedía hace mucho tiempo, su tonto hermano menor se había comportado más frio y huraño con ella, ni siquiera le permitía entrar en su habitación y no entendía el porqué. Pero lo peor de todo es que había tenido "devolverle el favor" comprándole un par de juegos que le costaron la mesada de tres meses.

— ¡Tiene razón! ¡Ese estúpido! —gruñó apretando sus puños, ignorando el vacío que le provocó escuchar tales palabras de su "hermanito".

— ¡Tomoko! —gritó nuevamente su madre.

— ¡Ahora bajo!

Caminó rápidamente hacia la mesa en donde su familia la esperaba, su padre con una sonrisa nerviosa, su madre a punto de regañarla y Tomoki con la mirada puesta en el plato de arroz. En cuanto se sentó, su progenitora comenzó a hablar de la foto que había tomado recientemente y emocionada exclamaba la bella escena. Tomoko no entendía nada y Tomoki no prestaba atención.

— ¡Se veían tan tiernos! Mira cariño—dijo su esposa emocionada, colocando la foto encima de la mesa para que todos la vieran.

—Qué inusual escena—comentó el padre de ambos con una sonrisa en sus labios.

— ¿Cuándo fue que…?—exclamó Tomoko siendo interrumpida por su hermano; quien tomo la foto y la arrugó para luego guardársela en el bolsillo.

— ¡Tomoki! —regañó su madre.

—No muestres estas cosas tan vergonzosas—respondió el chico, dejando los palillos—.Perdí el apetito. Con permiso.

Los tres comensales lo vieron subir tranquilamente, sin decir nada. Usualmente el chico no se mostraba tan molesto como cuando su madre veía ese ridículo video donde aparecía el pidiéndole matrimonio a su hermana. Pero esta vez sí que se veía enfadado y ninguno sabía el porqué.

— ¿Se habrá avergonzado mucho? —preguntó su madre resignada al ver que su hijo no le haría caso.

—Dejémosle por ahora, últimamente ha estado raro y quisiera hablar con él más tarde—comentó su esposo.

—Una charla de hombre a hombre—afirmó su mujer con una sonrisa de satisfacción—.Entonces Tomoko y yo aprovecharemos para tener una tarde de Madre e hija.

— ¿Qué? Pero yo quería…

—Nada de peros, ya es hora de que te compres ropa más femenina—ordenó su madre mirándola fijamente.

—Está bien.

Con desgana la chica siguió comiendo su arroz sin tomar en cuenta lo que su madre decía porque estaba pensando en que debería hacer para escaparse de la tediosa salida de "madre e hija". De pronto se le vino a la mente las palabras de su amiga Yuu; quien le había comentado tiempo atrás que su madre le había comprado zapatos de taco alto y unos accesorios adicionales que le hacían ver más alta y femenina.

—"Tal vez si me compro zapatos altos me veré más femenina, entonces tendré a muchos hombres bajo mis pies" —pensó sonriendo extrañamente, ignorando la mirada confundida de sus padres.

Mientras que las dos mujeres de la casa se alistaban para salir, el padre de Tomoki decidió ir a hablar con su hijo como había dicho anteriormente, él sospechaba que el chico estaba extraño por una chica, sin embargo, jamás se imaginó que aquella mujer fuera su propia hermana…

—Tomoki, ¿Puedo pasar? —preguntó su progenitor golpeando suavemente la puerta.

— ¿Qué sucede papá? —dijo el menor abriendo la puerta.

—Sé que no hemos pasado tiempo juntos últimamente, así que quiero aprovechar que tu madre fue al centro comercial con Tomoko para que hablemos.

Tomoki se sintió algo incómodo por la repentina charla que estaba teniendo con su padre, no es que no lo quisiera, pero francamente no podía concentrarse en este tipo de cosas ahora, no cuando tenía un gran problema que resolver y es que su tonta hermana no había hablado nunca con sus progenitores acerca de su vida social. Bueno, reconocía que estaba algo preocupado por ella y que en el fondo la quería ayudar, sin embargo, primero debía conversar seriamente con Tomoko para que se diera cuenta de que necesitaba cambiar. Es que no entendía porque su hermana mayor actuaba de forma tan extraña y francamente él necesitaba sus horas de sueño, tiempo para estudiar y descansar sin que ella lo molestara con sus ruidos y su constante monólogo que él podía escuchar porque lamentablemente las paredes no eran anti-ruido.

—…Así que si tienes problemas con las chicas no dudes en pedírmelo—terminó decir su padre.

—Papá, no quiero se grosero, pero no quiero hablar ahora—respondió Tomoki, intentando esconder el hecho de que no había puesto la más mínima atención por estar pensando en los líos de su hermana.

—No te preocupes, cuando quieras hablar sólo dímelo—finalizó el mayor acariciando el cabello de su hijo para después salir de la habitación.

—"Ya no soy un niño" —pensó molesto el chico, arreglándose el cabello para continuar con sus deberes o eso pretendía.

En el centro comercial la situación era peor, pues la madre de Tomoko la arrastraba a cada tienda para probarle un montón de ropa rosa a su hija, vestido de flores, faldas largas y blusas que no eran del gusto de su hija.

—Mamá, ya vámonos—dijo Tomoko arrastrando los pies, producto de la fatiga y el calor que hacía en ese momento.

—De ningún modo, todavía no he comprado ropa adecuada para ti.

—Entonces lo haré yo misma—dijo cogiendo un conjunto que le pareció bonito.

Cuando salió del probador, su madre la miraba con reproche, porque Tomoko vestía completamente de negro y eso no le gustaba para nada. La chica lucía una falda corta con medias negras y una polera con diseño que la hacían ver como si fuera a ir a un funeral, por lo que le negó ese conjunto y su hija tuvo que conformarse con un pantalón ajustado de color negro. Al pasar por la tienda de zapatos, Tomoko divisó unos de bonito diseño, color negro y de taco alto, por lo que arrastró a su madre y le hizo entrar a la tienda para probárselos.

—Mamá, quiero estos—mencionó la chica, modelando el par de zapatos.

— ¿Segura que sabes usarlos? — preguntó al verla caminar tambaleante.

— ¡Claro que sí! —mintió nerviosamente, no quería que su madre supiera que no sabía usar zapatos con taco alto.

Compraron un par de cosas más y salieron de la tienda, Tomoko quería comprobar si su nuevo look atraería a los chicos y le dijo a su madre que se iba a llevar puesto sus zapatos.

—Entonces, ¿Porque no llamas a tus amigos para mostrarles tu nueva apariencia? —sugirió su madre con una pequeña sonrisa, pensando que así su hija se alegraría más porque la veía algo decaída y creía que era por no ver a sus amigos. Que equivocada estaba…

—Eh…Claro—respondió Tomoko algo nerviosa, definitivamente no quería que su madre la considerara rara y sombría por no tener amigos.

—De acuerdo, yo me adelantare. Nos vemos en casa—se despidió su madre, dejando a su hija parada en medio del centro comercial.

—"Bien, hora de poner en marcha el plan" —pensó sonriendo y en cuanto comenzó a caminar la gente la empezó a ver—"¡Funciona!".

La chica se llenó de confianza porque pensaba que los chicos la miraban con deseo, pero la realidad es otra y es que como Tomoko no sabía cómo caminar con zapatos altos, andaba de una forma rara y casi ridícula, por lo que la gente la miraba raro y los chicos que pasaban por su lado la quedaban viendo con confusión, pues prácticamente parecía que ella se estaba aguantando las ganas de ir al baño.

—Entonces Kei me dijo…—escuchó decir Tomoko a una chica que pasaba por su lado y que la miró de reojo.

—Oye, ¿Viste a esa chica? Se ve ridícula—susurró la amiga de la extraña. Ambas rieron mirando de reojo a la peli-negra que fingió no haber escuchado.

—"No hablaban de mí, ¿Cierto? ¿Cierto? "—se preguntó tratando de convencerse de que se veía bien, pero al verse reflejada en el vidrio de una tienda comprobó que su postura no era de las mejores y que esos zapatos no le venían para nada—"¡Maldición!"

Tomoki estaba en la cocina sirviéndose un vaso de agua cuando su madre llegó con algunas bolsas de compra y completamente cansada.

—Hola hijo, ¿Cómo estuvo la charla padre e hijo? —preguntó su madre con una sonrisa bromista.

—Sin comentarios—contestó con fastidio— ¿Y Tomoko?

—Ella fue a buscar a sus amigos—respondió colocando las bolsas en el sillón para sentarse y relajarse un poco.

—"¿Qué amigos? Esa tonta…"—pensó suspirando sin darse cuenta de lo que su madre estaba haciendo.

Te quiero hermanaAlgún día me casaré con mi hermana mayor…Hermana, dame un beso…

— ¡¿Qué diablos estás viendo?! —exclamó Tomoki escupiendo el agua.

—Estaba recordando viejos tiempos—contestó su progenitora con aires nostálgicos.

—Me largo de aquí.

Era ya de noche cuando Tomoko se detuvo a descansar, había corrido desde el centro comercial hasta el parque cercano a su casa sin darse cuenta de lo dañados que estaban sus pies. Se tropezó algunas veces, había perdido el equilibrio y casi se cae al cruzar la calle. Afortunadamente no se torció el pie, sin embargo, se habían formado algunas heridas que sangraban un poco y que ardían demasiado como para caminar a casa con los pies descalzos. Dejó los zapatos a un lado y comenzó a balancearse en el columpio ignorando el dolor que sentía.

—Hice el ridículo—dijo para sí misma—Ser femenina no va conmigo.

Se balanceó más fuerte para evitar pensar en los comentarios de esas chicas y comenzó a imaginarse que haría Yuu en su situación, probablemente su amiga si llamaría la atención de los chicos, después de todo ella si era femenina.

— ¡Cambio de planes! —exclamó en voz alta tratando de inspirarse confianza—.Esas estúpidas no me llegan ni a los talones. No necesito ser femenina, de ninguna forma.

Rio con autosuficiencia y siguió columpiándose, esperando a que se le pasara el ardor para poder caminar.

En la casa de la familia Kuroki, Tomoki estaba pretendiendo terminar sus deberes, pero la verdad es que estaba algo angustiado por su hermana, ya que eran cerca de las diez de la noche y ella aún no aparecía. Tal vez la debería ir a buscar.

—Tomoki—llamó su madre, abriendo la puerta de la habitación—Me preocupa tu hermana, no ha llegado y su celular está apagado. ¿Sabes el número de alguno de sus amigos?

—No, pero sé dónde puede estar—respondió el menor, él estaba cansado de las mentiras de su hermana y se preguntaba porque ella no era capaz de decirle a su madre que no tenía amigos, aunque esta era la oportunidad perfecta para convencerla de que hablara con sus padres acerca de su situación, si Tomoko seguía así iba a terminar muy mal.

Tomoki salió de la casa caminando tranquilamente, pero cuando dobló en la esquina comenzó a correr, no admitiría jamás frente a sus padres lo preocupado que estaba por Tomoko, tampoco quería que su madre lo avergonzara más, ya tenía suficiente con los videos y esa foto.

—"Esta tonta de seguro debe estar lloriqueando" —pensó mirando hacia todos lados para encontrar a su hermana, pero no la veía por ningún lado y eso lo alarmó— ¡Maldición! ¡Tomoko! ¡Tomoko!

La llamó varias veces, sin embargo, ella no respondía y eso comenzaba a desesperarlo. De pronto se le vino a la cabeza el parque en donde ellos solían jugar de pequeños y corrió hacia allá, imaginando el rostro triste de su hermana ¿Y si le ocurrió algo? No quería ni pensarlo.

— ¡Tomoko! —Llamó una vez más, sintiendo que el corazón se le salía de su pecho cuando la divisó a lo lejos, balanceándose en el columpio— ¡Tomoko!

— ¿Tomoki? —susurró sorprendida, el rostro de su hermano lucía preocupado y era bastante obvio de que había estado corriendo mucho, ¿Acaso estaba así por ella?

—Tonta, ¿Por qué no has regresado a casa? —preguntó aliviado de cierta forma, aunque el semblante de su hermana no era de los mejores.

—Me lastimé los pies—contestó mostrando sus heridas a su hermano.

—Eso te pasa por usar zapatos altos—suspiró resignado viendo el calzado en el suelo — ¿Por qué no le has dicho a mamá que no tienes amigos?

—No es necesario, puedo arreglármelas sola—respondió tratando de recuperar su ánimo habitual.

—Deberías hablar con ella.

—Me niego.

Tomoki gruñó con fastidio y se hincó frente a su hermana y le hizo un gesto para que subiera a su espalda. Ella se muestra sorprendida un vez más y piensa que su hermano menor está actuando demasiado extraño.

— ¿Quién eres y que hiciste con Tomoki? —bromeó observando la molestia del chico, debía reconocer que le encantaba fastidiarlo.

—Sube antes de que me arrepienta.

Tomoko accedió a la orden de su hermano y con cuidado rodeo el cuello del chico. Cuando él se levantó y comenzó a caminar, ella escondió su rostro en la espalda de Tomoki y sus manos se dirigieron a los hombros de él, apretándolos con firmeza.

—Te has vuelto una llorona—comentó sonriendo levemente, mientras fingía no escuchar el pequeño sollozo de su hermana.

—Déjame—murmuró ella, pensando en lo cálida y fuerte que era la espalda de su hermano menor y se preguntó si así se sentía tener un novio—.Gracias hermanito.

—Ya me debes varias.

Al llegar a casa, su madre casi le da un infarto al ver a Tomoko con semejantes heridas y la reprendió por ser tan descuidada, le ordenó a su hermano llevarla a la habitación mientras ella iba en busca del botiquín.

—Duele—murmuró queriendo tocar la plata de sus pies.

—No hagas eso tonta—le detuvo Tomoki tomando la mano de la chica— ¿Hablarás con mamá?

—No quiero hacerlo—susurró desviando la mirada de su hermano y zafándose de su agarre.

—Insisto en que se lo digas—comentó antes de irse a su habitación.

La madre de ambos entró al cuarto y mientras le curaba los pies le regañaba por ser irresponsable y no decirle que no sabía usar zapatos altos. Tomoki; que escuchaba detrás de la puerta, esperaba que su hermana mayor fuera lo bastante madura como para hablar con su madre, sólo así él se sentiría tranquilo de una buena vez por todas.

—Mamá, tengo algo que decirte—escuchó decir a Tomoko.

En cuanto oyó eso, supo que lo mejor era esperar a que terminaran de hablar, así que se dirigió hacia su cuarto y se sentó en el escritorio, recordando que en el bolsillo de su pantalón tenía la fotografía que su madre les había tomado juntos. La sacó y la arregló un poco porque estaba bastante arrugada, al verla sonrió medianamente y luego la guardó en su billetera, esperando que nadie la encontrara jamás.


Shion230 reportándose. Tomoki, hermoso como siempre, preocupándose por su hermana mayor. Aunque lo hacia para que lo dejara en paz, en el fondo el la quiere y mucho. No se desesperen, pronto comenzaran a notar los sentimientos de Tomoki, sus celos y su sobre-protección con respecto a Tomoko. -kukuku- Ella no se dará cuenta de nada hasta que su hermano menor haga algo, pues es algo despistada. Pobre de ella, sé lo que se siente caminar con zapatos altos y sufrir las consecuencias, pero todo sea por verse más alta TwT. -Soy pequeña ToT-.

Proximo capítulo:

Lamento 42: Como no soy popular, voy a ser deportista,