Si esta historia la catalogué como para personas maduras es por obvias razones, disfruten la lectura

Akane somató la puerta de su habitación con tanta fuerza provocándole que su muñeca le doliera, se recostó de espaldas sobre la puerta dejando brotar las perlas que le surgían de los ojos parpadeando varias veces para tratar de no llorar más, sin embargo queriendo gritar, gimió desplomándose hasta el suelo, con furia se restregó su brazo envuelto por la bata lastimándose el rostro tratando de borrar las lágrimas, le quitó la tapadera al pequeño frasco de cerámica fina, y se los llevó a los labios temblorosos, dando unos cuantos agigantados sorbos de esa bebida tibia medio adulzada, que le costaba digerir sin embargo el dolor no dejaba que parara, cuando había tomado un buen poco del contenido de la botella, cambió su rostro afligido por una triste sonrisa, cerrando los ojos tratando de acomodar su cuerpo sobre la puerta, permitiendo que su organismo absorbiera el alcohol de dicho brebaje, sin saber que el su estado anímico influiría en el resultado de sus acciones.

Ranma estaba en su habitación, caminando en círculos, quería encontrar una manera de arreglar la situación con Akane, sabía que estaba ella furiosa con él, y él estaba consciente que para ese momento Akane ya habría tomado un poco de la bebida alcohólica, se sentó a meditar cerca de su ventana, recordando cómo había empezado todo.

La razón por la que ella se había molestado no había sido muy diferente de las veces que ellos solían pelear, Ranma había estado en su forma femenina ese día, en la habitación donde hospedaba, estaba frente un espejo que había tomado del cuarto de Akane, probando un sexy sostén rojo como su pelo con bordados negros, lo estaba usando para provocar al viejo pervertido de Happosai, y poderle vencer, ya que el no dejaba de molestarle desde una noche anterior a lo ocurrido, pidiéndole como siempre que Ranma le modelara algo en su forma femenina.

Akane pasó en frente de la habitación se percató del hecho, recordando como habían peleado Ranma y el maestro perturbada le dijo.

-¿Cómo es posible que te puedas llegar a desprestigiar de esa manera Ranma? No hay necesidad de que te pongas eso, tú puedes vencer a Happosai sin necesidad de eso, yo inclusive te podría ayudar.

-Akane, gracias pero no gracias, aprecio tu oferta, sin embargo tu no podrías, créeme. ~Le dijo sarcásticamente, mirando su cuerpo de arriba hacia abajo, tratando de calmar un poco el carácter de Akane, para que ella regresara a su buen estado de ánimo, según el estaba exagerando con su reacción, no lo había dicho con mala intención, simplemente no quería que ella se involucrara, y para hacerlo en son de broma miró su cuerpo, obviamente Akane no se refería a que ella usaría paños menores, y recordándose como él siempre le decía gorda, asumió que a eso se refería, cuando Akane simplemente estaba ofreciendo su ayuda para formular otro tipo de plan para atacar a Happosai, sintiéndose ofendida y humillada, ella se dirigió hacia el y le contestó.

-Tonto, no me refería a eso, quería ayudarte de otra manera.

-De igual manera, no necesito tu ayuda.

-Entonces sigue mostrando tu cuerpo anormal pervertido. ~Contestó ella con una voz fría, devolviendo el sentimiento despectivo que sintió momento atrás, por el comentario que había hecho Ranma, mirándolo con desprecio, lo que hizo que él, tomara la conversación por otro rumbo, a Akane en realidad no le importaba la forma física de Ranma, ella lo tuvo siempre consciente, aunque era una forma de descargar su furia el contestarle de esa manera, pues aparte de que protegía sus inocentes sentimientos, se defendía de las palabras hirientes del chico de la trenza.

-Mi cuerpo podrá ser anormal Akane, aun así, es sexualmente más llamativo que el tuyo, y tú sabrás la razón, ¿O quieres que te repita lo de tus kilos de más?

-Eres un descarado. ~Iba a tirársele para darle su merecido, cuando de la ventana de la habitación entró el maestro.

-¡Ranma! Veo que te pusiste un nuevo sostén. ¿Me lo podrías modelar? ~Tanto como Ranma y Akane lo patearon hasta el otro extremo de Nerima, gritando ambos. -Lárguese.

~Quedando los dos solos respirando agitadamente más por los sentimientos encontrados en la alegación, que por la aparición del maestro, quedaron los dos mirándose con odio y dolor.

-No necesitaba tu ayuda Akane. ~Comentó volteándose a la pared de la habitación.

-No esperes que te la vuelva a ofrecer.

-Aunque me la ofrezcas, sabes que lo único que haces es estorbar, siempre te tienes que meter en lo que no es tu asunto, y la verdad me está cansando.

~Akane lo vio herida y le hubiera abofeteado, pero mejor se dio la vuelta buscando la salida de la habitación, Ranma divisó cristalinos sus ojos y quiso retirar lo dicho a pesar de que sabía que sería en vano, pues ya la había ofendido, Akane salió de la habitación se fue a su habitación respirando profundamente, queriendo reprimir las penas, en ese momento tomó la decisión que si no le dirigía la palabra no habría necesidad de sentirse lastimada y así fue como empezó esa semana de corazones quebrantados.

Ranma seguía analizando la mejor manera de acercarse a ella. ¿Qué podría hacer? Posiblemente lo mejor por el momento sería mantener su distancia, recordando que ella posiblemente, para el momento ya empezaría a sentir algunos efectos. Pensó que sería bueno ir a verla, pero si la iba a ver eso significaría que ella se daría cuenta de que él estaba queriéndose acercar a ella, cuando no quería eso, entonces pensó que la observaría de lejos, porque si ya estaba tomando efecto su cuerpo posiblemente tendría una Akane enojada y sollozando en paños menores por toda la casa, y aunque le costara admitir que si quisiera consolar a una Akane en sus brazos semidesnuda esta vez tendría que aguantarse las ganas. Cambiaría su estrategia, la vigilaría, posiblemente desde la ventana, pero no se acercaría demasiado para evitar más malentendidos, necesitaba averiguar si ya estaba mejor, o no.

Para ese entonces ya serían como las 11:30 o más, doblado en la esquina estaba su futón, bien podría ignorarla, podría dormirse, ella lo había rechazado y asi hubiera sido una buena forma de devolver los sentimientos que sentía, pero en eso Akane tenía razón, la maldita conciencia no lo dejaba tranquilo, y eso le molestaba, él no tendría que dejar que la conciencia le recordara ser buena persona, él tendría que serlo desde el principio, y ver que las últimas palabras que ella le dijo en su último encuentro le molestaban demasiado, con la mano en la cabeza restregándose el cabello recordó una vez más cuanto le dolía su indiferencia, sólo eso pensaba últimamente, esa decepción que le había causado no volver a ver sus labios felices dedicándole un gesto desconocido por varios, del cual el en alguna manera anhelaba adueñarse, empuñando su mano golpeó furiosamente el suelo levantándose y dirigiéndose al patio saliendo por la ventana de la habitación.

Akane en la habitación ya se le habían secado las lágrimas, y eso era bueno, la intención de ella era olvidar las penas y relajarse desde un principio, el hecho de que su corazón se hubiese tranquilizado era buena señal, suspiró y empezó a analizar cómo sería la mejor manera de disfrutar su estado de embriaguez, quería olvidar las penas estando feliz, no apenada. Dándose cuenta que su cuerpo se sentía "divertido" quería explorar ese actual estado en que se encontraba, cuando en eso sintió que alguien la observaba, muchas veces ella podía sentir la presencia de Ranma, pero en ese momento no la iba a reconocer, simplemente con ver la ventana y dirigir sus ojos donde él estaba, él podría darse cuenta que ella se había percatado de su presencia. Akane podría jurar que era una maldición o bendición dependiendo de la circunstancia el sentir su presencia y mirando hacia el suelo decidió vengarse, y hacer que Ranma tragara sus palabras, esta vez sería una maldición más para Ranma el hecho que ella pudiera sentir su presencia, y hacerle saber que ella no necesitaba de él para pasar un buen momento, y todas las ofensas que el dijera no le importarían.

Estando en el suelo empezó a estirar los brazos, y se levantó, sacó unos inciensos de la gaveta, y candelas, buscó su radio, Ranma desde el árbol frente a la habitación, observaba extrañado el proceder de ella, pues si ya no estaba llorando, tendría que irse a dormir, pero al parecer no lo iba a hacer pronto, decidió quedarse a observarla un poco más.

En el cuarto Akane ya había encendido las velas y el incienso, agitándo las baritas aromatizadas para que se esparciera el aroma por la habitación, sacó unos pequeños chocolates, que tenía en una gaveta, y sonrió pensando que tal vez esa era la razón por lo que a veces le decían que estaba pasada de peso, no le importó iba a disfrutar su noche de chicas, sólo que esta vez lo iba a hacer sola, no necesitaba compañía para disfrutar de su estado de embriaguez, las personas les gustaba estar en fiestas borrachos rodeado de amigos, pero bien había escuchado que también uno podría disfrutar de su propia compañía y eso ella quería hacer en el momento.

Paró frente al escritorio recordándose de la pelea con Ranma, se sentía mas ligera, alegre, aunque se tambalera, diablos de un momento de tormento y tristeza, había pasado a sentirse extremadamente feliz, inclusive ¿Excitada? Viendo su cuerpo sentía un suave tacto en las piernas y parte del pecho cuando la tela de la bata le rozaba su piel, empezó a carcajearse, pero paró porque tal vez podría despertar a Nabiki. Analizándolo bien no le importaba mucho si lo hacía o no, muchas veces la tonta de su hermana no la había dejado dormir por sus estúpidas tretas que exponían intimidades de ella.

Movió la cabeza de un lado a otro, para seguirse relajando, se percató nuevamente de la mirada dirigida hacia ella, le salió una nueva sonrisa, se sintió avergonzada pensando que la analizaban, todo el tiempo mirando a otro lado que no fuera el punto donde el azabache se encontraba en el árbol, pasó su mano en su cabello jalando aire su pues su cuerpo pedía más aire, despeinándose y se miró en el espejo, miró su reflejo con tristeza, ese mismo espejo hace días había sido testigo de su mutua pelea, pero movió la cabeza en negación demasiado fuerte lo que hizo que volviera a reír tambaleándose, no dejaría que la tristeza la agobiara, sacó un chocolate, y le dio una mordida, viendo su reflejo en el espejo con una nueva perspectiva, se dio cuenta que se miraba sexy con el pelo despeinado y en bata. "Ah, pero se vería más sexy sin ella" pensaba mientras le daba otra mordida al chocolate...

Desde el árbol Ranma miraba con una sonrisa en sus labios, era bueno que ya se le hubiera pasado el enojo a Akane, y mirando como ella se movía de manera exagerada y graciosa por efecto del alcohol en su sistema, le causaba gracia, mirando que ella reía por nada y estaba feliz, lo tranquilizaba en sobremanera, y estaba más relajado pues ella no se había dado cuenta de su presencia, la respiración se le fue, cuando se percató de algo, Akane había dejado caer la bata...

Sin saber Akane estaba ingiriendo un afrodisíaco, que había sido usado desde la cultura Azteca, le encantaba el sabor de esa droga natural del amor del cual ella era ignorante, pero quería seguir disfrutando, volvió a tomar la botella de cerámica llevándosela a los labios, y dio un sorbo breve, quería estar desestresada, pero no quería hacer un desastre su habitación con flujos estomacales, y sabía que su cuerpo no iba a resistir mucho pues no tenía el hábito de hacer eso.

En el árbol Ranma ya estaba serio, en cierta parte preocupado, ya estaba produciendo más efectos las acciones de Akane, viendo que ya se había quitado la bata temiendo que ella saliera de la habitación bola y semidesnuda tenía que protegerla, la tendría que vigilar, pero, aunque él siempre estaba dispuesto a protegerla ya se imaginaba que esa no era la única razón de que el estuviera allí, lamiéndose los labios decidió sentarse en el árbol para seguir observando.

Akane pasó el chocolate por los labios, dejando rastros de este en sus labios, para después saborearlos, y dar un suave gemido de complacencia y pasar su mano sobre su mejía hasta su cuello.

-Ah. ~ Jalaba aire por la boca, nuevamente sentía esa presencia fuera de la habitación y ella empezaba a actuar más diferente sin prestar mucha atención, riéndose por lo divertido de la ocasión decidió molestarlo un poco más.

Sacando una sábana del closet, mostrando su parte trasera a la ventana, puso la sábana en el suelo exagerando sus movimientos al agacharse, volvió a reírse cuando ya casi se cae, sosteniéndose con los brazos y piernas quedando en cuatro sobre el suelo y aun así más exagerando su movimiento de su trasero, inhaló fuertemente ese delicioso aroma a canela, se recordó del radio sobre su escritorio y la encendió quiso poner música alegre, pero analizando mejor la situación, buscó música romántica, sintiendo un nuevo efecto en su cuerpo, la música romántica no sonaba tan romántica sonaba ¿Erótica?, no importándole mucho levantó los brazos, inhalaba más fuerte cada vez, sintiendo que sus sentidos se nublaban, movió nuevamente su cabeza para que tronara y olvidar aún más todas las estupideces de las que ella vivía rodeada, para que le ayudara a cumplir su cometido de la noche perfecta.

Mareada se refregó la mano en la cara hasta el cuello, sintiendo como el hacer contacto con su cuerpo le producía ciertas cosquillas y placer, ya estaba mucho más mareada, suspiro miro abajo y vio nuevamente sus senos sujetados en una hermosa prenda intima, con detalles rojos ahora que volvía a ver detenidamente las copas, y sin saber la razón bajo la mano del cuello hasta su seno, dejando salir un suspiro y abriendo los labios pensando que se sentía delicioso.

Queriendo prolongar ese sentimiento provocado por el sake lo más seguro, buscó un aceite de limón, este olía exquisito, lo usaba después de hacer ejercicios cuando estaba muy estresada, se recostó en la sábana bien lo podría haber hecho en su cama, pero no podría cumplir su cometido que era. ¿Cuál era? Se recordaba que era algo relacionado con Ranma, creía que era enseñarle que podía estar contenta a pesar de sus palabras, pero ya no quería seguir con ese propósito, ahora quería seguir sintiendo esas caricias sobre su cuerpo, la estimulación de sus impulsos sexuales ya estaba presente, ella comprendió eso, pues se recordó como reaccionaba al entorno, podía ser más consciente de su estado semidesnudo, del sabor de sus labios a chocolate, de la música erótica, del olor a canela, de las velas, y sobre todo del joven que desde el árbol la observaba con una mirada penetrante, seria y lujuriosa, y por ello mismo se quedó en el suelo, para que él la pudiera ver desde el árbol, tomando la botella de aceite derramó un poco de contenido en sus manos para cubrir sus brazos, después su cuerpo y así seguir aumentando ese efecto que estaba más presente hacía sus sentidos y le encantaba.

Ranma sentado en la rama del árbol ya tenía una respiración acelerada, el ver como Akane estaba en ropa interior y para que después experimentara tocar sus senos y su cuerpo era algo que no podía creer, estando sobria nunca lo hubiera hecho era muy recatada, por eso seguía observando que no fuera a salir de la habitación.

¡No! ¿Cuándo iba a dejar de ser un maldito hipócrita? Ranma aunque lo negara una y otra vez quería poseer a Akane, su cuerpo, su mente, su corazón, y viéndola de esa manera no aguantaba la ansiedad de entrar en su cuarto y reclamarla, pero ella estaba enojada con él, y ahora sabía más que nunca, que él jamás revelaría su amor por ella. ¿Amor? Pestañeó, sorprendido negó con la cabeza hacía sí mismo, Akane merecía alguien que la idolatrara, que reconociera toda su existencia, que no fuera un cobarde de sus propios sentimientos, estaba cansado, su corazón estaba dolido, quería sentirse en casa, eso lo hacía cuando ellos compartían un pequeño momento de calidez, pero él no era suficiente para ella, aun así, el seguiría siempre amándola desde la sombras como en ese momento, pensaba con una sonrisa que mostraba que el nunca conocería la felicidad.

Con cansancio se masajeó los ojos, para abrirlos y volver a ver la razón de su anhelo descubierto, ahora no la dejaba de ver con un amor que había sido acumulado durante el tiempo que habían compartido y que estaba cansado de esconderse, pero aparte de ese amor puro no podía negar ese placer que le brindaba mirar a esa niña que a sus ojos cada día que pasaba se convertía en una mujer irresistible, sensual, y que en esos momentos no tenía ningún vestido recatado, estaba semidesnuda, si, la había visto anteriormente desnuda, pero nunca le había brindado ella el espectáculo que presenciaban sus ojos en ese momento.

Akane ya con un buen poco de aceite en los brazos sentada con las piernas cruzadas sobre la toalla en el suelo se masajeaba los ahora los pies, enfrente de la ventana de su habitación, desde el ángulo de Ranma se podía ver todo su cuerpo no estorbando el escritorio que estaba frente ella, ella suspirando de satisfacción, volvió a tomar pequeño sorbo de sake para después seguir con otro chocolate y mover su cuerpo por la dulce sensación del chocolate en su boca, seguía masajeándose con una sensación sublime que le daban sus propias mano sobre su piel, movió las manos para masajearse el cuello cerca del busto, esto hizo que involuntariamente pensara en Ranma y se dejara caer en la toalla sobre el suelo gimiendo, y se enfocara en sobar su vientre, excitándose más ella misma hundiendo sus dedos en su piel,moviendo sus manos por las piernas, y el vientre, llamándolo mentalmente, subiendo una mano hacía su sostén metiendo sus delicados dedos en el sostén moviéndolo un poco y dejando la mitad del busto expuesto, se seguía masajeando, diablos necesitaba sentir a ese joven salvaje, su dulce imaginación provocó que el masaje para quitar la tensión quedara olvidado y enfocara su imaginación que sus manos eran las de Ranma y eso la estaba matando, mientras seguía pasando sus manos sobre su cuerpo.

Respirando agitadamente abrió las piernas para acariciarse aún más, rozó ambas manos en el centro de sus piernas, y cuando pasaron sobre su zona intima su espalda se arqueó y quería satisfacer una nueva necesidad descubierta, metió una mano bajo su prenda íntima y donde sentía necesidad de satisfacción pasaba sus dedos instintivamente, gimiendo en el suelo y doblando las piernas, esa carencia que gritaba su cuerpo querer saciar y que no alcanzaba por sus propios medios, después de varios minutos sin alcanzar lo buscado, provocó que se levantara agitadamente del suelo, Akane tomó varios sorbos de agua que tenía en un pichel en su habitación, este lo guardaba por si le daba sed de madrugada y vaya que necesitaba saciar cierta necesidad de su cuerpo y no era precisamente sed. Ranma no se iba, había estado presente todo el tiempo, la había visto tocarse, y eso producía que ella buscara satisfacer su deseo sexual mucho más. Miró a través de la ventana y se enfocó donde ella sabía que él estaba y abrió la ventana.

Ranma estaba petrificado ella supo sobre el todo el tiempo, de otra manera no hubiera reconocido su presencia abriendo la ventana mirándole directamente a los ojos en ese momento a pesar que el estaba a obscuras, desde su posición él estaba llegando a sus límites, ya no resistía más, se preguntaba ¿Cómo diablos no había tenido una eyaculación precoz en ese momento? Su parte íntima le dolía de haber estado apretada en el pantalón, había pensado que si ayudaba a su miembro a descargar esa presión podría aliviar su castigo, pero dudaba que sus propias manos le ayudaran, el necesitaba poseer ese cuerpo.

Akane analizando su reacción ante los hechos, mirando su rostro de necesidad y no podía confundirse miraba amor en esos ojos azules, y aunque no era muchas veces sincero sabía que él estaba gritándole que la amaba, la necesitaba, y sobre todo que lo perdonara por no ser lo suficiente para ella, ya no se podía esconder más.

-Akane, perdóname por favor. ~No lo dijo muy fuerte, pero era entendible en el silencio de la noche, sin embargo, para sus males Akane no volvió a responder, pero se percató de algo diferente de ella hacia él.

Miró su rostro lleno de amor, una sonrisa en sus labios, sus ojos penetrantes llamándolo, exigiendo que la tomara, que se quitaran ese deseo mutuo que compartían, que se dejaran de esconder y confrontaran sus sentimientos para amarse, Ranma lo habría hecho, es más anhelaba hacerlo, pero ella no estaba en condiciones de hacerlo, no estaba sobria, y Ranma no se aprovecharía de eso.

Akane conociéndole bien, ladeó su rostro mientras lo analizaba, interpreto su reacción y soltó una alegre sonrisa, ella aceptaba su reacción, haciendo que Ranma desde su lugar moviera su rostro sonriendo también, pero no significaba que ella se quedaría con ganas de satisfacerse a ella misma, después de los momentos vividos, estaba super acalorada, una mano la empezó a pasear sobre su busto removiendo el sostén en el proceso, exponiendo ambos pechos, la otra mano la metió en sus panti metiéndose un dedo entre sus labios inferiores imaginando que era Ranma mismo, Ranma no podía creer lo que miraba, una cosa era masturbarse en solitario otra cosa era hacerlo en frente de alguien más, especialmente si ese era un completo idiota enamorado. Lamiendo sus labios Akane seguía con sus dedos buscando alcanzar su meta, suspirando levemente el nombre de Ranma, empezó a formarse una nueva sonrisa en sus labios, cerrando sus ojos, gimiendo dando a entender que había logrado su objetivo lo volvió a ver a los ojos, soltando su pecho y llevándose el pichel de agua sobre su cabeza dejó caer el resto de agua fría enfriando su organismo mientras vocalizó lo siguiente.

-Te amo.

Ranma tuvo una eyaculación precoz...

Continuará...

Agradezco a los que han dejado sus comentarios me gusta mucho leerlos, escriban qué piensan de este capítulo se los agradecería