Capitulo 2
La nueva misión de los guardianes del sol
11:15 p.m.
APOSENTOS DE ATHENA, SANTUARIO DE ATHENA, GRECIA
Al llegar a la larga plaza, los Santos se encuentran a su Diosa de espaldas mirando hacia el cielo.
Al escuchar la llegada de sus Santos, Athena voltea y su cálida cosmoenergía comienza emerger de su cuerpo.
Todos la miraron y sus corazones se llenaron de paz y alegría.
- Con una sonrisa en su rostro, Athena dice con voz cándida – Bienvenidos Santos de Oro.
- El Cosmo de Athena es tan cálido y noble – Se decía para si mismo el Arquero de Oro, un joven de bellos ojos azules y cabellera rubia.
- No hay duda, el Cosmo de la Diosa Athena está lleno de amor y comprensión a todo el mundo – Musitó el joven del onceavo Templo, un chico de lacios cabellos negros.
Athena se acerca a sus Santos quienes al tener frente a ellos a su Diosa, se inclinan en señal de respeto.
- Jóvenes Santos Dorados, lamento mucho haberlos llamado nuevamente una vez que ustedes habían iniciado sus vidas como humanos normales. Pensaba que ya no sería necesario pelear nuevamente pues la Guerra Santa de ésta era ya la habíamos enfrentado… – La Diosa cierra sus ojos y unas lagrimas se asoman por sus ojos – …lo siento, lo siento mucho.
- Pero Athena, no tiene porque estar triste… – Mencionó Lanf intentando alentar a su Diosa – …todos nosotros estamos dispuestos a dar nuestras vidas por usted y para proteger éste mundo, aunque eso signifique sacrificar nuestras vidas como seres humanos normales.
Ante aquellas palabras de su compañero, el resto de Santos asintieron tanto con su cabeza, como con palabras.
La Diosa de cabellos púrpuras seca sus lagrimas y mientras lo hace les dice a sus Santos – En verdad se los agradezco no saben lo mal que me siento.
- Disculpe Athena, permítame hacerle una pregunta, ¿por qué la cosmoenergía negativa que ha invadido la ciudad de Atenas y algunos territorios más al norte, no se ha adueñado del pueblo de Rodorio, así como el Santuario?, ¿acaso usted tuvo que…? – Preguntó intrigado uno de los Santos de Géminis, de tez morena y cabellos azul grisáceos.
- En efecto Montu, dicha energía trató de invadir el Santuario pero tuve que hacer uso de mi Cosmo para poder detenerla e impedir que éste recinto sagrado cayera bajo su poder. Aunque lamentablemente no pude hacer que esa energía liberara la ciudad de Atenas y a los demás pueblos que ha cubierto.
- Y usted sabe ¿de quién es esa energía? – Volvió a preguntar el joven Montu de Géminis.
La Diosa cerró nuevamente sus ojos y el silencio se apoderó del lugar, al paso de unos segundos Montu exclamó un tanto arrepentido – Ya veo Athena, disculpe si la incomodé con mi pregunta.
- No Montu, no tienes porque disculparte. La verdad es que no sé con exactitud de quién sea ésta energía. Pero de lo que estoy segura es que es de alguien cuyo odio y rencor hacia los humanos no puede ser comparada con ningún otro Dios del Olimpo.
Los demás Santos levantaron su vista hacia su Diosa quien con un semblante de tristeza y preocupación no apartaba su vista del horizonte estrellado. En sus pensamientos Athena se decía – A decir verdad si sé quien fue quién ha puesto esa energía sobre Atenas y los demás territorios… pero no quiero que en éste momento ustedes se preocupen por él, puesto que…
El silencio de ese momento y los pensamientos de Athena fueron interrumpidos por los pasos y las palabras de alguien que se acercaba procedente de los Aposentos de Athena – Bienvenidos sean Santos Dorados – expresó aquel personaje que había arribado al lugar.
Los Santos de Oro giraron sus cabezas para observar de quien se trataba – ¡Patriarca! – dijeron al unísono al momento de ver la Papa envestido en sus ropas habituales y con su casco dorado que le cubre gran parte de sus facciones y solo sus cabellos café claro se asoman por debajo del mismo – Es un placer volverlos a ver… – continúo el Sumo Sacerdote – …el Carnero Dorado Lanf; el Toro de Oro, Baako; los hermanos del signo Géminis Montu y Horus; el león dorado, Iuduan; del signo de Escorpio… Ramalho; el arquero dorado Sean; los grandes amigos del mar Basilio de Acuario y Calixto de Piscis. Supongo que Athena ya les habrá dicho el por qué los tuvimos que llamar de nueva cuenta.
- A decir verdad, todavía no les he explicado bien la situación, – Interrumpió la Diosa – pero creo que ellos ya se dan una idea pues me comentaron sobre la energía negativa que se ha apoderado de Atenas.
- Así es Patriarca, – Dijo Iuduan – sabemos que un nuevo mal ha atacado el Santuario y posiblemente una nueva Guerra Santa se avecina…
- …Y nuestro deber es proteger el Santuario nuevamente ante una eminente Guerra Santa – Completó las palabras de su amigo el joven arquero Sean de Sagitario.
- Muy bien, se ve que saben su deber y supongo que… – el Sumo Pontífice se acerca a Athena pasando a un costado de los Santos Dorados quienes continuaban inclinados – …antes de integrarse nuevamente al Santuario… regresaran a los lugares donde dejaron sus Cloth para su restauración.
- Si – Contestaron al unísono los Santos.
- Excelente se ve que a pesar de los años, no han perdido su espíritu combativo y su disposición para proteger el Santuario. Escuchen atentamente – los Santos Dorados alzaron su mirada y la centraron en el Patriarca – Ésta es la primer orden que tienen que cumplir tras su regreso. Quiero que vayan y traigan de vuelta sus Cloth… pero tendrán que alcanzar esos lugares sin utilizar su Cosmo, ni sus habilidades fuera de lo ordinario.
El sobresalto de sorpresa por parte de los Santos no se hizo esperar, quienes al mismo tiempo y en un mismo tono dijeron – Pero…
- ¿Acaso cuestionan mis órdenes? – Preguntó retóricamente el Papa.
- Pero Patriarca – Solo Sean fue quien se atrevió a seguir hablando – Comprenda, si el enemigo ha dado un aviso como el de ésta noche… no podemos… no debemos darle el lujo de perder nuestro tiempo… tiempo que después podamos necesitar… y…
El Papa observa fijamente al arquero dorado y le dice – Sean… ¿estás poniendo en duda mi mandato?
Arrepentido, Sean inclina su rostro.
Guerreros de Athena ya pueden retirarse… – Dijo con voz firme el Sumo Pontífice – …y no se preocupen más de lo debido ya que sus otros camaradas de Oro… están para respaldarlos. Les deseo éxito en su misión y espero que encuentren "lo que tienen que recuperar".
Con una agradable sonrisa Athena también les concede sus bendiciones.
Así con una sonrisa de confianza en sus rostros, los Santos se levantaron y dieron media vuelta para emprender la retirada.
Sin usar sus habilidades sobrenaturales, los Santos comienzan a correr a velocidad humana enfilándose hacia los Aposentos del Patriarca para iniciar su búsqueda por sus ropajes dorados.
Cuando los Santos Dorados se encontraban a cierta distancia, el Patriarca alza su mano derecha y mostrando un poco de su Cosmo, escribe en el aire los siguientes caracteres:
閉まる
Iuduan fue el único que sintió el Cosmo del Patriarca elevarse y volteó en el momento en el que los caracteres resplandecían en el aire, pero el Santo de Leo no se preocupó por ellos y continuó con sus compañeros hacia la entrada del Santuario.
- Pero ¿qué fue lo que hiciste? – Preguntó confundida Athena ante aquellos movimientos del líder del Refugio.
- Lo lamento mucho, pero esto es lo mejor para que ellos cumplan con su misión – El rostro de Athena no salía de su asombro ante la respuesta del Patriarca – Confíe en mi Athena… es lo mejor para ellos.
En el rostro del Patriarca se dibuja una sonrisa de extrema seguridad, lo que hace que Athena se sientan aún más confundida por la acción que acababa de realizar aquel que está por encima de los 88 Santos.
11:50 p.m.
CASTILLO –FORTALEZA DE ARES, ANTIGUA REGIÓN GETAE
Tras meditar las palabras de Hades, el hombre de túnica roja llama con un grito a la primera división de su ejército, los llamados Guerreros Elite.
Tras varios minutos una gran cantidad de soldados portando armaduras comunes, de todos los colores, pero predominantemente el negro, llegan al Salón Principal y se postran ante el hombre de túnica roja el cual al recibir el gesto de los Guerreros se levanta de su trono y comienza a bajar las escasas escalinatas que lo elevaban.
Al estar a nivel de sus súbditos, el hombre con túnica roja dice…
- Será mejor que escuchen bien esto, por que no pienso volverlo a repetir. Hace poco Athena logró impedir que mi Cosmo se apoderara el Santuario y para evitar que lo volviera a atacar, mando llamar de nueva cuenta a los Santos Dorados, quienes se encontraban viviendo una vida normal como la de cualquier ser humano. Pero para que estos vuelvan a estar listo para el combate, necesitan sus Cloth, las cuales se encuentran dispersas a lo largo del mundo… su misión pequeños gusanos… es sumamente simple… tienen que buscar y destruir dichos ropajes antes de que los Santos lleguen por ellos ¿entendido?
- ¡¡Si!! – dijeron al unísono los Guerreros Elite.
- Bien. Ahora les diré el lugar aproximado en donde se encuentran las Cloth.
* El ropaje de Aries se encuentra en la cima de la montaña más alta del mundo, se dice que esa montaña no se localiza en estas tierras, sino está en un lugar muy lejano.
* El Cloth de Tauro se encuentra en una tumba megalítica en lo profundo de una selva ubicada en una de las islas que conforman un archipiélago cerca del océano Índico.
* Los ropajes de Géminis se localizan dentro de las unas pirámides no descubiertas por el hombre en Egipto, se dice que para llegar a ellas es necesario tener la autorización de los dioses antiguos del Egipto… pero… no hagan acaso a dicho rumor.
* La Cloth de Leo se encuentra dentro del volcán mayor de la cordillera de Tian Ghan en la China.
* La Cloth de Escorpio se localiza en algún punto del subsuelo de África, para llegar a llega es necesario entrar por una cueva localizada en la punta de Sudáfrica, la cual se distribuye a lo largo del continente.
* El ropaje de Sagitario se localiza una de las islas que se localizan en Kiribati.
* Las Cloth de Acuario y Piscis se localizan las profundidades del Mar Mediterráneo y el Mar Egeo.
* Y la Cloth de Libra se encuentra perdida, pero se cree que está en el Santuario o algún lugar de Atenas o Rodorio; aunque cabe la posibilidad de que fue destruida en la Gigantomachia… pero aún así quiero que la busquen. Sobre las otras Cloth, no se sabe nada de ellas, al parecer sus portadores todavía las conservan o fueron totalmente destruidas por los Gigantes, por eso no nos preocuparemos por ellas.
Pasan unos segundos y el Señor de la Guerra observa fijamente a sus Guerreros y les dice – ¿Qué siguen haciendo aquí?… ¡¡váyanse ya!!
Al decir eso, los Guerreros Elite se levantaron y salieron de la habitación rápidamente. El hombre de túnica carmesí se queda solo en la Sala y dirige su mirada a uno de los pilares… donde detrás de éste, se encontraba un guerrero más portando una simple armadura gris, con algunas partes en negro y verde con una capa rojo oscuro que está dividida en dos partes, haciendo parecer a la misma como si fueran alas.
- Estas ahí, ¿no es así Spectro? Si no mal recuerdo, tu eras un soldado que le gustaba pelear con los guerreros más fuertes. Por lo que, supongo que quieres pelear con los Santos de Oro y no quieres hacer la misión que les acabo de ordenar, ¿no es así? Entonces quiero que vayas a Atenas y mates a esos Santos, has tu mejor esfuerzo y te verás recompensado.
- Está bien, mi señor, como usted diga – Dice el joven escondido en las sombras con voz gruesa y rasposa.
El Guerrero Elite comienza a desvanecerse abandonando el castillo y dejando al Soberano de la Guerra completamente solo, quien se dice – Con esto es suficiente, no importa cual sea el resultado de la batalla de Atenas, las Cloth ya estarán destruidas y muy pronto su resplandor se extinguirán. Además, poco a poco se están conformando los ejércitos que guiarán a éste patético y corrupto mundo a despedazarse a si mismo.
- Y todo será… – dijo con voz siniestra – …sin que mi padre se de cuenta de ello… ¡¡jajajajaja!! – Aquel hombre comienza a reír como si fuera un desquiciado mientras que el eco de su risotada se escucha en cada rincón del castillo.
En ese mismo instante pero en el Santuario…
RECORRIDO DE LOS 12 TEMPLOS, SANTUARIO DE ATHENA, GRECIA
Todos los Santos Dorados van corriendo a través de los doce Templos del Zodiaco para llegar lo más rápido posible a la entrada principal y de ahí partir a los lugares donde dejaron sus Cloth.
Mientras hacían su recorrido, iban discutiendo lo que les dijo el Patriarca.
- No entiendo por que su Ilustrísima nos ordenó que no usáramos nuestro Cosmo para llegar a las Cloth, me parece absurdo – Dijo confundido Sean.
- Deja de quejarte, si nos lo dijo, debe de ser para algo bueno – Replicó Baako de Tauro.
- Tienes razón pero… ya veremos amigo mío, ya veremos – dijo Iuduan mientras que en su mente rondaban las imágenes del Papa haciendo sus extraños movimientos en el aire al momento de que ellos se retiraban.
Los Santos incrementan su velocidad para llegar lo más rápido posible a las inmediaciones del Santuario y comenzar formalmente su misión.
30 de Noviembre, 12:30 am
Son los primeros minutos de un nuevo día y la oscuridad de la noche era opacada, la aquella inmensa oscuridad que está a lo lejos y que cubre la ciudad de Atenas.
A LAS AFUERAS DEL SANTUARIO DE ATHENA, GRECIA
Estando en la periferia del Santuario, los Santos observan hacia la oscura Atenas desde un alto risco. El viento que sopla de Este a Oeste mueve sus melenas y acaricia sus rostros suavemente. El silencio se apodero del momento tétrico, pero el hermano de Montu, Horus, lo rompió diciendo – No podemos irnos y dejar la ciudad de Atenas así, debemos ver si podemos hacer algo para rescatarla de aquellas oscuridad.
- Y ¿qué es lo que quieres hacer Horus? – Pregunta sumamente intrigado Baako de Tauro – El Patriarca nos dijo que no hiciéramos nada extraordinario desde que partimos y hasta que recuperáramos nuestras Cloth.
Consternado por la impotencia Horus dice con voz quebrada – Lo sé… pero… quizás, solo podamos explorar el lugar y cuando hayamos regresado podremos hacer algo definitivo.
- Me parece buena idea – Dijo gustoso Lanf – ¿qué les parece si vamos hasta la parte central de la ciudad?, además eso nos servirá como un punto de partida con la finalidad que todos nos marchemos al mismo tiempo.
- ¡De acuerdo! – Dijeron los demás.
Así todos comenzaron su andar para descender del risco y emprender su camino hacia el centro de Atenas.
1:50 a.m.
CIUDAD DE ATENAS, GRECIA
La ciudad estaba más oscura que de costumbre, no solo por la energía que cubría toda la ciudad, sino porque todos los cándeles que iluminaban la ciudad durante las noches estaban totalmente apagados.
El aire estaba acompañado por una bruma muy extraña, oscura y espesa, el cual llenaba las frías y desoladas calles.
Mientras las recorrían, lo Santos comprendieron el por que de la preocupación de Athena.
A su paso observaban varias casas forzadas de puertas y ventanas, así como muebles de madera y demás objetos que habían sido destrozados con ferocidad y arrojados fuera de los hogares; además en algunas fachadas estaban salpicadas de sangre, así como algunas partes del suelo.
- Esto es sumamente tétrico – Dijo con un nudo en la garganta Calixto de Piscis.
- Cierto – Contesta Basilio de Acuario – No sé que estará pasando aquí… pero tengo un mal presentimiento.
En ese momento se escucha como una rama se rompe, a las espaldas de los Santos. Ante ese ruido, ellos voltean un tanto alterados.
- ¿Qué… demonios fue eso? – Preguntó un tanto temeroso Ramalho de Escorpio.
- No lo sé… – Contesta Sean de Sagitario – …pero creo que no estamos nosotros solos.
Como si el ruido persistiera a sus espaldas, en ese instante se escuchan unos cuantos pasos, los cuales hacen que los Santos regresen su atención a la dirección que llevaban antes del primer ruido.
- Esto está comenzando a preocuparme… – dijo Iuduan – …será mejor que continuemos nuestro camino.
Sus compañeros asientan y el grupo comienza nuevamente a caminar.
Acompañando sus pasos, algunas sombras se movían en la misma dirección que los Santos. Cada vez que alguno de ellos percibía dichas sombras, se ponía en un estado de alerta un tanto tenso.
Pasaron unos minutos y los Santos llegaron al centro de Atenas, ahí escucharon varias voces susurrantes, además sintieron pequeñas energías que se acercaban lentamente hacia ellos.
- Varias personas vienen – Dijo Horus – ¿quiénes serán?, ¿serán los aldeanos? o…
Las cosmoenergías se iban acercando poco a poco a los Santos y para poder identificarlas, Iuduan decidió iluminar el lugar, así que tomó dos pequeños trozos de madera y comenzó a frotarlos para producir fuego. Cuando uno de los maderos se prendió, Iuduan lo lleva hacia delante e iluminó el rostro de una persona. Esto asusto mucho al joven León y puso en alerta a los demás Santos.
Iuduan mueve de derecha a izquierda el madero y al hacerlo descubre de las sombras a más ciudadanos, niños, niñas, hombres, mujeres y adultos mayores – Vaya si que me llevé un buen susto… – comenta Iuduan – …pero me alegra ver que lo ocurrido hace unos minutos no los haya afectado – Pero sus palabras no se vieron contestadas. Ante esto el Santo de Leo pregunta extrañado – ¿Qué es lo que les pasa? – Y nuevamente no obtuvo respuesta. Iuduan se reintegra con sus compañeros y preocupado les comenta – Amigos… creo que es mejor que nos vayamos de una vez.
- ¿Acaso tienes miedo Iuduan? – pregunta burlonamente Sean.
- ¡¡Claro que no!!… solo que… tengo un mal presentimiento.
- Iuduan tiene razón, no me agrada nada como nos están viendo esos sujetos – comentó Ramalho.
Los Santos comenzaron a moverse hacia la izquierda pero al momento de toparse con más aldeanos, su preocupación comenzó a crecer. Rápidamente los guerreros de Athena se desplazaron a la derecha y nuevamente se toparon con más atenienses.
Intentaron caminar hacia atrás pero – Esperen… – dijo Lanf – …también hay personas aquí que nos están bloqueando el paso – Los atenienses comenzaron a caminar hacia los Santos, el pequeño madero que traía Iuduan se consume por completo y el lugar vuelve a estar en tinieblas, con lo cual, los ojos de los aldeanos resplandecen con un color rojizo intenso y comienzan a respirar y a jadear rápidamente.
De repente un grupo de aldeanos se arrojó hacia los Santos intentando golpearlos, pero estos reaccionaron y esquivaron la envestida de los atenienses.
- No puede ser, pero si ellos eran personas pacificas, ¿por qué ahora nos atacan? – comentó Iuduan.
- Que importa, son simples humanos, podemos derrotarlos rápidamente. – dijo Ramalho
- Pero que rayos te pasa Rama (forma amigable de decirle a Ramalho), a ellos son los que tenemos que proteger, no podemos hacerles daño – replicó Lanf.
- Pero si no hacemos algo, ellos nos atacaran – contestó el Santo de Escorpio.
- Ramalho… – dice Montu – …de que te preocupas, ellos no nos harán nada…
- Ellos no pero, yo si – Una voz gruesa y rasposa interrumpe al geminiano.
- ¡¿Qué?!, ¿quién eres tú? – pregunta el Santo de Géminis.
De entre un grupo de aldeanos emerge una silueta que portaba una armadura. Al comenzar su caminar éste individuo expulsa su rojizo Cosmo el cual ilumina el lugar, revelando su imagen. Al estar frente a los Santos, éste Guerrero procedente desde la antigua Getae contesta muy seguro de si – Yo soy su peor pesadilla.
¿Cuáles serán las habilidades de éste Guerrero Elite que goza de pelear con los más fuertes rivales?
En el próximo capitulo:
El combate entre el Guerrero Elite Spectro y los Santos de Oro resulta ser impresionante, pero a la vez sorpresivo, pues los guerreros de Athena son fácilmente derrotados por el enemigo.
Los Santos Dorados se ven en dificultades cuando se dan cuenta que no pueden usar su Cosmo y el Guerrero Elite les quita el alma…
Capitulo 3: Batalla oscura en Atenas, la caída de los Santos Dorados.
